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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2010

La destruccin de un oasis de belleza, msica, arte y cultura
El paraso perdido de Mesopotamia

Felicity Arbuthnot
Global Research

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Trajeron desolacin y la llamaron paz,

Quin vigila esta noche las Puertas del Paraso?

Agha Shaid Ali (El pas que no tena oficina de correos, Poemas, 1991-1995)

La mano que firm el tratado engendr la fiebre,

y el hambre creci y la langosta lleg;

grande es la mano que ostenta el Dominio del Hombre

a travs de un nombre garabateado.

(Dylan Thomas, 1914-1953)

El 22 de mayo (1), el bloggero Blaise P fue quien expres el horror sin sentido, la destruccin de lo irremplazable, de otra tragedia iraqu. Escribi sobre un hombre con el que nunca se haba reunido y de un dolor desesperado, sin esperanza, que nada poda mitigar:

Hadid escriba sobre la destruccin de un oasis de belleza, msica, arte y cultura a la sombra de los naranjos perfumados en una tranquila calle de Bagdad, que result totalmente destruido por un coche-bomba el 4 de abril y que tan slo una cadena de los medios occidentales fue capaz de recoger. Treinta y dos familias ms desconsoladas, sumidas en un dolor inexpresable y diferente, doscientos heridos, diez coches quemados la preciosa ancla de salvacin de tantos- y diez casas cercanas daadas, negocios destruidos, que probablemente sus propietarios no puedan permitirse reconstruir Sin embargo, sedio mucha ms cobertura a los daos causados en cuatro embajadas y en un consulado, todo lo dems no era ms que algn que otro dao colateral de la invasin. Parece que la sangre de la franquicia electoral, estilo USA, junto con las lgrimas, no parar nunca de fluir.

La casa destruida haba pertenecido a Jabra Ibrahim Jabra. Poeta, novelista, crtico, extraordinario traductor, artista, amante apasionado de la msica, siempre escuchando melodas de ritmo vibrante o relajantes arreglos mientras escriba o trabajaba. Un colega le recuerda escribiendo y escuchando a Brahms; mientras Roger Allen, profesor de Literatura rabe en la Universidad de Pensilvania, amigo y colaborador, traductor, le rememora pidindole, antes de su visita a Bagdad: Cualquier msica que puedas traerme me har feliz, especialmente la del siglo XVIII o antes es literalmente mi pan diario. Mantiene mi mente mientras escribo.

Jabra era un erudito, un artfice de las palabras increblemente prolfico. Autor y traductor de unos setenta libros. Su propia obra est traducida a unas doce lenguas. Tradujo al rabe a T.S. Elliot, William Faulker, Oscar Wilde, el Esperando a Godot de Samuel Beckett, ms catorce artculos de crticos estadounidenses sobre el poeta Dylan Thomas. Su verdaderamente gigantesca y amorosa labor fue trasladar tambin a Shakespeare a la lengua rabe: Hamlet, el Rey Lear, Macbeth, Coriolanus, La Tempestad, Noche de Reyes.

A Jabra se le describi como un precoz pionero intelectual rabe que apoy la modernidad, que teniendo en cuenta la brillante abundancia de creciente creatividad a travs del espectro artstico, antiguo y moderno- poda ser un poco selectivo, pero que fue realmente uno de los ms prolficos, con logros consistentes y deslumbrantes. l, como tantos otros, llevaba su exilio en el alma y en sus escritos pero, aparentemente, aunque los anhelos germinaban y florecan en sus palabras, nunca se rode de la amargura. Es posible especular con que una lnea de su novela En busca de Walid Massoud era un reflejo de su filosofa: al rechazar las leyes y costumbres que encontraba que eran incompatibles con su amor absoluto y, al igual que un pjaro desconocido por un cielo desconocido, dentro del marco de mi aislamiento de todo, actualmente, de forma paradjica, estoy en contacto con todo por mi amor hacia todo.

Naci en Beln en 1919 o 1920 en un ambiente humilde, pero en medio de mucho amor, de familia ortodoxa siraca; su instituto de enseanza secundaria fue en 1932 el Colegio rabe de Jerusaln, donde estudio la lengua inglesa, rabe y siraca. Tras una beca en la Universidad de Cambridge, volvi a Jerusaln con un mster en Literatura Inglesa para dar clase en el Instituto Al-Rashidiya y ensear arte en su antigua escuela, la Escuela de Secundaria Al-Rashidiya. Como desde nio era un enamorado de la pintura, tambin fund el Club de Artes Jerusaln.

No cumpla an los treinta aos cuando en 1948 fue expulsado de su patria, junto a otros setecientos mil seres, con motivo de la fundacin del Estado de Israel, la Nakba (la catstrofe) de los palestinos, marchndose a Bagdad. Antes de que en 1952 le concedieran una beca para la Universidad de Harvard, ense Literatura Inglesa en la Universidad de Bagdad e, irnicamente, trabaj con la misin arqueolgica britnica. Los decretos britnicos decidan la destruccin de Palestina mientras ellos estudiaban geogrficamente durante unas cuantas horas las culturas antiguas y restos fsicos situados junto a la carretera oriental de Iraq.

Cuando en 1954 volvi a Bagdad desde EEUU, Jabra complet la dcada trabajando para la Compaa Nacional del Petrleo, particip en varios documentales, fund el Grupo de Arte Contemporneo de Bagdad, se convirti en editor jefe de la revista Arte rabe y en Presidente de la Asociacin de Crticos de Arte de Iraq, mientras, hasta 1964, continu dando clase en la Universidad de Bagdad y en el Instituto Reina Alia.

Y se construy una casa en la que vivi el resto de su vida. Rara vez una casa y un hombre formaron una interseccin tan perfecta con pinturas de soberbios artistas iraques, como Rakan Dabdoub, Nuri al-Rawi y Souad al-Attar, cuya hermana, igualmente de gran talento, y su marido fueron asesinados por un misil estadounidenses en el estudio de su casa el 17 de junio de 1993.

La casa de Jabra era una galera de arte iraqu, dice su amigo y colega crtico de arte Majed al-Sammarrai (2).

Slo me encontr con Jabra en una ocasin, y fue en Bagdad, en 1994, en una cena con amigos. Me dej un recuerdo indeleble. A ltima hora de la tarde me invit a que fuera a su hogar, verdaderamente la ventana de su alma. Se tocaba y respiraba la belleza. Tena esculturas, colocadas en elegantes hornacinas, de su amigo, el internacionalmente reconocido Mohammed Ghani, que tambin haba participado en la cena (actualmente en el exilio, cortesa de la liberacin). Haba profusin de libros y de plantas. Fui pasando maravillado de habitacin en habitacin, por la casa de alguien con quien me acababa de encontrar haca tan slo unas horas, conociendo cada espacio, cada pared, que se ofrecan como algo realmente esplndido, disculpndome por mi intrusin, siguiendo adelante, como si una fuerza me arrastrara, realmente embelesado. Cuando me detena a mirar algo fijamente, l me explicaba el origen de cada pieza, pintura, creacin.

Me llev al patio alrededor del cual estaba construida la casa, y nos sentamos en un murete bajo, en medio de una noche suave, con los azulejos de color crema y casi turquesa reluciendo bajo la luz de una alfombra de estrellas, al aroma de los limoneros, que adornaban la paleta de otro espacio maravilloso. Me habl de los cuarenta y dos das de bombardeos en 1991. Era difcil imaginar a alguien tan penetrado, en el verdadero sentido, por el esteticismo, con tal delicadeza y reverencia por la belleza, sobreviviendo en medio de tal violencia, violacin, destruccin, ruido ensordecedor y de una muerte obsequiada por los bombardeos. Cmo pudo hacerlo?, le pregunt.

Sonri y me dijo que su nieto pequeo le haba dado un Walkman justo antes de la carnicera: Sola sentarme aqu por la noche y escuchar a Brahms, Beethoven, Chopin, Mozart, Elgar observando el rastro de los misiles y dicindome que naciones que pueden crear tal belleza no podan ser del todo malas. Hay encuentros extraos que permanecen, que la memoria vuelve a visitar una y otra vez. Jabra fue uno de ellos.

Escrbame, dijo, cuando me marchaba. Lo hice, pero no hubo respuesta. Lo achaqu al ridculo, al vergonzoso embargo de las Naciones Unidas del el correo procedente de Iraq, como todo lo dems. Seis meses despus, de regreso en Bagdad, le pregunt a mi amiga, la anfitriona de aquella cena, que cmo estaba. Muri, dijo, sobre alguien muy querido para su familia. El tono de su voz me cerr la puerta a otras preguntas, Iraq estaba anegado de sufrimiento y muerte por los continuos bombardeos y por causas relacionadas con el embargo. Jabra muri el 11 de diciembre de 1994.

A su muerte, Raqiya Ibrahim, una pariente, se convirti en el ngel custodio de la casa: Los tesoros de Jabra quedan en tus manos, se recuerda dicindole Majed al-Sammarai (3). Ella y su hijo murieron asesinados por la explosin, el cuerpo decapitado de Raqiya slo pudo recuperarse un da despus de entre las ruinas salpicadas de sangre.

Al parecer, se destruyeron unas diez mil cartas, una fotografa con recuerdos de la Universidad de Bagdad, con estudiantes en minifalda. El demonizado Iraq laico de Saddam Hussein, una era alejada ya del fundamentalismo del Nuevo Iraq escoltado por la invasin. La casa fue saqueada de cualquier cosa de valor que no quedara destruida, incluidas las joyas de la Sra. Ibrahim, despreciando, sin embargo, los libros que lograron sobrevivir: Retrato de una Dama, de Henry James, el definitivo El despertar rabe, de George Antonious, las Notas feedcry (vase al final) y una copia de la Mitologa de Bulfinch, que apareca abierta por este verso: Oh, piensa en cmo, hasta su ltimo da, cuando la muerte se cerna ya sobre l, reclam su oracin.

En su notable revisin de la autobiografa de Jabra: El primer pozo: una adolescencia en Beln, Vered Lee escribe sobre la creencia de Jabra en que el primer pozo de la infancia, las primeras visiones, sonidos, alegras, penas, anhelos y temores son tambin el pozo de la conciencia y de la comprensin. Cada vez que reflexiona sobre ello bebe de una fuente de abundancia permanente, elevndose desde la parte ms recndita de su humanidad. Jabra, escribe Lee: recurre a la belleza, a la amabilidad, a la sencillez, que fluyen por las pginas de su libro escenas de pobreza impregnadas por destellos de amor a los seres humanos y un humor delicado que crea una parte conmovedora de vida, su infancia est coronada como la del hroe los recuerdos ms claros y emocionantes tienen que ver con el encuentro con la palabra escrita, con las canciones infantiles y con los libros que quedaron grabados en su corazn. Jabra reconstruye su anhelo de un cuaderno y cmo la primera vez que sostuvo un lpiz en su desentrenada mano, su lengua chup la punta al empezar a escribir.

La infancia qued atrs en la tierra en que naci, pero no pudieron desarraigarla de su corazn, calmando el alma desplazada y sus aoranzas (4).

Esta reciente tragedia de algo que an quedaba de la gran y nica herencia cultural de Mesopotamia, la casa que construy en la Calle de las Princesas, ahora convertida en escombros; los perfumados guardianes, los naranjos, plantados en recuerdo de Palestina, ahora quemados y calcinados; la belleza arrasada, la estrella del enjoyado patio desaparecido estn ahora, tambin, encapsulados en el poema de Jabra En los desiertos del exilio:

Oh tierra de nuestros ancestros, por donde transcurri la infancia

a la sombra de los huertos de naranjos,

Entre los almendros de los valles.

Recurdanos ahora errantes.

Aplastaron las flores de las colinas que nos rodean,

Destruyeron las casas sobre nuestras cabezas,

dispersaron nuestros restos desgarrados

arrastrndonos despus hasta el desierto

con los valles retorcindose de hambre

y las azules sombras rompindose en rojas espinas

Doblado qued sobre los cadveres como presa del halcn y el cuervo

Recordando el pozo de su infancia, concluye:

Es desde sus colinas que los ngeles le cantaron a los pastores

de la paz sobre la tierra y de la buena voluntad entre los hombres?

Slo la muerte se ri al ver

entre las entraas de las bestias

las costillas de los hombres,

Y a travs de las carcajadas de las balas

bailando se fue una danza alegre

sobre las cabezas de las llorosas mujeres.

Nuestra tierra es una esmeralda,

Pero en los desiertos del exilio,

Primavera tras primavera

Slo el polvo nos silba en el rostro.

Entonces, qu? Qu estamos haciendo sin amor?

Si nuestros ojos y nuestras bocas estn llenos de polvo (5).

Jabra Ibrahim Jabra, exiliado de las colinas donde los ngeles cantan a los pastores, muri y destruyeron su legado, en la tierra del Jardn del Edn y de Abraham, padre de la cristiandad, del judasmo y del islamismo, desbaratando tambin la Casa de la Calle de las Princesas, otro Paraso Perdido, en otra primavera.

Notas:

  1. http://theforvm.org
  2. http://www.feedcry.com/archive/aid/725431
  3. Ibid
  4. http://www.haaretz.com/culture/books/barefoot-in-bethlehem-1.1115956
  5. http://arablit.wordpress.com/2010/05/24/remembering-jabra-ibrahim-jabra/

Felicity Arbuthnot es una colaboradora frecuente de Global Research.

Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=19355

rCR

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