Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Ataque terrorista israel a la Flotilla solidaria
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-06-2010

La lucha cotidiana de los habitantes de Gaza contradice las afirmaciones israeles de que la misin de ayuda de la flotilla humanitaria era innecesaria
As se vive en Gaza

Harriet Sherwood
The Guardian

Traducido para Rebelin por LB


Es viernes, el fin de semana musulmn, y la familia Sharif aguarda el momento culminante de su semana: pollo para el almuerzo. En la desnuda cocina de su casa del superpoblado campamento de refugiados Beach, Amal Sharif, de 45 aos, se inclina sobre una olla humeante de maftoul pollo guisado con cuscs mientras que el ms joven de sus 10 hijos corretea alrededor presa de la excitacin. El pollo este grande cuesta 13 euros es un manjar que slo se degusta una vez por semana. El resto del tiempo la familia subsiste bsicamente merced a las donaciones de harina, arroz y aceite que reciben de las Naciones Unidas y a pequeas donaciones en efectivo. Los nios piden fruta, un lujo imposible, y la familia lleva un ao sin probar la carne.

Durante 18 aos, su marido, Adal Sharif, de 47 aos, se gan bien la vida trabajando para una empresa de transporte en Israel. Aquello termin en 2000, cuando Israel encerr a los habitantes de Gaza tras rejas y muros despues de comenzar la segunda Intifada.

Su siguiente oficio pescador termin cuando los israeles destruyeron su barco durante las tres semanas de guerra de Gaza de 2008-2009. Sosteniendo un rosario en una mano y un cigarrillo en la otra, Sharif explica: "Mis ingresos han disminuido el 100%. Cuando no tienes dinero todo es muy caro".

Su lucha diaria para alimentar a su familia desmiente las declaraciones realizadas esta semana por funcionarios israeles en el sentido de que no hay crisis humanitaria en Gaza. Desde que Israel lanz el sangriento asalto contra la flotilla que intentaba socorrer a la sitiada Franja de Gaza, Tel Aviv ha insistido reiteradamente en que esa misin era redundante.

Sin embargo, los alimentos apilados en los mercados frutas, verduras, frutos secos, dulces, incluso conejos vivos son inaccesibles para la mayora de los habitantes de la Franja y ocultan un complejo panorama marcado por el aumento de la pobreza, el auge de la economa paralela y la creciente ira de los habitantes de Gaza ante el exhaustivo control que Israel ejerce sobre sus vidas cotidianas.

Los artculos que los israeles permiten o prohben introducir varan constantemente en funcin de criterios desconcertantes y caprichosos. A los habitantes de Gaza les resulta difcil comprender por qu los israeles prohben introducir cilantro pero permiten pasar canela, por qu a los nios les niegan los juguetes y a los propietarios de automviles las piezas de recambio.

"Hace dos semanas prohibieron introducir caf en grano", dice Raed Fatouh, que coordina con los israeles [el trnsito de productos] en los puntos de cruce. "Les llam y me dijeron que no poda permitir el ingreso de caf en grano, solo de caf molido". La razn, dijo, es que el caf en grano requiere ser molido y eso podra ser calificado como actividad industrial.

"Ocurre lo mismo con la mantequilla. Si viene en bloques de 20 kg. los israeles no la dejan pasar porque tiene que ser cortada. Pero s permiten que pase la mantequilla ya cortada en pequeas porciones. Los israeles prohben la entrada de cualquier producto que pueda dar trabajo a una pequea empresa".

La ayuda alimentaria bsica est autorizada. Ocho de cada 10 habitantes de Gaza dependen de la ayuda, y esta semana los puntos de distribucin situados alrededor de la ciudad de Gaza estaban haciendo un negocio mucho mayor que las tiendas de comestibles.

En un almacn gestionado por la UNRWA (agencia de la ONU para la ayuda al refugiado), Dina Aldan, de 22 aos, hace cola en medio de una multitud de mujeres vestidas con jilbabs negros, sosteniendo en la mano su tarjeta de racionamiento y a su beb de cinco meses, Najwan. A travs de una ventanilla del almacn le entregan una bolsa de plstico transparente para su familia de cinco miembros: dos botellas de aceite de cocina, 3 kg. de azcar, 3 kg. de arroz, una bolsa de leche y una lata de carne de cordero. Los 30 kg. de harina a los que Aldan tiene derecho requeriran a alguien de brazos ms fuertes.

"Recibo estos suministros cada tres meses, pero slo me duran una semana", dice. "Tengo que ir al mercado a conseguir otros alimentos, pero todo est muy caro, la calidad no es buena y muchas cosas no las puedo conseguir".

Su marido, un empleado del vidrio, trabaja un da de cada 10. Los israeles destruyeron su casa en la guerra de Gaza y ahora el alquiler drena los ingresos familiares.

Para Dina Aldan y para muchos como ella resulta difcil elegir entre llevar la ayuda a casa o venderla a los comerciantes que esperan en el exterior del almacn.

La ONU dice que no hace un seguimiento de lo que los beneficiarios de la ayuda hacen con sta, pero reconoce que los pobres tienen muchas necesidades que les cuesta satisfacer. "La muerte lenta de la economa de Gaza significa que algunos de los ms pobres se han visto reducidos a bregar en un sistema medieval de trueque sin dinero", dice un portavoz de la ONU, Chris Gunness.

La otrora prspera economa legal de Gaza ha sido suplantada en gran medida por la importacin ilegal de mercancas de contrabando a travs de tneles desde Egipto.

A simple vista parece que este mercado paralelo, que se calcula que proporciona empleo a unas 200.000 personas, est cubriendo satisfactoriamente las necesidades de la poblacin.

Israel seala la amplia gama de artculos disponibles en las tiendas de Gaza. Pero los clientes y tenderos gazates cuentan una historia diferente.

En una bien surtida tienda de alimentacin de la ciudad de Gaza, Abu Hassan, de 62 aos, estudia detenidamente sus cuentas, esparcidas sobre el mostrador. Su familia es propietaria de la tienda desde hace 50 aos, pero el negocio nunca ha estado peor."Cuntos clientes ha visto usted entrar en la tienda en el tiempo que lleva usted aqu?", pregunta. "Ni uno solo".

Dice que los productos trados por los tneles son muy caros y de mala calidad. Muestra un paquete de galletas egipcias, aplastadas dentro de sus envolturas. Tuvo que desechar toda la remesa sin recibir ninguna compensacin por parte de sus distribuidores. "No hay nada que pueda hacer, lo pagu por adelantado", dice.

Cerca de all, Walid Naim, de 42 aos, hace gestos en direccin a las pilas de televisores de alta definicin, licuadoras, microondas, lavadoras, neveras, alisadores de pelo y aspiradoras almacenadas en su empresa familiar. "Todo viene de los tneles", dice al tiempo que sorbe caf rabe de una minscula tacita de porcelana. "Antes ganbamos dinero, pero ahora la gente no tiene dinero para comprar mercancas". Los apagones elctricos de hasta ocho horas al da tampoco ayudan. "Para qu comprar aparatos elctricos si no los puedes usar?", pregunta Naim encogindose de hombros.

"El mundo no entiende la crisis de Gaza", agrega su hermano, Wissam, de 35 aos, sobre el teln de fondo de los generadores cuyo eterno ronroneo forma parte de la banda sonora de Gaza y provocan dolor de cabeza. "El mundo entero nos est castigando".

Se ha sugerido que tras el furor internacional provocado por el asalto a la flotilla de ayuda Israel podra aliviar el bloqueo para permitir el ingreso de ms ayuda alimenticia en la Franja de Gaza.

Sin embargo, el asedio de Gaza no se refiere solamente a paquetes de harina o a botellas de aceite de cocinar, por importantes que sean estos productos.

El sistema de salud est en crisis, dice la ONU, con una grave escasez de equipo mdico. La ONU es incapaz de reparar las escuelas daadas por los israeles en la guerra de Gaza, o de construir otras nuevas para hacer frente a la explosin demogrfica. Papel, pupitres y otros tiles escolares bsicos son difciles de obtener.

Y el impacto del asedio trasciende los elementos materiales para convertirse en un aislamiento psicolgico. "Tambin estamos en estado de sitio mental estamos desconectados del resto del mundo-", dice el economista Omar Shaban.

Los analistas y las organizaciones de ayuda rechazan las negativas israeles sobre la existencia de una crisis humanitaria en Gaza.

"La gente piensa que Gaza es como Darfur", explica Shaban. "Es completamente diferente. No es que falten alimentos, sino que est aumentando el nmero de personas que no pueden permitirse el lujo de comprar alimentos. Se trata de una crisis humanitaria".

Su argumento es respaldado por Gunness. "sta no es una crisis subsahariana. Es una crisis generada por motivos polticos y que tiene graves consecuencias humanitarias".

De regreso al revoltijo de construcciones de bloques del campo de refugiados de Beach, Adal Sharif medita sobre el futuro de su numerosa prole. "No soy optimista", dice, retorciendo las cuentas de su rosario. "Pero le pido a Europa que presione a Israel para que levante el bloqueo, para que permita a mis hijos vivir y saborear la libertad".

Gaza en cifras

ndice de desempleo: 44%

Ocho de cada 10 habitantes de Gaza dependen de la ayuda exterior.

El nmero de personas incluidas en la categora de "pobres de necesidad" (incapaces de alimentarse a s mismos o a sus familias) ha pasado de 100.000 a 300.000 en los ltimos 12 meses.

El PIB per cpita pas de 2.500 dlares en 1998/99 a 600 dlares el ao pasado.

Se estima que unas 20.000 personas trabajan en la industria de los tneles.

Oxfam calcula que la semana pasada los israeles permitieron la entrada a 631 camiones con suministros humanitarios. Esa cifra representa el el 22% de la media semanal (2.807 camiones) vigente antes del bloqueo israel.

La semana pasada entraron en Gaza 871 toneladas de gas para cocinar, la mitad de la cantidad semanal normal.

Esa semana la central elctrica de Gaza entreg 1,063 millones de litros de combustible industrial, tan solo el 30% de los 3,5 millones de litros necesarios semanalmente.

Fuente: http://www.guardian.co.uk/world/2010/jun/04/gaza-flotilla-humanitarian-crisis

rCR



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter