Portada :: Cultura :: Manuel Sacristn: 25 aos de su fallecimiento
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2010

Detenciones, torturas fascistas y confesiones forzadas.
Sobre la persecucin y detencin policial del autor de Les dones i els dies (V)

Salvador Lpez Arnal
Rebelin

A la memoria del dirigente obrero, recientemente fallecido, ngel Rozas, a quien Sacristn conoci en agosto de 1956, en el primer congreso del Partido de la resistencia y los torturados en el que ambos, con indudables riesgos, militaron.


En su aproximacin a lo sucedido, en el que fuera el XVI Premio Anagrama de Ensayo [1], Carme Riera se basa en las informaciones y reflexiones de Carlos Barral, Sacristn, Xavier Folch y Joan Ferrat, y acaso de Jaime Gil de Biedma. En sntesis, ste es su relato:

Registro de la polica de la casa de los Ferrater en Barcelona. Rodeo a la casa de Gil de Biedma en Nava de la Asuncin. Llamadas a Ferrater, mientras estaba en Madrid, desde San Elas, la casa barcelonesa de los Barral, para darle indicaciones y nimos. Detencin de GF al regresar en tren a Barcelona. Tres das de incomunicacin en la DGS de Madrid y traslado a Barcelona. Presunta prueba de su militancia en el PSUC y de las acusaciones policiales: el artculo sobre la Ora martima que Riera cree editado en una revista dedicada a estudiantes y publicada en Roma. Regreso de Joan Ferrat a Barcelona desde Santiago de Cuba. Intervencin de Sacristn tras la amenaza de Joan Ferrat. Gil de Biedma recoge la angustia de esos das en un poema titulado El miedo sobreviene. Distanciamiento del autor de Pandmica y celeste con GF. El autor de Les dones i els dies declar a la polica durante su detencin que Gil de Biedma era una persona inofensiva y frvola cuyos intereses personales no le dejaban tiempo para otras ocupaciones. Posterior alejamiento de Sacristn y del resto del grupo tras su inusual gesto. Acusacin que corri por algunos crculos de Barcelona sin indicacin de origen: Sacristn se libr de la crcel por ser agente de la polica fascista. La infamia cal incluso entre gentes bienintencionadas. El poema del autor del Vals del aniversario dice as:

Existe alguna otra mirada alternativa e informada que d sentido coherente a todo este abigarrado entramado que presenta, lo hemos visto, nudos poco slidos que apelan reiteradamente a posos inciertos de memorias, apenas documentados? Tal vez s. El hilo central de esta madeja nos remite a la lucha antifranquista, a enfermedades de combatientes torturados, a cadas, detenciones, torturas policiales, claudicaciones en comisara, probables errores en traspasos de informacin clandestina, y tambin, sin sectarismo y sin posibilidad de duda, a comportamientos ejemplares y, en la otra cara de esta moneda, a incomprensiones y animadversiones duraderas, muy poco abiertas a cambios y alteraciones.

Volvamos a la Barcelona de los aos cincuenta.

Miguel Nez era el responsable del PSUC en Barcelona en esos momentos. Con l contact Sacristn tras su regreso en Alemania y tras iniciar su militancia en el PSUC-PCE en la primavera de 1956. No fue fcil ni rpido; haba que aproximarse con extremo cuidado.

Nez comenz a sentir que su salud flaqueaba a finales de 1956. Tras su anterior paso por la Jefatura Superior de la Polica fascista barcelonesa, la comisara de Laietana, padeca un fuerte traumatismo por los golpes recibidos [2]. Tena una hernia en el estmago. Un da, al acudir a una cita con Octavi Pellisa, uno de los primeros estudiantes universitarios catalanes que milit en el PSUC-PCE, despus de verse y tantear la situacin, al acercarse para el encuentro, Nez cay desmayado [3]. Al recuperarse, se dio cuenta que estaba tendido en el suelo y que dos policas nacionales le estaban atendiendo. Queran llevarle a una Casa de Socorro prxima. El dirigente comunista logr convencerles. Les coment que sufra mareos y que, a veces, por ello, perda el conocimiento por unos instantes. Le creyeron. Octavi Pellisa miraba desde el otro lado de la calle; con cara de susto, desde luego.

Se separaron para encontrarse ms tarde una vez estuvieron seguros ambos de que nadie les segua. Octavi sugiri a Nez que deba marcharse a Pars para operarse. Us un argumento muy de la poca para convencerle: seguir as era peligroso para su salud pero, sobre todo, era peligrossimo para la seguridad del Partido, y eso eran palabras mayores, seguir ocultando su dolencia. Le convenci. En el primer correo que envi a Francia esa misma tarde, el responsable mximo del PSUC en el interior adverta de lo sucedido y de su delicada salud.

Nez recibi instrucciones para ir a Pars inmediatamente. Parti al poco tiempo. Como la situacin poltica en Barcelona pareca adquirir nuevos vuelos de resistencia, la direccin del PSUC acord enviar a la ciudad resistente antifranquista a un miembro del comit ejecutivo para sustituirle. Era Emiliano Fbregas. Haba estado en la URSS y haba mostrado una clara disposicin a incorporarse a la organizacin clandestina del interior de Catalunya. Se la jugaba desde luego.

Nez le pas toda la informacin necesaria, incluyendo entre otras cosas los nombres de Partido de los militantes y los usuales procedimientos de contacto. Antes de su operacin, supo de la llegada de Fbregas a Barcelona quien ya haba empezado a tomar contacto con las organizaciones del Partido. Nez ingres en la Clnica del Sindicato Metalrgico de la CGT. La solidaridad del PCF, una vez ms, fue esencial para los comunistas catalanes. El dirigente comunista estuvo en observacin durante varias semanas sometido a tratamiento con objeto de evitar la operacin. No pudo ser, la operacin no pudo evitarse.

Una maana, fijado ya el da de la operacin, Nez recibi la visita de Gregorio Lpez Raimundo, entonces ya secretario general del PSUC. Le traa malas noticias: la Brigada poltica social, la temible y temida BPS, la DINA del franquismo, haba detenido a Emiliano Fbregas. Haba sido en la noche del 20 al 21 de enero de 1957, aproximadamente un mes antes de la detencin de Gabriel Ferrater. Decenas de militantes estaban siendo detenidos. Decir decenas de militantes era decir casi todo el Partido Socialista Unificado.

Fbregas fue detenido al ir a visitar a Francesc Vicens, otro dirigente clandestino del PSUC, a la agencia de publicidad ZEN de Plaza Urquinaona donde trabajaba. Vicens haba contactado de nuevo con Sacristn, tras haberse conocido en la Facultad de Derecho de la UB en los aos cuarenta, en el primer congreso del PSUC, verano de 1956, celebrado en Pars [4]. Tambin conocieron a ngel Rozas, un trabajador que provena de las filas de la HOAC, posterior fundador de CC.OO. recientemente fallecido. Vicens y Sacristn hicieron luego varias acciones juntos. Una, junto a Octavi Pellisa, en Plaza Urquinaona, en noviembre de 1956.

Francesc Vicens fue detenido el 26 de enero de 1957, durante el segundo boicot de tranvas de Barcelona, cinco das despus de Fbregas. El llamamiento haba salido del comit ejecutivo de Barcelona presidido por el propio Fbregas. Tambin Vicens estuvo en aquella reunin. La cada de 1957 arrastr a unos 70 militantes. Se inici con la detencin de Fbregas, al que cogieron los nombres y los telfonos de siete militantes, los cuadros con los que yo tena ms contacto, entre lo cuales estaba yo. Vicens estuvo veintiocho (28!) das en los calabozos de la JS de la Polica barcelonesa, los primeros catorce incomunicado. Fue durante los das en que tambin estuvo detenido Gabriel Ferrater. Vicens recuerda la atmsfera de ese encarcelamiento: el clima de terror en los calabozos era tal que, durante esos veintiocho das, hubo tres intentos de suicidio entre nuestros militantes [5]. Vicens no dijo nada, no acept nada de lo que la polica pretenda que firmara. Pas a la crcel Modelo, fue puesto en libertad provisional poco despus y juzgado posteriormente. No fue condenado; no lograron que aceptara nada durante su estancia en comisara.

De dnde la catstrofe que signific para el PSUC aquellas detenciones? Segn Nez, la detencin de Fbregas fue el punto de partida. Coincide con Vicens en este punto. Los papeles que le intervinieron y sus declaraciones forzadas en comisara bajo tortura fueron el factor esencial. Nez seala adems en sus Memorias su mal comportamiento clandestino, el poco cuidado que tuvo Fbregas en sus medidas de seguridad. Guardaba todo por escrito. Cuando nuevamente fue detenido tras su regreso a Espaa, a Barcelona, en abril de 1958, Nez recuerda que fue llevado por el jefe de los torturadores fascistas Antonio Juan Creix a su despacho. Despus de una arenga contra el comunismo, Creix le dijo que era un imbcil, un estpido que se crea todas las fbulas sobre la URSS. Luego le puso sobre la mesa el expediente con las declaraciones de Fbregas tras su detencin y torturas de 1957 y le dijo. As se comportan ante la polica los dirigentes del Partido [6]. En ms de ochenta folios se recogan las declaraciones del dirigente torturado que no fue capaz de resistir, no era nada fcil, la barbarie fascista de aquellas bestias desalmadas capitaneadas por los Creix.

Pues bien [7], en un paso del expediente policial con las declaraciones de Emili Fbregas [8], y esto es el punto esencial de la reconstruccin, el kernel de nuestro asunto, puede leerse Que de [a en el documento policial] un tal FERRAT, que no lleg a conocer personalmente, le dijo MIGUEL [Nez] que era uno que poda informar sobre el ambiente intelectual catalanista, medios en los que se desenvuelve y que en una ocasin hizo un escrito sobre el poeta comunista ALBERTI, creyendo que le dijo que se trataba de un ex-preso poltico.

La memoria de Fbregas, su declaracin bajo torturas o la competencia de los funcionarios policiales ofrecen puntos de inexactitud. Sacristn no haba sido entonces un preso poltico. De la misma forma es muy probable, no tanto porque Fbregas fuera capaz de protegerlo, sino por error, confusin que parece confirmarse en el apellido que probablemente l mismo aadi al escrito, que se refiriera a Sacristn como Ferrat. Al tomar nota de nombres y otros asuntos de la clandestinidad, Fbregas confundi Ripoll por Ferrat, record mal ese vrtice, o bien, por algn motivo que se nos escapa, err posteriormente. No cabe otra posibilidad. Fbregas es torturado, no es capaz de resistir, da numerosos nombres y direcciones de militantes del Partido, y al hablar del mundo universitario y de los intelectuales cercanos al Partido habla de Ferrat al querer hablar de Vctor Ripoll, de Sacristn.

La polica fascista difcilmente hubiera fijado su atencin en un artculo literario sobre la Ora martima de Alberti, aunque llevase en el ttulo la expresin humanismo marxista. Se fij en l, lo encontraran en la casa donde clandestinamente viva Fbregas, tras sus declaraciones: Ferrat, conexiones con intelectuales catalanistas, autor de un artculo sobre un poeta comunista. Todo cuadraba y pareca importante; haba sido un preso poltico y era un tentculo del partido en ambientes de intelectuales catalanistas.

Cmo puede entonces reconstruirse la situacin? De la siguiente forma:

Sacristn escribe por encargo un artculo, a peticin seguramente del propio Miguel Nez, para Nuestras Ideas. El comentarista de Simone Weil fij su atencin en Alberti por tratarse de un poeta de la tradicin comunista y porque la alienacin y el humanismo marxista fueron asuntos suyos de aquel perodo. Hay diversas huellas en sus artculos de finales de los cincuenta.

Sacristn entrega su escrito firmado como Vctor aunque usualmente firmaba como Ripoll, no como Vctor Ripoll [10]- a la direccin del partido. Estos haran alguna copia del escrito y aadiran Ferrater al artculo de Sacristn pensando en su posterior edicin. Todos los artculos en NI aparecan con nombre y apellido. Por qu Ferrater? Por confusin, por error: Ripoll pas a ser Ferrater. Seguramente haran llegar el texto a la direccin exterior del PSUC-PCE para su publicacin, el artculo pudo editarse tiempo despus [11], e incomprensiblemente, recurdese el juicio crtico de Nez respecto a las medidas de seguridad de Fbregas, el original de Sacristn no fue destruido.

La polica, tras las detenciones y despus de las informaciones que lograron sacar bajo tortura, lleg al domicilio clandestino de Fbregas e inspeccion el material que all guardaba. El nombre de Ferrat en la declaracin bajo tortura; un artculo sobre Alberti de crtica literaria atribuido tambin a Ferrat; contactos con intelectuales catalanistas. Aunque la polica no estuviera muy informada, buscara ayuda complementaria entre fieles al rgimen, todo, torpemente analizado [12], pareca sealar a Gabriel Ferrater. Con esa hiptesis en su infame cerebro perseguidor, obraron en consecuencia.

Lo otro es conocido. Sacristn se presenta a la polica, no por presiones o chantajes de Joan Ferrat; se declara autor del artculo y logra que l y Gabriel Ferrater salgan de comisara sin cargos esa tarde de un lunes de febrero de 1957. Nez, que volvi a Barcelona a finales de meses sin recuperarse para recomponer algo el mosaico del Partido, volvindose a marchar a Pars al poco, sometera a Sacristn a una bronca descomunal por su comportamiento insensato desde el punto de vista de la organizacin. Arriesg sin meditarlo bien, y a pesar de su seguridad en que no iba a decir nada, la suerte de otros militantes. No le faltaban razones a Nez ni le falt coraje a Sacristn. Las actitudes ejemplares suelen tener esos contornos alocados.

Cmo consigui Sacristn que Ferrater saliese de comisara? No era difcil tras hacerse l responsable del artculo. No haba huellas de lucha clandestina en las actividades de Ferrater. Las cosas no cuadraban. Cmo consigui Sacristn salir de la situacin? Mintiendo claro est. Diciendo, seguramente, que le haban pedido un artculo para algo muy distinto; dando cuenta del carcter terico y poco poltico de su artculo que Creix posiblemente no leyera; no es imposible que los contactos falangistas de su padre pudieran contar ni tampoco algn otro contacto familiar. Creix, adems, pudo pensar que nada de lo dicho por Fbregas apuntaba hacia Sacristn: ni la estancia en la crcel, ni el Ferrat jams usado por l, ni su proximidad a crculos intelectuales catalanistas. Quedaba slo un artculo de crtica literaria escrito por un profesor de filosofa y lgica de la UB que haba sido colaborador de Laye, una revista que nunca fue clandestina, y que adems haba estudiado durante dos aos en Alemania No era mucho en la mochila represiva de los Creix. Tampoco se trataba de meter la pata. Es muy probable que Creix diera consejos a Sacristn en tono paternalista: no se meta en los ni en follones, no sea tonto, sigo el sendero de sus familiares. Sacristn, con los dedos cruzados, agradecera los sabios consejos.

Lo esencial: arriesgndose, y mucho, jugndosela, recurdese lo dicho por Vicens sobre la desesperacin de los militantes del PSUC detenidos en Layetana, Sacristn logr sacar a Ferrater de la crcel. Mirado como se quiera mirar, no fue poco.

Lo dicho por Joan Ferrat treinta aos despus remite a animadversiones insondables, a temas de carcter, a cuestiones de la psicologa de los intelectuales y, desde luego, a ganas de arremeter contra alguien que entonces era un cadver. Sin metfora. Ninguna heroicidad por su parte, aunque uno quiera leer las declaraciones de Sacristn de 1978 de la peor forma imaginable.

Las sospechas posteriores son, en parte, fruto de la poca y del tiempo de silencio y oscuridad en que entonces se viva, y tambin de alguna injusticia. Algo similar ocurri en el caso de la peticin de militancia de Gil de Biedma.

Y un nudo ms: a Sacristn no se le perdon que militara, en la forma en que no suelen militar los intelectuales compaeros de viaje, en el heroico Partido clandestino de los comunistas catalanes.

Notas:

[1] Carme Riera, La escuela de Barcelona, Barcelona, Anagrama, 1988, pp. 62-63.

[2] Haba tradicin en estas prcticas de tortura. En una magnfica entrevista con Eloy Pardo (El Viejo Topo, junio de 2010, pp. 22-25), Jos Cabezal Gonzlez, uno de los ltimos aviadores vivos de la II Repblica espaola, recuerda lo siguiente:

EP Qu vio?

JCG: Vi mujeres siendo torturadas y violadas en crceles del Pas Vasco el horror ms grade que uno pueda imaginar. Las colgaban del techo y les introducan palos por los orificios. Era brutal. Nosotros no podamos hacer nada, les insultbamos, los maldecamos. Pero nada ms. Ellos seguan y, adems, se rean.

EP: Quines eran ellos?

JCG: Falangistas. Recordar a aquellas mujeres me produce un enorme dolor. Qu seres tan despreciables los que hicieron aquello. Aquellas jvenes era comunistas o familiares de comunistas o republicanos, con quienes practicaban las peores torturas.

[3] Miguel Nez, La revolucin y el deseo, Barcelona, Pennsula, 2002, prlogo de M. Vzquez Montalbn, pp. 264 y ss.

[4] Salvador Lpez Arnal y Pere de la Fuente (eds), Acerca de Manuel Sacristn, Destino, Barcelona, 1996, pp. 339-363.

[5] Ibidem, p. 345.

[6] Miguel Nez, La revolucin y el deseo, ed cit, pp. 113-114.

[7] Debo a Gaime Pala informacin sobre sta y otras cuestiones. A l debo la pista central para dar pie a mi conjetura. Ni que decir tiene que los errores slo a mi me son atribuibles.

[8] Archivo Militar Territorial Tercero, causa 159-IV-57, declaraciones de Emiliano Fbregas.

[9] En sus declaraciones para los documentales Integral Sacristn, de Xavier Juncosa (El Viejo Topo, Barcelona, 2006), Nez habl de estos encargos y de la inusual prontitud de Sacristn en cumplirlos. Tambin en conversaciones personales con el autor de este escrito.

[10] Soy deudor de Gaime Pala tambin en este punto.

[11] El artculo fue editado con las iniciales VF. No aparece ni en la firma ni en ndice el nombre de Vctor Ferrater. No creo, en todo caso, que los Creix llegasen a saber de su publicacin. La que le hubiera cado a Sacristn, no hubiera sido suave.

[12] Torpemente porque nadie, en su sano juicio, firma un artculo como Ferrater llamndose Gabriel Ferrater si intenta superar con xito la vigilancia policial. A no ser que haya ledo La carta escondida, apueste por el riesgo, y piense generosamente del estilo de razonamiento de la polica fascista barcelonesa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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