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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2010

Pistas para una Segunda Historia del Cine. Hacia sociedades productoras de imagen. Con noticias del Sur?

Gerardo Tuduri
Cine Sin Autor


Estamos posiblemente en las dos dcadas que podran constituir un tiempo bisagra entre dos eras diferentes del cine, dos etapas, dos historias si las leyramos en trminos de concentracin privada de los medios y saberes de produccin cinematogrfica.

Hemos dicho hace algn tiempo que la Primer Historia del Cine podemos ubicarla hasta las ltimas dcadas del siglo XX cuando la accin de capturar, procesar, editar y poner en circulacin una pelcula tena fundamentalmente costos inaccesibles para una economa domstica y donde estos procedimientos estaban privatizados, custodiados, celosamente guardados por las diferentes minoras de la mediana y alta casta social productora de cine.

Para entonces existi un modelo de produccin industrial que luego se fue diversificando en un modelo de produccin autoral a partir de los aos 60 que de alguna manera convirti el oficio, la tcnica cinematogrfica, en una actividad individual de autores y pequeos equipos de produccin. Algo as como una sublevacin de individualidades o pequeos grupos vinculados al cine. Una rebelin a la interna de la institucin cinematogrfica.

Pero su carcter elitista no se perdi. Digamos que los autores e iniciativas independientes hicieron el trabajo de la ampliacin formal y forzamientos de contenidos del cine del aparato industrial. Lo llevaron a otros territorios de experimentacin, abiertos, militantes, informativos, estticamente limtrofes, narrativamente arriesgados, etc.

Cine industrial. Pan para las masas. Cine de Autor. Circo intelectual para minoras cultas.

Ese modelo que an existe entre nosotros por la inercia del capitalismo audiovisual que se ha apoyado en l para la obtencin de beneficios econmicos de sus minoras sigue ah, tratando de mantener su status imperialista y sus infraestructuras industriales y corporativas. Un modelo esttico que supona fuertes inversiones de dinero en una idea de produccin, una gran o pequea cadena de montaje segn se trate de grandes estudios o de pequeos grupos de profesionales y un pblico consumidor pasivo que slo entraba en conexin con las pelculas por medio del dinero y en un prototipo de evento concebido hacia los aos 1910 cuando el cine comenz a captar para si a la burguesa industrial de las ciudades.

La Segunda Historia del Cine ha empezado progresivamente en estas mismas dos dcadas cuando los dispositivos electrnicos y la era digital han hecho accesible por su abaratamiento y tamao la posibilidad de prescindir de las minoras propietarias a la hora de capturar, procesar, editar y poner en circulacin todo tipo de piezas audiovisuales y pelculas. En la medida en que ese viejo modelo fue la forma del negocio de muchas minoras es lgico que quieran mantener sus infraestructuras de dominacin.

El hecho de habernos acostumbrado a sus eficaces e hipnticas formas narrativas y a su depurada y cuidada esttica hace que nos cueste desengancharnos de sus efectos.

La Segunda Historia del Cine pasa, para nosotros, por un lado, por la descolonizacin progresiva del imperialismo perceptivo e ideolgico que su primera era ha implantado a base de mecnicas de negocio en el imaginario humano, y por otro lado, por lo que otras veces hemos enunciado como el trabajo futuro en cuanto a la creacin audiovisual y cinematogrfica: una prctica que lleve a un nuevo satatus industrial al interior de la poblacin: el desarrollo de unas prcticas que vayan creando un estado y un nimo de produccin social totalmente diferente.

Pero, se puede descolonizar realmente a una sociedad?

En una reciente visita a Uruguay nos informbamos sobre el Plan Ceibal de la Presidencia de la Repblica (para un sector de la poblacin espaola aclaramos que Repblica es una forma de gobierno donde todas las familias que lo habitan son reales y no solamente una, como es el caso de la monarqua espaola). Este plan ha convertido a Uruguay en el primer pas del mundo en informatizar a toda la poblacin escolar del pas. El gobierno de Tabar Vzquez, primer gobierno de izquierda de toda la historia uruguaya, comenz en 2007 un proyecto pionero en el mundo con el objetivo de otorgar a todos los alumnos y alumnas y a cada maestro y maestra de las escuelas pblicas un ordenador, asegurando progresivamente la conectividad en todos los rincones del pas.

Sus ordenadores XO han colocado a Uruguay a la cabeza de una transformacin educativa sin precedentes. La nueva imagen desde hace unos aos es ver a decenas de nios y nias en las calles, veredas, parques, a caballo, en bicicleta, en sus casas, en las escuelas, trabajando con sus XO de color verde y blanco, portndolas en la mano, colgndolas como mochilas. Probablemente un cambio en el imaginario que los uruguayos tenan de s mismos.

Y en sus campaas de difusin se habla de que estos nios y nias se convierten a veces en cronistas de su propia realidad grabando con su pequeo ordenador videos de su vida cotidiana. Pero para qu contarlo si todo se puede ver en su propia pgina: Plan Ceibal
Mientras tanto, por aqu, en este pas del simulacro que es la Espaa de los Zapateros y Rajoys, pues, s, estn en otra.

Cuando mencionamos all a algunos amigos sobre nuestras ideas de una necesaria transformacin del mundo educativo a travs de democratizar los conocimientos y prcticas cinematogrficas en la niez y nuestro asunto del Cine sin Autor, uno contest: claro, eso que decs sera posible de hacerlo con el Plan Ceibal, los gurises andan grabando con la cmara de las XO cualquier cosa."Hala -contestamos- perdn. Es que yo vengo de Espaa y all estn ms 'adelantrasados'".

Y entonces, cuando uno se vuelve a este adelantrasado pas que todava cree que el modelo del capitalismo neoliberal es un modelo vlido para desarrollar en l una vida justa y saludable no puede menos que animarse a seguir trabajando en medio de la caducidad y el derrumbamiento de este prototipo de sociedad humanamente inviable. Para colmar nuestras expectativas, a los pocos das el gobierno "socialvisco" de Zapaetreo recortaba an ms toda iniciativa de inversin en el terreno social y se colocaba a la cabeza de otra innovacin sin precedentes: la reduccin de salarios a los funcionarios pblicos (entre otras brillantes medidas de decadencia social). Vamos, que habr que buscar, pero nico en el mundo puede ser que sea en rebajar salarios a una parte de la poblacin.

Una confusa alegra nos causaron estas noticias del nuevo ajuste que ese viejo y conocido Fondo Monetario Internacional oblig a adoptar al gobierno de Zapaenredos. Medidas que ya experiment en sus ms lcidos homicidios masivos en pases como Argentina donde mucha gente le contaba a uno cmo se vive (no como se lee en libros de intelectuales) la ruina desvergonzada del capitalismo neoliberal que privatiza los bienes y servicios para extender la infelicidad social.

Pero nosotros comenzamos hablando de la Segunda Historia del Cine, sta que tecnolgicamente es ms posible que nunca y en la que socialmente creemos que deberamos meternos de lleno para contribuir a que la nueva circunstancia tecnolgica sea tambin una nueva circunstancia social de produccin. La descolonizacin del cine de la Primera Historia es no solamente necesaria, sino posible. La desactivacin del Cine de las minoras que nos colonizaron de forma abrumadora dado ese control oligoplico que atraves el siglo XX, es posible de desactivar con duraderos esfuerzos, infraestructuras e inversiones decentes.

Cun tangibles se vuelven las utopas cuando de repente un gobierno toma la iniciativa de provocar un cambio sustancial en el devenir de su historia! No nos interesa idealizar aqu una iniciativa como la del Gobierno uruguayo que habra que analizar a fondo en todo este proceso tan nico como complejo del Plan Ceibal. Pero lo que nos da verdadero nimo para trabajar es la esperanza de que puede pasar a veces que una iniciativa medianamente noble y planificada de parte de un aparato estatal puede provocar un cambio en toda una sociedad. Es mejor que le agarre a uno preparado. Slo una serie de medidas con inters por dar a la poblacin un poco de dignidad pueden cambiar muchas cosas.

Mientras tanto, la mafia politiquera de este pas, estupidizada de tanto clculo econmico sigue salvando el culo de sus minoras bancarias y sus otros enclaves mafiosos. Pero tambin sigue siendo incomprensible la poca reaccin social que tenemos al respecto. Nosotros seguimos trabajando, claro, por otra historia del cine, la segunda, sabiendo que sta es imposible sin el surgimiento de otra historia social construida por reacciones colectivas ms amplias.

Y mientras, hay que diferenciar los modelos, el viejo neoliberal que nos asfixia y el nuevo por inventar en cada sitio, con la claridad con la que nos lo contaron unos cuantos habitantes de aquel Sur, aquel viejo Cono Sur, se acuerdan? ja ja ja, aqul que se pareca muchsimo a este viejo futuro Norte que se nos avecina. Estamos preparados para el derrumbe. Hemos encendido las cmaras para grabar lo que podamos. Y tenemos bateras para muchos aos. Pero... -como dice un viejo gato que haba aprendido a caer- No os preocupeis por nada. Lo que se derrumba es el simulacro. Lo que se mantiene en pie es la vida.Pero que quede claro que no es opinin nuestra, que nos lo dijo un gato, en serio, un gato del Sur, por supuesto.

Fuente: http://cinesinautor.blogspot.com/2010/05/pistas-para-una-segunda-historia-del.html

rCR



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