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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-06-2010

Soldados descalzos en alta mar?
El culto israel al victimismo

Jonathan Cook
Counterpunch

Traducido para Rebelin por LB


Por qu los israeles estn tan indignados por el escndalo internacional que ha generado el mortfero ataque que su pas llev a cabo la semana pasada contra una flotilla de buques civiles de ayuda a Gaza?

Los israeles no han respondido de ninguna de las maneras que podamos esperar. Ha habido muy poco trabajo de introspeccin acerca de la moralidad ni que decir tiene de la legalidad del hecho de que los soldados israeles invadieran buques en aguas internacionales y mataran a civiles. En general, los israeles no han tenido ningn inters en formular preguntas comprometidas a sus dirigentes polticos y militares sobre las razones por las que manejaron el asunto de forma tan desastrosa. Y apenas unos pocos comentaristas parecen preocupados por las nefasta consecuencias diplomticas del incidente.

En lugar de eso, los israeles estn enfrascados en un debate kafkiano en el que el ataque militar contra los barcos civiles se describe como acto de legtima defensa, como lo llam el Primer Ministro Benjamin Netanyahu, mientras que el asesinato de nueve activistas humanitarios se transforma en unintento de "linchamiento de nuestros soldados" por parte de terroristas.

Benny Begin, un ministro del gobierno cuyo famoso padre, Menachem, lleg a ocupar el cargo de Primer Ministro israel despus de haber sido lo que hoy llamaramos "un terrorista", como lder que fue de la milicia Irgun, dijo a BBC World TV que los comandos israeles haban sido brutalmente atacados despus de que llegaran [a los barcos] "prcticamente descalzos". Por su parte Ynet, el ms popular sitio web israel de noticias, inform de que los comandos haban sufrido "una emboscada".

Este extrao discurso slo se puede descifrar si comprendemos los dos temas, aparentemente contradictorios, que han acabado dominando el paisaje emocional de Israel. El primero es la creencia visceral de que Israel existe para realizar el poder judo; y el segundo es el sentimiento igualmente fuerte de que Israel encarna la experiencia colectiva del pueblo judo como vctima eterna de la historia.

A los propios israeles no les pasa completamente desapercibido este paradjico estado mental, y a veces se refieren a l como el sndrome de dispara y llora.

Esa es la razn, por ejemplo, por la que la mayora de los israeles piensa que su ejrcito es el ms moral del mundo". La figura del soldado como vctima" ha recibido una formulacin dramtica en el caso de Gilad Shalit, el "inocente" soldado retenido por Hams desde hace cuatro aos que, en el momento en que fue capturado, estaba implementando la ilegal ocupacin israel de Gaza.

Un comentario del peridico israel Haaretz resumi los sentimientos de los israeles tras el episodio de la flotilla como la impotencia de una pobre vctima solitaria enfrentada a la furia de una horda resuelta a lincharla y que siente que est viviendo sus ltimos momentos". Esta psicosis", como la denomin el articulista, no tiene nada de sorprendente: es simplemente consecuencia del sacrosanto lugar que ocupa el Holocausto en el sistema educativo israel.

Para la mayora de los israeles la leccin del Holocausto no es una leccin de carcter universal susceptible de servirles de inspiracin para oponerse al racismo, a dictadores fanticos, a la rufianesca mentalidad de rebao que puede apoderarse con excesiva rapidez de cualquier pas, o ni siquiera al genocidio patrocinado por el Estado.

En lugar de eso, a los israeles se les ha enseado a extraer del Holocausto un mensaje diferente: que el mundo est plagado de un odio antijudo nico e inerradicable, y que la nica salvacin para el pueblo judo reside en la creacin de un Estado superpotencia judo que no rinda cuentas a nadie. Para decirlo sin ambages, el lema de Israel es este: slo el poder judo puede impedir que existan vctimas judas.

Por eso Israel se hizo con armamento nuclear lo ms rpido que pudo, y por eso ahora hace todo lo posible para impedir que ningn Estado de la regin ponga fin a su monopolio nuclear. sa es tambin la razn por la que la nica persona que ha alertado al mundo sobre el programa nuclear israel, Mordechai Vanunu, siga siendo un paria 24 aos despus de haber cometido su delito". Seis aos despus de haber sido excarcelado para a continuacin dejarlo sujeto a una especie de rgimen de arresto domiciliario, el acoso al que Vanunu es sometido por las autoridades israeles lo volvieron a encarcelar el mes pasado por haber hablado con extranjeros no ha despertado absolutamente ningn inters ni simpata en Israel.

Si el abuso constante al que se somete a Vanunu pone de relieve el opresivo anhelo israel por el poder judo, el sentido de superioridad moral de los israeles en el caso del ataque de su marina contra la flotilla de Gaza revela la otra cara de su psicosis.

Las colricas manifestaciones que han barrido Israel contra las denuncias internacionales, los llamamientos hechos para revocar la ciudadana o, peor an, para ejecutar por traicin a la parlamentaria rabe israel que iba a bordo de la flotilla, y el incesante reciclaje que los medios de comunicacin israeles estn haciendo de los testimonios de los soldados explicando cmo fueron "acosados" por los activistas, son prueba de la desesperada necesidad de los israeles de justificar cualquier injusticia o atrocidad mientras se aferran a la ilusin de ser las vctimas.

Las lecciones extradas de este episodio igual que las lecciones que los israeles extrajeron del informe Goldstone del ao pasado sobre los crmenes de guerra cometidos durante el ataque de Israel a Gaza, o de las crticas internacionales por la masiva potencia de fuego desatada anteriormente contra el Lbano son siempre las mismas: el mundo nos odia y estamos solos.

Si el enfrentamiento con los activistas de la flotilla ha demostrado a los israeles que los pasajeros sin armas eran realmente terroristas, el rechazo del mundo a permanecer callado ha confirmado lo que los israeles ya saban: que todos los no judos son en el fondo antisemitas.

Por contra, la leccin que debemos extraer el resto de nosotros de la mortfera incursin del comando israel es que el mundo ya no puede permitirse el lujo de consentir tales delirios.

Fuente: http://www.counterpunch.org/cook06092010.html

rCR



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