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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-06-2010

Entrevista a Miguel Romero, militante e intelectual de la izquierda revolucionaria, editor de la revista Viento Sur
"Construir un referente poltico de izquierda anticapitalista, con minsculas, me parece una tarea de mxima actualidad"

Miguel Riera
El Viejo Topo


Cuando apareci por la redaccin de El Viejo Topo, en 1975, Miguel Romero no era tal, sino el Moro, nombre con que haba pasado a la clandestinidad en 1966. Desde esa fecha ha mantenido un compromiso militante e intelectual con la izquierda revolucionaria, compromiso que hoy, entre otras actividades, es visible en su papel de editor de la revista Viento Sur, una de las pocas publicaciones de izquierda que perduran en este pas.

-Es necesario refundar la izquierda?

-Permteme que antes empiece con un prlogo. Creo que en un plazo medio, digamos de unos cuatro o cinco aos, va a cambiar profundamente el mapa poltico europeo, a la izquierda de lo que llamamos con el eufemismo de socialdemocracia. La naturaleza y el tiempo de lo cambios dependern especialmente del curso de las luchas sociales frente a la crisis capitalista y de cmo respondan a ellas las organizaciones de lo que podemos llamar el espacio anticapitalista, es decir, tanto la izquierda poltica como la izquierda social.

En lo que se refiere a la izquierda poltica, pienso que sus diversas corrientes van a enfrentarse a dos pruebas decisivas y que su futuro depender de cmo respondan a ellas: la primera, las polticas unitarias, tambin en sentido poltico y social, es decir, convergencias, reagrupamientos de organizaciones polticas y experiencias conjuntas con actores sociales en plataformas, foros, coordinadoras todos ellos comprometidos, desde su propia experiencia y criterios, en la lucha contra el capitalismo; la segunda, la conversin del discurso anticapitalista en polticas concretas que busquen conexiones entre los conflictos actuales y los objetivos emancipadores que todava no tienen un nombre suficientemente aceptado: si se le quiere llamar provisionalmente socialismo del siglo XXI, pues vale.

Est claro que aqu nos encontramos en una mala situacin, muy por detrs de los procesos en marcha en Portugal, Francia, Alemania, Grecia, o incluso Polonia o Dinamarca. Hay que tomarse muy en serio cmo dar pasos adelante para levantar expectativas de que las cosas estn cambiando y que el futuro no estar determinado por los tres pilares de la gobernabilidad, inamovibles desde la transicin: la alternancia PSOE-PP, ocasionalmente con apoyos subalternos, el consenso constitucional y el dilogo social.

No hay que perder el tiempo, pero estoy muy en desacuerdo con las urgencias. En general, son malas para el debate democrtico, que necesita tiempo para escuchar, reflexionar, responder de forma que el debate pueda proseguir Adems, necesitamos tiempo para comprender los cambios que se han producido en el mundo al menos en lo que llevamos de siglo. Y en fin, los problemas que tenemos entre las organizaciones de la izquierda alternativa: desacuerdos, desencuentros, conflictos, sin sentir una presin unitaria por la propia debilidad de las luchas sociales, vienen de muy lejos y no pueden resolverse en unos meses. Creo, por otra parte, que la dinmica de la crisis capitalista nos va a dejar algn tiempo de reaccin, en el que es de esperar que se desarrollen experiencias, luchas y debates que nos ayuden a encontrar soluciones.

-Dicho esto, regreso ahora a la pregunta: crees necesario refundar la izquierda?

-Si se trata de crear una nueva fuerza poltica anticapitalista con capacidad de convergencia de los sectores polticos y sociales necesarios para darle fuerza y credibilidad, la idea de refundacin no me parece adecuada. No hay que pelearse ms de la cuenta por palabras, pero mejor elegirlas bien.

Por una parte, refundacin me recuerda inevitablemente a la experiencia italiana que represent Fausto Bertinotti, en la que un discurso ideolgico que se presentaba, con mucho xito, como antagonista, movimientista, sucumbi a la primera oportunidad de cooptacin por el poder. Es una experiencia negativa muy importante y sobre la que, creo, se ha debatido aqu menos de lo que merece. Desde luego, no es un buen precedente.

Por otra parte, refundacin no es una idea general, sino concretamente el nombre del proyecto de Izquierda Unida. Estuve en la Conferencia en que se present este proyecto. Me pareci ver en ella, lo digo muy esquemticamente, tres componentes: un sector amplio de militantes que hacen un balance muy crtico de la experiencia de la organizacin durante los ltimos aos y quieren una renovacin a fondo de IU en sentido anticapitalista; un sector, muy poderoso, de la direccin al que slo le importa una restauracin, o sea una mejora de imagen de cara a las prximas elecciones; y, finalmente, otro sector de la direccin ms identificado con los cambios, pero atrapado en el consenso interno de reparto de cuotas de poder y pacificacin que se alcanz hace unos meses. Creo que hay que seguir con atencin el proceso y mantener la mejor comunicacin posible con toda la gente de IU interesada en escuchar y en debatir con otras corrientes. Pero esto no es la refundacin de la izquierda. Si en un prximo futuro se produjeran procesos de convergencia dentro de lo que antes llam espacio anticapitalista, lo cual sera muy deseable, quizs se les termine llamando refundacin, pero lo dudo.

-Hablemos entonces de convergencia de fuerzas en lugar de refundacin. La fuerza organizada mayoritaria ahora mismo es IU. Luego estara Izquierda Anticapitalista, y despus ya grupos y plataformas muy pequeos (adems de los ex que han decidido quedarse en casa, que son una barbaridad). De quin o quines debera surgir la iniciativa para empezar un proceso de esa naturaleza? Existen ahora mismo condiciones para ello?

-Para mayor claridad, empiezo por el final. Ahora mismo no veo condiciones para esa convergencia, a la cual habra que aadir una componente que, para m, es decisiva: la que he llamado antes, izquierda social, es decir las y los militantes de movimientos sociales que hacen desde ellos poltica anticapitalista, pero no se plantean, o no estn interesados en construir una organizacin poltica.

Cules son esas condiciones que no veo? Por ejemplo estas cuatro:

La primera, un acuerdo de lnea poltica consistente, o sea, no una lista de reivindicaciones, sino una orientacin: cmo vamos a hacer poltica sobre los conflictos principales de nuestra sociedad (relaciones con los poderes del Estado, conflictos de gnero, crisis econmica, ecologa, bienes comunes, inmigracin); en este aspecto, no cuenta qu organizacin llega a la supuesta convergencia con ms militantes; tendra que haber como punto de partida una coincidencia bsica en profundidad, no un consenso al uso.

La segunda, un acuerdo concreto y creble sobre la democracia interna, que garantice la expresin libre de divergencias y la convivencia (no la coexistencia a la manera posmoderna: respeto mucho lo que piensas, pero me tiene sin cuidado) de distintos puntos de vista.

La tercera, una base social y una direccin protagonizada por gente joven, estudiosa y callejera, sin ninguna ambicin poltica profesional, con una cultura movimientista potente, vacunada de sectarismos.

Y en ltimo lugar, en el orden pero no en la importancia, hacen falta ganas, es decir expectativas y voluntades de comprometerse en crear algo nuevo, con la confianza de que va servir para salir del pozo en que se encuentra el espacio anticapitalista hace ya ms de veinte aos, desde la derrota en el referndum sobre la OTAN de 1986.

Este asunto de las ganas puede considerarse poco poltico, pero tuvo un papel motor esencial en los dos proyectos de convergencia ms interesantes y con ms xito (y tambin problemas, claro) de los ltimos aos en Europa: el Bloco en Portugal y el NPA en Francia.

-Y en cuanto a quines deberan tomar la iniciativa?

-Sin duda, hay mucha gente que no milita en IU o IA que vera con simpata un proyecto unitario de la izquierda poltica anticapitalista, pero habitualmente se est pensando en un simple acuerdo electoral que evite la sopa de siglas y concentre votos a la izquierda del PSOE; o sea, se plantea el problema como votante, pero es escptica y se siente distante de un compromiso poltico mayor. En cuanto a los militantes de IU e IA, pienso que, en su gran mayora, no ven perspectivas concretas de reagrupamiento. Otra cosa es que el guin de la refundacin lleve a hablar de bsqueda de confluencias, aperturas, etc., y haya algunos militantes que estn seriamente por la labor.

En definitiva, creo que estamos en una situacin de pre-convergencia, en la que los objetivos centrales deberan ser ir creando las condiciones polticas, organizativas, morales de convergencias futuras, no ponerse a elaborar, o lo que es peor, dar por hechos, manifiestos, calendarios, etc.

En esta pre-convergencia pienso que hay que valorar, sobre todo, las experiencias que van en direccin unitaria y ser muy crticos con las que van en direccin contraria. Por ejemplo, el trabajo comn de todo el espacio anticapitalista, y mucha otra gente que pueden no considerarse parte de l, en la campaa contra la presidencia espaola de la Unin Europea, va en la buena direccin, creando confianzas, costumbres de debatir y buscar acuerdos sobre problemas concretos, relaciones entre lo social y lo poltico En cambio el esperpento castizo de Caja Madrid, que ha terminado entronizando a Rato, Moral Santn y gente de ese tipo, va en la mala direccin.

No creo que en estos momentos puedan ser tiles grandes iniciativas por la convergencia: encuentros solemnes, manifiestos, llamamientos de personalidades En cambio me parece que son necesarias iniciativas ms modestas que ayuden a conocer y debatir puntos de vista, creen inters mutuo, empujen a tomar en cuenta las opiniones ajenas a la hora de elaborar las propias, no para delimitarse de ellas, sino para buscar qu puede haber en comn, etc.

Hace unos das, en el homenaje a Daniel Bensad en la Mutualit de Pars, el filsofo Alain Badiou, que ha tenido debates de fondo, a veces muy speros, con Daniel, dijo que le consideraba un compaero lejano. Lo dijo cordialmente, sin olvidar los desacuerdos, pero poniendo en primer lugar el respeto y el inters hacia el otro. Ya me conformara yo con que, para empezar, estas fueran aqu las relaciones entre las diferentes corrientes del espacio anticapitalista.

-Ese es un aspecto al que no se le presta demasiada atencin, pero que a m me parece clave: los miembros de las diferentes organizaciones no se sienten compaeros. Ni siquiera en el interior de algunas de ellas puede hablarse de que exista compaerismo, de que se est por lo mismo. Se imponen rivalidades, familias, envidias, vendettas

-De acuerdo. Se trata adems de algo muy generalizado, que afecta tambin a organizaciones y movimientos sociales y a gente de cualquier edad y condicin. Y hace estragos. Crea una seleccin negativa entre quienes deciden organizarse: dificulta la entrada de la gente que busca nada ms y nada menos, con la que est cayendo un mayor compromiso en la accin colectiva, pero no soporta las grescas internas, y en cambio favorece la entrada de quienes incomprensiblemente, disfrutan con ellas, por no decir que viven en ellas, de conspiracin en conspiracin.

Creo que hay que racionalizar el compromiso militante, lo cual es una de las condiciones para tener una vida colectiva sana en las organizaciones de la izquierda. La poltica revolucionaria debe ser una pasin, pero no la nica. Hacen falta militantes con un compromiso serio, pero abierto, sin obsesionarse con sus siglas, que les interesen y les motiven otros muchos aspectos de la vida, adems de la poltica. Gente corriente, no hroes, ni que se crean hroes o aspiren a ser reconocidos como tales.

En teora, las organizaciones de la izquierda se basan en la solidaridad, pero en la prctica frecuentemente es ms fuerte la competencia entre grupos, fracciones, afinidades o como se les quiera llamar, que consideran que el enemigo principal es el discrepante ms prximo.

Me gustara creer que un programa o una lnea poltica identificada radicalmente con objetivos emancipatorios es suficiente para afrontar estas lacras. Pero no es verdad. S creo que es necesario porque finalmente se trata de oponerse a valores dominantes en la sociedad capitalista, el principio de competencia en primer lugar pero no es suficiente de ninguna manera. No quiero eludir los problemas que me tocan ms de cerca. Cada corriente poltica tiene sus propios fantasmas y la obligacin de combatirlos: el fraccionalismo es un fantasma de la ma.

Creo que hace falta una revolucin cultural en el espacio anticapitalista que ponga en la base de las relaciones militantes una fraternidad laica integrada por gente diversa, que discute, tiene conflictos, los trata de resolver por s misma, democrticamente, sin el recurso a adhesiones incondicionales o lderes carismticos no slo dentro de cada organizacin, sino tambin en las actividades conjuntas: campaas, plataformas, encuentros

-Vale. Pero cmo se hace eso, partiendo de lo realmente existente?

-Buena pregunta, pero me temo que no soy capaz de dar una buena respuesta. Creo que es difcil conocer bien lo realmente existente en el pensamiento y la accin critica, porque est muy disperso y porque faltan dramticamente canales de comunicacin (y polticas de comunicacin, que son el agujero negro de la izquierda alternativa espaola, pero eso dara para otra entrevista). Por eso las buenas respuestas tendran que elaborarse en marcos militantes colectivos, en los que puede haber una relacin directa con todo lo que se mueve por abajo, y sobre esta base, se pueden tomar iniciativas que permitan aprender por procedimientos experimentales, analizando lo que funciona bien y lo que funciona mal. En una situacin polticamente tan plana, tan bloqueada, incluso tan triste, como la que sufrimos desde hace ya una largusima temporada, slo la prctica social puede abrir y descubrir brechas. Mientras tanto, vamos a tientas.

-Eso suena a calendas griegas...

-No, no quiero escurrir el bulto y voy a dar algunas opiniones. Para empezar, se me ocurren sobre todo dificultades y problemas.

Hablamos mucho sobre los procedimientos para enfocar o, pretendidamente, resolver la crisis de la izquierda alternativa: refundacin, convergencia En cambio, se habla mucho menos de lo que me parece la cuestin fundamental: cul debera ser el objetivo poltico articulador del espacio anticapitalista a medio plazo? En mi opinin, debera ser desestabilizar hacia la izquierda el sistema poltico espaol por medio de la movilizacin social. sta es la nica va para crear expectativas de que pueden lograrse cambios importantes en las cuestiones sociales y polticas que centran la atencin de la gente: el paro, la poltica econmica y fiscal, la privatizacin de los servicios pblicos que existen y la inexistencia de servicios pblicos esenciales (particularmente en los cuidados), el cambio climtico, la corrupcin en la administracin pblica, el poder absoluto de los jueces, etc. Esas expectativas son la llave de contacto de la accin social; slo minoras militantes se pueden movilizar sin esperanzas de obtener resultados tangibles. Y todo el mundo sabe, por experiencia, lo que puede esperarse de la gobernabilidad tal como est establecida: en el mejor de los casos, empeorar lentamente. De expectativas como sta pueden surgir votos tiles frente a la derecha, pero no movilizacin social.

Esa desestabilizacin tiene que incluir un cambio radical en la izquierda. Con el mapa establecido: es decir, PSOE mayoritario, IU ejerciendo una presin dbil y subalterna, CCOO y UGT autolimitadas al dialogo social, no existe la menor posibilidad de que se apliquen polticas no ya anticapitalistas, sino incluso que supongan una resistencia eficaz frente a lo que est siendo una ofensiva capitalista en toda regla. As se muestra, por poner ejemplos recientes, en lo que estamos conociendo estos das sobre la aceptacin por parte del gobierno de la rebaja de las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social o cmo los grandes sindicatos van tragando, y haciendo tragar, la reforma laboral.

Las polticas que se basan en la unidad PSOE+IU+CC OO+UGT se someten y terminan legitimando la gobernabilidad existente. Es obvio que una poltica anticapitalista slo puede realizarse con un apoyo social muy mayoritario. Pero creo que lo que se necesita ahora es una fuerza social y poltica fronteriza con la izquierda mayoritaria, que asuma un alto grado de conflicto con ella y sea capaz de traducirlo en trminos comprensibles para la gente que se considera de izquierdas. La izquierda alternativa no tiene que refugiarse en la marginalidad, pero tiene que atreverse a ser radical en la poltica concreta.

Los colegas del Bloco de Esquerda portugus afirman que su objetivo es la destruccin del mapa poltico tradicional del pas. Me parece una excelente formulacin de un objetivo general de la izquierda anticapitalista europea. En Portugal tienen fuerza para hacer poltica concreta con esta idea. Aqu est claro que an estamos lejos de tenerla. Pero al menos hay que saber a dnde queremos llegar, cul es el horizonte de nuestro trabajo; hay que poner este debate encima de la mesa.

-Poner patas arriba el sistema de partidos vigente?

-Bueno, se podra decir as. Pienso que hay que romper ese cerrojo para hacer que una poltica anticapitalista sea posible.

Pero para hacernos una idea de las tareas que tenemos por delante, junto con los objetivos es vital conocer bien el punto de partida. Y ste se caracteriza ahora por la disgregacin de eso que estoy llamando espacio anticapitalista. Hay que ir tejiendo ese desgarrones y para eso, me parece que las tareas ms importantes a medio plazo son de conexin (o sea, debates, inters y conocimiento de las ideas y propuestas de las diferentes corrientes, con respeto, sin temas prohibidos) y articulacin (o sea, organizacin de acciones comunes), buscando puntos de encuentro entre los procesos de las diferentes organizaciones y movimientos. Encuentro no equivale a acuerdo. Por el contrario, creo que es especialmente importante que existan encuentros cuando hay desacuerdos expresos; por tanto, encuentros que convivan con debates sobre los temas ms diversos desde cuestiones tericas a experiencias internacionales, y por supuesto los temas ms cercanos de la situacin espaola.

Por el momento, hay bastantes experiencias positivas de articulacin con consenso, es decir, limitada a los temas en los que no hay debate, o evitando los temas de real o potencial desacuerdo: as se est trabajando, y bien, en la organizacin de la campaa alternativa sobre la presidencia espaola de la UE. Ha habido tambin alguna experiencia de debate entre portavoces de organizaciones polticas y sociales, por ejemplo en el Foro Social que tuvo lugar en Madrid a finales de enero, pero creo que no funcion bien, sobre todo por un peso excesivo del pulso entre IU e IA en torno a temas que parecen producto exclusivo de rivalidades mutuas.

-Sin embargo, como has dicho ya antes, no existen an condiciones para una convergencia consistente.

-Queda mucho por hacer. Las tareas de articulacin dependen de las organizaciones. Creo que no hay que perder lo que se ha avanzado, pero quizs se puedan tomar iniciativas ms arriesgadas: por ejemplo, una campaa comn sobre un tema candente de la actualidad poltica espaola en el que se proponga una alternativa radical a la poltica gubernamental. O quizs alguna iniciativa electoral, pero sta sera sin duda bastante ms complicada y conflictiva.

En cuanto a las tareas de conexin, me parece que no hay que dejarlas en manos de los portavoces y dirigentes de las organizaciones implicadas, aunque sin duda stos tienen un papel importante y, a largo plazo, decisivo. La discusin puede ser ms flexible y ms abierta entre personas que no tienen funciones representativas, ni estn obligadas a traducir sus opiniones en decisiones colectivas. No me refiero a la terrible figura de los independientes -un amigo mo los llama cascos azules de la poltica- que se dotan de un papel arbitral, varios escalones por encima de los conflictos que soportamos el comn de los mortales. Me refiero a gente que, est organizada o no, se implica en los problemas y desafos de la izquierda alternativa y quiere contribuir a resolverlos aportando libremente opiniones propias.

Creo que sera muy positivo que se creara en el espacio anticapitalista una especie de agenda abierta de temas polticos en debate, sobre los que se fomentara la polmica, con rplicas y contrarrplicas serias, respetuosas en las formas y claras en el fondo.

La prensa militante podra (podramos) tener un papel importante en este asunto. Pero hara falta tambin algn cambio en las formas. Por ejemplo, en esta entrevista hay alusiones a opiniones que he ledo recientemente y con mucho inters de Fernndez Steinko, Arriola, Pedro Montes, Rodrguez Villasante, Monereo, Jaime Pastor Pero no he querido nombrarlos, ni entrar en el debate directo porque no estoy seguro de que eso funcione bien; Jaime es un caso especial, por supuesto, pero con l, como puede imaginar fcilmente quien nos conozca, no abundan los desacuerdos.

Para finalizar, te ha quedado algo en el tintero?

Me gustara volver sobre un par de temas que han salido en la entrevista, pero de pasada.

En los tiempos de la clandestinidad haba que protegerse en primer lugar de la polica. Ahora, sin perderla de vista, creo que hay que fijar la atencin en los poderes judicial y meditico. Me parece que no hay suficiente conciencia de estos problemas en la izquierda anticapitalista.

La insumisin frente a un sistema injusto es un derecho democrtico, pero ilegal; cuanto ms potente sea, mayor ser la persecucin judicial que sufra. Pese a que no hay grandes conflictos sociales, sobran ya muestras de esta amenaza contra inmigrantes, medios de comunicacin disidentes, centros sociales ocupados, clnicas en las que se realizan abortos, acciones de desobediencia civil, manifestaciones o huelgas consideradas ilegales, etc.

Hay que crear y desarrollar recursos, dispositivos de defensa frente a este asedio. Los movimientos de insumisos de los aos 80 son un buen referente. Tambin son tiles experiencias internacionales. Se ha difundido recientemente un artculo excelente de ngel Ferrero (http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/ferrero1.pdf) sobre la rebelin ciudadana contra la poll tax que contribuy decisivamente a la cada de Margaret Thatcher. Es una lectura muy recomendable, no ya como memoria, sino como preparacin para el futuro.

Por otra parte, aunque hay muchos, y algunos buenos, medios de comunicacin alternativos, la izquierda sigue dependiendo, para informarse y para informar, de los medios convencionales, con la excepcin muy especfica de la izquierda abertzale. El coste poltico de esta falta de autonoma me parece altsimo, tanto por lo que se oculta como por lo que se tergiversa; no es necesario poner ejemplos porque nos desayunamos cada da con una buena racin de ellos; la aparicin de Pblico ha mejorado el panorama, pero slo con algunas firmas y en algunos temas.

No podr desarrollarse el espacio anticapitalista sin tener autonoma de informacin respecto a los medios convencionales, es decir, sin contar con medios alternativos que sean utilizados cotidianamente como fuente prioritaria de informacin, o al menos como segunda fuente con la que contrastar la (des) informacin que se recibe por los medios convencionales.

Tenemos aqu un problema de oferta, pero tambin un problema de demanda. Empezar por la demanda: slo una parte muy reducida de la izquierda alternativa, se informa por la prensa alternativa. No es fcil hacerlo, lleva tiempo, hay que saberse mover entre la avalancha de pginas web, hay que comprar o suscribirse a las publicaciones en papel, que no tienen medios ni periodicidad suficiente para contrainformar sobre la actualidad inmediata, etc. Pero, quizs porque se le considera un objetivo inalcanzable, no me parece que se sienta ampliamente la necesidad de contar con prensa propia, de buena calidad y con capacidad de influencia frente al establishment meditico; adems, la difusin que conseguimos los medios existentes est por muy por debajo, no ya del esfuerzo necesario para hacerlos, sino de la calidad, al menos razonable, de lo que hacemos. Qu te voy a contar!

Pero hay adems un problema de oferta: creo que falta un medio, o algunos medios, con una orientacin claramente crtica, con una informacin creble, que base su agenda en todo lo que se rebela contra el sistema y que pueda conectar con la pluralidad de expresiones de esa rebelda... No est claro cual podra ser el mejor soporte: yo pienso que la televisin por internet, pero es slo una idea. En cambio s est claras al menos dos cosas: la primera, que tendra que estar protagonizado por periodistas jvenes, y la segunda que tendra que basarse en la cooperacin entre diversas organizaciones sociales y polticas y en el compromiso de apoyo de sus afiliados, que son en su conjunto bastantes miles, suficientes en todo caso para sostener econmicamente el proyecto. Puestos a buscar la convergencia de la izquierda, sta sera una herramienta esplndida, insustituible.

Alguna cosa ms?

Pues si me lo permites, una de cierre. No s si al criticar las urgencias y plantear los objetivos de convergencia a medio plazo puedo dar la impresin de que pienso que estos problemas deben aplazarse. Por si acaso, quiero dejar claro que no es esa mi opinin. Construir un referente poltico de izquierda anticapitalista, con minsculas, me parece una tarea de mxima actualidad. Y ese referente tendr que ser la conclusin de un proceso de convergencia entre diferentes componentes del espacio anticapitalista, cuyas posibilidades se estn construyendo en la prctica de ahora mismo. Valoro mucho esas posibilidades y espero que la organizacin politica de la que soy militante, Izquierda Anticapitalista, contribuya a realizarlas. El debate no est en el objetivo; est a mi parecer en lo que toca hacer ahora para alcanzarlo.

Fuente: El Viejo Topo, mayo 2010



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