Portada :: Cultura :: Manuel Sacristn: 25 aos de su fallecimiento
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-06-2010

Sobre la publicacin de La filosofa espaola: herederos y pretendientes. Una lectura sociolgica (1963-1990).
Entrevista a Francisco Vzquez Garca (con carta anexa)

Salvador Lpez Arnal
Rebelin

No puede hablarse en bloque, como a menudo se hace, del erial de la filosofa en el franquismo. Tampoco puede decirse, como algunos sugieren en un ciego afn revisionista, que en la Espaa de los aos cincuenta se podan ensear y leer sin ningn problema las obras producidas por los filsofos europeos de ltima generacin.


Francisco Vzquez Garca es catedrtico del rea de Filosofa del Departamento de Historia, Geografa y Filosofa de la Universidad de Cdiz. Como es sabido, es uno de los grandes especialistas hispnicos en la obra de Foucault y Bordieu. La conversacin, parcialmente publicada en la revista El Viejo Topo, de marzo de 2010, se centra en su ltima publicacin: La filosofa espaola: herederos y pretendientes. Una lectura sociolgica (1963-1990). Antonio Machado editores, Madrid, 2010.

En el anexo se incluye una carta del entrevistado, fechada el 13 de febrero de 2010, con una reflexin, magnfica en mi opinin, sobre el lenguaje de la filosofa francesa y con varios notas de inters sobre aspectos de la obra de Michel Foucault.

*

Podemos empezar por el ttulo de tu ltimo libro. Herederos y pretendientes escribes en l. Quines han sido los herederos?, quines los pretendientes?

Al hablar de los herederos me refiero a aquellos grupos de filsofos profesionales que desarrollaron su actividad a partir de la postguerra, formndose en la tradicin escolstica y antimoderna entonces dominante y reproducindola en diversas instituciones de enseanza e investigacin. Me refiero a instituciones como el Instituto Luis Vives del CSIC, las facultades de Filosofa de la Universidad Complutense, de la de Barcelona, los estudios filosficos promovidos en Universidades vinculadas a la Iglesia catlica y un sinnmero de editoriales y publicaciones peridicas producidas por iniciativa de estos centros o por diversas Congregaciones religiosas. El mbito de los herederos est vinculado polticamente a las familias integristas del rgimen. No obstante, estos crculos filosficos ensayaron, desde comienzos de la dcada de los sesenta, algunas tentativas de renovacin mediante la apertura y el dilogo con ciertas corrientes contemporneas. Este aggiornamiento tuvo una intensidad muy variable; desde la moderada recepcin de la fenomenologa entre los filsofos opusdestas hasta la radical apertura a la modernidad propiciada por algunos jvenes pensadores jesuitas. 

Los pretendientes, en cambio, son aquellos grupos de filsofos profesionales, coetneos de los herederos, pero partidarios de una homologacin con la modernidad filosfica europea a travs del conocimiento y la difusin de sus corrientes contemporneas. Estos filsofos suelen tener una insercin perifrica o marginal en el mundo universitario, se emplazan en centros como el Instituto de Humanidades fundado por Ortega o el Instituto de Estudios Polticos y participan en iniciativas como el seminario de Xavier Zubiri o la refundacin de Revista de Occidente. Son tambin promotores, desde los aos cincuenta e incluso antes, de un gran nmero de revistas culturales desde Laye y Alcal hasta ndice y Praxis- y cientficas desde Theora hasta el Boletn Informativo de Tierno.  De estos grupos de pensadores -falangistas reconvertidos al liberalismo o al marxismo y orteguianos catlicos principalmente- van a surgir las principales iniciativas renovadoras que propiciarn, entre las dcadas de los sesenta y los setenta, la homologacin de la filosofa profesional espaola con la que se practicaba en el mundo occidental.

Apuntas en el subttulo de tu obra que se trata de una lectura sociolgica. Qu es una lectura sociolgica?, qu la distingue de otras lecturas posibles? De una lectura histrica, por ejemplo, o de una lectura propiamente filosfica si se pudiera ser el caso.

Se habla de lectura sociolgica para subrayar que la perspectiva metodolgica adoptada se inscribe en el terreno de lo que se conoce como sociologa del conocimiento filosfico. Esta disciplina es nueva en Espaa, pero lleva tras de s cierto recorrido en otros pases, donde hay grupos de investigacin que llevan cultivndola desde hace tiempo. Por una parte est el equipo que trabaja en el Centro de Sociologa Europea fundado en Pars por Pierre Bourdieu. Por otra parte hay que mencionar los trabajos realizados en el mundo acadmico anglosajn, como la obra monumental de Randall Collins (que est en la Universidad de Pennsylvania) y los detallados estudios de Martin Kustch (iniciados en la Universidad de Cambridge). Por decirlo de un modo esquemtico, lo que tienen en comn estas aproximaciones sociolgicas y lo que las distingue de la historia de la filosofa que suele hacerse normalmente, es el intento de considerar la actividad filosfica, no slo como una actividad terica dedicada a la produccin de conceptos, sino al mismo tiempo como una actividad institucional que involucra a grupos pugnando por ocupar el centro de la discusin y por definir el mbito de objetos, mtodos y opciones tericas que conforman el espacio legtimo de la filosofa. Por decirlo de un modo sencillo; la historia, digamos convencional, de la filosofa, tiende a centrarse en el estudio de la transformacin de los productos filosficos bsicamente textos- desligndolo de sus condiciones sociales de produccin. La sociologa de la filosofa, sin dejar de atender al estudio de las obras, las examina a la luz de una objetivacin de sus productores, esto es, de los filsofos y de los emplazamientos institucionales en los que stos se sitan. En otro sentido puede decirse que esta perspectiva sociolgica representa, en realidad, un modo de escribir la historia de la filosofa cuyo pedigree se remonta a Spinoza. Esto es algo que sugiri ya Pierre Bourdieu y que entre nosotros ha desarrollado mi compaero Jos Luis Moreno Pestaa. Frente a las historias de la filosofa que encuentran su patrn de medida en Aristteles, Kant, Hegel o Heidegger, la que nosotros practicamos tiene su programa de investigacin en el Tratado teolgico-poltico de Spinoza. All se presenta todo un modelo de exgesis de los textos; Herederos y pretendientes pretende ser una aplicacin de ese modelo a la reciente realidad filosfica espaola.  

El perodo abarcado en tu estudio se inicia en 1963 y finaliza en 1990. Por qu ese arco temporal? Hay algo de especial, filosficamente hablando, en esos dos aos lmite?

Entre 1962 y 1963 comienzan las sesiones del Concilio Vaticano II. Este acontecimiento, relacionado con el campo religioso, va a tener efectos decisivos sobre el campo filosfico espaol. Desde distintos sectores de la red oficial, desde el mbito de los herederos, para entendernos, se va a producir una demanda de aggiornamiento terico, de dilogo con la modernidad filosfica secular. En esto desempearon un papel muy importante algunos jvenes franciscanos y jesuitas. Pensadores como lvarez Bolado o Gmez Caffarena iniciaron desde las pginas de la revista Pensamiento pero tambin a travs del Instituto Fe y Secularidad, un esfuerzo para promover y tutelar la homologacin internacional de la filosofa espaola. Sin este impulso, que implicaba la movilizacin de todos los recursos de los sectores progresistas de la Iglesia (editoriales, cineclubes, locales parroquiales, etc..) sera difcil entender la conquista del poder espiritual (la hegemona intelectual) alcanzada por los pretendientes en la primera mitad de los setenta. Por otra parte, en 1963 se inician las Convivencias de Filsofos Jvenes. Esta iniciativa, impulsada en su origen por el tmido reformismo de algunos herederos, acabar siendo apropiada por los pretendientes y se convertir en uno de los principales focos de renovacin filosfica. Por ltimo, en el mbito de las revistas intelectuales, 1963 es el ao de la refundacin de Revista de Occidente y de la puesta en marcha de Cuadernos para el Dilogo. Estas publicaciones van a constituir enclaves fundamentales para la expresin, el debate y la formacin intelectual de los pretendientes. Como he dicho, este proceso iniciado hacia 1963 desemboca a mediados de los aos 70 con la hegemona intelectual de las corrientes filosficas difundidas desde estos crculos de pretendientes. A partir de entonces se inicia un proceso, relativamente lento, para conquistar el poder temporal, esto es, el control de las instituciones filosficas oficiales. En 1980 se nombra a Ral Morodo discpulo de Tierno Galvn- Rector de la Universidad Menndez Pelayo, tradicionalmente regida por miembros del Opus Dei. En 1983 se aprueba la LRU; la divisin en reas estipulada por esta ley asest un golpe importante al control de los herederos sobre la reproduccin del cuerpo de profesores. En 1985 Miguel ngel Quintanilla se convierte en director de Arbor, la revista del CSIC, gestionada tradicionalmente por universitarios de la Obra. En 1986 se refunda el Instituto Luis Vives del CSIC tradicional bastin de los herederos- que pasa a denominarse Instituto de Filosofa. Sus primeros directores sern Javier Muguerza y Reyes Mate. Finalmente, y esta es la culminacin del proceso, en 1990 se pone en marcha la revista Isegora, editada por ese centro. Paralelamente se produce la jubilacin gradual de los viejos catedrticos herederos y sus plazas pasan a ser ocupadas por pretendientes.

Crees que se puede hablar propiamente de filosofa espaola? Qu la singulariza? Sus contenidos, sus preocupaciones, la lengua en que se expresa?

Esta es una cuestin muy disputada. Yo prefiero no entrar en la formulacin de definiciones que pueden llevar a esencializar una realidad eminentemente histrica. Con frecuencia adems, esa discusin no es sino la forma sublimada de una controversia poltica, ideolgica. Pinsese por ejemplo en la lucha, emprendida por los filsofos oficiales del franquismo, por consolidar a Sneca como filsofo espaol. Es un asunto que merecera desde luego ser investigado. Es una discusin ligada al famoso problema de el ser de Espaa, a la disputa sobre la ciencia espaola, etctera. Por eso prefiero ser nominalista y rebajar el tono. Yo dira que hasta formacin de las llamadas escuelas de Madrid y de Barcelona, en los aos 20 y 30, no puede hablarse de un campo filosfico profesional en Espaa. Se configura entonces, a partir principalmente de una importacin (o sea, una descontextualizacin y recontextualizacin)de problemticas tericas centroeuropeas, alemanas, un trasfondo de cuestiones, esquemas de argumentacin, emplazamientos institucionales y redes de maestros y discpulos que guardan cierto aire de familia. A ese conjunto lo podemos denominar filosofa espaola. Antes de eso se puede hablar quizs de un campo intelectual, en el sentido en que Santos Juli ha utilizado el trmino de intelectual espaol, pero no de un campo filosfico espaol. No creo que Jaime Balmes, Giner de los Ros o Unamuno puedan ser considerados como filsofos espaoles, aunque s como intelectuales espaoles.

En tu estudio sobre la filosofa espaola, tal como acabas de caracterizarla, entra tambin la filosofa no escrita en castellano?

En la medida en que los productores que intervienen en ese campo escriben en cataln o en gallego pero tambin en francs, alemn o ingls, entran obviamente en el estudio. De hecho hay algunos casos de doble pertenencia; pinsese por ejemplo en los casos de Gmez Pin durante cierto tiempo (ligado a la vez a los campos filosficos espaol y francs) o de Ulises Moulines (ligado a los campos angloamericano y espaol) de forma ms permanente. De hecho lo determinante no es tanto la lengua utilizada como la circunstancia de haber sido socializados filosficamente en el interior de una serie de rituales, objetos simblicos, maestros y autoridades ms o menos compartidos.

En el perodo que has estudiado, hubo contactos, digamos normales, entre la filosofa que se haca en nuestro pas y las principales corrientes filosficas europeas y de otros pases?

Depende de lo que se entienda por contactos normales. Si uno lee las pginas de la Revista de Filosofa o sigue las discusiones de las Semanas de Filosofa iniciativas ligadas al Instituto Luis Vives- en la dcada de los cincuenta, el panorama es bastante desolador. Los filsofos extranjeros que participaban en ellas tipo Federico Sciacca- suelen tener una relevancia muy secundaria en el panorama internacional y su presencia pretenda legitimar -dar una apariencia de normalidad- el panorama filosfico nacional. No hay que olvidar que entre 1939 y 1945 s haban existido contactos internacionales, al menos entre los filsofos fascistas espaoles y los de otros pases (pinsese por ejemplo en la relacin entre Javier Conde y Carl Schmitt). Desde 1945 hasta la poca de arranque de mi estudio esos contactos tenan lugar en general, fuera de la red oficial, a menudo enlazaban con la herencia filosfica anterior a la Guerra Civil pinsese en los contactos de Zubiri con Heidegger o incluso del padre Zarageta con el cardenal Mercier. A partir de la dcada de los sesenta los casos de Lled y Sacristn todava en los aos 50 son bastante excepcionales- comienza a generalizarse la prctica del viaje formativo al extranjero. Esta circunstancia va a resultar decisiva para la importacin de las corrientes fenomenolgico-hermenuticas (por ejemplo en los discpulos de Rbade), analticas (discpulos de Aranguren, Garrido y Sacristn) y neomarxistas (discpulos de Sacristn y de Aranguren). Comienza entonces una multiplicacin y normalizacin de los contactos internacionales, tutelada por las instituciones oficiales.

 

Cuando hablas de red oficial, a qu corrientes y autores te ests refiriendo?

Me refiero a la trama de instituciones, personas y obras asociadas a eso que antes denomin los herederos. Por ejemplo el Instituto Luis Vives y sus iniciativas congresuales y publicsticas, la inmensa constelacin de revistas filosficas editadas por Congregaciones religiosas en los aos 60, facultades de filosofa como la Complutense o la Central de Barcelona, la de Deusto, la Pontificia de Salamanca y la de Navarra, etc. En esta red circula una filosofa escolstica de diversa observancia, con sus propios debates especficos (entre tomistas, agustinianos, suarecianos, escotistas, etc..). Ahora bien, como antes he dicho, en estos circuitos, claramente a comienzos de los sesenta, se inician tambin movimientos tendentes a la importacin de corrientes contemporneas europeas. No todo es inmovilismo, aunque parte de estos movimientos apuntan a que algo cambie para que todo siga igual. Pinsese por ejemplo en los trabajos del mercedario Vicente Muoz en la Pontificia de Salamanca- sobre filosofa analtica, en la recepcin de la fenomenologa por los pensadores del Opus Dei (Milln Puelles, Arellano), en el dilogo con el marxismo propiciado por los jesuitas (lvarez Bolado por ejemplo), en la relacin de los padres Zarageta y Mindn con los filsofos espaoles del exilio, en lo que pudo representar las tendencias aperturistas de una revista como Convivium o la tentativa de modernizacin del canon de la Historia de la Filosofa propiciada por Rbade y sus Anales del Seminario de Metafsica. Todas estas iniciativas no merecen la misma valoracin, obviamente, pero todas tienen en comn el hecho de partir de esa red oficial de herederos.

Se ha hablado en ocasiones de la cultura espaola en el erial del franquismo. Hubo filosofa de inters durante los 40 aos de dictadura nacional-catlica?

No puede hablarse en bloque, como a menudo se hace, del erial de la filosofa en el franquismo. Tampoco puede decirse, como algunos sugieren en un ciego afn revisionista, que en la Espaa de los aos cincuenta se podan ensear y leer sin ningn problema las obras producidas por los filsofos europeos de ltima generacin. Dentro del perodo franquista hay que distinguir los periodos, los crculos (o ndulos, como se los denomina en el libro)y sobre todo los rituales de recepcin. As por ejemplo, en los aos 50 y 60, era lcito, en las clases de filosofa de Bachillerato o de la Universidad, mencionar a las corrientes modernas con objeto de condenar sus errores. Este ritual apologtico permita, sin quererlo, que los estudiantes tuvieran noticia y se interesaran precisamente por esas corrientes anatematizadas. Por otro lado, la posibilidad de acceso a los autores prohibidos estaba desigualmente repartida. Un becario del Instituto Luis Vives, capaz de leer en alemn y en francs, poda tener acceso en los aos 50 a una biblioteca colmada de esas obras estigmatizadas. Luego estaban las lecturas comentadas en crculos extraacadmicos de sociabilidad filosfica (tertulias y reuniones poltico-tericas en cerveceras, cafs, cineclubes y locales parroquiales, trastiendas de ciertas libreras que importaban libros de forma clandestina, etc..). En todo este murmullo circulaba un saber filosfico de odas referido a los autores excluidos del canon oficial. Ahora bien, otra cosa es la existencia de creaciones filosficas de inters gestadas en la Espaa de esa poca. Aparte de la produccin final de Ortega, hay que mencionar, desde los aos 40 el trabajo callado de gente como Zubiri o, ya desde finales de los cincuenta y primeros 60, el trabajo de importacin crtica realizado por personas como Manuel Sacristn o Tierno Galvn. Lo que s hay, ya en la dcada de los setenta, es un espacio compartido de discusin -pinsese en los Congresos de Filsofos Jvenes en ese periodo- donde los discpulos de Sacristn, Garrido, Bueno y Aranguren alentaban una vida filosfica muy estimulante. Ese espacio compartido y esa efervescencia en las discusiones se ha perdido en la actualidad, dominada por una tendencia a la hiperespecializacin y profesionalizacin de los debates. El panorama filosfico espaol es en la actualidad un universo totalmente fragmentado; la gente tiene una mayor preparacin tcnica, el campo est normalizado en sus relaciones internacionales y rutinizado, pero se ha perdido el territorio comn de la controversia.

 

La derrota republicana y el exilio afectaron sin duda a la filosofa de nuestro pas. Pero, aos ms tarde, consolidado el franquismo como rgimen militar dictatorial, repercuti negativamente en la evolucin de la filosofa espaola?

Esto es indiscutible. El triunfo del integrismo filosfico slo fue posible a partir de 1945. Entre 1939 y 1945 el tomismo de los sectores integristas tuvo que confrontarse con un pensamiento, ideolgicamente marcado por el fascismo y el nazismo y presente en revistas como Escorial, que no obstante permaneca abierto a las corrientes europeas y que se autocomprenda dentro del horizonte orteguiano anterior a la Guerra Civil. La derrota de las potencias de Eje y la necesidad del rgimen de tomar distancia respecto a la retrica fascista, le dio toda la cancha al tomismo oficial. Es esa etapa tremenda, tan bien descrita por Gregorio Morn en su libro sobre Ortega, cuando los filsofos del nacionalcatolicismo anatematizaron la obra del filsofo madrileo y persiguieron a sus discpulos. Ahora bien, incluso en ese periodo que llega hasta muy avanzados los aos cincuenta, los sectores del falangismo cultural mantuvieron, especialmente a travs de una amplia trama de revistas prximas al SEU y muy bien estudiadas por Jordi Gracia, una importante apertura al pensamiento europeo contemporneo. En ese contexto, y coincidiendo con efmera poltica reformista de Ruiz-Gimnez, se sita por ejemplo la corta vida de la revista Theoria, impulsada por gente como Snchez-Mazas o Carlos Pars, muy receptiva a la filosofa analtica. En ese humus se entiende tambin la gestacin del proyecto filosfico de Sacristn.

Por qu algunos filsofos destacados, como Xavier Zubiri, y durante muchos aos tambin Sacristn, han vivido, y han generado obra, alejados de la Academia?

Como coment, las instituciones de la filosofa oficial la cosa empez a variar en los departamentos de las Universidades Autnomas de Madrid y Barcelona fundadas a finales de los sesenta- estaban dominadas por los herederos y en ellas resultaba muy difcil la importacin de corrientes filosficas contemporneas. Lo que en el libro se llama red alternativa cobr forma, si no totalmente fuera de la Academia, s en instituciones o posiciones relativamente perifricas. Sacristn, que slo era un profesor contratado, tuvo primero que sufrir el destierro a la Facultad de Econmicas y luego la expulsin de la Universidad. Zubiri, no muy bien considerado debido a su condicin de discpulo de Ortega, su matrimonio con la hija de Amrico Castro y su exclaustracin voluntaria, apenas aguant unos aos como profesor en la Facultad de filosofa de la universidad de Barcelona. Para desarrollar sus proyectos creativos, para dedicarse al poder espiritual, estos filsofos tuvieron que renunciar al poder temporal. Esto no significa que fueran una especie de santones que vivan heroicamente al margen de toda institucin. Sin su red de contactos editoriales y polticos, Sacristn no habra podido dedicarse a su trabajo de traductor que era lo que le permita sobrevivir pero tambin difundir sus ideas. Sin su red de contactos en la alta sociedad madrilea y en algunos crculos de falangistas orteguianos (como Lan o Gmez Arboleya), Zubiri no habra podido mantener su seminario privado y dar a conocer sus planteamientos. Si Sacristn o Zubiri hubieran conocido un destino de oscuros profesores de instituto en provincias, no estaramos hablando de ellos porque no habran tenido la energa emocional (el concepto es de Randall Collins) para producir una obra; un proyecto filosfico creativo necesita una red de resonancia que convierta a los recursos culturales posedos en capital simblico, esto es, en una fuerza eficiente dentro del campo.

 

Sealas la existencia de ocho ndulos en el perodo de la filosofa espaola que has estudiado. Qu es un ndulo filosfico?

Un ndulo filosfico es una trama de personas e instituciones ligadas por relaciones verticales de filiacin (maestro-discpulo) y por relaciones horizontales de alianza. Se definen por oposicin a otros ndulos situados dentro de la misma red o a otros ndulos situados en redes diferentes. El conjunto de redes y ndulos en un momento dado define un estado del campo. Este es un campo filosfico porque el capital simblico que circula en l tiene que ver con la posesin de recursos culturales procedentes de la tradicin filosfica.

Tres de estos ndulos llevan el nombre de Aranguren, t mismo hablas del Aranguren tridimensional. Los adjetivas como polo religioso, cientfico y artstico. Tanta importancia ha tenido la figura del Jos L. Lpez Aranguren en la reciente historia de la filosofa espaola?

Ms que ndulos independientes, se trata de tres polos, tres regiones, dentro del mismo ndulo. La palabra Aranguren no denota tanto a esta persona fsica como a lo que ha representado en el campo filosfico espaol. No es un pensador con una obra importante o con un sistema influyente. Se trata, en un momento de ausencia de maestros, tras la muerte de Ortega, (Zubiri, con su retiro de la vida pblica y su vocacin alejada del ensayo y del periodismo se prestaba mal a ese papel) de una especie de ttem, de objeto simblico sagrado, que concentra en cierto modo, por decirlo con Durkheim y con Randall Collins, la energa emocional de los que se proclaman discpulos suyos. Esto le permite ser simbolizado de muchas maneras; como un pensador de grandes honduras teolgicas, promotor del dilogo con el mundo secular, con el protestantismo y el exilio; como un avezado importador de la filosofa analtica en el mbito de la tica e impulsor de los estudios empricos en sociologa y finalmente como un adelantado de la revolucin cultural de los sesenta, crata y transgresor. Esta divisin del trabajo simblico en relacin con Aranguren se plasma en tres grupos de seguidores, que se identifican con esos tres polos mencionados. Es curioso, pero la misma inexistencia de un sistema terico fuerte en Aranguren, su misma vacuidad como creador de conceptos, es lo que ha permitido ofrecer interpretaciones muy flexibles del personaje, que sin duda se prestaba ampliamente a esa diversidad de simbolizaciones, pues concentr, en un momento muy oportuno, todos los atributos del prestigio intelectual (filiacin orteguiana, persecucin poltica, espiritualidad elevada, cualidades dialogantes, sensibilidad literaria, disposiciones transgresoras y rebeldes).

En uno de los ltimos apartados habas de los perfiles del estilo Sacristn. Qu estilo es se? Cules son sus rasgos?

El concepto de estilo de Sacristn hace referencia a un modus operandi en la filosofa espaola que puede identificarse a travs de ciertos rasgos idealtpicos, relacionados con ciertos atributos sociales ms o menos compartidos. Esa identificacin slo puede establecerse a travs de una rigurosa comparacin con los estilos de filosofar y con las propiedades sociales que prevalecen en otros ndulos del campo filosfico espaol en la misma poca. Los filsofos sacristanianos suelen proceder de la clase media, a menudo se trata de universitarios de primera generacin y frecuentemente de origen charnego, pero con familias que le dan una gran importancia a la educacin escolar. Suelen estudiar en colegios pblicos y habitualmente no religiosos. El filsofo sacristaniano se adecua bien al perfil del buen alumno, aplicado y disciplinado pero al mismo tiempo con poderosas inquietudes culturales que suelen expresarse en un fuerte activismo juvenil, participando en revistas o seminarios paralelos. Dotados de una fuerte sensibilidad cvica y capacidad de indignacin ante la injusticia, aunque no de origen religioso como en otros filsofos espaoles, sino de matriz ilustrada. Esta implicacin poltica, de poderosas races morales, se expresa en la preferencia por los anlisis concretos frente al utopismo romntico o anarquista. Las mismas disposiciones los llevan, no a rechazar los valores acadmicos, sino el filosofar sustantivo propio de la filosofa licenciada; la filosofa se emprende como actividad de segundo orden, reflexin histrico-crtica o epistemolgica sobre saberes y prcticas especficas. Por eso suelen estar familiarizados con algn saber emprico, habiendo cursado alguna carrera aparte de los estudios filosficos. En este estilo hay una tendencia a hacer valer el capital cientfico posedo como un recurso crucial dentro del campo filosfico. Esto les lleva a reaccionar con indignacin ante las crticas globales de la racionalidad cientfica realizadas desde patrones romnticos desde el heideggerianismo al postmodernismo. Frente al experimentalismo literario, no dudan en acometer tareas modestas (de traduccin y edicin, redaccin de artculos para enciclopedias, manuales), aunque las asumen no como tareas de mera erudicin sino como produccin de lo que Sacristn llamaba materiales, esto es, elementos de una reflexin crtico-emancipatoria.

Ninguno de los ndulos que apuntas estn dedicados a la filosofa transterrada. Por qu?

Mi estudio no pretende abarcar toda la produccin filosfica espaola posterior a la Guerra Civil. Se encuadra en un proyecto de investigacin realizado en equipo. El periodo que va de 1939 a 1963 slo es evocado en algunos trazos generales, porque hay otros compaeros del equipo como Jos Luis Moreno Pestaa- que se encargan de explorarlo en profundidad. Anlogamente, hay otro compaero, Alejandro Estrella, que es becario postdoctoral en la UNAM de Mxico, que est trabajando sobre los filsofos espaoles transterrados en este pas y su incidencia en el campo filosfico mexicano. Yo menciono ocasionalmente las relaciones de los pensadores del interior con los transterrados (Gaos, Ferrater Mora, Garca Bacca, etc..), pero el estudio de su contribucin exige trabajar sobre materiales de archivo y a partir de entrevistas con familiares y prximos de estos filsofos. Este es el cometido de Alejandro Estrella dentro de nuestro grupo.

Tampoco la filosofa analtica tiene un ndulo separado. Incluyes, por ejemplo, a Javier Muguerza en uno de los ndulos de Aranguren, y tambin en el de Sacristn, a Jess Mostern en el de Sacristn y a Miguel A. Quintanilla en dos de ellos, en el de Bueno y en uno de Aranguren. Por qu sta decisin taxonmica?

La filosofa analtica no constituye ningn ndulo espaol; es un objeto simblico de importacin cuyo uso vara extraordinariamente de un ndulo a otro e incluso dentro de un mismo ndulo(aqu, como en las Investigaciones filosficas de Wittgenstein, el significado de los objetos es su uso). As por ejemplo, el Wittgenstein utilizado por Muguerza en La Razn sin esperanza, dentro de un contexto crtico de resonancias kantianas, tiene poco que ver con el Wittgenstein evocado por Garrido y sus discpulos, ubicado dentro de un anlisis muy tcnico de ciertos problemas lgico-lingsticos. Por otro lado, los filsofos no son puntos estticos, sino trayectorias, de ah que Quintanilla, por ejemplo, aparezca como discpulo de Bueno (as fue en cierta etapa temprana de su trayectoria) y luego, bajo la influencia de Bunge, acab alejndose de ese ndulo y aproximndose al de Aranguren-Muguerza. Por otro lado un ndulo, como indiqu, no slo se compone de relaciones verticales entre maestros y discpulos sino tambin de relaciones horizontales de alianza y cooperacin. Mostern no es un discpulo de Sacristn del que lo separan importantes diferencias- sino de Ferrater Mora. Ha contado con discpulos importantes, como Acero o Quesada, pero su ndulo no ha llegado a tener la misma relevancia que el de Sacristn o Aranguren, por eso lo menciono como aliado de Sacristn. Muguerza por su lado es a la vez el principal discpulo de Aranguren y un importante aliado de Sacristn, de ah que, en los grficos que acompaan al libro, aparezca dos veces.

Se habl hace aos de la existencia de tres o cuatro corrientes esenciales en la filosofa espaola: la filosofa analtica, el existencialismo y el marxismo entre ellas. Hablas en tu ensayo de la filosofa analtica, pero no usas, si no ando errado, la categora filosofa marxista. Por qu? No ha habido propiamente filosofa marxista en nuestro pas en tu opinin?

Del mismo modo que la filosofa analtica no es un ndulo espaol, la filosofa marxista tampoco. Los objetos simblicos (textos, autores, conceptos, esquemas de razonamiento, etc..) vinculados a la tradicin marxista han sido objetos de usos muy diferentes segn los ndulos e incluso dentro de cada ndulo. El neomarxismo frankfurtiano de un Reyes Mate, por ejemplo, tiene poco que ver con el marxismo analtico de un Domnech; el mismo Marx citado y utilizado por Gustavo Bueno en sus Ensayos materialistas es muy distinto del mismo autor comentado en sus prlogos por Manuel Sacristn. El mismo Marx althusseriano evocado por Tras en su Teora de las Ideologas, tiene poco que ver con el interpretado por Gabriel Albiac en sus ensayos. Filosofa marxista en Espaa? Hay muchsima, pero no forma escuela o ndulo. Creo que Manuel Sacristn estara mucho ms cerca de un pensador tan poco marxista como Mostern antes que de un marxista como Albiac.

En el debate sobre la ciencia espaola, se sola apuntar que nuestro pas no haba generado nunca un Newton, un Gauss o un Darwin. En mi opinin, bien pensado, tampoco pasa nada si eso fuera as. Pero dejando este vrtice al margen, crees que puede hablarse de filsofos de altura, por decirlo con una nocin muy imprecisa, en el perodo que has estudiado?

Como sugiere Randall Collins, la grandeza de un filsofo slo puede evaluarse con justicia cuando ha pasado bastante tiempo. Aristteles en su poca era un filsofo menos reconocido que muchos otros cuyos nombres hoy estn casi olvidados. Dicho eso, creo que autores como Zubiri o Sacristn pueden encuadrarse en esa categora de filsofos de altura, al menos en un panorama tan perifrico como el espaol. Se puede decir, y en esto me remito a nociones elaboradas por mi colega Jos Luis Moreno Pestaa, que contando con una escasa consagracin acadmica, han creado un dispositivo conceptual y un modus operandi muy fecundos, aplicado por sus discpulos a mbitos de problemas muy diferentes. Posiblemente pueda decirse lo mismo de Eugenio Tras, pero en este caso creo que la perspectiva temporal todava no es suficiente como para afirmarlo con rotundidad.

Aunque queda fuera de los aos que has estudiado, observas puntos de discontinuidad sustantivos en la filosofa practicada en Espaa en estas ltimas dos dcadas respecto al perodo anterior?

En primer lugar hay una tendencia a la especializacin; los filsofos poseen una mayor capacitacin tcnica y estn ms integrados en las redes internacionales, pero se ha perdido de vista el espacio de discusin comn, algo que no suceda en los aos setenta. Por otro lado, hay una fuerte tendencia a la mundanizacin. Hoy los filsofos espaoles buscan hacerse or por la gente, mientras que hace treinta aos esto lo ha dicho Manuel Garrido- la gente tena inters en or a los filsofos. Esta mundanizacin se ve por un lado en la funcin de expertos y asesores que los filsofos espaoles tienden a desempear cada vez con ms frecuencia (asesoramiento en biotica, tica de la empresa, de los medios de comunicacin, directores de exposiciones y grandes organismos artstico-culturales, especialistas en poltica cientfica a travs de los estudios de Ciencia Tecnologa y Sociedad en el caso de los epistemlogos, evaluadores de la calidad democrtica de instituciones en el caso de los filsofos polticos, expertos en neurociencia, lgicas borrosas e inteligencia artificial). Por otra parte se ha desarrollado toda una filosofa periodstica; cada gran trust meditico posee sus propios filsofos que intervienen como tertulianos radiofnicos y televisivos, columnistas de prensa, etc. Por ltimo, muchos filsofos se han orientado hacia la produccin de reflexiones y consejos sobre las artes de vivir. Se trata de una suerte de sucedneo culto de la literatura de autoayuda, con gran xito de pblico y difundido no slo en forma de libros, sino a travs de artculos en semanarios tipo Psychologies, en suplementos dominicales de los peridicos o incluso en programas radiofnicos y televisivos al estilo de En Busca de la Felicidad.

Uno de los filsofos ms destacados en el polo cientfico-analtico fue Alfredo Deao. Qu opinin te merece su obra a pesar de su fallecimiento tan prematuro?

Junto a Javier Muguerza, su trabajo fue decisivo para la recepcin de la filosofa analtica y de la lgica simblica en Espaa. Su manual de lgica, escrito con amenidad y evitando la aridez, le dedicaba adems un gran espacio a las lgicas no clsicas, siendo en esto un pionero en el caso espaol. Por otro lado, se trataba de un analtico de miras muy amplias en esto era parecido a Muguerza-, muy dialogante con otras tendencias no en vano organiz el clebre monogrfico de Revista de Occidente sobre anlisis y dialctica- y nada doctrinario.

Sealas en el prlogo que el estudio publicado est enmarcado en un proyecto de investigacin titulado Intelectuales y calidad democrtica en la Espaa contempornea. Qu proyecto es este? Qu pretendis estudiar con ese programa de investigacin filosfica?

En ese proyecto financiado por el Ministerio de Innovacin y cuyo ncleo est en la Universidad de Cdiz (aunque en l se integra Grard Mauger del centro de Sociologa Europea en Pars), se ha tratado de utilizar, prcticamente por primera vez en Espaa, la perspectiva de la sociologa del conocimiento filosfico. Se trataba de emplear este instrumental para estudiar las transformaciones del campo filosfico profesional espaol desde el final de la Guerra Civil hasta la actualidad. Se pona en relacin el universo filosfico con los cambios en la demografa escolar y en el campo religioso, con objeto de entender a la vez las trasformaciones del mbito filosfico y de las tomas de posicin poltica por parte de los filsofos espaoles. Jos Luis Moreno Pestaa, que tena cierta familiaridad con esta metodologa gracias a su investigacin sobre Foucault, se ha ocupado de la primera etapa entre la Guerra Civil y el final de los aos 50. Fruto de ello ha sido su libro sobre Jess Ibez. Yo me he ocupado del periodo ms reciente. Otros compaeros han estudiado el campo de las revistas filosficas (Jos Benito Seoane), la participacin de los filsofos en la prensa (Ildefonso Marqus) y el papel desempeado por los filsofos transterrados (Alejandro Estrella). En un prximo proyecto, estamos planeando estudiar el problema de la relacin entre filosofa y ciencias sociales tomando como referencia el anlisis comparativo de los campos filosficos espaol y francs.

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Anexo: Una carta de Francisco Vzquez sobre Foucault, la filosofa francesa y el lenguaje filosfico (13 de febrero de 2010).

Querido Salvador:

Muchsimas gracias por tus valiosos comentarios y por apreciar mi trabajo. Ayer en el ordenador de la Facultad abr el archivo donde comentas mi texto y lo le sin problemas, sin embargo hoy, desde el ordenador de casa, cuando abro cualquiera de los 3 archivos que me has mandado, salen notas musicales en vez de letras. De qu iban los otros dos?. Bueno, contesto a tus comentarios a partir de lo que recuerdo de mi lectura de ayer. Muchas de tus indicaciones son a Foucault ms que a m. As por ejemplo, es l quien dice lo de Russell y la demostracin de que la existencia no es un predicado. Eso en efecto lo dijo antes Kant; supongo que lo que sugiere Foucault es que fue el primero en demostrarlo con el lenguaje de la lgica simblica. Lo mismo pasa con lo de "ciencias empricas"; es una expresin de Las Palabras y las Cosas, con la que se refiere de forma muy concreta a tres disciplinas: la economa, la historia natural y la filologa. Son ciencias empricas pero no ciencias humanas (como la Sociologa, Psicologa o Antropologa) segn Foucault, porque su objeto es el sistema econmico, las organizaciones biolgicas y el sistema de la lengua, dejando un lado toda referencia al hombre como doble emprico-trascendental. Respecto a la diferencia entre rgimen de verdad (ejemplificado con el caso de Mendel en la biologa del siglo XIX) y proposicin verdadera, se entiende mejor comparndola con la distincin wittgensteiniana entre proposiciones gramaticales y empricas. La proposicin "la ventana tiene longitud", no es emprica sino gramatical; no es verdadera ni falsa, pero es condicin para que puedan producirse proposiciones verdaderas ("la ventana del saln tiene 1 metro de altura") y falsas ("la ventana del saln tiene tres metros de altura"). Por decirlo de un modo sencillo, los objetos descritos por Mendel no entraban dentro del mbito de proposiciones gramaticales de la Biologa del siglo XIX, por eso las afirmaciones sobre ellos no eran ni verdaderas ni falsas; constituan un espacio aparte, teratolgico respecto a la biologa. Respecto a si eso se aplica a la historia de la astronoma (Coprnico, Galileo, Kepler, etc..), no puedo decirte gran cosa porque no conozco suficientemente el terreno. No obstante, por lo que he ledo, el libro de Beltrn sobre Galileo, Talento y Poder, sugiere en algunos pasajes algo parecido. Esto de Foucault no tiene nada que ver con la inconmensurabilidad de Kuhn, porque los paradigmas de Kuhn implican la asuncin de ciertas proposiciones verdaderas (por ejemplo, ciertas leyes tericas en el paradigma de la mecnica newtoniana, como ejemplifican los anlisis de Moulines, que intentan formalizar el paradigma de Kuhn). Kuhn se mueve siempre en el mbito de proposiciones verdaderas/falsas (verdad proposicional), no en el del rgimen de verdad. Por eso Foucault no es relativista: desde el punto de vista de la distincin entre proposiciones verdaderas y falsas, la astronoma aristotlica es falsa y la copernicana verdadera, ah no hay problema. Lo que pasa es que a Foucault no es ese el nivel que le interesa sino el del "rgimen de verdad" (lo que Hacking y Arnold Davidson denominan, con un trmino que suena a Fleck, "estilo de pensamiento"). En fin, no quiero ser muy pesado con esto. Luego hay conceptos que t matizas bien; por ejemplo cuando vinculo la separacin contexto de descubrimiento/ de justificacin al positivismo lgico. En efecto, eso vale para el programa de la Ciencia Unificada y ni siquiera se puede afirmar que valga para el Crculo de Viena (Neurath no parece estar en esa onda).

Por ltimo, sobre la oscuridad del lenguaje filosfico de los franceses. El texto de Searle publicado en Esplugues (es muy interesante, ya vers) sugiere que el origen de la oscuridad francesa se remonta a Bergson. Antes, la filosofa francesa destacaba por su claridad, desde Descartes hasta Brunchsvicg. Es como si se impusiera en Francia lo que Martin Jay, en su obra Downcast eyes. The denigration of vision in twentieth-century French Thought, ha denominado el prejuicio antivisual, el rechazo de todo pensamiento de tipo representativo. El trnsito de una ontologa de la factualidad (con el primado del concepto presencialista o representacional de "hecho") a una ontologa del acontecimiento (con el evento como algo irrepresentable, irreducible a una presencia visualizable), tpico de la filosofa francesa desde Bergson, es caracterstico de esto. La culpa no es de Heidegger, sumo pontfice de ese pensamiento antivisual; la cosa viene de antes. Lo que hicieron muchos pensadores franceses desde los aos 30-40, es tomar como referencia antivisual al pensamiento de Heidegger. Eso implicaba que toda filosofa que quedara presa de lo visual y representable (caso de la filosofa analtica, el positivismo, etc..) quedaba identificada con un pensamiento ingenuo, escolar, conciencia inmediata, abstracta en el sentido de Hegel (otro de los baluartes del pensamiento antivisual junto a Husserl y Heidegger) o inautntica en el sentido de este ltimo, meramente ntica y no ontolgica. Por eso todo nefito en filosofa, si quera llamar la atencin, tena que evitar esas facilidades del discurso representacional, poniendo nfasis en lo abisal, lo incomprensible (identificado desde Bergson y luego por el existencialismo como expresin de lo moviente, la temporalidad, el acontecer, el proyectarse de la existencia, lo inaprensible, la alteridad, etc..). A m, como a ti, me repelen esos tics franceses (mi familia est llena de mdicos, veterinarios y farmacuticos, mi caldo de cultivo y mi habitus es positivista), pero a lo mejor esa inflexin que se produce en la filosofa francesa desde Bergson, permite comprender ese imperativo de oscuridad en la retrica filosfica francesa (y Foucault no es precisamente de los ms obscuros, quitando sus textos sobre literatura, donde se explaya en lo abisal).

Bueno Salvador, no sabes como te agradezco tus acotaciones; tengo que meterte en los agradecimientos porque tu lectura ha sido la ms pormenorizada de las que han hecho de mi texto.

Un fuerte abrazo.

Paco

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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