Portada :: Cultura :: Manuel Sacristn: 25 aos de su fallecimiento
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-06-2010

Gnesis, observaciones y corolarios de una interpretacin
La segunda arista de la concepcin marxista del mundo: la dialctica (decimosexta aproximacin)

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


En Si eres igualitarista, por qu eres tan rico?, el recientemente malogrado Gerald A. Cohen sealaba: Esta idea dialctica es que toda cosa viviente, toda cosa que funcione, toda cosa viva, incluyendo no slo las cosas vivas literales que se estudian en biologa sino tambin sistemas de ideas o tendencias artsticas o sociedades con funcionamiento lineal o familias vigorosas, se desarrolla desplegando su naturaleza interna en formas externas y, cuando se ha elaborado completamente esa naturaleza, muere, desaparece, se transforma en una forma que la sucede precisamente porque ha tenido xito al desarrollarse por completo. As que la idea dialctica es la idea de la autodestruccin que genera una nueva creacin.

La intepretacin de Sacristn aadi nuevos matices a este primer nudo, bsico, usual, una metfora transitada.

De dnde su lectura? Entre los papeles, resmenes y fichas depostitados en Reserva de la BC de UB, fondo Sacristn [1], puede verse este texto de Marx y una nota suya, una observacin de su traductor al castellano:

[...] Cita [Lassalle] una frase de Herclito el Oscuro, en la cual ste, para ilustrar la reversin de todas las cosas en su contrario, dice: As, el oro se transforma en todas las cosas, y todas las cosas se transforman en oro. El oro, dice Lassalle, es dinero aqu (cest juste), y el dinero, valor. Es decir, lo ideal, lo general, la unidad (valor), y las cosas son lo real, lo particular, la pluralidad. Aprovecha esta sorprendente nocin para ofrecer, en una extensa nota, an earnest of his discoveries in the science of political economy [un pregusto de sus descubrimientos en la ciencia de la economa poltica]. Cada palabra es un error, pero expuesto con notable pretensin. De esta nota deduzco que el tipo tiene la intencin de exponer hegelianamente la economa poltica en su segunda gran opus. Con dolor habr de aprender que una cosa es, mediante la crtica, llevar slo una ciencia hasta el punto adecuado en que se la pueda exponer dialcticamente, y otra muy distinta es aplicar un sistema abstracto y acabado de la lgica a nociones precisamente de un sistema semejante. Pero, tal como te escrib de inmediato ante su primera carta de entusiasmo para consigo mismo, los hegelianos antiguos y los fillogos han de haber estado, en efecto, pleased de hallar una naturaleza tan antigua en un hombre joven, a quien se considera un gran revolucionario. Adems, distribuye sonrisas y reverencias a diestra y siniestra, a fin de asegurarse una acogida favorable. En cuanto haya hojeado esa cosa, te la enviar tambin a ti (Marx a Engels (1/2/1858), MEW 20, 274-275).

El paso de esta carta de Marx era comentado por el autor de Sobre Marx y marxismo del modo siguiente:

Me parece que tengo un texto definitivo para mi idea del uso correcto de dialctica en MEW 20, 275 (Carta de Marx a Engels, 1/2/1858).

El punto ms necesitado de aclaracin es la frase del primer paso. Por ahora la interpreto as: hay que criticar los datos y su sistematizacin esttica. El mtodo dialctico es de exposicin. No se puede meramente aplicar. Marx da por supuestos los hechos, el conocimiento. Pero se trata de criticarlo. Es el psimo lado de la crtica, el resto de hegelismo joven [la cursiva es ma].

Con su propia mirada, Sacristn se aproxim crticamente a autores que escribieron sobre la temtica. Algunos de sus textos fueron comentados por l. Por oposicin, podemos ahondar en su propia posicin

Este primero es de Paul Sandor (Historia de la dialctica, pp. 127-128): La lgica formal es adems un mtodo que permite descubrir nuevos resultados, permite llegar de lo conocido a lo desconocido; as con mayor razn para la dialctica que, rompiendo los lmites estrechos de la lgica formal, lleva en s los grmenes de una concepcin del mundo amplia y sinttica. La situacin es la misma en las matemticas... No obstante, casi todas las pruebas de las matemticas superiores son falsas desde el punto de vista de las matemticas elementales. Y no puede ser de otro modo si se trata de probar los resultados obtenidos por va dialctica por medio de la lgica formal.

Fueron dos las notas de Sacristn:

  1. Para oscurantismo de la ortodoxia engelsiana.

  2. Esta pldora del AD es una buena muestra condensada del oscurantismo de la concepcin.

Del mismo modo, este paso Galvano della Volpe [2] -Sobre la dialctica. Una respuesta a los compaeros y a los dems, pg. 72-(...) todo saber digno de ser tal es ciencia y, por lo tanto, no mero saber o contemplacin mereca este comentario de Sacristn:

Esta declaracin de cientificismo, autocita de Rousseau a Marx, pg. 157, es la raz de muchos vicios de la escuela. Si no hay ms saber que la ciencia, todo lo que dice Marx tiene que ser ciencia; como no es corriente, es superciencia, dialctica cientfica.

El ejemplo marxiano de las parafinas, desarrollado por Engels en el Anti-Dhring Si, como es corriente en qumica, representamos un tomo de carbono por C, un tomo de hidrgeno por H, un tomo de oxgeno por O, y el nmero de tomos de carbono contenidos en cada combinacin por n, podemos expresar del modo siguiente las frmulas moleculares de algunas de esas series (A-D, pg. 131)-, era comentado atinadamente por Sacristn del modo siguiente:

Aqu se acerca mucho Engels a lo serio. Cualidad es en este caso estructura. cido no es un C, dos H y dos O, sino una estructura realizada en los elementos que indica la frmula meramente cuantitativa. La presencia de algo ms en determinadas circunstancias que presuponen una previa estructura (la de cido actico, la de las relaciones de que son capaces los elementos C, H y O) es incompatible con esa estructura, no permite su formacin, sino la de otra. No es que la cantidad se haya transformado en cualidad, sino que una estructura no puede nacer sino en ciertas circunstancias cuantitativas. Esto es lo nico serio. Pero las circunstancias cuantitativas no son toda la estructura, como prueban los ejemplos que Engels, naturalmente, pasa por alto. La estructura compleja depende de las circunstancias cuantitativas y de las estructuras previas (de C, H y O).

Textos clsicos de la ortodoxia marxista, como este paso de E. V. Ilinkov (Lgica dialctica. Ensayos de historia y teora, 1977, p.182): (...) la dialctica del pensamiento, aquella lgica que contina siendo invisible para la mirada sin dotacin filosfica, para el simple sentido comn- eran anotados por el autor de Introduccin a la lgica y al anlisis formal del modo siguiente: Este elitismo antidemocrtico, que viene del idealismo romntico, es religin ocultista: no la honrada del evangelio cristiano, sino la esotrica de los Agustines y los Hegel.

Dos textos de R. Boudon estaban acompaados de las siguientes observaciones:

Hay que sealar, por otra parte, que la utilizacin de tal o cual tipo de paradigma est a veces dictada por las caractersticas lgicas de los fenmenos analizados. Por ejemplo, no se ve cmo las teoras hipottico-deductivas del tipo de las que utiliza la fsica pudieran ser utilizadas -o en todo caso, pudieran ser exclusivamente utilizadas- en el anlisis de los fenmenos singulares; por ello el anlisis mertoniano de la mquina americana no puede tomar la forma de una teora hipottico-deductiva (R. Boudon, La crisis de la sociologa, p. 221).

MSL: Este paso tiene dos debilidades fundamentales: la persistencia de la idea de que pueda haber teora de lo singular, y la persistencia de la idea de que la teora no sirva para entender lo singular. Toda la tecnologa refuta esta idea, y Aristteles ya refut la primera.

El segundo texto de Boudon:

Convenientemente traducidas y dilucidadas, las exigencias relativas a la totalidad de las situaciones sociales o a las estructuras sociales pueden, en efecto, transponerse en el lenguaje de las variables y de las relaciones entre variables. Basta con mostrar suficiente imaginacin metodolgica en la elaboracin del plan de observacin para satisfacerlas (R. Boudon, Ibidem, p. 141).

MSL: Explicable por las muchas arbitrariedades de los de la totalidad, la formulacin es excesiva y utpica. Boudon lleva razn en que no hay lgica diferente para la totalidad. Se equivoca al creer que la aspiracin de totalidad es completamente teorizable en sentido fuerte.

Los sistemas de lgica dialctica eran comentados crticamente por Sacristn. Este fragmento de Paul Sandor mereca la siguiente observacin:

[...] La negacin dialctica no significa que digamos no, o que pretendamos que una cosa no existe, ni siquiera que la destruyamos. No basta negarla, tambin hay que suprimir la negacin. La primera negacin debe ser tal que la segunda devenga posible. En cuanto a la manera de hacerla, vara segn la naturaleza de cada caso particular. Si el grano de molido o si el insecto es aplastado [MSL: ejemplos de Engels, Anti-Dhring], se realiza el primer acto, pero se hace el segundo imposible. Cada cosa, cada concepto, cada nocin exige una especie particular de negacin, permitindose devenir el punto de partida de una evolucin: la negacin en el clculo infinitesimal ser diferente de la que interviene en el establecimiento de la potencia negativa de races negativas (Paul Sandor, Historia de la dialctica, pp. 128-129).

MSL: Para crtica de los sistemas de lgica dialctica.

Pese a todos los refinamientos, los Dubarle y Pea, etc., tendrn que mantener esto. Y es bastante para destruir la idea de la dialctica como lgica o como mtodo. La nica escapatoria es una idea muy abstracta de negacin bajo cuya extensin cupieran infinitas negaciones, una por cada cosa o especie. La abstraccin de esa operacin es estril.

De las Aproximaciones como las de Lorenzo Pea, se desmarcaba del modo siguiente: En cuanto a cules son las intuiciones principales de la dialctica: para l [Lorenzo Pea], la contradictoriedad de lo real; para m, la interrelacin de lo real, el o un holismo de lo inestable. Por eso l va a la lgica de la contradiccin y yo a la teora de sistemas.

Su propia opinin sobre la dialctica que l mismo crea inspirada directamente en el trabajo cientfico de Marx, se poda expresar, con sus propias palabras, en una tesis negativa y otra positiva [3]:

La tesis negativa dice que la dialctica no es lgica. Hay que rechazar la confusin hegeliana entre empiria y lgica. La dialctica hegeliana es mala lgica (porque exige que la lgica d de s contenidos reales) y mala empiria (porque fuerza a la empiria a someterse a un esquema lgico desde dentro, por as decirlo).

[...] Mi tesis positiva es que dialctica significa algo, contra lo que tantas veces han afirmado los analticos, por ejemplo, Popper o Bunge. Dialctica es un cierto trabajo intelectual, que, por un parte, est presente en la ciencia, pero, por otra, le rebasa con mucho, en el doble sentido de que acta tambin en el conocimiento ordinario pre-cientfico y en otro tipo de conocimiento, posterior al cientfico metodolgicamente. Ese tipo de trabajo intelectual existe como programa (ms bien oscuro) en la filosofa del conocimiento europea desde el historicismo alemn, tiene en Hegel una realizacin especulativa y busca en Marx una realizacin empricamente plausible.

El estilo dialctico consiste principalmente en proponerse un objetivo de conocimiento que estaba formalmente excluido por la filosofa de la ciencia desde Aristteles, segn el principio, explcito en unas pocas y tcito en otras, de que no hay ciencia de las cosas particulares, de lo concreto. Tanto Hegel a su manera como Marx a la suya tienen, por el contrario, un programa de investigacin que busca el conocimiento de algo particular o concreto: en el caso de Hegel, el discutible concreto que es el Todo; en el caso de Marx, la sociedad capitalista existente (...) pero, a pesar de ello (a pesar de los elementos de abstraccin presentes en El Capital), lo construido en El Capital... tiene una concrecin desconocida en el ideal tradicional de ciencia, tan eficaz en las ciencias de la naturaleza.

Sobre la idea de sobredeterminacin dialctica, se expresaba Sacristn del modo siguiente en 1980 [4]:

Sus [de Althusser] intentos de exactificar ciertas intuiciones filosficas tradicionales presentes en el marxismo por herencia hegeliana desembocan, desde un punto de vista lgico, en fracasos obvios y tienen adems, ideolgicamente considerados, un sentido apologtico desagradablemente beato y escolstico. (Un aspecto muy principal de toda mentalidad escolstica, igual en Santo Toms que en Stalin, consiste en pretender que lo vago es exacto, lo aleatorio determinado, lo emprico lgicamente necesario). Sea, por ejemplo, la interpretacin por Althusser de la "contradiccin dialctica". En la lgica de verdad y en el uso normal del lenguaje, la negacin contradictoria de una proposicin est siempre unvocamente determinada: la contradictoria de "Todos los A son B" es "Algn A no es B", y la de 'Algn A es B" es "Ningn A es B". Pero la vaga contradictoriedad dialctica es un concepto intuitivo, precientfico, carente de esa determinacin: slo si se lo dicen a uno, y con la sabidura del despus, se entera de que la "negacin dialctica" de un grano de cebada es ese mismo grano de cebada una vez sembrado, y que la negacin de la negacin de ese grano de cebada es la espiga que brot de l. Pues bien: en vez de reconocer el carcter vago y altamente metafrico de semejante uso del lenguaje, pre-analtico e indeterminado, por ms que acaso sugeridor poticamente, Althusser sostiene que se trata de un modo de pensar ultra-exacto, "sobredeterminado". As falsea las cosas con una intencin claramente apologtica y con un efecto destructor de la capacidad de rigor analtico y cientfico en sus discpulos. Lo peor de la influencia de Althusser es que ensea a gustar gato por liebre, logomaquia exactista por ciencia, verborrea cargada de trminos pseudo-tcnicos por teora.

Los significados del concepto en la tradicin eran vistos del modo siguiente [5]:

[] la dialctica de la negacin de la negacin, de la aparente radicalidad, podra decirse, no es toda la dialctica, es la mala dialctica, es la escolastizacin de la dialctica. Entonces, en vez de decir abandonemos la dialctica, acordmonos de que dialctica ha querido decir muchas cosas en la tradicin. Ha querido decir la escolstica de la negacin de la negacin, el cierre categorial desde el mal Hegel hasta Gustavo Bueno, pasando por Althusser, pero dialctica ha querido decir tambin, para Platn, por ejemplo, el razonamiento seguro. Eso ha querido decir dialctica en Platn y, en el mismo Aristteles, el razonamiento incierto, el trabajo con lo difcil, el trabajo con lo impreciso, con lo que no se puede precisar, con aquello que si se precisa dara lugar a un caso de falacia de la falsa exactitud. Dialctica ha querido decir tambin globalizacin, conocimiento de totalidades, atencin a las totalidades (...) y aqu s que viene una interesante reflexin. Se puede decir que tal vez los problemas ecolgico-sociales slo tienen solucin por la va del mestes aristotlico. Eso tambin es dialctica, buscar el sistema de equilibrios.

Ocurrira por tanto con la palabra dialctica lo mismo que con las expresiones materialismo histrico o materialismo dialctico. Uno se ve forzado en abandonar la expresin materialismo dialctico si ha de ser el nombre de un sistema cientfico. Hay que abandonarlo como sistema. De todas maneras, sera primitivo decir: se acab el materialismo histrico, porque en cambio no hay ninguna duda de que existe, que est justificado un modo de pensar que es materialista, en el sentido elemental de no idealista, y es dialctico, en el sentido elemental de no fijista, de integrador.

Sacristn no era, en todo caso, partidario de decir se acab la dialctica. Lo que haba que hacer, en su opinin, era repensarla. Transitando por esta lnea, vale la pena apuntar otros enfoques complementarios.

Por lo dems, al traducor de Brecht y Marcuse no le disustaba este poema de Erich Fried, Dialctica negativa. Cien poemas aptridas.

La mxima de la escuela de Frankfurt

Los filsofos

no han hecho sino

interpretar el mundo

de forma distinta.

Lo que importa

es dejarse transformar

por l

dio lugar

a acerbas crticas.

La Escuela de Frankfurt podra rebatir

la acusacin de pasividad

haciendo hincapi en que

sus ms destacados miembros

desde hace tiempo y por propia iniciativa

contribuyen de forma activa

a transformar la base

de la interpretacin.

As lleg por ejemplo

a la siguiente conclusin:

No es suficiente

con interpretar de forma distinta

los textos de Walter Benjamin.

Lo que importa

es transformarlos.

Y eso es lo que hizo.

Notas:

[1] M. Sacristn, Sobre dialctica. Barcelona, El Viejo Topo, 2010, pp. 363-373.

[2] Sobre Gustavo della Volpe, comentaba Sacristn:

a) Dificultades de traduccin (1982)

Probablemente el autor, o uno de los autores (para no exagerar) con el que yo he tenido ms dificultades en muchos aos no era un alemn, sino un italiano, Della Volpe, que escriba al dictado y luego recoga el texto que le haban tomado dando a veces perodos de pgina y media y claro, la reconstruccin es delicada y difcil. Y no porque fuera un alemn.

b) Breve noticia (1966)

Galvano della Volpe naci en Imota (Bolonia), el 24-IX-1895. Sus principales obra son: La filosofia dellesperiencia di Davide Hume (1933-1935); Eckhart o della filosofia mistica (1930-1952); Logica como scienza positiva (1950-1956); Rousseau e Marx e altri saggi di critica materialista (1957-1962).

c) Antifilosofa, antimetafsica (1968)

Numerosos marxistas contemporneos mantienen esa tradicin antifilosfica (propiamente: antimetafsica, contraria a la idea de filosofa como sistema). As escribe, por ejemplo, el fsico y filsofo J. P. Vigier. (...) el marxismo representa una ruptura en la historia (...) de la filosofa. Antes de l se intentaba encerrar el mundo en el marco de una visin a priori de sistemas necesariamente terminados y limitados. La actitud de Marx es radicalmente inversa: la visin del mundo debe surgir de la ciencia, modificarse y transformarse con ella. La prctica del conocimiento -es decir, la ciencia- se confunde con la teora filosfica misma. Con Marx irrumpe la ciencia en la filosofa y se hunde definitivamente la barrera que las separaba. En un sentido muy anlogo procede el filsofo italiano Galvano della Volpe.

d) Sistema y crtica (1968)

Un pensamiento marxista de esta orientacin excluye ante todo la idea del tratado filosfico sistemtico, reconstruccin doctrinal del mundo en la que forzosamente entrarn componentes ideolgicos. As por ejemplo, mientras el filsofo marxista de tendencia clsica, como Lukcs, escribe una Esttica  marxista, un filsofo de tendencia crtico-analtica, como Della Volpe, se contenta con una Crtica del gusto, que es un intento de fijacin de conceptos empricos -como el de obra de arte u otros menores-, as como de precisar las relaciones entre los constituyentes formales de los objetos culturales y sus sentidos histricos, de clase.

Referencias: a) Hablando con Manuel Sacristn sobre traduccin, Acerca de Manuel Sacristn, ed cit, pp. 162-163. b) Contraportada de la traduccin castellana de Crtica del Gusto. C) Manuel Sacristn, Corrientes principales del pensamiento filosfico, Papeles de filosofa, Barcelona, Icaria, 1984, pp.395-396. d) Ibidem, p. 398.

[3] Entrevista con Manuel Sacristn (Dialctica), Pacifismo, ecologismo y poltica alternativa, Icaria, Barcelona, 1987 (edicin de Juan-Ramn Capella), pp. 113-115.

[4] M. Sacristn, Althusser sin eufemismos (artculo finalmente no publicado escrito para el diario AVUI).

[5] Una conversacin con M. Sacristn, por J. Guiu y A. Munn. Entrevista para El viejo Topo (1979), De la primavera de Praga al marxismo ecologista, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2004 (edicin de Francisco Fernndez Buey y Salvador Lpez Arnal), pp. 113-114.

Referencia prlogo:

El prlogo de Sacristn en la red: http://archivo.juventudes.org/node/114

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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