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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-05-2010

Cuba no est sola

Miguel Bonasso
Granma


La reaccin tena que venir y vino. Desde fines del 2008, Cuba vena cosechando una serie de xitos polticos y diplomticos que tendan a romper el aislamiento a que la viene sometiendo Washington, desde el inicio mismo de la Revolucin. Para los idelogos del bloqueo, estos avances deban ser contrarrestados por una movida meditica en vasta escala, que si bien se inscribe en los lineamientos generales del sitio medieval impuesto a la Isla hace medio siglo, tiene caractersticas especiales por una circunstancia lamentada por las autoridades cubanas, que es la muerte del preso comn Orlando Zapata Tamayo, convertido en "disidente" y mrtir poltico por los grandes trusts de la comunicacin.

Hechos al canto:

1. El 14 de noviembre del 2008, en la XXVII Reunin del Grupo de Ro, celebrada en la ciudad mexicana de Zacatecas, Cuba fue incorporada como miembro pleno del citado Grupo.

2. El 3 de junio del 2009, la XXXIX Asamblea de la OEA, reunida en Honduras, dej sin efecto, por aclamacin, la resolucin por la que se haba expulsado a Cuba del organismo en aquella reunin clebre de Punta del Este, llevada a cabo en 1962. La OEA solicit adems el reingreso de Cuba.

3. Desde principios del 2009 hasta el presente, doce presidentes latinoamericanos efectuaron visitas de estado a La Habana: Martn Torrijos (Panam); Rafael Correa (Ecuador); Cristina Fernndez de Kirchner (Argentina); Michelle Bachelet (Chile); lvaro Colom (Guatemala); Ral Leonel Fernndez (Repblica Dominicana); Fernando Lugo (Paraguay); Daniel Ortega (Nicaragua); Evo Morales Ayma (Bolivia); Hugo Chvez (Venezuela); Luiz Incio Lula da Silva (Brasil) y el luego derrocado presidente de Honduras, Jos Manuel Zelaya.

4. El 28 de octubre del 2009 la Asamblea General de la ONU volvi a votar, por mayora rcord, una resolucin contra el embargo (bloqueo) impuesto por Estados Unidos a Cuba. El resultado es concluyente: 187 pases a favor de la resolucin; tres en contra: Estados Unidos, Israel y Palau; dos abstenciones: las Islas Marshall y los Estados Federados de Micronesia y ninguna ausencia.

Demasiados logros trascendentes para dejarlos pasar sin intentar contrarrestarlos con una campaa sucia, tendiente a presentar a Cuba como un pas siniestro que tortura, asesina o deja morir a los prisioneros polticos. La ocasin se les present con la muerte del preso Orlando Zapata Tamayo, sentenciado por delitos comunes. Zapata Tamayo haba iniciado una huelga de hambre reclamando cocina y telfonos propios en su celda y, a pesar de los cuidados que le prodigaron en los mejores hospitales de Cuba, contrajo una neumona y muri.

No tengo dudas de que mdicos y mdicas, enfermeros y enfermeras, hicieron lo imposible para salvarle la vida. Conozco de manera personal y directa la entrega de los mdicos cubanos a su tarea humanitaria y no le encuentro parangn con ninguna otra en el mundo. No es casual que mientras se produca la muerte de Zapata Tamayo, lamentada por el propio Ral Castro, cientos de mdicos cubanos salvaban vidas en Hait. Algo que han hecho durante dcadas en los escenarios ms dramticos de Asia, frica y Amrica Latina, sin esperar otra recompensa que el reconocimiento de los condenados de la Tierra.

As ocurri con el gran terremoto de Paquistn, donde fui testigo directo de un hecho conmovedor: el propio Fidel Castro organizando y dirigiendo la misin humanitaria, que se qued en las heladas montaas, cuando ya se haban marchado todas las organizaciones occidentales de ayuda, hasta alcanzar un rcord sin precedente para un pas sin recursos: la atencin de 300 000 paquistanes en apenas cuatro meses.

Ninguno de estos honrosos antecedentes fue tenido en cuenta por el Parlamento Europeo, cuando el 11 de marzo pasado conden a Cuba por "la muerte evitable y cruel del disidente preso poltico Orlando Zapata Tamayo". Mal debe andar la democracia europea cuando los eurodiputados violan el principio de no intervencin y autodeterminacin de los pueblos, instando a las instituciones europeas "a que den apoyo incondicional y alienten sin reservas el inicio de un proceso pacfico de transicin poltica hacia una democracia pluripartidista en Cuba". Un llamamiento directo a que las embajadas europeas en La Habana financien y solapen toda clase de actividades subversivas contra el Gobierno cubano.

Una vez ms los socios europeos de Estados Unidos le han hecho la tarea sucia. As como proclamaron la "Posicin Comn" contra La Habana, cuando Washington lanzaba la ley Helms-Burton, ahora se pusieron a la cabeza de la propaganda anticubana, para que "la mano que mueve la cuna" permanezca en la sombra.

Como se sabe por algunos viejos documentos norteamericanos, parcialmente desclasificados en los 90, Washington se ha propuesto desde hace medio siglo fabricar y financiar una oposicin, de manera encubierta, sin dar la cara. As fue ordenado por el entonces presidente Dwight Eisenhower en 1960: "es preciso mantener oculta la mano de Estados Unidos".

El documento de Estrasburgo sirve a esos fines y ratifica la aeja complicidad entre Europa y Estados Unidos. Las viejas potencias, que mantienen enclaves coloniales como las Malvinas, no vacilan en predicar moral con la bragueta abierta. No solo se negaron a condenar los crmenes de lesa humanidad perpetrados contra Iraq y Afganistn, que ya han causado un milln de muertos, o las torturas y vejmenes comprobados en las crceles de Abu Grahib y la Base de Guantnamo, sino que tambin han prestado sus propios territorios como lo hizo Suecia para vuelos secretos de la CIA en que llevaban personas secuestradas. Tampoco la Eurocmara conden el sangriento golpe de Estado en Honduras, que ya ha costado ms de 300 vidas, o el hecho inadmisible de que Cinco cubanos, que luchaban contra el terrorismo, sigan presos en Estados Unidos, mientras el gobierno norteamericano mantiene en la impunidad al tenebroso Luis Posada Carriles, autor del atentado terrorista contra el avin de Cubana de Aviacin.

La clase poltica y los grandes medios de Europa (con escasas excepciones) han mantenido y aumentado su prdica anticubana hasta este momento; es bueno que tomen nota de una determinacin comn de las grandes mayoras de Amrica Latina: Cuba no est sola, porque en buena medida todos los latinoamericanos somos Cuba.

Fuente: http://www.granma.cubaweb.cu/2010/05/27/interna/artic06.html



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