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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2010

Nuevo tipo de militancia

Isabel Rauber
Rebelin


Las nuevas prcticas polticas emergidas con fuerza desde las resistencias y luchas de los movimientos sociales han conformado una nueva militancia: capaz de concertar voluntades diversas y dispersas, de dedicar parte de su tiempo a tareas de capacitacin para que las mayoras puedan participar con protagonismo creciente desplegando al mximo sus potencialidades. Se trata de una militancia consecuente con las propuestas que levanta, impuesta de que los desafos socio-transformadores no son tarea de lites mesinicas, sino que reclaman la participacin protagnica plena de las mayoras conscientes. Esto habla de diversidades que habrn de articularse y conjugarse, de pluralidad de cosmovisiones, de horizontalidad en las interrelaciones y miradas, de un nuevo tipo de organizacin y poder que se construye desde abajo, con el protagonismo de los tradicionalmente considerados de abajo.

Esto modifica de raz lo que hasta ahora se supona era la razn de ser y actuar del militante: llevar las ideas y propuestas del partido hacia el pueblo y sus organizaciones, aceptando la hiptesis de que la misin histrica de las masas populares es la de organizarse para actuar como fuerza material capaz de realizar (materializar) el programa elaborado por el partido poltico (auto)considerado vanguardia.

La creciente movilizacin social y poltica de amplios sectores y actores sociales ha ampliado el mbito de los poltico, modificado el accionar poltico y sus modos y, consiguientemente, llama a modificar la concepcin de la militancia y sus modalidades de actuacin poltica, generalmente centrada en la asistencia a las reuniones partidarias peridicas, en el anlisis de documentos internos, en disputas domsticas, en debatir su perspectiva en los congresos, etc. Sin objetar estas actividades, est claro que resultan insuficientes y confinadas al internismo.

El desafo socio-transformador actual es civilizatorio. Construir una nueva civilizacin es una tarea de gran magnitud para la que no alcanza la movilizacin de los activistas, requiere de la participacin y creatividad de millones. A ello pueden contribuir todos aquellos que se van comprometiendo con la actividad sociopoltica y tambin los intelectuales orgnicos. Esto reclama desarrollar sostenidamente prcticas democrticas, horizontales y participativas en lo que se va construyendo, en el pensamiento y en la accin.

Se trata de ir configurando en las prcticas una pedagoga de la nueva praxis poltica, aportando valiosos ejemplos para la conformacin de un nuevo tipo de militancia: solidaria, autnoma, consciente, responsable, participativa, constructora y concertadora de la participacin desde abajo, en sus comunidades, con sus compaeros/as en su sector de trabajo, en el campo, en la universidad, en el mbito sociocultural donde acte, en la vida familiar, y en la organizacin social o poltica en la que participe. En sus alforjas inspiradoras cuenta con los aportes de la educacin popular, cuyos principios y concepcin fecundan el pensamiento y las prcticas colectivas de la transformacin social. Es lamentable que todava se halle tan disociada de las prcticas polticas de la izquierda. Ello evidencia, de hecho, la sobrevivencia de la cultura vanguardista.

Es tiempo de que la izquierda partidaria y su militancia pongan fin a su distanciamiento jerarquizado respecto de los sectores sociales populares; es vital suprimir las famosas "correas de transmisin" y sustituirlas por el dilogo permanente, el aprendizaje mutuo, la horizontalidad en las decisiones y el control popular.

Para decirlo de un modo comprensible para todos/as: la izquierda tendra que realizar una autotransformacin homloga a la ocurrida en la Iglesia Catlica cuando el Concilio Vaticano II. All se explicit que la Iglesia no radicaba en el edificio del templo, sino en el pueblo de Dios, y se les dijo a los curas que haba que salir de los claustros, llegar al pueblo y convocarlo a construir lo que sera entonces su iglesia. Esto implic para los sacerdotes desde cambios en su indumentaria (sacarse la sotana distanciadora), hasta modificaciones en su forma de practicar su religin: salir a buscar y escuchar al pueblo, convivir con la poblacin donde quiera que ella estuviese y fuese.

Aquel impulso cristiano sustent prcticas comprometidas de curas y mojas militantes, abri las puertas a los llamados curas del Tercer Mundo y la Teologa de Liberacin. Si result luego mediatizado, relegado y hasta perseguido por sectores retrgrados de la institucin religiosa fue precisamente porque la experiencia fue un xito en relacin con los objetivos.

Si la izquierda partidaria y su militancia hicieran su concilio abrindose hacia los pueblos, cambiando su lgica y sus prcticas, tomando como punto de partida las realidades socioculturales de los pueblos, asimilando y aceptando su diversidad de identidades y cosmovisiones, apuntalando sus prcticas, impulsando la maduracin de pensamientos liberadores y de liberacin, contribuira a un cambio cultural y poltico colectivo radical y revolucionario. Sera razn suficiente.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rJV



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