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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-05-2010

El debate sobre el Maz Transgnico FR-Bt1 en Cuba
Tiene la ciencia la ltima palabra?

Eduardo Francisco Freyre Roach
Rebelin


Me gustara compartir algunos criterios, que a mi modo de ver, son necesarios a tomar en consideracin en el debate que ha suscitado la multiplicacin a gran escala nacional del maz transgnico FR-Bt1 que promueven los compaeros del Centro de Ingeniera Gentica y Biotecnologa (CIGB) y de la filiar en Sancti Spiritus. Al mismo tiempo, y me sumo a la alerta que hiciera el compaero Narciso Aguilera Marn, en su artculo publicado en Rebelin http://www.rebelion.org/noticia.php?id=106216 recientemente, y cuyo contenido fue hecho llegar a las editoriales de Granma y Juventud Rebelde. Me sumo tambin a la convocatoria de debate franco, honesto y respetuoso que el Dr. Borroto hizo en respuesta a la alerta que hiciera Narciso.

Pienso que el asunto merece investigacin seria y sistemtica, que genere una informacin que vaya ms all de la versin que constantemente transmiten los compaeros del CIGB. Ya es hora de dar un vuelco meditico en tan sentido, pues los peligros de la introduccin a gran escala de esa tecnologa ya estn a simple vista, y se necesita mucho de la transparencia informativa para evitar problemas en nuestros campos, nuestra agricultura, el medio ambiente, y la salud del pueblo. Por ejemplo, la gente necesita saber que no debe coger ese maz y sembrarlo irresponsablemente fuera de las reas que se escogieron para el experimento. Saben ustedes si estamos o no corriendo ese riesgo? A mi entender, esto una investigacin periodstica muy interesante y urgente, pues se sabe muy bien y se reconoce el precedente de indisciplina que existe en nuestra agricultura (vase de Ana Margarita Gonzlez: Lo que ms falta en la agricultura es disciplina, Trabajadores, 19 de octubre de 2009). No se pierda de vista tampoco que el mbito agrario no es medio ambiente o ecosistema tan cerrado y relativamente controlable como una instalacin de cultivos protegidos o laboratorios para la realizacin de experimentos cientficos.

Spase que investigaciones realizadas en nuestro pas constatan que el pblico cubano no tiene la informacin necesaria y de calidad sobre lo que se est haciendo. Lo que se informa en la prensa no va ms all de la comunicacin de los logros cientficos del CIGB y de las bondades de los transgnicos, relacionadas con las recurrentes promesas de la espectacular produccin, los altos rendimientos, y la reduccin de los plaguicidas, labores, y costos. Para comenzar a indagar en este asunto de la percepcin pblica me parece importante comenzar con la consulta del artculo Organismos modificados genticamente: educacin, informacin y percepcin pblica, de los investigadores Dalmau et al, que se publico en una entrega especial de la Revista Biotecnologa Aplicada (Revista de la Sociedad Iberolatinoamericana de Biotecnologa Aplicada a la Salud. Volumen 16, 1999. pp.57-61). En su artculo Plantas y alimentos transgnicos: percepciones sociales (Temas, No. 44, octubre-diciembre de 2005, pp. 65-73), Jos Manuel Machado Rodrguez, se refiere a investigaciones ms recientes sobre el tema de la percepcin pblica. S tambin que los compaeros del Instituto de Higiene de los Alimentos del MINSAP hicieron una encuesta que tambin se puede consultar. Si bien se puede decir que el pas no est en cero en esta materia, las encuestas que se han hecho abarcan una muestra poblacional muy baja para la magnitud que se necesita. Adems, habra que analizar la calidad de la muestra, si quienes participaron estn bien informados en el asunto, y muy importante, si la ecuacin transgnicos=desarrollo inexorable de la ciencia y la tecnologa=solucin del problema de la agricultura y la alimentacin, sesgue el criterio de los encuestados. Es de esperar que en un pas que le otorga a la ciencia un grado alto de prioridad y reputacin social- que bien lo merece- no es difcil darse cuenta que este riesgo esta ante nuestras narices.

Como es lgico, los compaeros del CIGB transmiten una imagen romntica de la ciencia y la tecnologa, como quienes (ejemplo Einstein), se involucraron en la produccin de la bomba atmica; despus, como muy bien se conoce, Einstein abandon esa imagen de la ciencia y reconoci la responsabilidad tica y social que le toca a los cientficos, la cual va mas all de su contribucin al avance al ultranza de la ciencia y la tecnologa. Pero no s hasta qu punto se entiende que el error es parte de la ciencia, que hay controversias entre comunidades cientficas, y que las evidencias cientficas- en un mundo donde ciencia y mercado se dan la mano-se manipulan. El debate que hay que convocar en este asunto no es solo de incumbencia de cientficos, sino que involucra a polticos, a tomadores de decisiones, y al pblico en general. Por la tanto, no hay que perder de vista que el CIGB es parte de la historia, y no toda la historia. Adems, hoy se sabe muy bien que por encima de la evidencia cientfica estadstica es necesaria la observancia del principio precautorio, como en el caso de la prohibicin de que no encendamos el celular ni la PC cuando el avin est despegando o aterrizando, aunque se sabe que la posibilidad de una interferencia es de una por mil.

Volviendo al tratamiento meditico del tema. S que desde finales de los 80 nuestra prensa ha estado informando sobre el tema. Basta consultar el artculo de Flor de Paz Transgnesis verde, publicado el 21 de enero de 1999 (nmero especial del peridico Juventud Rebelde). Es un artculo que se limita a hablar de las ventajas de los transgnicos y de los logros del CIGB. Nada se habla ni de las incertidumbres ni los riesgos ni mucho menos de los debates. La misma frmula funciona en el artculo de   Mary Luz Borrego: Cuba desarrolla un maz transgnico. La primera plantacin, experimental, en el valle de Caonao, Juventud Rebelde, 2 de marzo de 2009. No se queda atrs el de Miguel ngel Valdez Lizano, Promueven produccin de maz transgnico, publicado en la entrega del 16 de mayo del 2010, tambin de JR. Les reitero que en estos tres artculos se oye solo el parecer tecnoentusiasta y bienintencionado del CIGB; se silencian tanto los riesgos a lo que nos estamos exponiendo, como los debates que se han realizado, as como las opiniones, las objeciones y alertas de un conjunto importante de especialistas de diversas instituciones cientficas del pas que trabajan en el tema. Sugiero en esta misma perspectiva hacer un seguimiento de la alerta que hiciera, con mucha sabidura filosfica, tica y poltica, el lder de nuestra Revolucin, el Comandante Fidel Castro Ruz, en una de sus brillantes reflexiones (Rojas, Alexis. Carta de Fidel a un periodista de Juventud Rebelde , Juventud Rebelde, 12 de junio de 2008 donde tocaba el tema de los transgnico).

No s si nuestra prensa conoce esos debates o simplemente no quiere divulgar las voces de quienes vienen alertando sobre los riesgos de la liberacin de transgnicos en el pas. Lo que si estoy seguro que el tratamiento que le ha dado al tema en nuestros medios est ciegamente del lado de las opiniones de los compaeros del CIGB. Es que se les creen ms a ellos porque son cientficos y pertenecen al Consejo de Estado? Es ignorancia meditica? No descarto que quienes planteamos las alertas que en Cuba no son cazados como en otros pases, donde las transnacionales han podido penetrar no hemos sabido trazar una buena estrategia meditica sobre el asunto, y hemos sido incapaces de unir voluntades en las instituciones. Bueno, ms bien creo que se conjugan muchos factores, y tampoco descarto el miedo, la inseguridad, la cobarda, la cautela, y el oportunismo, que muchas personas pudieran tener cuando se trata de emitir y divulgar una opinin supuestamente divergente a la opinin oficial. Sin embargo, no critico ninguna de las actitudes. A veces lo que pasa es que hay desconocimiento del tema. La vida es compleja!

En Cuba las opiniones divergentes a la opinin oficial solan interpretarse como contrarias a la Revolucin o alineadas a sus enemigos. As ha pasado, por ejemplo, con el tema los de la exclusin racial y el racismo, la problemtica del gnero y la homosexualidad, la corrupcin y las drogas. Afortunadamente hoy se habla abiertamente de estos temas, tanto en el mbito acadmico como pblico, lo cual es un paso importante para resolverlos. Yo recuerdo antes de los 90 que quienes estbamos trabajando en la problemtica ambiental, nos vean como el embrin de un partido verde a lo cubano. Estuvimos expuestos a estas crticas, que, por lo general, se presentan en broma, pero los cubanos sabemos muy bien, que a travs de las bromas se dicen muchas cosas serias. Despus cuando vino el periodo especial, cuando la agricultura ecolgica saco la cara y nos salvo del colapso alimentario, cuando el estado asumi la agroecologa como orientacin tcnica fundamental de la agricultura, el lenguaje ecologista fue asumido hasta por sus crticos. En esto pudo haber funcionado el convencimiento sincero, pero tambin el oportunismo cientfico y poltico.

Me consta que los compaeros del CIGB han tenido voluntad de promover y participar en los debates. Por ejemplo, auspiciaron el 1 Taller sobre Organismos Genticamente Modificados, sus repercusiones econmicas, ticas y polticas, donde lograron la participacin de representantes de instituciones importantes del pas que tenan que ver de alguna u otra manera con el asunto de los transgnicos. En aquel entonces se supo los trabajos que ellos estaban haciendo, los avances que se haban logrado, y las regulaciones existentes en el pas. No s porque no se realizaron ms talleres de ese tipo. Me consta tambin que los compaeros del CIGB han estado divulgando sus resultados en sus eventos de Biotecnologa Habana, y que este ha sido un espacio donde compaeros que alertarnos sobre los transgnicos, hemos tenido oportunidad de participar, como mismo ellos han tenido la oportunidad de exponer sus puntos de vistas en eventos como los Talleres Nacionales de Agricultura Orgnica, que auspicia la Asociacin de Tcnicos Agrcolas y Forestales (ACTAF), en la Conversin Internacional de Medio Ambiente, que organiza el CITMA, y en la Conferencia Globalizacin y problemas del Desarrollo, que organiza la ANEC. Es decir, aqu tampoco estamos en cero, pero todo parece indicar que no es suficiente, y que la prensa nacional no se ha aproximado a esos debates ni a las opiniones que divergen con el CIGB. Mucho menos a dado seguimiento con todas las de ley a los experimentos, a no ser, hacerse eco de lo que dicen los compaeros del CIGB.

A los compaeros de la prensa les puedo sugerir un conjunto de trabajos de especialistas nuestros, es decir, cubanos, que tambin son cientficos como los del CIGB, y cuyas suposiciones son tambin basadas en las ciencias. Esos trabajos se remontan a los finales de los 90. Bueno, en la Revista de Agricultura Orgnica (a partir de 1998) podrn encontrar un conjunto de artculos que alertan sobre los peligros de los alimentos transgnicos. Por ejemplo, lean el artculo de Lianne Fernndez, Tania Gonzlez y Zoila Fundora: La Biotecnologa y sus riesgos, ( Agricultura Orgnica , Ao 4, No. 2, mayo-agosto de 1998, p. 66), donde se alerta de los peligros a la biodiversidad que entraan los cultivos transgnicos, y se llama a la toma en serio del principio precautorio. En esa revista de la ACTAF y en el Anuario de la Universidad Agraria de la Habana (UNAH), podrn ver que en el pas hay un grupo de personas que vienen haciendo esas alertas, que hoy para m habra que considerarlas de alarmas, dado la cantidad de hectreas que se han sembrado de maz transgnico. Consltese tambin a Collazo Oduardo, Fidel. La modificacin gentica de los cultivos: un nuevo paradigma para la agricultura? En publicacin: Boletn Electrnico ISRI, no. 17 . ISRI, Instituto superior de Relaciones Internacionales Ral Roa Garca, La Habana, Cuba: Cuba. Febrero-Marzo. 2007 (Acceso al texto completo: http://www.isri.cu/Paginas/Boletin/boletin_9407.htm ), donde de forma resumida se habla del tratamiento internacional del tema, y se sugiere su anlisis no solo desde el punto de vista cientfico, sino tambin econmico, poltico y tico. Podrn encontrar reflexiones bioticas importante en Acosta Sariego Juan Ramn. Biotica para la sustentabilidad. Publicaciones Acuario, Centro Flix Varela, La Habana, 2003. pp. 279-322, sobre todo el artculo de Acosta El gen egosta, y en el captulo que escrib para esta compilacin. Es que la prensa y el CIGB solo dan por ciencia las investigaciones y suposiciones basadas en quienes promueven los transgnicos? Lo dems no es ciencia? Yo pienso que es fcil entender el por qu hay que plantear y replantear estas interrogantes. Pero me atrevo ir ms all a razonar del mismo modo cuando se trata de posiciones polticas y revolucionarias

Personalmente vengo tratando el asunto desde finales de los 90. Una sntesis de mi parecer la pueden encontrar en mi Habla un transgnico, publicado en el nmero de abril (2009) de la Revista Temas, y tambin en Transgnicos: no basta la buena fe ( IPS-Inter Press Service. Corresponsala Cuba. Ao 22 No.7 Abril, 2009. www.cubaalamano.net ). Pero pienso que una informacin ms actualizada y sistemtica que fundamentan esas alertas o alarmas desde el punto de vista cientfico y multidisciplinar es el libro Transgnicos: que se pierde, que se gana. Textos para un debate en Cuba (Editorial Acuario. Centro Flix Varela, Habana, 2009), que compilamos Fernando Funez y yo. Aqu vern alertas que vienen de especialistas de diferentes campos, tanto de las ciencias naturales, como de las ingenieras, y las sociales. Se aborda con mucho rigor sobre los riesgos no solo ecolgicos y econmicos, sino tambin sociales y polticos de los transgnicos. Muy importante es que en este libro se documentan las alternativas mejores que la agricultura transgnica (los trabajos de Funez, Montano, Vzquez, Nova, Lianne y Zoila) para resolver los problemas de la agricultura y alimentacin en nuestro pas, la necesidad de evitar la repeticin de errores que se cometieron cuando se implement una agricultura de Revolucin Verde. En este mismo libro, sobre la necesidad de transparencia en el asunto les sugiero el trabajo de Carlos Delgado; en lo que respecta a los riesgos para la salud, vase el de Albuin y el mo; en cuanto a como se ve el asunto en el mundo y en Cuba por la parte de especialistas extranjeros, autoridades en la materia, vase los trabajos de Ribeiro, Rosset, Altieri, Wright, Mae y Chan. A quien les interese les puedo enviar una versin digital de esa otra ciencia, pero pueden descargarla en la WWW o llegarse al Centro Feliz Varela para obtener un ejemplar del libro. Aqu tambin se habla de ciencia, pero tambin de sentido precautorio, tanto en los aspectos ambientales, agronmicos y econmicos, como en los de ndole epistemolgica, tica y poltica. El principio precautorio no se reduce a la prevencin de los perjuicios, sino que incluye actuar en ausencia de evidencias cientficas concluyentes, y la evitacin de un camino de actuacin riesgoso, cuando hay otras alternativas mejores.

En esta polmica, los compaeros del CIGB suelen decir que con agricultura agroecolgica no se puede alimentar el mundo ni a la poblacin cubana, que por eso hace faltan los transgnicos, que estos rinden ms que las semillas convencionales, que con los transgnicos se disminuye el impacto ambiental, y cosas por el estilo. En Transgnicos, que se pierde, que se ganase pone en entredicho esta opinin. Pero acerca de lo que signific el movimiento agroecolgico de la ANAP, para que nuestra agricultura no colapsara en los duros aos 90 (Periodo especial), y como esos campesinos, con un cerca del 30 % de la tierra, producan agroecolgicamente el 67 % de nuestra alimentacin, pueden ver en el libro-tesis de doctorado de Fernando Funez Agricultura con futuro (2009), y tambin el de Machn et al. El movimiento agroecolgico de campesino a campesino (2010). All se ofrecen datos cientficos de lo que hizo, est haciendo y hacen los campesinos agroecolgicos cubanos. No por gusto la direccin del pas presta especial atencin y apoyo a este sector campesino (CPA, CCF, UBPC y campesinos individuales). Les sugiere tambin acercarse a los resultados de proyectos como los Faros Agroecolgicos, el Arroz Popular, el de Fitomejoramiento participativo, que devino en PIAL (del INCA), y el Programa Nacional de Agricultura Urbana, que coordina el INIFAT, y que hoy se extiende a las zonas periurbanas (ver Discurso de Ral Castro Ruz en la Asamblea del Poder Popular).

Me gustara saber cules son para el CIGB las instituciones que tienen la ltima palabra en la ciencia, pues este mundo de las investigaciones y publicaciones cientficas, no es tan santo como parece. Como muy se muestra en Monica Robin El mundo segn Monsanto (2007), son muchas las puertas giratorias entre transnacionales (cuyo inters es comercial), instituciones cientficas, agencias reguladoras, y la prensa. En las revistas no solo se colocan resultados y evidencias de investigaciones, sino tambin debates. Y en no pocas ocasiones hay escndalos y cosas desagradables como el caso de las publicaciones en torno a la contaminacin transgnica en Mxico en la Revista Molecular Biology. Todo esto indica que la ciencia es humana, la hacen los hombres, expresa intereses, y no es ideolgicamente neutral. Si quieren adentrarse en el tema de las imgenes no convencionales de la ciencia y el desarrollo cientfico tecnolgico, les sugiero los trabajos de Thomas Kuhn sobre historia de la ciencia, comunidades cientficas, paradigmas, y revoluciones cientficas, as tambin los de sociologa del conocimiento de Robert Merton. En Cuba tenemos los trabajos de Jorge Nez Jover, Jos Ricardo Daz Caballero, Roberto Sotolongo, Carlos Delgado, Thala Fung, y otras importantes personalidades del mundo cientfico, que nos entregan una imagen ms realista y menos romntica de la ciencia

Por otro lado, compaeros, hay que considerar los debates que se han venido realizando en instituciones como la Unidad Experimental Indio Hatuey en Matanzas, la Universidad de la Habana, la Universidad Agraria de la Habana, el INIFAT, etc. Pero sera muy interesante que se entrevistaran a compaeros de la ANAP, de la ACTAF, la Fundacin Antonio Nez Jimnez, tambin que se viera bien al detalle qu es lo que realmente est pasando en los campos donde se sembr el maz transgnico, pues hasta el momento, la informacin que suministra el CIGB, no permite evaluar ni cvica ni acadmicamente el estado de la cuestin. Yo pensaba que en Biotecnologa Habana 2009 se iba a dar informacin al respecto, pero me quede esperando. Me parece muy edulcorada la informacin que apareci en Juventud Rebelde sobre la marcha de los experimentos, o ms bien, la multiplicacin de semillas que se estn realizando. Se le dijo al pueblo todo lo que se deba decir? Se alerto a la gente de los peligros de sembrar ese maz en otra parte? No hubo indisciplina en tal sentido? Se dispuso del agua, y los plaguicidas, que se requirieron? Dnde se publicaron esos resultados? Quines participaron en las investigaciones? Son cosas que hay que saber, aunque no creo que exista mala fe en los compaeros del CIGB, y que las cosas se hicieron con responsabilidad y rigor cientfico.

Compaeros del CIGB suelen decir que instituciones de prestigio como la Organizacin Mundial de la Salud (OMS) aprueba los transgnicos, no sin recomendar ciertos cuidados. Eso es cierto, pero yo pienso que de los documentos de la OMS, se deriva que la tecnologa de los transgnicos se acompaa de incertidumbres y riesgos, y que las advertencias que contiene tienen de trasfondo esencial la necesidad de tomarlas en serio, como en el caso del boxeo. Por cierto, documentos de la OMS han prescrito el boxeo, pero como se sabe muy bien que de todas maneras se boxea, entonces, recomienda un conjunto de medidas para minimizar los daos. Empero, el punto que quisiera dejar sentado es que es una cuestin no cientfica, sino de decisin poltica el grado en que las advertencias del OMS y otras instancias se tomen en consideracin. Por otra parte, en la OMS como en toda instituciones hay puntos de vistas y puntos de vistas, y hasta divergentes, y como es natural, en la emisin de un documento intervienen pactos, acuerdos, y negociaciones, as como abusos de poder y maromas de todo tipo. Pasa como dije respecto a las revistas y las instituciones cientficas. No es mi intencin desacreditar a ciertas organizaciones, solo quiere que se tome en cuenta que en este mundo no hay nada sagrado.

Muchos piensan que la tecnologa de los transgnicos se le puede igualar con un cuchillo que en buenas manos sirve para hacer cosas buenas y en malas manos cosas malas, lo cual suena con la frase de quienes dicen que hay terrorismo bueno y terrorismo malo, y que a veces para hacer un bien, hay que utilizar el mal. Amn de que desapruebo esa forma de razonar, creo que es importante no confundir entre una tecnologa en sentido de tcnica, equipo, maquinaria, insumo, etc. y una tecnologa como todo un sistema (Tecnociencia o Sistema Tecnolgico) donde hay implicados valores, rejuegos institucionales, transformaciones sociales, preceptos ideolgicos, etc. Es decir, ninguna tecnologa es social, cultural, tica ni mucho menos polticamente neutral. Otra vez les remito al libro de Jorge Nez Jover La ciencia y la tecnologa como procesos sociales, que habla en detalle de estas cosas. Considero que este es un enfoque importante para encarar el tema de los transgnicos desde todos los puntos de vista, y sobre todo, desde el punto de vista meditico.

Otro aspecto crucial es que nuestra prensa se ha hecho de la opinin del CIGB de que los transgnicos son iguales a los no transgnicos. Esa supuesta equivalencia sustancial es un subterfugio que han utilizado las transnacionales para imponer a toda cosa sus transgnicos y los productos asociados. Cuando se dice en la prensa que el maz transgnico cubano tiene la misma forma y sabor que el convencional, se est apuntando a una supuesta equivalencia en cuanto al producto ya acabado, pero se oculta el proceso. Un transgnico es una modificacin gentica donde se fuerza a la clula a la aceptacin de un gen forneo. Y es precisamente aqu, en la incertidumbre de este proceder donde est el peligro a largo plazo. Las transnacionales usan el mismo subterfugio de la equivalencia sustancial, pero a la hora de patentar sus productos, si aceptan que son sustancialmente no equivalentes a los convencionales. No creo que el CIGB este al lado de las transnacionales, pero habla el mismo lenguaje demaggico.

Les sugiero atencin y transparencia en este serio asunto. Finalmente, tngase en cuenta que quienes estn interesados en que Cuba desarrollen los cultivos y alimentos transgnicos son las transnacionales, que han aplaudido la decisin cubana de extender el maz transgnico (vase Memorias de Biotecnologa Habana 2008).Yo se que el CIGB prefiere invitar a sus congresos a figuras importantes del mundo biotecnolgico como Samuel Sansson y James Clive, y quizs menos a representantes de organizaciones campesinas y de izquierda como el MST o la Va Campesina.

Aprndase de los problemas que han ocasionado, por ejemplo, los plaguicidas contaminantes persistentes, o COPS, de la contaminacin de nuestros campos con marab (aunque si no hay nada, es mejor que estn), de la Claire (pez gato), haciendo de las suyas, y un montn mas de problemas ecolgicos, que se recogen en los diagnsticos que el CITMA hace sobre la situacin ambiental de nuestro pas. Pinsese tambin en nuestras conquistas ecolgicas, reconocidas por la ONU, otras organizaciones internacionales, y hasta por el Banco Mundial (BM). Todo esto confirma que no todo lo tecnolgicamente posible, es ecolgica y socialmente conveniente. Crenme que nos las estamos jugando al pegado, el pellejo, o a la ruleta rusa con ese problema de los transgnicos. Duermo seguro y tranquilo de la comprensin y atencin de este importante asunto por parte de nuestra prensa, y tambin de la sobrada sabidura poltica de quienes nos dirigen, y las instancias que poseemos (la Asamblea Nacional) para la toma democrtica de decisiones. Yo pienso que este problema requiere un tratamiento que aproveche las potencialidades de nuestro sistema poltico para una amplia convocatoria de participacin en los debates y en las decisiones. No hace falta decir que la prensa ha de jugar un papel crucial en este acuciante desafo. Por ltimo, veo, que hasta tanto este debate no tenga una convocatoria ms abierta y transparente, que involucre hasta la Asamblea Nacional, lo ms conveniente y sabio es establecer una moratoria a los experimentos con el maz transgnicos FR-Bt1.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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