Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-05-2010

Siria logra una nueva correlacin de fuerzas en Oriente Prximo

Alberto Cruz
CEPRID


Oriente Prximo hay que evaluarlo como un todo. Ver tal o cual situacin como un hecho aislado no slo es un error, sino un profundo desconocimiento de la geopoltica. Y a la hora de analizar la situacin en esa zona hay que partir de un antes y un despus, el antes de la guerra librada en verano de 2006 entre Israel y Hizbul y despus del triunfo logrado en ella, poltico y militar, por esta organizacin libanesa. Desde entonces nada ha sido igual en la zona. El ltimo movimiento, por ahora, lo han hecho Egipto, Arabia Saudita y Kuwait iniciando un acercamiento a Siria, el Estado maldito en la regin. Tres aliados de EEUU iniciando un cambio geopoltico que va ms all del gesto simblico y que, sumado a la presencia cada vez ms importante de Turqua, implica una nueva correlacin de fuerzas en la zona.

Muy pocos daban un cntimo por Siria cuando, en septiembre de 2004 el Consejo de Seguridad de la ONU aprobaba la Resolucin 1559, con la que se iniciaba una presin internacional liderada por EEUU y Francia, con el visto bueno de pases rabes como Arabia Saudita y Egipto- para que los sirios retirasen sus tropas de Lbano, donde entraron a requerimiento de la Liga rabe en plena guerra civil. Hubo analistas que consideraron que era el principio del fin de la influencia siria en la zona y, poco menos, el inicio de la cada del gobierno del Partido Baas. Se afirmaba con vehemencia que haba una lucha de poder dentro del gobierno y del Baas como consecuencia de la retirada de Lbano. Sin embargo, en el pas se interioriz bien esa retirada y ello permiti al presidente Bashar al-Assad controlar mejor la situacin interna.

Dos hechos le ayudaron a capear el temporal y, sobre todo, el aislamiento internacional promovido por EEUU y Francia y secundado con fuerza por sus aliados rabes como Egipto y Arabia Saudita. Por una parte, la llegada a la presidencia de Irn de Mahmoud Ahmadinejad en 2005. Por otra, la decisin de Rusia de volver a recuperar un cierto papel protagonista en Oriente Prximo al constatar cmo EEUU le haba ninguneado en el Irak ocupado al considerar nulos los acuerdos alcanzados con el gobierno de Saddam Hussein, especialmente en el apartado del petrleo.

El Irn de Ahmadihejad realiz de inmediato dos operaciones estratgicas de gran calado. La primera, la consolidacin de su alianza con Siria en todos los aspectos: econmicos, polticos, culturales y militares. En virtud de estos ltimos, los dos pases se comprometan a apoyarse mutuamente en caso de ataque de Israel o de los EEUU. La segunda, la puesta en marcha de su proyecto de enriquecimiento de uranio, suspendido desde noviembre de 2003 a raz de un acuerdo suscrito con Alemania, Gran Bretaa y Francia aduciendo que los europeos no haban cumplido los compromisos firmados entonces. Una decisin de este calado no la hubiese tomado si Rusia se hubiese opuesto, pero el gobierno de Putin vea en esta decisin la oportunidad de construir reactores nucleares e ingresar en sus arcas miles de millones de dlares.

En Siria, los rusos vieron la oportunidad de recuperar su presencia en la zona. Aceptaron cancelar el 73% de la deuda siria de 13.000 millones de dlares mientras que el resto se les poda devolver bien en dlares, en moneda siria o participando en proyectos econmicos conjuntos. Rusia pas a convertirse en un socio privilegiado de Siria en el mbito energtico, especialmente en la explotacin y mantenimiento de centrales hidrulicas y trmicas as como en la extraccin de gas y petrleo en yacimientos o en el oleoducto Kirkuk-Baniyas y eso sirvi para sacar del pozo econmico a Siria.

Estos hechos proporcionaron oxgeno a Bashar al-Assad a nivel interno e internacional y le permiti pasar al contraataque. Primero, fortaleci su alianza con las fuerzas de la resistencia, de forma especial Hizbul en Lbano y Hams en Palestina. Segundo, dando un carcter estratgico a su alianza con Irn y demostrando al mundo que ninguna presin iba a hacer mella en esta alianza puesto que era no slo una opcin poltica sino una muestra de agradecimiento porque Irn se aprest a ayudarles cuando nadie daba un cntimo por ellos. Tercero, ampliando su poltica de alianzas con otros pases como Turqua.

Apoyo de la calle rabe, conflicto con los gobiernos

Esta estrategia le gan a Siria un apoyo mayor en la calle rabe y tambin provoc un conflicto casi sin precedentes con muchos de los regmenes rabes, especialmente Arabia Saudita y Egipto, a parte de EEUU y Francia. As, tuvo que ver cmo los pases rabes se callaban cuando sufri dos ataques militares en el lapso de un ao. Primero, cuando en septiembre de 2007 Israel bombarde el supuesto emplazamiento de una central nuclear y, segundo, cuando en octubre de 2008 EEUU bombarde las zonas fronterizas con Irak bajo la acusacin de amparo sirio a los insurgentes y a permitirles operar desde all contra las tropas ocupantes de Irak. Este ataque estadounidense vena a ser, adems, una llamada de atencin explcita por parte de EEUU al apoyo sirio a Hizbul, que unos meses antes, en mayo de ese mismo ao 2008, haba vuelto a demostrar su poder al tomar Beirut en slo cuatro das.

Sin embargo, tanto la guerra de 2006 como la toma de Beirut haban puesto de relieve la fragilidad de los pases rabes aliados con Occidente y haban comenzado a surgir fisuras de importancia entre ellos. Egipto, Jordania y Arabia Saudita, que en el 2006 haban mirado para otro lado durante la guerra Hizbul-Israel, haban fracasado en su intento de enviar fuerzas de la Liga rabe a Lbano para frenar en avance de Hizbul, antes de que se consumase la toma de Beirut en mayo de 2008, y el posterior Acuerdo de Doha entre todas las fuerzas polticas libanesas para poner fin a la crisis demostr cmo Siria haba logrado recuperar un papel protagonista en la zona. Porque fueron los sirios quienes convencieron a sus aliados del Bloque del Cambio coalicin de organizaciones liderada por Hizbul- para aceptar a Michel Suleiman como presidente libans de consenso. A partir de aqu, el resto de compromisos entre los libanses fueron muy rpidos.

Con el xito de Doha bajo el brazo, Bashar al-Assad realiz un viaje a Pars para entrevistarse con el presidente francs, Nicols Sarkozy, y ahondar en las diferencias surgidas en Occidente ante esta sucesin de acontecimientos. Assad logr que Sarkozy abandonase la poltica agresiva contra Siria (1) liderando, adems, el cambio de poltica de la UE hacia este pas. Como dijo el entonces presidente del Parlamento Europeo, Hans Gert Pttering, la poltica de la UE hacia Siria que se haba basado en una pasividad, cuando no en un mero seguidismo, respecto a lo diseado por Francia y EEUU- cambiaba porque ahora pensamos que la manera de resolver los problemas no es el aislamiento, sino ms bien un dilogo entre socios (2).

El cambio europeo fue visto con resignacin por una agonizante Administracin Bush, que comenz a dar pasos tmidos para reducir la agresividad frente a Siria. El nuevo Ejecutivo de Obama fue algo ms all, intuyendo el cambio en la correlacin de fuerzas en la zona y consciente que sin el apoyo sirio la estabilidad en Irak sera imposible ante una hipottica retirada de las tropas ocupantes. Un esbozo de los nuevos tiempos se expuso en el ya famoso discurso de Obama en la Universidad de El Cairo en junio de 2009 y se pona de manifiesto con el inicio de un dilogo discreto y las visitas de representantes tanto del Congreso como del Senado de EEUU a Damasco. No obstante, EEUU no fue ms all y mantuvo, y mantiene, una poltica de sanciones a Siria.

Sin embargo, eso ya era mucho y as fue percibido por la calle rabe, de nuevo y aqu no hay que olvidar que otro de los protegidos por Siria, Hams, fue capaz de resistir la embestida israel en Gaza de finales de diciembre de 2008 y principios de enero de 2009-, y por los regmenes rabes aliados de Occidente. Siria volva con fuerza al primer plano de la escena poltica de Oriente Prximo. En consecuencia, estaban obligados a iniciar un cambio de estrategia y a buscar una reconciliacin con los sirios.

La reconciliacin y el papel mediador

El primero en dar ese paso fue Arabia Saudita, y lo hizo a lo grande. A primeros de octubre de 2009 el rey saudita, Abdul, realizaba una visita a Damasco para que se visibilizase el nuevo panorama en Oriente Prximo. Las relaciones entre los dos pases haban sido muy estrechas a lo largo de su historia independiente y, de forma especial, durante el lustro 2000-2005, lo que facilit el hecho de que Siria aceptase, dentro de la Liga rabe, un plan de paz regional impulsado por los saudes y aprobado en 2002 que ofreca el reconocimiento poltico a Israel por todos los pases rabes a cambio de la retirada total y completa de los territorios ocupados (Gaza, Cisjordania, Jerusaln oriental y los altos del Goln), entre otras cuestiones, y que fue desempolvado en octubre de 2006 cuando se constat el triunfo de Hizbul sobre Israel en la guerra de ese verano y ante una impresionante marea popular que recorri todas y cada una de las capitales rabes aclamando al movimiento poltico-militar libans (3). Atrs, muy atrs quedaba la pretensin saud de presentarse como el eje vertebrador en la zona arropando un gobierno de unidad nacional en Palestina para quitar a los sirios e indirectamente, a Irn- la baza del apoyo exclusivo a Hams, o el intento, derrotado en toda regla con la toma de Beirut, de fortalecer unas fuerzas sunes en Lbano capaces de hacer frente militarmente a Hizbul.

La normalizacin de relaciones entre los dos pases es ahora total: ya no existe una campaa anti-siria en los medios de comunicacin sauditas, el embajador ha vuelto a Damasco, se han reabierto oficinas de peridicos como Al-Hayat (de capital saudita) en Damasco y se han firmado acuerdos bilaterales de importancia econmica. Pero lo ms importante es que se abordaron sin tapujos ni prejuicios el tema de Irn y las relaciones regionales, con relieve especial a Irak y a la lucha contra Al-Qaeda, organizacin considerada una amenaza comn para ambos pases.

El camino a la reconciliacin dado por los saudes pone de manifiesto que se ha interiorizado que Siria es un pas clave en la zona y puede tener una posicin mediadora no slo en Lbano (y al-Assad acaba de recibir al primer ministro libans, Saad Hariri, hasta hace muy poco tiempo furibundo anti-sirio) sino tambin en el conflicto que los pases rabes aliados de Occidente, y ste ltimo, mantienen con Irn. Para los saudes, Siria es un pas razonable y el distanciamiento de estos cuatro ltimos aos slo ha servido para fortalecer la alianza sirio-iran a expensas de las relaciones entre Siria y Arabia, que se volvi de inmediato contra nuestros intereses en Palestina, Irak y Lbano (4).

As, cuando en enero de este ao, 2010, el presidente sirio devolvi la visita a Riad qued claro que las relaciones estratgicas e ideolgicas entre Siria e Irn se mantendran y que el papel sirio en esta nueva situacin, con el inicio de la normalizacin de relaciones con sus vecinos rabes, sera el de lograr la reduccin de los temores de estos pases respecto a la poltica de Irn, vista por ellos no slo como una amenaza sino como expansionista (5).

Esto es algo que ya se ha asumido en el resto de pases rabes, incluyendo a Egipto, que se ha resistido hasta ltima hora a dar este paso. Al igual que con Arabia Saudita, la relacin de Siria con Egipto ha sufrido montones de altibajos a lo largo de los aos y han llegado a punto de ruptura en ms de una ocasin. La ltima, con motivo de la agresin israel a Gaza a finales de diciembre de 2008. Mientras que los sirios fueron ardientes partidarios de Hams, los egipcios alentaron la matanza en un intento de destruir el ejemplo que para su oposicin interna, la Hermandad Musulmana, representa la organizacin palestina. El presidente egipcio, Hosni Mubarak, siempre ha visto el triunfo de Hams en Gaza y su consolidacin en la Franja como una extensin de la influencia iran en el mundo rabe.

Sin embargo, la reconciliacin entre Siria y Arabia Saudita dejada a Egipto solo y ello le obligaba a reconsiderar, de forma tmida, su relacin con Siria. Para forzar esa reconsideracin, Siria no ha esperado que Mubarak visite el pas, sino que ha sido el presidente sirio quien ha dado ese paso con una visita oficial a El Cairo, la primera en cuatro aos, con al excusa de visitar a Mubarak tras su operacin de un cncer de vescula. Los aos de Mubarak (82) y los intentos por dejar a su hijo al frente del pas a pesar del rechazo popular que existe- le llevan a buscar el mayor respaldo posible para ello dentro del mundo rabe. Y eso incluye a Siria y a sus aliados, especialmente a los actores no estatales, uno de los cuales es Hams. La foto de Mubarak y al-Assad ser un activo importante en esa pretensin, especialmente entre los nacionalistas rabes y anti-occidentales.

Queda por ver si esta reconciliacin entre los tres colosos del mundo rabe revivir la alianza de titanes que ha dominado la regin durante medio siglo. Aunque lento, es un proceso que apunta en esa direccin. De hecho, el diario Al-Quds Al-Arabi informaba en su edicin del pasado 21 de abril de la posible celebracin de una cumbre de alto nivel en el balneario egipcio de Sharm el-Sheik entre los presidentes de los tres pases para hablar de los tres temas que preocupan a los pases rabes: Irn, la reconciliacin palestina y la situacin en Irak tras las elecciones.

Lo que s est generando este proceso de normalizacin de relaciones es que sigan en cascada todos los dems pases. Siria y Kuwait acaban de alcanzar un acuerdo para reforzar las relaciones econmicas y comerciales, adems de cuestiones de seguridad, y con el compromiso de reforzar la solidaridad rabe para hacer frente a desafos comunes (6). Uno de los aspectos ms importantes de este acuerdo es el apoyo econmico kuwait a un proyecto hidrulico por el que Siria solucionar sus problemas de escasez de agua mediante el traslado de sta desde el ro Tigris en virtud de otro acuerdo suscrito con anterioridad con Irak y Turqua. Adems, est en estudio otro proyecto similar para transferir a Siria agua desde el ro Efrates en un plazo de 15 aos.

El papel de Turqua

En esta nueva correlacin de fuerzas que surge en Oriente Prximo tambin juega un papel importante Turqua. Este pas inici un proceso de distanciamiento de Israel con quien mantena unas excelentes relaciones, incluyendo acuerdos militares- y de acercamiento a los pases rabes a raz de la matanza de Gaza. El gesto, mucho ms que simblico, del primer ministro Recep Tayyip Erdogan enfrentndose pblicamente al presidente israel, Simn Peres, en el Foro Econmico Mundial de Davos a finales de enero de 2009 por este hecho pona de manifiesto un cambio de poltica, y de alianzas, significativo.

Durante dcadas, Turqua se ha estado debatiendo en el debate entre su relacin histrica con los pases musulmanes y rabes, por una parte y el impulso imparable hacia la occidentalizacin, por otro. En el caso que nos ocupa, en 2003 inici una poltica de apertura hacia Siria que se mantuvo, y se fortaleci, incluso en los peores momentos de la campaa occidental contra este pas. Si bien la iniciativa fue siria, ante el temor de que se produjese una extensin de la invasin de Irak y un Bush enloquecido hiciese lo mismo son Siria, los turcos vieron que era una relacin que les proporcionaba ms beneficios que costos. Eso le permiti a Turqua auspiciar conversaciones indirectas entre Siria e Israel, medi entre Hams y Fatah y se present como un mediador entre Irn y el mundo rabe.

Turqua y Siria mantienen en estos momentos un Consejo de Cooperacin Estratgico de Alto Nivel, han abolido los visados entre ellos, realizan maniobras militares conjuntas mientras que Turqua las ha congelado sine die con Israel y ha obligado a posponer unas de la OTAN a las que se haba invitado a participar al Estado judo- y tienen vigentes acuerdos de cooperacin en varios mbitos, incluidos los militares.

Hay una nueva correlacin de fuerzas en marcha en Oriente Prximo. Eso lo han visto perfectamente tanto Israel y la burda acusacin del envo sirio de misiles Scud, viejos y obsoletos, a Hizbul tena como objetivo poner palos en las ruedas de este proceso, en especial con Egipto y Arabia Saudita- como Estados Unidos, que se presta a no reconocer el acuerdo alcanzado entre Irn, Turqua y Brasil para el envo de 1.200 kilos de uranio levemente enriquecido (3,5 por ciento) a cambio de recibir en el perodo de un ao la misma cantidad de combustible enriquecido para un reactor nuclear que ser empleado en investigaciones mdicas. EEUU pretende romper as esta situacin en Oriente Prximo.

EEUU e Israel, junto a la inoperante UE sin poltica exterior propia, con un seguidismo sonrojante de la poltica estadounidense- saben que hay en marcha un cambio geopoltico profundo en el que cambia la correlacin de fuerzas y que iniciativas como la del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) tienen mucho que decir a medio plazo. Lo mismo sucede en otra escala, menor, pero significativa por la zona en la que se produce: Oriente Prximo.

Aunque parezca aventurado decirlo, nunca como ahora los EEUU han estado tan cerca de ser expulsados de la zona. Un personaje de gran predicamento dentro del crculo de poder de Washington como Zbigniew Brezinski, ex Consejero de Seguridad Nacional durante la presidencia de Carter y miembro del Consejo de Relaciones Exteriores de EEUU, dijo a finales de 2006, como resultado de la guerra del verano entre Hizbul e Israel, que est terminando el dominio estadounidense en Oriente Prximo, zona en la que se est asistiendo al nacimiento de una nueva era en la que la hay que tener en cuenta la preponderancia de las fuerzas locales [lase pases] frente a los actores externos [las potencias tradicionalmente influyentes, como los EEUU] (7). Una opinin similar mantiene cuatro aos ms tarde el Instituto Rand (8), para quien no se ha comprendido realmente el papel de los estados regionales y actores no estatales rabes tras la invasin de Irak, lo que ha hecho que la posicin de EEUU est debilitada en Oriente Prximo.

Notas:

(1) Al-Sharq Al-Awsat (peridico de capital saudita editado en Londres), 13 de julio, 2008.

(2) Al-Watan (Siria), 10 de agosto, 2008.

(3) Alberto Cruz, El grito de la calle rabe: sin justicia no hay paz http://www.rebelion.org/noticia.php?id=36850

(4) Asia Times, 8 de octubre de 2009.

(5) IRNA, 12 de enero, 2010.

(6) Prensa Latina, 17 de mayo 2010.

(7) Foreing Affairs, noviembre-diciembre 2006.

(8) El Medio Oriente despus de la guerra de Irak, marzo de 2010.

Alberto Cruz es periodista, politlogo y escritor.

[email protected]

http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article852



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter