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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-05-2010

El vertido de BP en el golfo de Mxico
Predecir catstrofes

Alberto Piris
Repblica.es


Como sucede en casi todos los accidentes producidos en aparatos o instalaciones de compleja tecnologa, la causa del enorme vertido de crudo petrolfero que est contaminando las aguas del Golfo de Mxico desde el pasado 20 de abril parece ser una combinacin de errores humanos y deficiencias materiales. No es este el lugar para comentar esos fallos y habr que esperar a que concluyan las investigaciones del Gobierno de EEUU y de British Petroleum (BP) -la empresa responsable de la perforacin- y confiar en que, como resultado de aqullas, se tomen las medidas necesarias para que no se produzca otra catstrofe similar.

Se trata de algo parecido a lo que ocurri con el avin de Spanair accidentado en Barajas en agosto de 2008, cuya tripulacin intent despegar con una configuracin errnea de los flaps: se investigan los errores -en este caso, los fallos en las rutinas de mantenimiento y reparacin- cuando ya es tarde para evitar el accidente. Se llegan a entender las causas de lo ocurrido, se atribuyen responsabilidades, se penaliza lo que sea punible y, lo que es ms importante, se asegura rotundamente que ese error no se volver a producir, rehaciendo manuales tcnicos, comprobando nuevos procedimientos operativos, modificando componentes y corrigiendo, en suma, los defectos que condujeron al accidente. A ese accidente concreto, no a otros. stos todava no se conocen, no se han producido y, como las balas que permanecen en el tambor del revlver del sheriff, no se sabe todava a quin matarn.

No hay que extraer conclusiones equvocas de lo anterior. No se pretende censurar la tecnologa aeronutica, poniendo de relieve sus fallos y la posibilidad de que stos puedan producirse en cualquier momento. Una vez ms es necesario recordar que el ndice de accidentes del transporte areo es mucho menor que el de la circulacin rodada por carretera. Tanto aqul como sta, adems, responden a una necesidad humana, indiscutible y razonablemente lgica: la de viajar y desplazarse, que ya exista cuando los primeros homnidos abandonaron frica y empezaron a poblar el mundo.

No podemos afirmar lo mismo de la necesidad de perforar la superficie de nuestro planeta para extraer hasta la ltima gota de los yacimientos de hidrocarburos que se esconden en el subsuelo. La dependencia de los hidrocarburos como fuente bsica de energa que existe hoy en los pases desarrollados, sobre todo en EEUU, tan irracionalmente arraigada, hace que las explotaciones petrolferas sean cada vez ms complicadas y peligrosas, a medida que los yacimientos de ms fcil aprovechamiento van quedando agotados.

No es un fenmeno extrao la explosin y la consiguiente catstrofe en un pozo petrolfero, como consecuencia de la presin con la que repentinamente surgen el crudo y el gas desde las profundidades de la tierra cuando encuentran el camino expedito hacia la atmsfera. Ya en los aos 50 del pasado siglo nos lo mostraba una pelcula que marc una poca en la cinematografa -El salario del miedo-, en la que unos desesperados aventureros son contratados para transportar un cargamento de nitroglicerina a fin de cortar las llamas de un pozo incendiado en algn lugar de Sudamrica.

Desde aquellos manantiales de los que el denso fluido surga naturalmente para uso de asirios y babilonios (y que probablemente inspiraron el fuego sagrado de Zaratustra), hasta los ms recientes pozos petrolferos perforados en el lecho de los ocanos, la ansiosa bsqueda del deseado producto se hace cada vez ms arriesgada y peligrosa. Ya no se trata de perforar las extensas planicies tejanas o mesopotmicas, sino de extraer petrleo en Alaska, de esperar a que el rtico se descongele o perforar en aguas ocenicas cada vez ms profundas. Se utilizan para esto mquinas robotizadas, que se manejan por control remoto, y se trabaja cada vez ms cerca del borde de la catstrofe: ya no puede transportar Yves Montand por abruptas pistas su peligrosa carga de nitroglicerina para que, instalada junto al pozo en llamas, detenga con su explosin la alimentacin del incendio y ponga fin al desastre, porque eso no es posible en las profundidades marinas, como se est viendo en el accidente caribeo aqu comentado.

El problema no es solo achacable a la tecnologa, a los fallos mecnicos o a la imprevisin o incompetencia de los operarios responsables. La memoria anual de 2009 de BP lo explica con claridad: BP trabaja en las fronteras de la industria energtica. Desde el fondo del ocano hasta las complejas refineras, desde lejanas islas tropicales hasta los biofuels de la prxima generacin, BP, revitalizada, logra una mayor eficacia, un impulso sostenido y un negocio creciente.

Son los beneficios de las poderosas compaas petrolferas los que impulsan esa tendencia a bordear la catstrofe. Y la implacable ley de una oferta forzosamente decreciente, impuesta por un recurso energtico, los hidrocarburos, que van camino de su ineludible agotamiento definitivo. Pero mientras ste llega, la necesidad de sostener o aumentar las ganancias fuerza a extraerlos en condiciones ms difciles, con costes siempre ms elevados, rendimientos cada vez menores y riesgos progresivamente acrecentados. Los accidentes se seguirn produciendo, a pesar de los constantes avances en la tecnologa. Se trata de una prediccin muy fcil de hacer y de confirmacin casi garantizada.

Fuente: http://www.republica.es/2010/05/27/predecir-catastrofes/



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