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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2010

Carta a Pablo Stefanoni sobre el Pachamamismo

Melanie Belanger
Rebelin


Pablo,

Ante todo, gracias por sus articulos y por su mensaje. La verdad es que, al igual que usted, me alegro que se haya creado un "espacio de debate necesario". Quisiera adems apoyar lo que le mencion hace poco un colega y compaero: Lo necesitamos a usted y a Le Monde Diplomatique para seguir con esta lucha (...) Necesitamos de los unos y de los otros. Somos del mismo bando, no somos adversarios . Estoy totalmente de acuerdo.

Quisiera comentar sus artculos, pero sobre todo, el ltimo mensaje que me envi en el marco de esta ''batalla de las idea'' que hemos felizmente iniciado sobre el pachamamismo . Usted dice, en este mensaje, un poco en tono de burla, que dos columnas de 3000 carcteres en un peridico boliviano no llegarn a acabar con la izquierda mundial . Claro que no. No fue de hecho lo que le dije: mencione que usted estaba de una cierta forma perjudicando a esta izquierda, no acabando con ella. En segundo lugar, usted tiene poder, y quizas ms de lo que piense: primero, lo que le de usted esta publicado en el muy consultado y respetable peridico en lnea Rebelin. Adems, su nombre tiene peso, Pablo, porque usted forma parte de un peridico que goza de una credibilidad y de una reputacin muy grandes a los ojos de la izquierda internacional - Le Monde Diplomatique. Entonces, s, creo que sus intervenciones pueden ser bien poderosas. Me sorprende que no lo vea.

Ahora llegamos a lo que, quizas, representa el nudo gordiano del asunto. Tristemente, veo que usted sigue empleando el trmino un poco peyorativo de ''pachamamismo'', y que sigue teniendo un tono algo cnico en sus anlisis, pero ni modo. Usted dice, en su mensaje, que le sorprende que haya "boliviarianos pachammicos, dado que el modelo extractivo petrolero se profundiz estos aos en Venezuela". Comprendo totalmente su consternacin ante semejante 'contradiccin'. Sin embargo, tratar de demostrarle que esta contradiccin no es solamente normal, sino que es quizas necesaria o por lo menos positiva, y que no es un motivo para discreditar, irrespetar o rechazar a nada ni a nadie.

En efecto, aunque uno respete la cosmovisin autctona y comparta a nivel tico, dira hasta espiritual, ciertos de sus elementos, uno puede ver tambin mas all del 'extractivismo' venezolano y respetar y apoyar la Revolucin Bolivariana. Por qu?

Primero, porque uno entiende que bajo dicha revolucin, los pueblos autctonos u originarios nunca han tenido tanta visibilidad, consideracin, espacio poltico y poder: brevemente, con la V Repblica, los autctonos de Venezuela han sido reconocidos como ciudadanos, han empezado a existir socialmente a los ojos de la mayora criolla, lo cual constituye un tremendo avance.

En segundo lugar, porque no se pueden negar tampoco los logros que la continuacin de este 'extractivismo petrolero' ha permitido a nivel socio-econmico, socio-poltico as como socio-cultural: nuestro deber como revolucionarios, creo, es de reconocer estos tremendos logros (salud, educacin, empleo, vivienda, alimentacin, valorizacin identitaria) para el pueblo, la base, la gente humilde - tanto de las ciudades como del campo - en fin, el tejido social de la nacin y de la Revolucin. Estos logros representan, como lo dijo una vez un historiador venezolano, "pozos de luz y de esperanza" - no slo para los Venezolanos, sino tambin para el mundo entero.

En tercer lugar, porque uno entiende que un pas como Venezuela: 1) es altamente urbanizado (ms de 65%), con unos sectores todava muy humildes materialmente (no estoy hablando de gente que no tiene televisor plasma, sino que viven en condiciones precarias); 2) tiene como herencia un sistema econmico centrado desde hace por lo menos 60 aos en la explotacin de hidrocarburos y una cultura (en parte parasitaria y hiper-consumista / derrochadora) de renta petrolera; 3) se esta enfrentando a un saboteo econmico constante (dentro y fuera del Estado) por parte de las oligarquas; 4) tiene una estructura (y cultura) estatal, por cierto en profunda transformacin pero igualmente heredada de la IV Repblica, con problemas de jerarquismo exacerbado, de corrupcin y de oportunismo; 5) se enfrenta a un monstruo meditico de oposicin y sobre todo de discrdito distorsionado y violento, a dentro como afuera (int'l), as como a un intervencionismo socio-poltico (NED, ONGs, etc,) y presiones imperialistas militares constantes; en fin, que para tal pas, no es fcil de proseguir, primero que todo, con esta Revolucin, y an menos, por supuesto, de liberarse de un "modelo extractivista".

Esto me lleva a mi cuarto punto: en Venezuela SI se estan desplegando modestos esfuerzos de liberacin en cuanto a la dependencia hacia el petrleo: se trata de implementar energas alternativas renovables, y sectores de la poblacin han desarrollado una conciencia ambiental en este sentido, fruto de la misma Revolucin Bolivariana 'extractivista'. Quizas no sean estos esfuerzos suficientes, pero de nuevo, hay que ser claros en cuanto a las circunstancias, el tamao de los desafos y las fuerzas histrico-culturales en presencia.

Quinto, porque uno entiende precisamente que la nacin venezolana, as como la mayora de las naciones latino-americanas, es un crisol de culturas, y por ende, un mosaico de cosmovisiones diferentes, pero no necesaria ni completamente exclusivas o antagnicas. Desde la constatacin y la comprensin (aunque sea parcial) de esta complejidad socio e histrico cultural, entonces, uno trata de abordar la Revolucin Bolivariana no de forma reduccionista o dicotmica, sino desde un ngulo de anlisis que bien podra ser antropolgico y multifacetas, o sea a la vez materialista dialctico, materialista cultural y particularista. Me explico. Desde una perspectiva antropolgica materialista dialctica, uno entiende que el cambio de modo de produccin en una sociedad dada es una pieza clave de la transformacin cultural - y por ende de la esencia - de dicha sociedad. Desde este enfoque, las culturas aparecen como una fuerza motriz de la Historia humana, la cual opera de forma dialctica, gracias a las contradicciones internas de estas culturas. La ms notable de estas contradicciones 'culturales' es la que existe entre los medios de produccin - lo material, fruto del trabajo humano, es decir de la transformacin de la Naturaleza - y las relaciones de produccin por definicin, quien detiene estos medios, pero se podra agregar tambin, desde un enfoque ecosocialista, como se emplean stos, es decir, la relacin que existe desde, con y hacia la Naturaleza, de la cual depende fundamentalmente la creacin de estos medios y el despliegue de estas relaciones. La articulacin de estos medios con estas relaciones conforma un modo de produccin econmico - la economa siendo entendida aqu no en el sentido moderno de las ciencias econmicas, como una esfera abstracta o ajena a lo social, poltico o cultural, sino ntimamente imbricada con todas estas facetas, ya que constituye la gestin de la casa comn (del griego oikos y nomos), o sea, del hbitat y de la bisfera. Este modo de produccin, econmico, constituye una piedra angular de las culturas, ya que determina en gran parte los procesos sociales y polticos (la reproduccin social) propios de las comunidades humanas, procesos que definen, a su vez, la existencia social de los individuos, la cual forja sus conciencias. Por esta razn, la comprensin de las similitudes y diferencias socio e historico-culturales podra ser alcanzable: ante todo, va una aceptacin abierta de la existencia de estas contradicciones internas (y externas) de las culturas; luego, va el estudio de las mismas; y finalmente, desde un enfoque crtico y comprometido, a travs de la participacin del investigador (antroplogo u otro) a su resolucin dialctica. Es un poco de hecho, Pablo, lo que estoy haciendo aqui, hoy, al escribirle a usted estas lneas. Esta perspectiva materialista dialctica puede complementarse de otra perspectiva antropolgica, la del materialismo cultural, el cual ofrece un abordaje sistmico de las culturas - muy compatible con el paradigma ecosistmico y de la complejidad que se esta forjando un espacio notable dentro de la ciencia occidental. Dicha perspectiva interpreta las culturas como megasistemas sociales multi-facetas (ambientales, polticas, econmicas, ticas, espirituales y religiosas) de pensamientos, de valores y de acciones (o praxis). En fin, otra perspectiva antropolgica - la del particularismo histrico (Franz Boas) - puede enriquecer tambin las dos anteriores, ya que aporta una buena dosis de relativismo cultural. Dentro de esta perspectiva, se contempla que no existe una sola cultura, sino varias, y que estas originales (pero no hermticas) en cuanto a sus raices, trayectorias y manifestaciones contemporneas - son anlogas a conjuntos de particularismos histricos, frutos de circunstancias y condiciones locales no-reductibles a teoras evolucionistas o unilineales.

En fin, lo anteriormente expuesto no fue en absoluto para hacer acto de intelectualidad soberbia desconectada de la realidad, o de ventrilocuismo pachamamesco , o de romanticismo ecologista proyectando una imagen del autctono buen salvaje , o para llevar el anlisis a un plano de hiper-simbolismo incomprensible, tampoco porque pretendo construir una cosmovisin andina de saln , y ciertamente no a razn de que me estoy inspirando de o elogiando al Block Buster hollywoodiano Avatar que de hecho, nunca he visto, que no me interesa, y que adems es tristemente conocido por su desliz imperialista ya que propone subliminalmente una invasin de Venezuela. Fue, ante todo, para ilustrar las premisas sobre las cuales uno puede intentar construirse una comprensin de la 'contradiccin' que existe entre la cosmovisin autctona de aristas diversas y complejas y la Revolucin Bolivariana aquella dependiente, por el momento, de un extractivismo petrolero para su existencia. Fue tambin para plantear la racionalidad, la tica y la sensibilidad en base a las cuales uno puede no solamente aceptar la existencia de esta contradiccin, sino tambin reconocer en ella una fuerza motriz de transformacin dentro del proceso revolucionario, y por supuesto, de la propia Historia. En fin, fue para explicar, desde un enfoque antropolgico, como uno puede respetar y compartir a la vez valores propios de esta cosmovisin autctona de la Tierra Madre y valores centricos al proyecto bolivariano, ya que stos no deberan resultar, a la luz de este anlisis, ni exclusivos, ni excluyentes, y que la validez de uno u del otro no debera ser falsificada en nombre de esta contradiccin. A ttulo de ejemplo, no logro ver en que sera imposible de desarrollar y utilizar paneles o mdulos fotovolticos (solares) en comunidades rurales andinas, al lado de una tcnica ancestral de secar las papas por la accin sucesiva del sol y de las heladas (chuo). No veo tampoco como un modo tradicional de cultivar la tierra acorde a la cosmovisin autctona de la Pachamama pueda resultar incompatible con la agroecologa, la cual constituye una ciencia, un conjunto de conceptos y de prcticas, as como un movimiento occidental.

Sigo con su mensaje. Usted menciona que no deja de asombralo (...) el 'pachamamismo' cubano, en un pas donde deben importar el 80% de sus alimentos porque no producen nada y recalca tambin estuve por si acaso por all . Este comentario suyo me dej sumamente triste: lamento decirle que esta rotunda y gratuita afirmacin no me parece ser la de un periodista serio como usted - sino, hubiera investigado y se hubiera enterado de la revolucin agroecolgica cubana, as como de los avances de este pas en trminos de permacultura urbana... y todo esto, a pesar de la prevalencia de una dura crisis econmica (Periodo Especial), de medios ($) sumamente limitados - en gran parte por causa de un daino, frreo y cruel embargo comercial y de una marginalizacin financiera desde hace mas de 50 aos - as como de factores internos complejos, tales como la fuerte prevalecencia anterior de una nefasta Revolucin Verde y su paradigma productivista. Hay ms: usted dice que lo sorprende "mi entusiasmo hacia el modelo cubano", por lo que con dolor en el alma, debo confesarle que me asombra tal comentario de parte de un periodista de izquierda como uste. Brevemente, le dire que Cuba es ciertamente la nacin ms compleja y paradjica que haya conocido, pero tambin la ms rica, interesante, conmovedora e inspiradora a la cual haya tenido la inmensa suerte de acercarme (de paso, aunque soy una sencilla y humilde quebecense, he vivido muchas aos en Amrica Latina y la he recorrido, as como he conocido a Europa, pero lamentablemente, no estuve ni en frica, ni en Asia). Conozco bastante bien a Cuba, en muchos de sus aspectos, y mi postura es de reconocer, divulgar y apoyar esta riqueza, sus aportes para el mundo, pero tambin de admitir de forma lucida sus imperfecciones y desafos (que sociedad no los tiene?), por lo que no digo: "Cuba es EL modelo". No caigo en este tipo de afirmacin categrica, pero si me atrevo a declarar sin miedo que Cuba detiene, como lo dijieron investigadores-promotores del Green New Deal britnico, "varias de las claves para la superviviencia de la Humanidad, en estos tiempos de triple crisis - econmica, ambiental y energtica". Adems, defiendo y proclamo el inmenso valor, la generosidad, la dignidad, el patriotismo humanista y internacionalista, y la creatividad del pueblo cubano, as como celebro su increble resistencia. No se donde usted habr estado en Cuba o que tipo de acercamiento usted habr tenido con este pas (de paso, en mi anterior mensaje, me refira a la Provincia de Granma, en Oriente, no al peridico del mismo nombre...). Lo que si s, es que esta cifra del ''80% de alimentos importados'' que usted avanza, es la que adelanta tambin el gobierno de EEUU a travs de ciertos de sus Think Tank neoliberales que promueven una transicin democrtica para Cuba (o sea: una apertura al capitalismo hegemnico). Las cifras nacionales - estadsticas de la ONE y otras fuentes - dan otro retrato, que situa la importacin alimenticia de este pas entre un 50 y 65% del volmen total, segn las temporadas. Porque esta fluctuacin? Porque una gran parte de esta proporcin la ocupa el arroz, carbohidrato (lamentablemente pero culturalmente) esencial para la mesa cubana (o caribea, por si acaso), que el pas no logra producir en cantidades suficientes para todo el pueblo a razn, entre muchos otros complejos factores, de las sequas cada vez ms frecuentes e intensas por causa de los cambios climticos, o de la destruccin recurrente de los frgiles campos de arroz y de las cosechas de todos tipos provocada por los huracanes (tambin ms frecuentes y productos de los mismos cambios climticos). Sobre este tema de la agroecologa, le invito a consultar los artculos publicados recientemente sobre la cuestin de los OGM en Cuba en la seccin de este pas en Rebelin, los cuales, quizas, le podran brindar algunas pistas de comprensin entorno a la simpata cubana hacia el "pachamamismo"; as como lo invito a consultar la recin elaborada Carta Agroecolgica de La Habana (en: http://agroecologiavenezuela.blogspot.com/).

Usted menciona "el pachamamismo ridiculiza a las posiciones ecosocialistas y ecologistas serias y nos lleva a un sendero de descrdito, folklorizacin de las cosas y prdida de cualquier incidencia." Entiendo sinceramente su preocupacin, Pablo. De nuevo, no estoy abogando a favor de la cosmovisin autctona desde un enfoque proslita, absolutista, dogmtico o meramente ciego. Lo estoy haciendo desde un enfoque de respeto y de apertura comprensiva, as como desde las perspectivas o premisas antropolgicas que ya le expuse, entre las cuales, la de la relatividad. Estoy adems completamente de acuerdo con usted que dicha relatividad debe ser dialgica, es decir que debe operar desde y hacia los dos lados, para llevar a una comprensin mtua. El hecho que ciertos autctonos se burlen del ecologismo occidental desde su cosmovisin, o que instrumentalicen sta a su favor, de forma oportunista, manipuladora o sectarista, resulta tan daino como aquel que parte del ecologismo occidental (por ejemplo, desde la corriente muy a la moda del desarrollo sostenible) para burlarse de la cosmovisin autctona, o que instrumentalice ste ecologismo occidental (que tambien responde a una cierta cosmologa) a su favor, para asentar o reafirmar su poder. Debe haber DILOGO genuino, humilde y sincero.

Usted menciona que conozco poco del gobierno de Evo Morales: usted tiene toda la razon. Quisiera de hecho aclararle que nunca he pretendido ser una experta sobre este tema, del cual usted conoce sin dudas muchisimo ms que yo. Sin embargo, no creo que sto ni el hecho que yo no sea boliviana deba impedir que yo opine sobre lo que usted llama el ''pachamamismo'', que es adems un tema que trasciende Bolivia y que concierne muchas otras naciones - hasta la ma, Qubec. Ahora bien, entiendo claramente la prevalencia del desarrollismo en Bolivia, dentro del MAS, mismo como lo hay en Venezuela, en Ecuador, y en TODO EL PLANETA. De nuevo, la existencia de esta fuerza desarrollista no me parece motivo para invalidar la cosmovisin autctona - al contrario. Adems, no creo que se logre erradicar en solamente algunos aos un paradigma como l de la creencia en un cierto tipo de progreso - originalmente occidental y hoy hegemonicamente mundial - viejo de por lo menos dos siglos, y quizas mucho ms... mismo cuando este paradigma moderno se haya asentado sobre uno ms antiguo (la cosmovisin autctona de la Pachamama), a tal punto que se haya imbricado con l en una especie de maraa en cuanto a ciertos aspectos - a la semejanza del sincretismo religioso (catlico / precolombino) que existe hoy a travs de toda Amrica Latina.

En fin, usted nos (me) invita "a des-idealizar y a dejar de hacer catarsis anticapitalista y a profundizar el debate --en serio--". Bueno, Pablo, aqu estoy, profundizando el debate de forma seria, creo, y para decirle que lo que usted asimila a una idealizacin ma hacia la cosmovisin autctona que usted llama ''pachamamismo'', lo asimilo yo, como creo haberle demostrado y resumir aqu, ante todo a un respeto, y luego a un intento de comprensin de esta realidad y del mundo desde una perspectiva antropolgica multifacetas - materialista dialctica, materialista cultural y particularista. Esta perspectiva me parece poner en evidencia la normalidad, la complejidad sistmica y la necesidad tanto revolucionaria como histrica de la contradiccin que emana del 'encontronazo' de esta cosmovisin autctona (la Pachamama en aparencia ms orientada hacia lo comunitario) con otra cosmologa (la "occidental moderna progresista" - ms ligada a la idea de Estado-Nacin). Tambin, creo que pone luz sobre la relatividad cientfica a la cual nos convia dicha contradiccin dialctica. Aprovecho, en nombre de esta relatividad cientfica, para invitarlo a cuestionarse sobre la idea que pueda existir un slo modelo de desarrollo , primero porque pienso que este reduccionismo no nos permitir aportar pistas de solucion viables - como se esta (quizas) esperando de nosotros y de muchos otros, en calidad de investigadores crticos y comprometidos. En segundo lugar, porque creo que la cosmovisin autctona no es, justamente, "un modelo" en el sentido de una "receta": este concepto me parece ser ms bien su anttesis, ya que una cosmovisin es un sistema de pensamientos, de tica, de valores y de sensibilidades espirituales, en breve, el corazn de una cultura (no hermtica, sino abierta a otras influencias, como usted bien lo subray), que como todo sistema, genera una visin del mundo - y por esto es que se le llama cosmovisin, o cosmologa.

Estoy convencida que el dilogo respetuoso entre las dos cosmologas en presencia de las cuales Leonardo Boff nos habla de forma tan bella, clara y esperanzadora (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=106440) podra justamente ser muy frtil en aportar pistas de solucin interesantes para superar el 'modelo extractivista' (el cual, estoy completamente de acuerdo con usted, deber ser superado). De hecho, creo que estas cosmovisiones, en cuanto a sus "portadores", no son uniformes ni excluyentes, sino eclcticas, ya que abarcan diferentes actores, provenientes de diversas corrientes o formas de pensar entre otras, ambientales. Sin embargo, atribuir la dificultad de superacin del llamado 'modelo extractivista' a la mera fuerza de lo que usted nombra ''pachamamismo'' y que parece considerar como un factor de ''obstaculizacin" en esta tarea, es ignorar el poder hegemnico cultural de dicho modelo de extraccin y de explotacin sobre todo el planeta. Creo que es obviar tambin una miriada de complejos factores de todas ndoles - similares a los que explicit con respecto a Venezuela. Es tambin olvidar que este 'modelo extractivista' constituye una compleja expresin y herencia cultural de la cosmologa occidental moderna, es decir, de la relacin de explotacin y de utilitarismo exacerbado hacia y con la Naturaleza que prevalece en su seno. Es pasar en alto, igualmente, que la cosmovisin autctona, en su esencia pero no en todas sus expresiones, se situa al otro lado del espectro de este 'modelo extractivista' y de la cosmologa que lo sostiene. En fin, me parece que es negarse a ver el inmenso potencial de la propia cosmovisin autctona, en esta bsqueda de construccin de un nueva nacin, y al fin y al cabo, de un nuevo mundo, que no es tanto un asunto tcnico, sino sobre todo civilizacional y de cultura - segn la definicin de se propus de este trmino anteriormente.

Melanie

P.D.: En cuanto a los ayllus narcotraficantes (en referencia a un artculo que usted me envi hace poco), no me sorprende: cuando viva en Panama, visitaba a veces la Comarca Indgena de San Blas (Kuna Yala). Era gua naturalista en aquella poca, y me percat que haba algunos Caciques corruptos quienes en este territorio, abusaban de su poder para vender ilegalmente, a costas de sus propios pueblos y de los ecosistemas, rboles maderables muy valiosos. Un viejo Kuna, con quien habl del tema, me dijo Si, hay muchos as, mentirosos, se disfrazan, pero en realidad, el Espritu del Dlar los ha conquistado, los domina, ha tomado posesin de ellos - al igual que muchos Wagas (extranjeros). Pero hay otros, y somos muchos tambien, que los denunciamos en el consejo y hasta en el Congreso, que los enfrentamos, porque no estamos de acuerdo. Porque ellos estan violando el Espritu de la Tierra, y nos estan violando a nosotros tambin . Me parece que es una buena ilustracin del "choque" de dos cosmovisiones, en una misma sociedad, as como de las fuerzas en presencia y de los posibles deslices - a travs del oportunismo - de una ideologa, sea cual sea. Pero justamente, es muy complejo, por lo que debemos cuidarnos de caer en argumentos circulares. Por ejemplo, el hecho que la Iglesia Catlica haya cometido los horrores de la Santa Inquisicin y de la Conquista, sera un motivo suficiente para restarle toda pertinencia al mensaje de amor de Jess Cristo (que l haya existido o no), o peor, para ridiculizar la fe que tiene en este mensaje un catlico? De la misma forma, el hecho que hayan existido imperios muy poderos, que desplegaron medidas despticas dentro de sociedades altamente jerrquicas en el transcurso de la epca precolombina en las Amricas, sera un motivo suficiente para restarle toda pertinencia a la idea originaria (que no es ni una religin, ni un fundamentalismo) segn la cual la Tierra es nuestra Madre y que por este hecho no debera pertenecer a nadie?... O peor, para ser irnico en cuanto a la identificacin de ciertas personas con esta cosmovisin, o hacia quienes la defienden o la respetan, justificando dicha irona en nombre de la instrumentalizacin confusa, hipcrita o interesada por parte de algunos de sus porta-voces?


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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