Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Ataque terrorista israel a la Flotilla solidaria
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2010

Qu hacer tras la barbarie

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Ochocientos navegantes amenazados por Israel frente a las costas de Gaza, coment Silvia Cattori el pasado 30 de mayo de 2010. La amenaza de barbarie se convirti en barbarie. Una vez ms. No hay ni siquiera sorpresa, no puede haberla.

En la maana del 31 de mayo un teniente (o capitn) de navo de origen argentino, un guerrero, talmdicamente formado, de tono enrgico, alejado aos luz de cualquier sombra de duda, que suele representar al Ejrcito del Estado racista y a su Ministerio de Exteriores ante el rea latinoamericana, un oficial que hace un ao y medio discuti con Ignacio Escolar en una radio pblica espaola tras la masacre de Gaza [1], el teniente en cuestin, deca, sealaba que nadie tena derecho a la queja, quejarse no tena ningn sentido. No haba pasado nada que mereciese un comentario. Avisaron de lo que iba a suceder y sucedi lo que haban anunciado.

Debe de ser un argumentario previo. Isaac Rosa [2] recordaba las palabras del embajador de Israel en Espaa, Rapahel Schutz, un diplomtico que siempre est a la altura del Estado racista-fascista que tan bien representa: No hay que engaarse por el nombre de flotilla de la libertad o humanitaria. Los soldados israeles han sido atacados y han actuado en defensa propia.

Entre los atacantes, cooperantes, pacifistas, voluntarios, un escritor ahora encarcelado y un Premio Nobel de la Paz. Y entre ellos, nueve, diez o ms personas que fueron asesinadas. Sin ms.

Innecesario es hacerlo pero algunos datos de la situacin de Gaza merecen ser recordados para dar ms sentido a la admirable accin de estos internacionalistas, de estos miembros de las nuevas brigadas internacionales.

El cirujano Emad Al Masdalawi [3] ha recordado que en el Hospital Shifa de Gaza no tienen ni gasolina para los generadores de emergencia. Las mquinas de dilisis se estropean y no pueden ser reparadas. Necesitan formarse fuera de Palestina, tienen que tratar nuevos casos. A personas quemadas por el fsforo blanco israel. Los ciudadanos de Gaza sufren cortes de luz entre 35 y 60 horas semanales (Oxfam), entre 5 y casi 9 horas diarias. Tres mil ochocientas empresas palestinas han cerrado en estos ltimos aos. Slo funcionan actualmente unas cien. Trabajan en ellas menos de mil personas. El 40% de la poblacin vive sin poder emplearse. Naciones Unidas denuncia que el 80% de la poblacin vive por debajo del umbral de pobreza. En 2009 faltaban en Gaza el 30% de los medicamentos necesarios bsicos (OMS). El 46% de los hogares no tiene gas para cocinar. Los ciudadanos queman su ropa para poder hacerlo. Uno de los principales activistas palestinos, Raji Sourani, lo ha resumido as: Para los niveles de calidad de vida europeos es como si los 1,7 millones de habitantes de Gaza vivieran en una granja [industrial] de animales [4]. O acaso peor.

La flotilla por la libertad y la solidaridad, atacada en aguas internacionales, no pretenda encender una chispa para incendiar la pradera de la revolucin. Ni siquiera pensaba dar apoyo poltico-militar a unos u otros combatientes. Los brigadistas internacionales republicanos s lo hicieron. Los admirables combatientes de la flotilla pretendan llevar ayuda humanitaria a Gaza, ayuda que paliase su situacin momentneamente y acaso agitar vientos que moviesen los corazones de la Humanidad que no est dispuesta a naufragar.

El primer ministro turco ha hablado de inhumano acto de terrorismo de Estado. Me empeo pero no logro encontrar ninguna exageracin en sus palabras.

Por qu ha atacado Israel consciente de las seguras repercusiones diplomticas de su acto fascista? Sin duda porque se cree un Estado impune [5]. Con el apoyo inquebrantable de la dominatrix Clinton [6] y sus aliados (recurdese el pacto con el ministro Moratinos y el cambio de ley sobre jurisdiccin universal con el apoyo servil y ciego de los diputados del PSOE), el Estado de Israel piensa que el mundo cercano (y a veces algo lejano) es suyo, sin lmite en sus actuaciones. Con total impunidad. Por si hubiera algn problema, el arsenal nuclear est en lugar seguro y siempre en estado de alerta [7].

Por qu ahora precisamente? Para probar, marginalmente, que nadie tiene derecho a poner sus manos humanas sobre Gaza, el dominio es suyo, y, tal vez, por provocar y tirar abajo el acuerdo entre Turqua y Brasil con Irn. Es obvio que para la poltica exterior del Estado racista todo lo que no pase por atacar a Irn es un acuerdo que transita por un sendero inadecuado, un acuerdo que debe torpedearse. Lo estn intentando, no deberan conseguirlo.

Ms all de todo ello, volvamos a Lenin. Qu hacer? Cmo avanzar en la lucha contra el Estado de Israel y sus numerosos tentculos? Sin negar la existencia de muchas otras, pensando en trminos internacionales externos y en situaciones similares, se me ocurren dos lneas nada originales. La primera: la informacin paciente que no da nada por supuesto porque, desgraciadamente, la industria cultural del holocausto ha devenido en cosmovisin universal y velo para encubrir desmanes inadmisibles. Las izquierdas y los sectores humanistas deberan ser los primeros, de hecho lo son, sin dudas ni confusiones ni chistes torpes, en denunciar y recordar lo ocurrido en los campos de exterminio nazis, sin olvidar a un tiempo, como a veces se hace para privilegiar un recuerdo, de otras vctimas y de otros resistentes. Hay que insistir contra un lugar comn: el holocausto no ha sido un caso nico. No ha sido LA barbarie, sino una barbarie inadmisible cometida en el corazn de Europa. La aniquilacin de Palestina y de su ciudadana, objetivo ltimo del Estado racista sionista, abona idntico sendero de barbarie. Eso es lo que debera quedar claro en las mentes de millones de ciudadanos.

Ms all de apoyos a tal o cual fuerza poltica, como ocurri en Espaa durante la II Repblica, ms all de nuestras legtimas simpatas polticas, queda en mi opinin lo esencial. Aunar a todas las fuerzas democrticas del mundo en pro de una finalidad que cada da es ms sentida y admitida por las ciudadanas del mundo. El boicot general al Estado de Israel. Casi lo mismo que se hizo para romper el racismo en Sudfrica. La situacin, como sealara Edward Said (cunto notamos su ausencia!), tiene miles puntos de similitud.

Necesitamos tambin un Peter Gabriel que componga un Biko para la resistencia palestina y unos documentalistas y cineastas que hablen y filmen a los detenidos y digan al mundo con sus imgenes la verdad de lo sucedido. Una barbarie con rostros fascistas contra humanistas internacionalistas.

Notas:

[1] Ignacio Escolar era entonces director de Pblico. Poco despus fue defenestrado. No sugiero una relacin de causa-efecto entre ambos hechos pero tampoco creo que sea una conjetura imposible.

[2] Isaac Rosa, Si es que van provocando (a Israel. Pblico, 1 de junio de 2010, p. 10.

[3] Oscar Abou-Kassem, Un implacable castigo colectivo. Ibidem, p. 6.

[4] Ibidem.

[5] Gonzalo Boy, un Estado que se considera impune. Pblico, 1 de junio de 2010, p. 4.

[6] El hallazgo es de Pepe Escobar.

[7] Y a disposicin de Estados dictatoriales y asesinados. Recurdense las negociaciones sobre armamento nuclear entre Simon Peres, el actual presidente de Israel, y la Sudfrica del apartheid en 1975.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



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