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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-05-2010

Discurso del Presidente del Tribunal Supremo Popular en la apertura del V Encuentro Internacional Justicia y Derecho
"Trabajamos en la revisin crtica de disposiciones, procedimientos y prcticas establecidas"

Rubn Remigio Ferro
Rebelin


Distinguidos miembros de la Presidencia,

Estimados delegados e invitados,

Permtame en primer lugar expresar la profunda satisfaccin y gratitud que experimentamos los juristas cubanos, en particular los integrantes del Sistema Judicial, por la presencia entre nosotros de tan numeroso y calificado grupo de profesionales, estudiosos y operadores del Derecho, provenientes de 20 pases de Latinoamrica, Europa y frica.

La calurosa acogida dispensada por los colegas de otras naciones aqu presentes a la convocatoria de este encuentro, el quinto organizado por el Tribunal Supremo Popular de la Repblica de Cuba, constituye sin dudas una muestra de consideracin y respeto hacia nuestros rganos judiciales y, mediante ellos, hacia nuestro pas y su pueblo resuelto, digno e inclaudicable frente a asedios y amenazas de cualquier tipo. Ello refuerza nuestro empeo en corresponderles con el despliegue de la sincera y fraterna hospitalidad que nos caracteriza.

Destaco, con especial nfasis, el alto honor que significa para todos los aqu reunidos, compartir estas jornadas con las prominentes autoridades cubanas que nos acompaan junto a ilustres personalidades de naciones hermanas que prestigian sobremanera esta reunin que igualmente se honra con la presencia de distinguidos representantes del Cuerpo Diplomtico acreditado en el pas.

El propsito de este evento es, nuevamente, propiciar la reflexin, el debate y el intercambio tcnico-profesional y acadmico en torno a diversos temas de naturaleza jurdica, vinculados directa e indirectamente con la actividad jurisdiccional, que puedan servir de provecho de cara a los procesos de actualizacin y evolucin de concepciones y prcticas que en relacin con el Derecho y la Administracin de justicia tienen lugar en la mayora de nuestros pases.

En Cuba nos mantenemos en el empeo de alcanzar niveles superiores de eficiencia y eficacia en la labor judicial y jurdica en general y, en aras de lograrlo, trabajamos en la revisin crtica de disposiciones, procedimientos y prcticas establecidas, para modificarlas en lo pertinente y atemperarlas a las actuales necesidades y circunstancias del pas y sus perspectivas. De esa manera el Derecho y la Justicia se insertan como corresponde, en la dinmica de evolucin progresiva que se opera en las esferas econmica, poltica y social del pas.

De ah que apreciemos muy positivamente oportunidades como las que ofrece este congreso para escuchar e intercambiar experiencias y punto de vista, que nos ayuden a enriquecer el arsenal de ideas y enfoques que impulsan y sustentan el perfeccionamiento de la actividad judicial para hacerla ms accesible, inclusive, garantista, inmediata y efectiva.

An as, creo importante significar que, por razones que nos parecen obvias, en Cuba consideramos que el sistema jurdico y judicial del pas slo funciona con la debida efectividad y eficacia si se estructura consecuentemente atemperado a las condiciones contextuales de nuestro entorno, aunque sin perder de vista el necesario e imprescindible referente recogido en convenciones internacionales y las experiencias forneas afines. En tal sentido evitamos traspolar mecnicamente a nuestro ordenamiento sustantivo o procesal disposiciones o prcticas que no se avengan con la idionsicracia, cultura y valores del pueblo cubano y el nivel de desarrollo de nuestra sociedad.

La experiencia ensea con suficiente elocuencia que all donde se olvidan de estos condicionamientos y postulados, el sistema jurdico resulta una entelequia inoperante e inefectiva para su poblacin, que es su principal destinataria, y deja por tanto de cumplir su funcin y cometido. El esnobismo y el vanguardismo jurdico a ultranza conducen a perder el contacto con la realidad circundante, a contrapelo de las necesidades concretas y palpables de lo circunstancial y especfico de cada escenario nacional o regional.

A los colegas que nos visitan por primera vez o carezcan de suficiente informacin sobre el sistema judicial cubano les adelanto que su posicionamiento est expresamente refrendado por la Constitucin y la Ley, y se estructura y funciona sobre la base de los principios de independencia judicial, unidad de jurisdiccin, integracin colegiada de todos los rganos judiciales, participacin popular directa en la administracin de justicia y carcter electivo, inamovible, responsable y revocable de los jueces, entre otros aspectos que le confieren a este sistema la incuestionable juridicidad y legitimidad que slo pretenden negar quienes lo examinan desde una ptica sesgada por prejuicios ideolgicos tendenciosos y aviesos, al estilo de patrones hegemnicos dictados ya se sabe donde.

Los adversarios del Socialismo Cubano, liderados como se conoce por el gobierno norteamericano, mantienen una furibunda campaa difamatoria contra nuestro pas en todos los mbitos; los tribunales de justicia, los procesos y las decisiones judiciales que aqu tienen lugar no escapan a su ponzoosa alaraca. No obstante en esta actividad, como en cualquier otra, la realidad palpable e incuestionable de lo que en Cuba acontece echa por tierra toda falacia o patraa malintencionada. La transparencia en la actuacin de nuestros rganos judiciales, su apego a la Ley y al Debido Proceso; el carcter abiertamente popular e inclusivo de sus integrantes, son prueba irrefutable de que, ms all de dificultades y aspectos perfectibles, nuestra administracin de Justicia constituye tambin una conquista de la Revolucin, con un desempeo superior al que pudieran mostrar aquellos que se autoevalan como paradigmas de democracia y adalides del Derecho. Este cnclave les permitir a los participantes constatar la certeza de lo anteriormente expresado.

Por otra parte el programa cientfico del congreso incluye varias proyecciones de inters y actualidad acerca de modestas experiencias cubanas relacionadas con la administracin de justicia en temas como el sistema de control judicial y social al cumplimiento de las penas sustitutivas de la privacin de libertad y de los beneficios de excarcelacin anticipada; as como la relativa a los procesos vinculados al derecho de familia, con creciente inclusin de enfoques multidisciplinarios y el reforzamiento de la oralidad, entre otras novedades.

De gran inters e impacto en ese sentido resultan tambin las transformaciones que desde hace algunos aos se vienen operando en el sistema penitenciario del pas sobre la base de concepciones muy avanzadas en relacin con el papel de la educacin, la cultura y el deporte en la rehabilitacin de las personas que cumplen sanciones de internamiento; lo que tambin incluye la implementacin de condiciones que favorecen los vnculos sistemticos de estas personas con su familia y la sociedad.

No creo necesario extenderme ahora en detalles al respecto. Los participantes en este encuentro tendrn oportunidad de escuchar las exposiciones que en relacin con algunos de estos temas realizarn destacados juristas y especialistas; adems de la posibilidad de profundizar en los ricos intercambios que solemos sostener, ms all de los reducidos espacios de tiempo y lugar consagrados al programa cientfico del evento.

Creo prudente de mi parte anticiparles, que si bien no encontraran al respecto ninguna novedad espectacular, seguramente podrn constatar que, ms all de imperfecciones y defectos, el sistema judicial y la administracin de justicia en nuestro pas funcionan con aceptable efectividad como garantes de la tutela y la seguridad jurdica de los ciudadanos y la sociedad y tienden a continuar consolidndose y avanzando, lo que determina que no padezcamos aqu la grave crisis de confianza de la poblacin en las instituciones judiciales presente en no pocos lugares del mundo.

En razn de ello en Cuba albergamos la profunda conviccin de que, tanto o ms que las retricas conceptuales y apologticas o exquisiteces normativas, que tanto proliferan en mbitos oficiales o acadmicos, son los hechos y realidades que acontecen, cotidiana o eventualmente, en el escenario en que se imparte justicia, los que dicen la ltima palabra acerca de la objetividad, intensidad y extensin con que se materializa la necesaria interaccin entre Constitucin, democracia y actividad judicial.

El sentido de lo justo, el discernimiento y la sensatez aparecen generalmente en la mayora de los seres humanos, con independencia de que tengan o no conocimientos especializados en Derecho; de la misma forma pueden estar ausentes, de manera permanente o momentnea, en algunos dotados de conocimientos tcnicos o cientficos en el orden jurdico. Por ello un Poder Judicial que se precie de ser democrtico no debe subestimar nunca la percepcin que pueda tener la ciudadana en general sobre el nivel de acierto con que se cumple nuestra compleja misin.

Los asuntos que se ventilan en los tribunales de justicia en cualquiera de las disciplinas jurdicas (penal, de familia, civil, etc.) suelen reflejar en lo fundamental conflictos que tienen su gnesis en el mbito de las relaciones sociales y, por tal razn, cualquier intento por encontrarles una solucin justa, democrtica y razonable, adems del necesario sustento legal, debe contener, cuando corresponde, un enfoque que no pierda de vista esa dimensin humana que los caracteriza.

Dicho de otro modo, el carcter verdaderamente democrtico de la imparticin de justicia tambin tiene que ver con la capacidad real de los jueces de tomar en cuenta, para sus anlisis y decisiones, junto a las normas y disposiciones aplicables al caso que se enjuicia, los factores circunstanciales y contextuales concomitantes con los hechos y las personas involucradas en el asunto sometido al arbitrio judicial. Debemos tener siempre presente que los jueces juzgan, pero a la vez son permanentemente enjuiciados en su desempeo por la sociedad en cuyo nombre, segn usual mandato constitucional, se ejerce la funcin. Es un contrasentido, en nuestra opinin, llamar democrtico a un Poder Judicial que acta tras bambalinas y de espaldas a la generalidad de la ciudadana de su pas.

Partiendo de los criterios expresados con anterioridad, uno de los rasgos distintivos fundamentales de la actividad judicial en Cuba consiste en la actitud subjetiva asumida por los jueces, sobre la necesidad de ejercer su funcin como un verdadero e importante servicio a la sociedad, para cuyo cumplimiento cabal se requiere, ante todo, de un profundo sentido de justicia.

Esa postura de los jueces cubanos es, naturalmente, resultado de la plena conciencia sobre la trascendencia de nuestra misin adquirida al calor del propio proceso revolucionario cubano y su perenne lucha, desde hace ms de medio siglo, por materializar el sueo anhelado del Hroe Nacional Jos Mart y de otros prceres de nuestras gestas emancipadoras de construir una nacin con todos y para el bien de todos, basada en la solidaridad humana, la cohesin social y la dignidad plena del hombre y de la mujer, con el propsito, raigal y explcito, de conquistar toda la justicia.

He querido destacar deliberadamente el carcter decisivo que implica en nuestro caso, la actitud subjetiva de los jueces en el desempeo de la labor jurisdiccional, porque al tener bajo su atribucin la direccin de los procesos judiciales y la potestad de decidir conforme a derecho, el litigio sometido a su juicio; la manera en que se posicionen y conduzcan a s mismos los juzgadores, durante la realizacin de los distintos actos procesales, puede determinar, y con frecuencia determina, la materializacin concreta, o no, de los principios que informan la Constitucin misma y el resto del ordenamiento jurdico del pas, incluyendo las normas que regulan los procedimientos judiciales.

Partiendo de la consideracin anteriormente expresada, el Sistema de Tribunales de la Repblica de Cuba presta tanta atencin a la formacin y desarrollo profesional continuo de los jueces en temas cientfico-tcnicos de derecho procesal y sustantivo, como en aquellos vinculados con el afianzamiento de la tica judicial en el desempeo y los relacionados con informaciones de inters territorial, nacional e internacional.

Para nosotros, cada acto y decisin judicial, adems de su incuestionable fundamento legal, debe caracterizarse por la transparencia, sensatez y ponderacin que entrae. Ninguna decisin absurda e irracional debe ampararse en una justificacin legal. En materia de justicia, creemos firmemente que las insuficiencias sern siempre ms atribuibles a los jueces que a las leyes.

Esos perfiles esenciales definen el modelo de juez y de justicia que exige la sociedad cubana de hoy, y materializarlos constituye nuestro mayor empeo, en el entendido de que, aun cuando la mayora del pueblo cubano muestra confianza en la actuacin de sus jueces y tribunales, todava existen deficiencias de nuestra parte por erradicar.

Nada de lo dicho hasta aqu debe entenderse en contraposicin a la plena vigencia del principio de independencia judicial. Ms bien debe asumirse como complemento necesario e imprescindible para que su ejercicio no rebase los lmites de lo verdaderamente democrtico en la administracin de justicia, con sus componentes de imparcialidad, transparencia y eficacia. Resulta totalmente irracional que la insoslayable independencia objetiva y subjetiva que debe amparar a los jueces sirva de manto protector al libre albedro, la anarqua y la irresponsabilidad en el desempeo de esa trascendental funcin. Cuando as sucede, son inevitables las crisis de confianza de la poblacin en las instituciones judiciales, como ocurre en no pocos lugares.

La libertad de los jueces para tomar decisiones sin interferencias ni influencias ajenas al proceso, necesita de control social como correlato que les prevenga de caer en las antpodas de lo justo, lo tico y lo legal. Quienes se alarman y rasgan sus vestiduras ante esta posibilidad prefieren la arbitrariedad a la justicia, los turbios concilibulos al actuar transparente, la impune prevalencia de intereses ocultos a la tutela de los derechos legtimos.

El juez que se precia de actuar con verticalidad tica y profesional, sabe por dems que tiene en s mismo al principal garante de su independencia para juzgar. Si es genuflexo, influenciable o corrupto ninguna barrera normativa o institucional impedir que ceda ante presiones, sobornos o intentos sutiles de predisponer su criterio, y tendr que lidiar indefectiblemente con ellos mientras ejerza la profesin.

Precisamente por defender ese fuerte compromiso con la justicia y la tica y porque concebimos que el desempeo legtimo de la funcin judicial supone siempre la actitud digna y responsable de quienes la ejercen, es que repudiamos profundamente las veleidades y turbios manejos a que se prestan ciertos rganos judiciales en algunos sitios del mundo, donde se pone de manifiesto una evidente prostitucin de la profesin por parte de jueces venales que colocan sus togas y sus conciencias al servicio de mezquinos intereses, mancillando el honor y prestigio de la magistratura.

De ah que siendo consecuentes con esos principios y sintindonos parte indisoluble de este pueblo digno, heroico y batallador, es que los jueces y dems juristas cubanos, reiteramos nuestra profunda indignacin y protesta por el amaado y parcializado juicio, violatorio de las garantas del debido proceso, de la Constitucin y las normas procesales de los Estados Unidos de Norteamrica , mediante el que han resultado injusta y severamente sancionados por un tribunal de aquel pas y por razones indudablemente polticas, cinco jvenes cubanos (a los que nuestro pueblo reconoce como Hroes de la Repblica de Cuba) cuya nica falta consisti en haber procurado informacin acerca de los tenebrosos planes de grupos mafiosos y terroristas radicados en la Florida, para que tanto el pueblo de Cuba como el de Estados Unidos pudieran protegerse de sus programadas acciones de destruccin y muerte.

Estimados colegas, amigos y amigas que nos visitan:

Cuba les acoge hoy en pleno apogeo de su empeo por construir una sociedad mejor, integrada por hombres y mujeres cada vez ms cultos, dignos y libres. Para lograrlo continuaremos enfrentando grandes obstculos y desafos pero sabremos vencerlos con determinacin, unidad y conviccin infinita de que ese mundo mejor es posible.

Esperamos que su presencia entre nosotros les permita tambin conocer parte de las bondades y bellezas de este pas, as como su rico patrimonio histrico, cultural y social. Sobre todo no dejen pasar la oportunidad de conocer el gran tesoro de esta isla que es su gente, esa que pese a las adversidades no claudicar en su empeo de hacer realidad el sueo de nuestro Hroe Nacional Jos Mart de conquistar toda la justicia.

Sean todos y todas bienvenidos al Congreso!

Declaro inaugurado el V Encuentro Internacional Justicia y Derecho!

Muchas Gracias


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