Portada :: Cultura :: Manuel Sacristn: 25 aos de su fallecimiento
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-06-2010

Los borradores de Vera Sassulich
La segunda arista de la concepcin marxista del mundo: la dialctica (dcimoquinta aproximacin)

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Entre los papeles desositados en el fondo de Reserva de la Biblioteca Central de la Universidad de Barcelona, pueden leerse detalladas aproximaciones de Sacristn a los tres borradores de la carta que Marx dirigi la revolucionaria Vera Sassulich [1].

En la Carta de Redacccin del nmero que mientras tanto dedic a Marx en el primer centenario de su nacimiento [2], Sacristn se manifestaba de forma ntida contra cualquier concepcin determinista y universal de la Historia humana:[] la exorcizacin de Marx es un asunto complicado, y decir que ahora ya se ha conseguido es caer en un error: como not Gramsci, ya en otras ocasiones anteriores se ha credo a Marx exorcizado. Gramsci pensaba en los grandes burgueses rusos de finales del siglo pasado y comienzos de ste, para los cuales, deca, El Capital debi de ser libro de cabecera, puesto que con su esquema de filosofa de la historia les prometa el indefectible adviento de un capitalismo perfecto. Pero aquellos grandes burgueses se equivocaron al creerse al pie de la letra las leyes y necesidades que encontraron categricamente enunciadas en El Capital y en otros escritos del Marx que se podra llamar clsico. Exactamente igual, prosegua Sacristn, se equivocaron los bolcheviques, que creyeron tambin en todas aquellas necesidades y determinaciones infallibles. El error de los primeros se ubic principalmente en los hechos, pues ellos nunca pudieron presidir un capitalismo ingls en Rusia. El error de los segundos tena adems documentacin autgrafa de Marx: las cartas, hoy clebres pero entonces desconocidas, a Otetschestwennyje Sapiski [Anales de la Patria] y a Vera Sassulich. En estas, remarcaba su traductor, Marx relativiza lo ms especulativo de su sistema, limitndolo a los pases de la Europa Occidental, y renunciaba explcitamente a la filosofa de la historia.

En opinion de Sacristn, al final de su vida, Marx no pronosticaba nada necesario ni determinado ni a los capitalistas rusos ni a los bolcheviques. Se puede suponer que su pensamiento acab desembocando ms all de las confortadoras seguridades con que lo exorcizaron burgueses y dspotas.

Afirmaciones similares pueden sostenerse de la propia reflexin de Sacristn sobre estas temticas.

Las siguientes anotaciones, que exigen acaso lectura paciente sin olvidar su condicin de notas de lectura, son algunas de sus observaciones de trabajo a estos tres borradores de Marx:

Primer borrador a Vera Sasslich (febrero-marzo 1881).

  1. Planteamiento de la cuestin.
  2. Anlisis de la tesis de la decadencia irremediable de la obschchina.
  3. El medio histrico especfico.
  4. La crisis de la obschchina.
  5. Necesidad de la revolucin.

II. Elaboracin ma [Sacristn] del esquema del Riaznov:

  1. Planteamiento de la cuestin.
    1. Planteamiento bsico sobre el modelo del Capital. Irresolucin.
  2. Anlisis de la tesis de la decadencia inevitable de la obschchina.
    1. El argumento por analoga histrica con Europa.
    2. La rplica de Marx (anticipa el punto 3).
      1. Inciso terico. Repeticiones.
  3. El medio histrico especfico (Consideracin terica).
    1. En Rusia misma.
    2. En el mundo. Repeticiones.
    3. Medio poltico interior ruso.
    4. Medio exterior: crisis capitalista.
    5. Repeticiones.
  4. La crisis de la obschchina (Construccin prctica).
  5. Necesidad de la revolucin.
    1. Facit no terico.
    2. Repeticiones.
    3. Perspectiva revolucionaria.

III. Otra esquematizacin:

  1. Limitacin del modelo a Europa Occidental y explicacin de ello.
    1. Condicionalidad del modelo.
  2. Perspectiva de la obschchina.
    1. El argumento analgico contra su supervivencia.
    2. Primera circunstancia en contra: la coexistencia con el capitalismo.
    3. Segunda circunstancia: crisis del capitalismo.
    4. Inciso terico.
  3. El caso ruso.
  4. La situacin de la obschchina.
  5. Perspectiva revolucionaria
    1. Primera versin.

Como dice Riaznov, es el mejor borrador.

IV. De este modo ocurre aqu en ltima instancia la transformacin de una forma de propiedad privada a otra forma de propiedad privada. Pero como la tierra no se encuentra en manos de los campesinos no ha sido nunca propiedad privada suya. Cmo se les puede aplicar ese proceso? (p. 384).

MSL: Hay un truquito en no recordar que el modelo era ms amplio, y abarcaba tambin en su dialecticidad los estados anteriores. En cambio, va a presentar este asunto no como dialctico-necesario, sino como emprico-contingente, mediante un razonamiento por analoga.

El poco o ningn uso de la dialctica fuerte en la tesis sobre la obschchina va acompaado de un estilo inductivo:

Desde el punto de vista histrico , el nico argumento serio que se podra aducir en favor de la disolucin inevitable de la comuna de los campesinos rusos es el siguiente: si se mira a un pasado muy remoto, se encuentra por todas partes en la Europa occidental la propiedad colectiva de un tipo ms o menos arcaico; esa propiedad ha desaparecido en todas partes con el progreso social. Por qu habra de sustraerse a ese destino slo en Rusia? (pp. 384-385).

V. Tal como estaba en los borradores: es de los pocos elementos analticos recogidos en la breve carta: Contesto: porque en Rusia, gracias a una coincidencia nica de circunstancias, la comuna aldeana, que an existe a escala nacional, puede liberarse paulatinamente de sus rasgos primitivos y desarrollarse directamente como elemento de la produccin colectiva a escala nacional. Precisamente sobre la base de su coetaneidad con la produccin capitalista puede apropiarse de los logros positivos de sta sin atravesar sus terribles vicisitudes (p. 385).

MSL: Desarrollo directo es desarrollo positivo, no por el zigzag de la negacin de la negacin.

6. (...) si todos esos gastos hubieran servido para el ulterior desarrollo (*) de la comunidad aldeana, nadie rumiara hoy lo de la inevitabilidad histrica de la aniquilacin de la comuna: todos reconoceran en ella el elemento del renacer de la sociedad rusa y un elemento de superioridad respecto de los pases todava esclavizados por el rgimen capitalista (p. 385)

(*) Evidentemente, no por negacin, sino positivo.

Adems de la posibilidad de desarrollo sin negacin de la negacin, la hiptesis valora formas sociales por su calidad, no por su posicin en el modelo de desarrollo. Valoracin contrapuesta a la de Engels.

7. Lo ms importante es que incluso la explicacin de la ruina de la comuna en Europa, o fuera de Rusia, o, en general, se da sin dialctica, por empiria histrica, y por causas hasta completamente exgenas, aunque luego hable del dualismo interno de la forma ms tarda (o agrcola): (...) Pero en todo caso la investigacin ha avanzado lo suficiente para confirmar.1, que la capacidad de supervivencia de las comunidades primitives fue incomparablemente mayor que la de las sociedades semticas, griegas, romanas, etc y a fortiori que la de las modernas sociedades capitalistas; 2, que las causas de su decadencia procede de la circunstancias econmicas que les impidieron rebasar un determinado estadio de desarrollo, que proceden de milieus histricos que de ningn modo coinciden con el milieu histrico de la comuna aldeana rusa de hoy da (p. 386). Hay que entender que aquellas comunidades no dispusieron de alguien que les diera las tcnicas necesarias para aumentar su productividad sin cambiar la estructura social. La cosa no est claramente pensada, pero si ms o menos oscuramente, como lo refuerza, si no lo confirma incluso, la manera crtica como se refiere, en el prrafo siguiente, a las leyes de la economa, haciendo que la poltica decida sobre ellas: Sin Henry Maine, por ejemplo, que un activo colaborador del gobierno ingls en su obra de destruccin violenta de las comunas indias, nos asegura hipcritamente que todos los nobles esfuerzos del gobierno por conservar aquellas comunas fracasaron ante la fuerza espontnea de las leyes econmicas (p.386).

8. Y esa concepcin no dialctica fuerte se presenta como "teora": llama puramente terico a un punto de vista analtico nada dialctico y del que se desprender la vitalidad de la comuna: Para estimar desde un punto de vista puramente terico, esto es, siempre en el supuesto de condiciones de vida normales, los posibles destinos de la comuna aldeana (...) (p. 387).

9. Interesante y sorprendente desaparicin del lxico hegeliano en un contexto muy adecuado para el mismo: la comuna agrcola no es contradictoria, sino que presenta un dualismo fecundo y peligroso. Esta dicha la idea de la posible ruptura de la homeostasis, pero eso no es Hegel: Hegel sera la necesidad de eso por razones lgicas: Es fcil entender que el dualismo interno de la comuna agrcola puede llenarla de gran vitalidad (...). Pero no es menos evidente que ese mismo dualismo puede convertirse con el tiempo en una fuente de descomposicin (p. 388).

10. Por ltimo, el punto crucial de la ausencia de dialctica necesidad hegeliana: Pero significa eso que en cualesquiera circunstancias el desarrollo de la comuna agrcola haya que tomar ese camino (*). De ninguna manera. Su forma bsica admite esta alterativa: bien el elemento de propiedad privada contenido en ella vencer sobre el elemento colectivo, o bien ste sobre aqul. Todo depende del milieu histrico en que se encuentre...esas dos soluciones son a priori posibles, pero evidentemente cada una de ellas tiene por presupuesto un milieu histrico completamente diferente (pp.388-389).

(*) De la disolucin? Es que el juego hegeliano es inaplicable. La negacin de la comuna (la comuna = tierra colectiva y casa propia) sera: tierra privada o casa colectiva...

11. Democratizacin sin capitalismo: cmo superar el aislamiento de la comuna, base del despotismo central: Hoy se es un obstculo que sera muy fcil eliminar. Bastara con sustituir la volost, que es una institucin del gobierno, por una asamblea campesina que elegiran las comunas mismas y servira de rgano econmico y administrativo de sus intereses (p. 390).

12. La comuna rusa: Puede, pues, ser el punto de partida inmediato del sistema econmico hacia el que se inclina la sociedad moderna, y empezar una nueva vida sin suicidarse. Habra que empezar, por el contrario, por ponerla en una situacin normal (p. 391). La idea de ponerla en una situacin normal es directamente proudhoniana, contraria a la tesis dialctica del lado malo. Esta aqu todo el abandono de la dialctica: el desarrollo directo o positivo, sin suicidio (sin negacin); y la situacin normal, que es una idea por as decirlo proudhoniana (mantener el lado bueno), contraria a la tesis dialctica del lado malo.

13. Razn de carcter revolucionario del desarrollo de la comuna sobre su base: Pero frente a ella se yergue la gran propiedad que tiene en sus manos casi la mitad del suelo, y precisamente la parte mejor, por no hablar de los dominios estatales. Precisamente por eso la conservacin de la comuna aldeana en el camino de su ulterior desarrollo coincide con el movimiento general de la sociedad rusa, cuyo renacimiento slo se puede conseguir a ese precio (pp. 390-391). Observar el lxico, nada marxista, del renacimiento (Wiedergeburt).

14. La mejor prueba de que semejante desarrollo de la comuna aldeana corresponde al curso histrico de nuestra poca es la terrible crisis por la que atraviesa la produccin capitalista en los pases europeos y americanos en los que tuvo su mayor florecimiento, crisis que terminar con la abolicin del capitalismo y con la vuelta de la sociedad burguesa a una forma superior del tipo ms arcaico, de la produccin y apropiacin colectivas (p. 392).

La crisis del capitalismo prueba que lo que mejor corresponde al curso histrico es no pasar por el capitalismo. Puede entenderse como una respuesta -por lo dems muy plausible- al problema del desarrollo de los pueblos no-occidentales. Adems, si, como era el caso, el capitalismo no estaba a punto de derrumbarse, los marxistas rusos tenan razn, y haba que pasar al capitalismo. De modo que es posible considerar todo el desarrollo de un modo completamente ortodoxo. El conjunto sera, adems, una prueba de que el marxismo ortodoxo es flexible. Sin embargo, es obvio que la solucin as obtenida da un enorme papel a la voluntad poltica. Pues no se ve porqu la crisis del capitalismo en USA y Europa impedira un florecimiento capitalista en Rusia. En cualquier caso, todo desemboca siempre en la anulacin de la perspectiva de filosofa de la historia: el modelo europeo queda en modelo histrico, en explicacin histrica. Deja de ser dialctica en sentido pleno.

15. Cuando empieza el punto 4, el que Riaznov titul Crisis de la obschchina, Marx empez escribiendo (y tach): Descendiendo de la teora a la realidad, nadie podr disimular que la comuna rusa se encuentra hoy frente a una conspiracin de fuerzas e intereses poderosos (Aric 41). Eso indica que la mejor divisin es: tratamiento terico, tratamiento prctico o emprico.

16. Tras la sedicente emancipacin de los campesinos el estado puso a la comuna rusa en condiciones econmicas anormales, y desde ese momento no ha dejado de oprimirla con ayuda de las fuerzas sociales concentradas en sus manos (p. 393). Llamar anormales a las condiciones naturalmente dadas en un desarrollo capitalista incipiente es muy significativo.

17. El punto quinto de Riaznov empieza con la conclusin no terica: (...) los portavoces de las nuevas columnas de la sociedad describen las heridas que ellos mismos han infligido a la comuna como sntomas naturales de su decrepitud (p. 394). Lo mismo sera aplicable, lo habra sido, en Europa, reventando todo el modelo suyo. Pues es claro que lo ascendente en Rusia eran las nuevas columnas de la sociedad.

18. Clara persistencia de la validez del modelo del Capital, pero obviamente condicional, tendencial: Por qu quieren [Los miembros de las nuevas columnas de la sociedad] matar la gallina de los huevos de oro [la obschchina]? Sencillamente porque los hechos econmicos, cuyo anlisis me llevara demasiado lejos, han revelado el secreto de que el estado actual de la comuna no se puede ya mantener, y que ya por el mero curso necesario de las cosas [cursiva MSL], dejar muy pronto de ser concorde con los tiempos la presente manera de explotar a las masas populares. Por consiguiente, hace falta algo nuevo, y esa novedad insinuada bajo las formas ms diversas desemboca siempre en lo siguiente; abolir la propiedad colectiva, constituir como clase media rural la minora ms o menos acomodada de los campesinos y transformar en proletarios corrientes a la gran mayora de los campesinos (p. 394). El paso es de la mayor importancia: a) mantiene el modelo europeo como modelo no-europeo (no histrico singular), sino terico o hipottico; b) pero lo presenta no como algo que se hace sin saberlo, segn la clebre frmula del Capital, sino como algo buscado conscientemente por la clase ascendente; c) la condicionalidad del modelo lo exime de filosofa de la historia.

19. La decisiva importancia del factor subjetivo es evidente en la tesis final: Para salvar a la comuna, hace falta una revolucin rusa. Si la revolucin se produce en tiempo oportuno, si concentra todas sus fuerzas para asegurar el libre florecimiento de la comuna aldeana, sta se desarrollar pronto como elemento de la regeneracin de la sociedad rusa y cmo elemento de superioridad sobre los pases esclavizados por el rgimen capitalista (p. 395, final del borrador). La revolucin es rusa, no europea, segn la concepcin de Engels. Y la economa estar dirigida por la poltica, manifiestamente.

Sobre el segundo borrador a Vera Sasslich, Febrero-marzo de 1881, sealaba Sacristn:

  1. Esquema mo inspirado en el de Riaznov para el primer borrador:
  2. Planteamiento de la cuestin segn el modelo del Capital.
  3. Sobre marxismo.
  4. Anlisis de la tesis de la disolucin inevitable de la obschchina.
    1. El argumento histrico.
      1. Una dilucidacin no exactamente coincidente con el primer borrador.
    2. La rplica de Marx, por el medio interno y externo de la comuna.
  5. Tratamiento terico de la cuestin.
  6. Tratamiento emprico: crisis de la obschchina.

2. Otro esquema posible: 1. Limitacin del modelo del Capital a Europa y razn de ello. 1.1. Condicionalidad del modelo y empiria 2. Rechazo de los marxistas. 3. Perspectivas de la comunidad aldeana. 3.1. Diferencia con Europa. Mantenimiento del modelo. Formulacin drstica del eurocentrismo. 3.2. Formulacin de la tesis sobre la perspectiva. 4. Teora de la comuna arcaica. Tratamiento terico del caso ruso. 5. Planteamiento poltico-econmico. 5.1. Coda final de mucho inters terico.

3. Buena formulacin de la condicionalidad del modelo: La nica consecuencia que tendran derecho a inferir el curso de los acontecimientos en el oeste es la siguiente: para implantar la produccin capitalista en Rusia, habra que empezar por abolir la propiedad colectiva y expropiar a los campesinos, esto es, a la gran masa del pueblo (p.396).

4. Lxico no hegeliano para los conceptos ms hegelianos: Por una parte [la produccin capitalista] ha desarrollado notablemente las fuerzas productivas sociales, pero, por otra parte, ha mostrado su propia incompatibilidad con las fuerzas engendradas por ellas mismas. Su historia no es sino una historia de antagonismos, crisis, conflictos y catstrofes (Antagonismes, Krisen, Konflikten und Katastrophen) (p.397).

5. El modelo es afirmado con ms energa y ms eurocentrismo que en el borrador primero: Si Rusia estuviera aislada en el mundo, si tuviera que desarrollar por su propia cuenta los logros econmicos que la Europa Occidental no consigui sino atravesando una larga serie de evoluciones, desde la existencia de sus comunidades arcaicas hasta su estado actual, entonces no habra duda alguna, al menos en mi opinin, de que sus comunas estarn inevitablemente condenadas a sucumbir con el desarrollo de la sociedad rusa.

(Es decir, si se cumplieran las condiciones iniciales europeas, el modelo no tiene alternativa. Pero slo si Rusia tuviera que desarrollar los clebres logros. La inevitabilidad de ese desarrollo parece tcitamente asumida por Marx. En esta versin, se tiene la mayor trivializacin de la novedad) (Pero queda que el desarrollo de la obschchina previsto por Marx tiene una naturalidad que no es por negacin de la negacin).

Pero la situacin de la comuna es por completo diferente de la situacin de las comunidades arcaicas en Occidente. Rusia es el nico pas de Europa en el que la propiedad colectiva se ha sostenido en escala grande, nacional; pero, al mismo tiempo, Rusia existe en un milieu histrico moderno, es contempornea de una cultura superior, est unida al mercado mundial en el que predomina la produccin capitalista (p. 398). La tesis es la misma, pero el acento se ha hecho ms conservador del modelo y ms eurocntrico. Todo es ms dialctico en sentido fuerte. Queda, sin embargo, que el desarrollo sera directo, no por negacin.

6. En el caso de que los entusiastas del sistema capitalista en Rusia nieguen la posibilidad de semejante combinacin, tendrn la bondad de probar que, para utilizar mquinas, Rusia se ha visto obligada a atravesar el perodo de incubacin de la produccin de mquinas (p. 398). Tiene mucho inters el uso de esos trminos subrayados [cursiva], que suponen un sutil, pero importante cambio de los conceptos terico-metodolgicos ms generales y fundamentales: de necesidad a posibilidad, de desarrollo necesario nico a combinacin posible.

+ El naturalismo de la repetida metfora geolgica.

7. Llego ahora al ncleo de la cuestin [terica]. No habra que ignorar que el tipo arcaico al que pertenece la comuna rusa oculta un dualismo interno que en ciertas circunstancias puede acarrear su ruina (p. 399). Es posible considerar la nueva teora como una dulcificacin emprica de la dialctica hegeliana: en vez de contradiccin, dualismo; en vez de resultado lgico-ontolgico (Lenin, Ilinkov, el mismo Marx), resultado indeterminado segn las circunstancias. Pero claro que eso lo cambia todo. No queda ms que la dinmica de descomposicin interna ni siquiera necesaria, sino posible.

8. Su programa supone acumulacin no a costa del campo y gradualismo: (...) la sociedad rusa, que tanto tiempo ha vivido a costa y cargo de la comuna aldeana, le debe los primeros y necesarios anticipos para esta transformacin. Obviamente se trata slo de una transformacin, paulatina, que tendra que empezar por situar a la comuna en una situacin normal sobre su base presente (p. 399). La idea de situacin normal es proudhoniana, por as decirlo. Segn ella, lo normal es la lucha.

9. Lo que amenaza la vida de la comuna rusa no es ni una necesidad histrica ni una teora; es la opresin por parte del estado y la explotacin por intrusos capitalistas que se han hecho poderosos gracias al mismo estado y a costa y cargo de los campesinos (p. 400). Es la ltima frase de este borrador. Exactamente igual que en Europa...

Finalmente, sobre el tercer borrador a Vera Sasslich, Febrero-Marzo de 1881, estas seran sus notas:

  1. Esquema mo inspirado en el de Riaznov para el primer borrador:
  2. Planteamiento de la cuestin segn el modelo del Capital.
  3. Anlisis de la tesis de la disolucin inevitable de la obschchina.
    1. El argumento histrico.
    2. El inciso terico.
    3. La rplica de Marx.

2. Este tercer borrador vuelve a posiciones del primero, incluso ms radicalmente: el modelo es condicional slo aplicable al paso de propiedad privada personal a propiedad privada capitalista: no dice nada sobre paso de propiedad colectiva a propiedad privada, sobre lo que Marx no tena ninguna duda en el borrador segundo: As, pues, en el caso de este movimiento en el oeste se trata de la conversin de una forma de propiedad privada en otra forma de propiedad privada. En cambio, en el caso de los campesinos rusos habra que transformar su propiedad colectiva en propiedad privada. Se afirme o se niegue la inevitabilidad de esa transformacin, las razones en favor o en contra no tienen nada que ver con mi anlisis de la gnesis del orden capitalista. Lo ms que se podra inferir de l es que, a la vista de la situacin presente de la gran mayora de los campesinos rusos, el acto de su transformacin en pequeos propietarios no sera ms que el prlogo de su rpida expropiacin (p. 401).

3. No querra tener en cuenta ese argumento [1] ms que en la medida en que se apoya en las experiencias europeas. Por lo que hace, por ejemplo, a las Indias Orientales, nadie ignora, con la excepcin de Sir H. Maine y otras gentes de la misma calidad, que la abolicin violenta de la propiedad colectiva del suelo no fue all sino un acto de vandalismo ingls que lanz a los autctonos no hacia adelante, sino hacia atrs (p. 402). (1) El histrico de los tres borradores. Tambin es importante, porque supone que no es necesariamente el proceso social, con una dinmica interna, el que destruye la propiedad colectiva, y sugiere un posible desarrollo no por negacin de sta hacia adelante.

4. La interesante diferencia de talante con el antieslavismo de Engels y de su propia juventud se manifiesta en los borradores primero y tercero en la disculpa sutil por tratar de la comuna germnica: La comuna aldeana se encuentra tambin en Asia, entre los afganos, etc, pero en todas partes representa el tipo ms reciente, ltima palabra, por as decirlo, de la formacin arcaica de las sociedades (*). Para subrayar esos hechos he entrado en algunos detalles respecto de la comuna germnica (p. 403). (*) Est suponiendo un modelo histrico universal.

Es de toda evidencia que sigue sosteniendo un modelo universal. Hay que distinguir, pues, entre universalidad y dialctica o filosofa de la historia. Lo segundo implica lo primero pero no al revs. La afirmacin de un modelo universal puede ser tambin inductiva.

5. (...) el mismo dualismo puede convertirse con el tiempo en un germen de descomposicin. Prescindiendo de todas las influencias dainas que le llegan de fuera, la comuna lleva en su propio interior los elementos que la destruyen (p. 404). No se abandona la visin de la inestabilidad, pero si a) el lxico hegeliano para su descripcin; b) la necesidad del cambio y su direccin. La verdad es que siempre le oblig a eso el sentido comn poltico-histrico: lo mismo dice lo de la ruina de las clases en lucha del M.C.

6. Manifiesta formulacin de un modelo universal: En cuanto ltima fase de la formacin primitiva de la sociedad, la comuna agrcola es, al mismo tiempo, una fase de transicin a la formacin secundaria, esto es, transicin de la sociedad fundada en propiedad colectiva a la sociedad fundada en sociedad privada (p. 404). Hay que trabajarlo todo dentro de ese marco. Y no es fcil. Pero tampoco muy difcil. Una respuesta conservadora u ortodoxa dira: No hay nada nuevo; simplemente, algunas sociedades pueden saltar directamente de la formacin primaria a la terciaria (y obsrvese lo hegelianamente tridico que sigue siendo Marx), si son coetneas de sociedades secundarias bien desarrolladas.

Y no hay duda de que el mismo Marx construye ese argumento -que es el de Engels- sobre todo en el segundo borrador y, con Engels, en el prlogo a la segunda edicin rusa del MC. Pero ocurre que tanto en el primer borrador cuando en el tercero, Marx lanza su pensamiento por otro rumbo, abandonando resueltamente la necesidad unvoca del camino de la negacin y la negacin de la negacin, porque est admitiendo una entidad evolutiva (no dialctica). Esto es muy natural, porque ha admitido previamente (por constatacin emprica) una entidad intermedia, precisamente la comuna agrcola, con propiedad colectiva (de la tierra, bosques, baldos, etc) y privada (de casa y aperos), y otra entidad tambin intermedia, la nueva comuna germnica. Qu sera la negacin de eso? Depende, no hay necesidad dialctica, o la necesidad dialctica no est determinada (todo lo contrario de lo que deca Althusser); puede imponerse cualquiera de los dos rasgos o elementos constituyentes de la entidad intermedia. Sin ninguna logicidad, sin ms necesidad interna que la bsqueda de un equilibrio cualquiera.

7. Pero, quiere eso decir que el recorrido histrico de la comuna agrcola tiene que conducir a ese resultado? De ninguna manera. Su dualismo interno permite una alternativa: o bien su elemento de propiedad triunfar de su elemento colectivo, o bien ste sobre aqul. Todo depende del medio histrico en el que se encuentre (p. 404) [cursiva MSL]. Este concepto del medio, que es precisamente lo que enlaza su respuesta heterodoxa sobre la comuna rusa con la ortodoxia del modelo, es precisamente la destruccin de la dialecticidad fuerte del modelo, porque quita el protagonismo a la estructura y la dinmica interna por negacin de las formaciones. Si alguien arguye que hay que tomar todo el cosmos como campo, se responder: entonces hay que aadir una visin ms bien darwiniana, no hegeliana. Seleccin, valor de supervivencia. Adaptacin.

Queda, pues, presentar una breve antologa de las aproximaciones centrales de Sacristn a esta categora y conjeturar sobre sus fuentes de inspiracin.

Notas:

[1] La hija de Sacristn se llama tambin Vera. No estoy queriendo apuntar que esa fuera la fuente de inspiracin de la decisin que tomaron Sacristn y Giulia Adinolfi. Francesc Vicens ha contado que cuando pregunt a Sacristn por el nombre de su futura hija, respondi: Vera, que quiere decir verdadera. Tambin la hija de Francesc Vicens lleva ese nombre.

[2] Pude verse ahora en M. Sacristn, Escritos sobre El Capital y textos afines, El Viejo Topo, Barcelona, 2004.

Referencia Prlogo:

El prlogo de Sacristn en la red: http://archivo.juventudes.org/node/114



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter