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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2010

El mecanismo europeo de estabilizacin o la latinoamericanizacin de europa

Jos A. Estvez Arajo
Mientras tanto electrnico


Algunas personas han empezado a decir que Europa se est latinoamericanizando. Con eso no quieren significar que en el viejo continente estn surgiendo nuevos lderes polticos populares al margen del sistema tradicional de partidos, o que grupos histricamente excluidos hayan alcanzado el poder, como en Bolivia, o que se est hablando de instaurar el socialismo del siglo XXI. No. La Latinoamrica a la que se hace referencia no es la del ao 2010, sino la de los aos ochenta del siglo pasado: un conjunto de pases abrumados por sus deudas, sometidos a los dictados del Fondo Monetario Internacional y obligados a seguir las directrices neoliberales plasmadas en el llamado Consenso de Washington.

Esa latinoamericanizacin de Europa se estara plasmando en los planes de ajuste que se han implantado o estn implantando en pases como Grecia, Espaa, Portugal, Irlanda o Letonia y que se ciernen sobre Francia o Italia.

Para entender el por qu y el significado de esos conjuntos de medidas, es necesario retrotraerse a las diversas crisis sistmicas que se han producido desde el ao 2007: la crisis alimentaria, la crisis energtica, el cambio climtico, el crack financiero del ao ocho y la crisis econmica subsiguiente, todo ello en el marco de una profunda crisis cultural causada por la falta de sentido de una vida basada en el consumismo. Lo que se est dirimiendo ahora es la cuestin de cmo se van a distribuir los costes de la actual crisis econmica y cmo se va a articular la salida de la misma con la de las otras crisis combinadas.

Aqu nos centraremos en la primera de las cuestiones: quin va a pagar los costes de la crisis?

Para analizar este interrogante es necesario recordar lo que ocurri en el ao ocho: la desregulacin del sistema financiero haba conducido a una desenfrenada actividad especulativa que lleg a lindar con la estafa en el caso de la titulizacin de las llamadas hipotecas basura. Los bonos contaminados fueron el detonante de la crisis del sistema financiero en el momento en que las deudas hipotecarias dejaron de pagarse y todo el mundo quiso deshacerse de los ttulos respaldados por las mismas. Las agencias de rting haban dado a esos bonos la mxima calificacin, presentndolos as como de absoluta confianza para los inversores, lo que hace sospechar que haba oscuras connivencias entre los timadores y esas entidades.

Una vez que se produjo el cataclismo, los estados y los bancos centrales acudieron al rescate de las entidades financieras inyectando cientos de miles de millones de dlares y de euros en el sistema. Los bancos han devuelto ya ese dinero que se les prest. Pero el parn econmico que caus la crisis financiera hizo que disminuyeran los ingresos de los estados al caer la recaudacin tributaria, y que aumentaran sus gastos por el incremento del desempleo o por la puesta en prctica de planes de reactivacin econmica. De esa forma, se ha generado un dficit que en pases como Grecia o Espaa alcanza cifras de dos dgitos en relacin con el PIB.

Los trminos del problema que se plantea ahora son muy claros y simples: quin va a enjugar ese dficit? Sern los bancos, que lo han provocado? O el conjunto de las poblaciones, que ya han sufrido buena parte de las consecuencias de la crisis?

Mientras dur la operacin de rescate de los bancos, los idelogos del neoliberalismo cayeron en un profundo silencio. Quin iba a predicar acerca de las excelencias del mercado y las ineficiencias del estado cuando las entidades financieras eran salvadas de sus propios excesos con dinero pblico? Pero en cuanto esa operacin termin, las voces de los paladines del neoliberalismo se han vuelto a oir con fuerza en los medios de comunicacin. Se observa con preocupacin el endeudamiento pblico, se afirma que los estados despilfarran demasiados recursos, se dice que es necesario reducir el dficit a toda costa...

Y no slo se acta en el plano ideolgico. Los llamados mercados, es decir, un puado consistente de especuladores financieros, volvieron a sus prcticas favoritas y se han dedicado a especular a la baja con la deuda de los gobiernos con mayores problemas. Por su parte, las entidades financieras alemanas y francesas, que son las principales tenedoras de ttulos de la deuda griega, ven peligrar sus cuentas y exigen a los gobiernos y a la UE que intervengan. Las condiciones para imponer planes de ajuste a los pases con ms dficit se encuentran, as, servidas.

La forma en que se dise la creacin del euro en el Tratado de Maastricht ha sido una de las causas fundamentales de la indefensin de los estados frente a los ataques especulativos contra sus ttulos de deuda. Al haber perdido la soberana monetaria, no pueden darle a la mquina de hacer billetes para financiar el dficit. Pero al no haberse creado una estructura poltico-financiera europea, no cuentan ni con el respaldo de un presupuesto europeo digno de ese nombre, ni con la posibilidad de que sea la UE quien emita la deuda para enjugar el dficit. Resulta til para entenderlo la comparacin que se ha hecho con el caso de California, que tambin es un estado quebrado, pero que cuenta con el gobierno federal para poder pagar sus cheques de la seguridad social o para poder afrontar sus dficits mediante deuda estadounidense.

En este contexto, es especialmente importante llamar la atencin acerca de las consecuencias del diseo doctrinariamente neoliberal del Banco Central Europeo. Esta institucin puede ayudar a los bancos en dificultades, pero no a los estados. Puede prestar dinero a bajo inters a las instituciones financieras, pero no puede hacer lo mismo con las instituciones polticas. Y cuando el BCE ha decidido intervenir en los mercados para comprar deuda pblica no lo ha hecho para ayudar a Grecia, sino para apoyar a los bancos que la haban adquirido. Del mismo modo que el BCE se ha saltado las reglas para auxiliar a las entidades financieras poda habrselas saltado para obligar a esas mismas entidades a financiar el dficit de los estados. Pero no lo ha hecho. La reforma del BCE se plantea, por tanto, como una exigencia extraordinariamente urgente para distribuir equitativamente los costes de la crisis.

Presionada por las instituciones financieras, especialmente alemanas y francesas, la UE ha creado un mecanismo europeo de estabilizacin financiera, cuyo funcionamiento est regulado por el reglamento de 11 de mayo de 2010 aprobado por el Consejo. Esta norma es la ms clara manifestacin de la latinoamericanizacin de Europa a que se haca referencia ms arriba.

El reglamento establece que la UE puede conceder prstamos o abrir lneas de crdito a los estados miembros en dificultades financieras. Pero estas ayudas estn supeditadas al objetivo de alcanzar las condiciones generales de poltica econmica () con vistas a restablecer una situacin econmica o financiera sana en el Estado miembro beneficiario (art. 3.3.b). Para ello, el estado miembro deber presentar un programa de ajuste cuya aprobacin se considera requisito previo para la concesin de la ayuda (art. 3.3.c). Adems, La Comisin verificar a intervalos regulares si la poltica econmica del estado beneficiario se adecua a su programa de ajuste (art. 4.2). Las similitudes con el modelo de las ayudas del FMI a los pases latinoamericanos en los aos ochenta son patentes. Y para acentuar an ms la analoga, el Considerando nmero 5 del reglamento seala que la activacin del mecanismo de estabilizacin se har en el contexto de un apoyo conjunto UE/Fondo Monetario Internacional. O sea, que ya tenemos al FMI dictando a los estados europeos en dificultades las directrices de su poltica econmica.

Existen, desde luego, alternativas a los planes de ajuste que se han puesto en prctica. Si de lo que se trata es de reducir la diferencia entre ingresos y gastos, se puede gastar menos, pero tambin ingresar ms. Se pueden gravar ms las rentas del capital. Pensemos que no sustituir a uno de cada dos funcionarios que se jubilan permite a Francia ahorrar 500 millones de euros anuales. Sin embargo, las ayudas especiales que se han concedido a las empresas en forma de exenciones contributivas suman 25.000 millones. Una lucha decidida contra el fraude fiscal en Espaa (y, sobre todo, en Grecia, donde los armadores gozan de una patente de corso en materia de impuestos), tambin reportara aumentos importantes de los ingresos. Si hay que pagar, los que tienen ms deben contribuir en mayor medida. No puede ser que los empresarios griegos declaren como media unos ingresos inferiores a los de los trabajadores y se queden tan anchos. Las rentas ms altas deben contribuir ms, sean las rentas de los capitalistas, o sean las de los Working Rich (que en el sector bancario francs representan el 10% de la masa salarial).

Hace tiempo tambin que se habla de la Tasa Tobin. Incluso hubo rumores insistentes de que el ECOFIN la iba a implantar este mes de mayo, cosa que al final no hizo. La Tasa Tobin servira para desincentivar las operaciones financieras mas especulativas. Y con su recaudacin se podra crear un fondo para ayudar a las personas que ms estn padeciendo las consecuencias de la crisis: los parados, los jubilados, las personas dependientes. De esa forma, el sistema financiero (que debera absorber los costes de la tasa) contribuira, aunque fuera en pequea medida, a compensar los daos que ha causado.

Del mismo modo que se pueden aumentar los ingresos gravando a los ms ricos, se pueden disminuir los gastos en otras cosas diferentes. Ah est por ejemplo la guerra de Afganistn, un conflicto al que nadie ve sentido ni justificacin y que, sin embargo, cuesta un milln de euros al da al erario pblico. Ah estn tambin toda una serie de inversiones en nuevos sistemas de armamentos cuya necesidad nunca se ha justificado ante la poblacin. Que recorten de ah en lugar de congelar las pensiones o dejar sin ayudas a las personas dependientes. De hecho, desde aquella valiente retirada de Irak, Zapatero no ha ido sino descendiendo hacia los abismos del conformismo con el statu quo llevndose por delante los que haban sido objetivos estrella de su proyecto poltico. Y los gays y lesbianas tienen suerte de que el matrimonio entre personas del mismo sexo no le cueste ningn dinero extra al estado, pues en caso de que as fuera se habra visto abolido.

No ahorrar en lo social, sino en el gasto militar, que no paguen los trabajadores, sino los empresarios y los working rich, son cambios que no se pueden conseguir sin una gran presin popular. Los sindicatos mayoritarios no parecen estar por la labor. Se encuentran dubitativos, como esperando a ver qu pasa. Sobre todo UGT, por sus vnculos histricos con el partido en el gobierno. Por eso es necesario sacarles del impase y mostrar que por abajo hay un gran sentimiento de indignacin. Y que si no la canalizan ellos, encontrar otras formas de manifestarse. Por otro lado, la resistencia contra las medidas de ajuste no debe darse solo a nivel estatal. Hay que aprender de lo que ocurri con el llamado proceso de Bolonia: hubo protestas, marchas, encierros, propuestas alternativas en muchos pases: Francia, Alemania, Italia, Grecia, Espaa pero Bolonia acab implantndose como si nada hubiera pasado. Es necesario, pues, exigir a la Confederacin Europea de Sindicatos que salga de su sueo institucional y burocrtico y utilice sus recursos para articular y coordinar las luchas que se dan en los diferentes pases.

Hay que dar tambin a esas luchas un sentido que trascienda la resistencia frente a los planes de ajuste. El sistema financiero debe volver a estar sujeto a regulacin para cumplir la funcin que le compete de canalizar el ahorro y dejar de ser un gigantesco casino global. La medida adoptada por el gobierno alemn de prohibir especular a la baja con ttulos que no se tienen, pone de manifiesto a qu grado de sofisticacin ha llegado la especulacin como consecuencia de la desregulacin. Pero medidas aisladas como esa no son suficientes. Es necesario un plan integral de regulacin del sistema financiero, de prohibicin de muchas de sus actividades, de creacin de mecanismos de control autnticamente pblicos, de eliminacin de las agencias de rting y los mercados de futuros En definitiva, una reforma integral que debi haberse hecho en el momento de la crisis aprovechando la debilidad del sector financiero, pero que todava no se ha realizado.

Y en el punto de mira de las luchas que van ms all de la resistencia contra los planes de ajuste debe estar la UE. En primer lugar, el Banco Central Europeo. Hay que cambiar radicalmente su estatuto y ponerlo al servicio de las polticas de los estados y no a disposicin de los bancos. Hoy ya se ha puesto de manifiesto lo intolerable del diseo de una institucin que puede ayudar a las instituciones financieras en dificultades, pero no a los estados en apuros. No slo eso. El BCE ha estado prestando dinero a los bancos al 1% para que stos comprasen unos ttulos de deuda que les rendan el 5%. Eso es algo que no se puede tolerar. Es necesario difundir esos hechos y crear un estado de indignacin contra la poltica del BCE que obligue a los estados a ponerse de acuerdo para modificar su estatuto.

Y, last but not least, es necesario examinar los mecanismos que generan una dinmica perversa en la UE que consiste en lo siguiente: cuando un estado adopta una poltica neoliberal arrastra a los dems tras de s y encuentra a su lado el apoyo de las instituciones europeas; sin embargo, si un estado quiere mejorar su poltica social, se encontrar con que los dems miembros de la UE y las instituciones de sta actuarn de consuno para minar ese esfuerzo. Para liberalizar la UE basta un solo estado, para socializarla es necesario el acuerdo unnime de todos ellos. Hay ya anlisis que explican cul es la razn de esta diablica tendencia. Ahora es necesario disear una estrategia para revertirla de modo que sea la liberalizacin y no el refuerzo de lo social la que tenga que enfrentarse a la resistencia sistmica.

rJV



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