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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2010

Entrevista al historiador Eric Hobsbawm
Las mutaciones incesantes de un mundo sin sosiego

New Left Review/Clarn


En la mirada de Eric Hobsbawm. El gran historiador ingls, autor de clsicos ineludibles sobre el siglo XX, examina la crisis actual y los vertiginosos cambios de las ltimas dcadas en la poltica global, y retrata el horizonte por venir. Una entrevista especial de la New Left Review, reproducida en castellano por el diario argentino Clarn.

Es probablemente el mayor historiador vivo. Su mirada es universal, como lo muestran sus libros La era de la revolucin y La era del capitalismo. Esta entrevista constituye su ms reciente ejercicio de una visin global sobre los problemas y las tendencias del mundo moderno.

Su obra Historia del siglo XX concluye en 1991 con una visin sobre el colapso de la esperanza de una Edad de Oro para el mundo. Cules son los principales cambios que registra desde entonces en la historia mundial?

Veo cinco grandes cambios. Primero, el desplazamiento del centro econmico del mundo del Atlntico norte al sur y al este de Asia. Este proceso comenz en los aos 70 y 80 en Japn, pero el auge de China desde los 90 ha marcado la diferencia. El segundo es, desde luego, la crisis mundial del capitalismo, que nosotros predijimos siempre pero que tard mucho tiempo en llegar. Tercero, el clamoroso fracaso de la tentativa de Estados Unidos de mantener en solitario una hegemona mundial despus de 2001, un fracaso que se manifest con mucha claridad. Cuarto, cuando escrib Historia del siglo XX no se haba producido la aparicin como entidad poltica de un nuevo bloque de pases en desarrollo, los BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Y quinto, la erosin y el debilitamiento sistemtico de la autoridad de los Estados: de los Estados nacionales dentro de sus territorios y, en muchas partes del mundo, de cualquier clase de autoridad estatal efectiva. Acaso fuera previsible pero se aceler hasta un punto inesperado.

Qu ms le ha sorprendido?

Nunca dejo de sorprenderme ante la absoluta locura del proyecto neoconservador, que no slo pretenda que el futuro era Estados Unidos, sino que incluso crey haber formulado una estrategia y una tctica para alcanzar ese objetivo. Hasta donde alcanzo a ver, no tuvieron una estrategia coherente.

Puede prever alguna recomposicin poltica de lo que fue la clase obrera?

No en la forma tradicional. Marx estaba sin duda en lo cierto al predecir la formacin de grandes partidos de clase en una determinada etapa de la industrializacin. Pero estos partidos, si tenan xito, no funcionaban como partidos exclusivos de la clase obrera: si queran extenderse ms all de una clase reducida, lo hacan como partidos populares, estructurados alrededor de una organizacin inventada por y para los objetivos de la clase obrera. Incluso as, haba lmites para la conciencia de clase. En Gran Bretaa el Partido Laborista nunca obtuvo ms del 50 por ciento de los votos. Lo mismo sucede en Italia, donde el PCI era todava ms un partido popular. En Francia, la izquierda se basaba en una clase obrera dbil pero polticamente fortalecida por la gran tradicin revolucionaria, de la que se las arregl para convertirse en imprescindible sucesora, lo cual les proporcion a ella y a la izquierda mucha ms influencia. El declive de la clase obrera manual parece algo definitivo. Hay o habr mucha gente que quede realizando trabajo manual, pero no puede seguir siendo el principal fundamento de esperanza: carece del potencial organizativo de la vieja clase obrera y no tiene potencial poltico. Ha habido otros tres importantes desarrollos negativos. El primero es, desde luego, la xenofobia, que para la mayora de la clase obrera es, como dijo el alemn August Bebel, el "socialismo de los tontos": salvaguardar mi trabajo contra gente que compite conmigo. Cuanto ms dbil es el movimiento obrero, ms atractiva es la xenofobia. En segundo lugar, gran parte del trabajo y del trabajo manual que la administracin pblica britnica sola llamar "categoras menores y de manipulacin", no es permanente sino temporario; por ejemplo, estudiantes o emigrantes trabajando en catering. Eso hace que no sea fcil considerarlo como potencial organizable. La nica forma fcilmente organizable de esa clase de trabajo es la que est empleada por autoridades pblicas, razn por la cual estas autoridades son vulnerables. El tercero y el ms importante de estos cambios es la creciente ruptura producida por un nuevo criterio de clase, en concreto, aprobar exmenes en colegios y universidades como un billete de acceso para el empleo. Esto puedes llamarlo meritocracia pero est institucionalizada y mediatizada por los sistemas educativos. Lo que ha hecho es desviar la conciencia de clase desde la oposicin a los empleadores a la oposicin a juniors de una u otra clase, intelectuales, lites liberales o aventureros. Estados Unidos es un tpico ejemplo, pero, si miras a la prensa britnica, vers que no est ausente en el Reino Unido. El hecho de que, cada vez ms, obtener un doctorado o al menos ser un posgraduado tambin te da una oportunidad mejor para conseguir millones complica la situacin.

Puede haber nuevos agentes?

Ya no en trminos de una sola clase pero entonces, desde mi punto de vista, nunca lo pudo ser. Hay una poltica de coaliciones progresista, incluso de alianzas permanentes como las de, por ejemplo, la clase media que lee The Guardian y los intelectuales, la gente con niveles educativos altos, que en todo el mundo tiende a estar ms a la izquierda que los otros, y la masa de pobres e ignorantes. Ambos grupos son esenciales pero quiz sean ms difciles de unificar que antes. Los pobres pueden identificarse con multimillonarios, como en Estados Unidos, diciendo "si tuviera suerte podra convertirme en una estrella pop". Pero no puede decir "si tuviera suerte ganara el premio Nobel". Esto es un problema para coordinar las polticas de personas que objetivamente podran estar en el mismo bando.

En qu se diferencia la crisis actual de la de 1929?

La Gran Depresin no empez con los bancos; no colapsaron hasta dos aos despus. Por el contrario, el mercado de valores desencaden una crisis de la produccin con un desempleo mucho ms elevado y un declive productivo mayor del que se haba conocido nunca. La actual depresin tuvo una incubacin mayor que la de 1929, que lleg casi de la nada. Desde muy temprano deba haber estado claro que el fundamentalismo neoliberal produca una enorme inestabilidad en el funcionamiento del capitalismo. Hasta 2008 pareca afectar slo a reas marginales: Amrica Latina en los aos 90 hasta la siguiente dcada, el sudeste asitico y Rusia. En los pases ms importantes, todo lo que significaba eran colapsos ocasionales del mercado de valores de los que se recuperaban con bastante rapidez. Me pareci que la verdadera seal de que algo malo estaba pasando debera haber sido el colapso de Long-Term Capital Management (LTCM) en 1998, que demostraba lo incorrecto que era todo el modelo de crecimiento, pero no se consider as. Paradjicamente, llev a un cierto nmero de hombres de negocios y de periodistas a redescubrir a Karl Marx, como alguien que haba escrito algo de inters sobre una economa moderna y globalizada; no tena nada que ver con la antigua izquierda: la economa mundial en 1929 no era tan global como la actual. Esto tuvo alguna consecuencia; por ejemplo, hubiera sido mucho ms fcil para la gente que perdi su trabajo regresar a sus pueblos. En 1929, en gran parte del mundo fuera de Europa y Amrica del Norte, los sectores globales de la economa eran reas que en gran medida no afectaron a lo que las rodeaba. La existencia de la URSS no tuvo efectos prcticos sobre la Gran Depresin pero s un enorme efecto ideolgico: haba una alternativa. Desde los 90 asistimos al auge de China y las economas emergentes, que realmente ha tenido un efecto prctico sobre la actual depresin, pues ha ayudado a mantener una estabilidad mucho mayor de la economa mundial de la que hubiera alcanzado de otro modo. De hecho, incluso en los das en que el neoliberalismo afirmaba que la economa prosperaba de modo exuberante, el crecimiento real se estaba produciendo en su mayora en estas economas recin desarrolladas, en especial China. Estoy seguro de que si China no hubiera estado ah, la crisis de 2008 habra sido mucho ms grave. Por esas razones, vamos a salir de ella con ms rapidez, aunque algunos pases seguirn en crisis durante bastante tiempo.

Qu pasa con las consecuencias polticas?

La depresin de 1929 condujo a un giro abrumador a la derecha, con la gran excepcin de Amrica del Norte, incluido Mxico, y de los pases escandinavos. En Francia, el Frente Popular de 1935 solo tuvo el 0,5 por ciento ms de votos que en 1932, as que su victoria marc un cambio en la composicin de las alianzas polticas en vez de algo ms profundo. En Espaa, a pesar de la situacin cuasirrevolucionaria o potencialmente revolucionaria, el efecto inmediato fue tambin un movimiento hacia la derecha, y desde luego se fue el efecto a largo plazo. En la mayora de los otros Estados, en especial en el centro y este de Europa, la poltica se movi claramente hacia la derecha. El efecto de la actual crisis no est tan definido. Uno puede imaginarse que los principales cambios o giros en la poltica no se producirn en Estados Unidos u occidente, sino casi seguro en China.

Cree que China continuar resistiendo la recesin?

No hay ninguna razn especial para pensar que de repente dejar de crecer. El gobierno chino se ha llevado un buen susto con la depresin, porque sta oblig a una enorme cantidad de empresas a detener temporalmente su actividad. Pero el pas todava est en las primeras etapas del desarrollo econmico y hay muchsimo espacio para la expansin. No quiero especular sobre el futuro, pero podemos imaginarnos a China dentro de veinte o treinta aos siendo a escala mundial mucho ms importante que hoy, por lo menos econmica y polticamente, no necesariamente en trminos militares. Desde luego, tiene problemas enormes y siempre hay gente que se pregunta si el pas puede mantenerse unido, pero yo creo que tanto la realidad del pas como las razones ideolgicas continan militando poderosamente para que la gente desee que China permanezca unida.

Pasado un ao, cmo valora la administracin Obama?

La gente estaba tan encantada de que hubiera ganado alguien con su perfil, y en medio de la crisis, que muchos pensaron que estaba destinado a ser un gran reformista, a la altura de que hizo el presidente Franklin Roosevelt. Pero no lo estaba. Empez mal. Si comparamos los primeros cien das de Roosevelt con los de Obama, lo que destaca es la predisposicin de Roosevelt a apoyarse en consejeros no oficiales para intentar algo nuevo, comparado con la insistencia de Obama en permanecer en el mismo centro. Desperdici la ocasin. Su verdadera oportunidad estuvo en los tres primeros meses, cuando el otro bando estaba desmoralizado y no poda reagruparse en el Congreso. No la aprovech. Podemos desearle suerte pero las perspectivas no son alentadoras.

Si observamos el escenario internacional ms caliente, cree que la solucin de los dos Estados, como se imagina actualmente, es un proyecto creble para Palestina?

Personalmente, dudo de que lo sea por el momento. Cualquiera que sea la solucin, no va a suceder nada hasta que Estados Unidos decida cambiar totalmente su manera de pensar y presione a los israeles. Y no parece que eso vaya a suceder.

Cree que hay alguna parte del mundo donde todava sea posible recrear proyectos positivos, progresistas?

En Amrica Latina la poltica y el discurso pblico general todava se desarrollan en los trminos liberal-socialistas-comunistas de la vieja Ilustracin. Esos son sitios donde encuentras militaristas que hablan como socialistas, o un fenmeno como Lula, basado en un movimiento obrero, o a Evo Morales. Adnde conduce eso es otra cuestin, pero todava se puede hablar el viejo lenguaje y todava estn disponibles las viejas formas de la poltica. No estoy completamente seguro sobre Amrica Central, aunque hay indicios de un pequeo resurgir en Mxico de la tradicin de la Revolucin; tampoco estoy muy seguro de que vaya a llegar lejos, ya que Mxico ha sido integrado a la economa de Estados Unidos. Amrica Latina se benefici de la ausencia de nacionalismos etnolingsticas y divisiones religiosas; eso hizo mucho ms fcil mantener el viejo discurso. Siempre me sorprendi que, hasta hace bien poco, no hubiera signos de polticas tnicas. Han aparecido movimientos indgenas de Mxico y Per, pero no a una escala parecida a la que se produjo en Europa, Asia o frica. Es posible que en India, gracias a la fuerza institucional de la tradicin laica de Nehru, los proyectos progresistas puedan revivir. Pero no parecen calar entre las masas, excepto en algunas zonas donde los comunistas tienen o han tenido un apoyo masivo, como Bengala y Kerala, y acaso entre algunos grupos como los nasalitas o los maostas en Nepal. Aparte de eso, la herencia del viejo movimiento obrero, de los movimientos socialistas y comunistas, sigue siendo muy fuerte en Europa. Los partidos fundados mientras Friedrich Engels viva an son, casi en toda Europa, potenciales partidos de gobierno o los principales partidos de la oposicin. Imagino que en algn momento la herencia del comunismo puede surgir en formas que no podemos predecir, por ejemplo en los Balcanes e incluso en partes de Rusia. No s lo que suceder en China pero sin duda ellos estn pensando en trminos diferentes, no maostas o marxistas modificados.

Siempre ha sido crtico con el nacionalismo como fuerza poltica, advirtiendo a la izquierda que no lo pintara de rojo. Pero tambin ha reaccionado contra las violaciones de la soberana nacional en nombre de las intervenciones humanitarias. Qu tipos de internacionalismo son deseables y viables hoy da?

En primer lugar, el humanitarismo, el imperialismo de los derechos humanos, no tiene nada que ver con el internacionalismo. O bien es una muestra de un imperialismo revivido que encuentra una adecuada excusa, sincera incluso, para la violacin de la soberana nacional, o bien, ms peligrosamente, es una reafirmacin de la creencia en la superioridad permanente del rea que domin el planeta desde el siglo XVI hasta el XX. Despus de todo, los valores que occidente pretende imponer son especficamente regionales, no necesariamente universales. Si fueran universales tendran que ser reformulados en trminos diferentes. No estamos aqu ante algo que sea en s mismo nacional o internacional. Sin embargo, el nacionalismo s entra en l porque el orden internacional basado en Estados-nacin ha sido en el pasado, para bien o para mal, una de las mejores salvaguardas contra la entrada de extranjeros en los pases. Sin duda, una vez abolido, el camino est abierto para la guerra agresiva y expansionista. El internacionalismo, que es la alternativa al nacionalismo, es un asunto engaoso. Es tanto un eslogan poltico sin contenido, como sucedi a efectos prcticos en el movimiento obrero internacional, donde no significaba nada especfico, como una manera de asegurar la uniformidad de organizaciones poderosas y centralizadas, fuera la iglesia catlica romana o el Komintern. El internacionalismo significa que, como catlico, creas en los mismos dogmas y tomabas parte en las mismas prcticas sin importar quin fueras o dnde estuvieras; lo mismo suceda con los partidos comunistas. Esto no es realmente lo que nosotros entendamos por "internacionalismo". El Estado-nacin era y sigue siendo el marco de todas las decisiones polticas, interiores y exteriores. Hasta hace muy poco, las actividades de los movimientos obreros (de hecho, todas las actividades polticas) se llevaban a cabo dentro del marco de un Estado. Incluso en la UE, la poltica se enmarca en trminos nacionales. Es decir, no hay un poder supranacional que acte, slo una coalicin de Estados. Es posible que el fundamentalismo misionero islmico sea aqu una excepcin, que se extiende por encima de los Estados, pero hasta ahora todava no se ha demostrado. Los anteriores intentos de crear super-Estados panrabes, como entre Egipto y Siria, se derrumbaron por la persistencia de las fronteras de los Estados existentes.

Cree entonces que hay obstculos intrnsecos para cualquier intento de sobrepasar las fronteras del Estado-nacin?

Tanto econmicamente como en la mayora de los otros aspectos, incluso culturalmente, la revolucin de las comunicaciones cre un mundo genuinamente internacional donde hay poderes de decisin que funcionan de manera transnacional, actividades que son transnacionales y, desde luego, movimientos de ideas, comunicaciones y gente que son transnacionales mucho ms fcilmente que nunca. Incluso las culturas lingsticas se complementan ahora con idiomas de comunicacin internacional. Pero en la poltica no hay seales de esto y sa es la contradiccin bsica de hoy. Una de las razones por las que no ha sucedido es que en el siglo XX la poltica fue democratizada hasta un punto muy elevado con la implicacin de las masas. Para stas, el Estado es esencial para las operaciones diarias. Los intentos de romper el Estado internamente mediante la descentralizacin existen desde hace treinta o cuarenta aos, y algunos de ellos con xito; en Alemania la descentralizacin ha sido un xito en algunos aspectos y, en Italia, la regionalizacin ha sido muy beneficiosa. Pero el intento de establecer Estados supranacionales fracasa. La Unin Europea es el ejemplo ms evidente. Hasta cierto punto estaba lastrada por la idea de sus fundadores, quienes apostaban a crear un super-Estado anlogo a un Estado nacional, cuando yo creo que sa no era una posibilidad y sigue sin serlo. La UE es una reaccin especfica dentro de Europa. Hubo seales de un Estado supranacional en Oriente Prximo pero la UE es el nico que parece haber llegado a alguna parte. No creo que haya posibilidades para una gran federacin en Amrica del Sur. El problema sin resolver contina siendo esta contradiccin: por una parte, hay prcticas y entidades transnacionales que estn en curso de vaciar el Estado quiz hasta el punto de que colapse. Pero si eso sucede -lo que no es una perspectiva inmediata, por lo menos en los Estados desarrollados-, quin se har cargo entonces de las funciones redistributivas y de otras anlogas, de las que hasta ahora slo se ha hecho cargo el Estado? Este es uno de los problemas bsicos de cualquier clase de poltica popular hoy en da.

Eric Hobsbawm es el decano de la historiografa marxista britnica. Uno de sus ltimos libros es un volumen de memorias autobiogrficas: Aos interesantes, Barcelona, Critica, 2003.

Fuente: http://www.clarin.com/suplementos/zona/2010/05/23/z-02198934.htm

rJV



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