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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-05-2010

Por algo la llaman "pornografa blica"

Tanya Cariina Hsu
Global Research

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens



La guerra siempre ha excitado, su emocin es tan antigua como la propia humanidad. Es intensa; es cruda; es primitiva. Alcanza cada nervio, es tan carnal que linda con lo sexualmente ertico. Y muchos que no pueden participar quieren mirar.

La llaman pornografa blica. [1]

Como una manera de soslayar las interceptaciones de compras con tarjetas de crdito originadas en Iraq y Afganistn, hay soldados que canjean sus propias secuencias de muertes enemigas por vdeos clasificados X en sitios de pornografa sexual. El personal militar presenta regularmente miles de esos vdeos snuff [vdeos de violaciones y crmenes, N. del T.] realzados con msica rock heavy metal; mientras ms grficas son las secuencias, mayor es el rating atribuido por los espectadores del sitio de Internet.

Cuando se publicaron las fotos de Abu Ghraib, el Pentgono trabaj horas extra para afirmar que los abusos contra los prisioneros eran incidentes aislados realizados por un puado de personal militar aberrante. Aunque es evidente que la mayora del personal militar no siente placer al matar, es sin embargo indiscutible que la demanda de fotografas y vdeos de pornografa blica muestra una euforia endmica de la humillacin, degradacin y muerte del enemigo.

Con Abu Ghraib vino una embestida de vdeos personales en YouTube y sitios de pornografa blica como www.gotwarporn.com. Millones de visitas de espectadores ansiosos de ver ms slo refuerzan su popularidad. En 2004, 30.000 soldados se haban registrado slo en un sitio en Internet. [2] Los militares de EE.UU. no han hecho nada por cerrar los sitios, descartando los vdeos como imposibles de rastrear, a pesar de las coordenadas GPS, los tiempos y los datos de rastreo claramente visibles en las cintas. Slo un sitio en Internet, www.nowthatsfuckedup.com , fue cerrado por el alguacil local de Polk Country, Florida, quien proces al propietario del sitio por obscenidad. [3] Fuera de eso el Pentgono ha considerado apropiado permitir que los sitios existan, evidencia de que "los chicos siempre sern chicos". [3] El portavoz del Comando Central, Matt McLaughlin, dijo que aunque las Convenciones de Ginebra prohben fotografas de detenidos o de cuerpos mutilados, los militares no tienen una poltica especfica sobre la toma de fotos de los fallecidos mientras esas fotografas no violen las prohibiciones mencionadas. [4] Ni el Ejrcito, la Armada, la Fuerza Area, los Marines, el Estado Mayor Conjunto, el Congreso, ni la Casa Blanca han intervenido para terminar con esos vdeos explcitos, y ni un solo soldado ha sido sancionado por diseminar los materiales.

El fenmeno tiene una valiosa doble finalidad. El canje de secuencias de la guerra por otras de contenido sexual contiene deseo. En el terreno, lejos de casa, el sexo por computador significa que los soldados son menos motivados para seducir o peor todava, atacar a muchachas para lograr alivio, histricamente una norma en la batalla. Ahora todo est disponible en lnea, directamente en sus computadores personales en el desierto.

Haga clic aqu para ver el vdeo: http://www.liveleak.com/view?i=f35_1227819846

Tambin es propaganda til; el apoyo para los soldados de EE.UU. es esencial para la continuacin de la ocupacin. Mientras en guerras pasadas segua siendo un cometido de los ministerios gubernamentales y de las plataformas mediticas, la propaganda es ahora convenientemente distribuida por los que participan directamente en la lucha. La pornografa blica permite que los voyeristas no slo sientan la satisfaccin obtenida si se alistan en la causa, sino impone una esperanza de xito en una guerra contra el terror. La guerra vende, la pornografa blica realmente vende, y la paz no es buena para el negocio de la industria de la defensa.

Si no es para garantizar las represalias perpetuas contra objetivos estadounidenses, sea en el exterior o en el extranjero, por qu se permite que los vdeos permanezcan en el dominio pblico?

Precisamente, como la matanza de civiles puede verse desde el confort de un silln en EE.UU., los vdeos son fcilmente accesibles para el mismo enemigo que los militares de EE.UU. tratan de erradicar. Despus de todo se trata de una red mundial. El iraqu que ha visto cmo toda su familia fue destrozada por una bomba estadounidense, el afgano que no ha visto nada fuera de la guerra desde que naci, el paquistan que sufre los drones de EE.UU. que lanzan misiles contra su tierra: todos pueden ver las mismas escenas en sus propias casas. Tambin oyen los gritos excitados de un soldado mientras goza lanzando explosivos contra los hogares de las familias, contra una madre y un hijo que caminan por una calle, o contra un grupo de hombres que vuelven despus de un da de trabajo. Tambin pueden ver los macabros maltratos y mutilaciones por perros mientras desgarran los restos de un soldado iraqu, o ven la compilacin de vdeos de "identificacin de partes internas del cuerpo" que yacen dispersas sobre el suelo, con vtores audibles en el fondo de soldados mientras entablan combate. Al contemplar la pornografa blica, el enemigo tambin siente un ardiente arrebato. No del golpe elctrico de la adrenalina que circula por su cuerpo cuando aprieta un gatillo, sino de la pasin vengadora.

La guerra en el siglo veintiuno es ms compleja que el argumento de una desensibilizacin inherente a la generacin de juegos de computador, de soldados que ven objetivos simplemente como pinchazos en una pantalla mientras ms alto el nmero alcanzado mayor es su puntaje-. Como es sabido, quienes aprenden agresin de juegos de vdeo se involucren con ms facilidad en una conducta agresiva. [5] Antes, el crujido de una puerta en la noche, un cuchillo sangriento alzado en una cinta de horror de los aos sesenta, una ventana que se abra repentinamente en una tormenta bastaban para aterrar a un hombre como en una pesadilla. Hoy en da los soldados se ren cuando ven estallar las cabezas o arrancar las extremidades, ya que han crecido con una dieta continua de lo mismo en celuloide, televisin, y juegos letales digitalizados como Combate Mortal y God of War.

Si la ternura genera ternura, si la comida sana genera buena salud, si la lectura mejora los logros acadmicos, cmo puede dejar de generar violencia la violencia?

La metodologa del combate tctico ha cambiado drsticamente en la guerra moderna, los operadores de sistemas en EE.UU. realizan gran parte de la matanza. Mientras conducen al trabajo con caf y un donut en la mano, los tcnicos militares pueden leer sus correos, entrar a sus estaciones del centro de comando, lanzar unos pocos misiles a miles de kilmetros de la zona de conflicto, almorzar, disparar unas pocas armas ms matando a unos pocos afganos e iraques ms, llamar a sus esposos o esposas para ver si hay que comprar algo en el supermercado camino a casa antes del juego de bisbol de los nios, slo para volver tranquilamente a hacer lo mismo al da siguiente despus de pasar una buena noche. Hombres, mujeres y nios inocentes de una religin y cultura diferente son irrelevantes. No hay emocin ante el resultado; estn insensibilizados a las consecuencias.

La guerra da autoridad y control, la vida del otro depende enteramente de si se aprieta un gatillo o un interruptor. Sin embargo, no llamamos terrorismo o violencia cuando es ordenado por la justicia divina en nombre de Dios y la patria; la violencia y el terrorismo se reservan para un enemigo que defiende a su pas contra la ocupacin extranjera. El nico martirologio honorable es el que lleva puesto un uniforme.

La pornografa blica no puede equipararse con las secuencias noticiosas de la guerra, como la informacin de la carnicera causada por tropas extranjeras mostrada cada noche por al-Jazeera u otros canales regionales de televisin. Tampoco puede compararse con los horribles vdeos de cautivos extranjeros decapitados: esos incidentes no tuvieron lugar por deporte, placer o diversin. Fueron mensajes claros de represalias por la tortura presenciada en Abu Ghraib, y advertencias a Occidente para que se mantenga fuera de tierras musulmanas. Al contrario, la pornografa blica alardea de la caza y de la matanza, del recuento de cuerpos y de la masacre.

Como se trata de una guerra por computador, la corriente de adrenalina dura poco. Cuando un soldado est lejos de su objetivo, a miles de metros en el aire o a miles de kilmetros en una sala de control, slo es una dosis corta. Hay que repetirla continuamente para asegurar la misma excitacin.

Antes un soldado viva la batalla cara a cara con su enemigo, viendo claramente los blancos de los ojos de su oponente. La adrenalina de una muerte duraba mucho tiempo, los momentos finales del enemigo revivan eternamente. Mientras la vida abandonaba a uno, el otro volva a casa con la imagen grabada en su cerebro, sin jams hablar de ella, sin olvidarla.

Las viles atrocidades cometidas durante las Cruzadas o durante la Edad Media no fueron reveladas hasta cientos de aos despus, documentos latinos desempolvados y analizados. Veteranos de la Primera y de la Segunda Guerra Mundial volvieron a casa del frente, y se respetaba su privacidad y sus experiencias. Vietnam alter para siempre la percepcin de la guerra. Los Despachos de Guerra de Michael Herr de 1977 revelaron los conflictos viscerales dentro de las almas de los hombres que combatieron. Su libro llev el horror tcito de la guerra a la primera plana de la televisin y provoc un nuevo gnero de pelculas estremecedoras.

La pornografa blica se define generalmente como una fascinacin con armas sobredimensionadas y uniformes brillantes, tanques de alta tecnologa y misiles teleguiados, una panoplia de imgenes como sustituto asptico de pornografa sexual. [6] O como explic Linda Williams, profesora de estudios cinematogrficos y retrica en la Universidad de California Berkeley: Es narcisista; muchachos que se juntan para admirar sus juegos. Tiene que ver con que exhibamos orgullosamente nuestras armas y esto tiene algo sexual. [7]

Es ms que una metfora.

La guerra intensifica los apetitos. Detiene el tiempo, y amplifica los sentidos hasta un xtasis terrible. El amor a la guerra es tan intenso que no tuvo lmites, ni siquiera la muerte. [8]

Esa fue la brutal sinceridad sobre la excitacin que los hombres pueden sentir al matar cuando es sancionado por gobiernos, segn William Broyles, Jr. en 1984, en uno de los ensayos ms francos sobre la guerra jams escritos. En Vietnam, los marines lo llamaban follar con los ojos. Broyles escribi que la mayora de los hombres que han estado en la guerra recuerdan cmo nunca en sus vidas han aumentado tanto una sexualidad. El toque suave, seductor del gatillo, la intensa belleza del fsforo blanco que emite su humo blanco mientras aniquila a una poblacin: son las sensaciones para las que vivan los adictos a la guerra, que no podan lograr una ereccin a menos que usaran la postcombustin de sus [cazabombarderos] F-4. Y porque la mayora de los hombres que haban estado en la guerra tenan que admitir que en lo ms profundo de su ser la amaban tanto como a cualquier cosa que les haba ocurrido antes o despus, cmo lo explicas a tu mujer, tus hijos, tus padres, o a tus amigos?. [9]

La depravacin de la muerte por una sensacin sexual no es nica en el caso de los soldados. Existen aquellos que tienen un voyerismo obsesivo que nos atrae a los vdeos del 11-S. [10] Incluso hay quienes miran una y otra vez las secuencias que muestran la destruccin de las torres del World Trade Centre, no por lo aterrador de los ataques sino porque experimentan un placer enfermizo al ver a tantos seres saltando a la muerte, quemados vivos o aplastados en los desplomes. Dudo que sea la nica persona del mundo a la que la visin de la destruccin de dos de los ms altos edificios de EE.UU. le proporcion placer sexual, dijo Chris Korda, lder de la Iglesia de Eutanasia. [11] Las interminables repeticiones del avin que penetra en la torre eran inconfundiblemente pornogrficas, completadas con llamas y escombros saliendo a chorros en cmara lenta Las torres eran manifiestamente flicas, y sus colapsos parecan una prdida de ereccin posteyaculatoria.

El vdeo de Korda, I Like to Watch no slo representa la forma ms abyecta de sociedad, sino que muta la guerra y la pornografa sexual con imgenes del 11-S en busca de un deleite grotesco ante la muerte. Cuesta argir un caso vlido para alguna diferencia entre los voyeristas de estos vdeos y los que ven pornografa blica. Ambos sienten con sadismo la misma carga exttica al mirarlos, y slo las vctimas permanecen muy alejadas.

Los vdeos de guerra pornogrfica alimentan al enemigo. Garantizan virtualmente que los estadounidenses estn bajo continuos ataques de musulmanes agraviados mucho despus de cualquier cuenta regresiva o retirada de tropas en Oriente Prximo y Asia. Mientras cualquier iraqu, afgano o paquistan tenga la oportunidad de ver esas secuencias grotescas de sus familiares y vecinos masticados y escupidos para divertir a otros en un continente lejano, habr poco espacio vital para una conclusin pacfica. En el mejor de los casos, slo puede haber un cese temporal. La disponibilidad de pornografa blica no presenta una pausa tradicional para un cese al fuego, ni una negociacin aceptable, y ninguna diplomacia efectiva. La guerra del terrorismo contina, un juego al gato y al ratn de quin dispar primero o ltimo, que asegura la Guerra Prolongada desmentida tan a menudo en pblico.

El poder de la guerra, como el poder de la vida, emana del corazn del hombre. El primero produce muerte, el segundo vida, crea Broyles. No es por accidente por lo que los hombres aman la guerra, ya que el amor y la guerra se encuentran en el centro del hombre. Para convertir ese amor en paz, el amor a la vida debe ser mayor de lo posiblemente imaginado.

Si el enemigo tiene plena consciencia de la medida en la que los estadounidenses aman y adoptan la muerte qu posible motivo tiene para mantenerse silenciosamente pasivo, y no atacarlos?

Notas

1 Jean Baudrillard, The Conspiracy of Art: Manifestos, Texts, Interviews, (MIT Press: Boston) 2005, p.205

2 Carnage.com, Jessica Ramirez, Newsweek, 10 de mayo de 2010; en lnea en http://www.newsweek.com/id/237182

3 Polk Country Sheriffs Office, News Room, Notice of URL maintenance under Chapter 847: Florida State Statutes, Bartow, Florida

4 The Porn of War, George Zornick, The Nation, 22 de septiembre de 2005; en lnea en http://www.thenation.com/article/porn-war

5 Craig Anderson, PhD, "Violent Video Games: Myths, Facts, and Unanswered Questions", Psychological Science Agenda, American Psychological Association, octubre de 2003; en lnea en http://www.apa.org/science/about/psa/2003/10/anderson.aspx

6 Mattei Pasquinelli, Warporn Warpunk! Autonomous Videopoesis in Wartime, (Saria Reader: Delhi) 2005 p.496; en lnea en http://www.sarai.net/publications/readers/05-bare-acts/03_matteo.pdf

7 War porn, Emma Brockes, The Guardian, 26 de marzo de 2003; en lnea en http://www.guardian.co.uk/uk/2003/mar/26/military.iraqandthemedia

8 William Broyles Jr., Why Men Love War, Esquire, noviembre de 1984; en lnea en http://www.wsu.edu/~hughesc/why_men_love_war.htm

9 Ibd.

10 Mattei Pasquinelli, Warporn Warpunk! Autonomous Videopoesis in Wartime, (Saria Reader: Delhi) 2005 p. 492; en lnea en http://www.sarai.net/publications/readers/05-bare-acts/03_matteo.pdf

11 Rev. Korda en "I Like to Watch", Marshall Dury, The Maine Campus, University of Maine; acceso en lnea en http://www.churchofeuthanasia.org/catalog/iltow_int1.html

Tanya Cariina Hsu es una investigadora y analista poltica especializada en Arabia Saud y EE.UU. Es colaboradora frecuente de Global Research.

Fuente: www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=19329

rJV



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