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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-06-2010

El marco del derecho internacional
No es piratera!

Lynda Brayer y Andrew Wimmer
Counterpunch

Traducido del ingls por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.


El lunes 31 de mayo de 2010, una fuerza de comandos de lite de la armada israel atac y captur los seis barcos de la Flotilla de la Libertad de Gaza en alta mar, junto con los ms de 600 pasajeros de los buques. La flotilla transportaba ayuda humanitaria destinada al ms del milln y medio de habitantes de Gaza que estn viviendo bajo el sitio israel desde hace tres aos enteros.

Desde el ataque de aquel lunes un considerable nmero de comentaristas, as como de activistas, se han referido, demasiado elocuentemente, a los comandos como piratas y a su ataque como un acto de piratera.

Aunque esa imagen ha podido captar los titulares tanto como lo hizo el propio asalto, sta sirve tanto para restar seriedad al ataque como para impedir que comprendamos la verdadera naturaleza de su criminalidad.

El artculo 101 de la Convencin de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONUDM, o tambin conocida como Tratado de la Ley del Mar) define la piratera como cualquier acto ilegal de violencia o detencin, o cualquier acto de depredacin, cometido para fines privados por la tripulacin o los pasajeros de un buque o aeronave privados y dirigidos, en alta mar, contra otro barco o aeronave o contra personas o propiedades a bordo de tal buque o aeronave.

El Diccionario Ingls de Oxford muestra que el sustantivo pirata procede del verbo griego peiran, que significa atentar, atacar o asaltar, siendo un pirata uno que roba y saquea en los mareso patrulla en navegacin para ese propsito; alguien que practica la piratera, un ladrn del mar.

Sabemos que los comandos no eran individuos particulares que llevaban a cabo una empresa privada. Al contrario, eran miembros de la armada israel, identificables como tales por sus uniformes e insignias y por los emblemas en sus helicpteros, buques de guerra y planeadoras. No actuaban por cuenta propia, sino que fueron enviados por los dirigentes polticos y militares del Estado de Israel para llevar a cabo una misin de Estado pblicamente declarada.

Los comandos israeles tampoco atacaron y abordaron el Mavi Marmara o los otros buques para robar a los pasajeros o saquear los equipos de los barcos. No hay discusin sobre que la razn para los ataques y posterior captura de los buques, seguidos de la detencin e interrogatorios de los pasajeros, no tenan nada que ver con los propsitos y actividades asociadas a la piratera. El propsito, como declar pblicamente el Gobierno de Israel, fue impedir que los buques llegaran a Gaza, que los pasajeros desembarcaran y que su ayuda humanitaria se distribuyera entre la poblacin.

El artculo 88 del Tratado de la Ley del Mar afirma que la alta mar se reservar para propsitos pacficos estableciendo adems el artculo 89 que ningn Estado podr pretender legtimamente someter cualquier parte de la alta mar a su soberana.

Los delitos que cometi Israel durante su ataque a los buques y a los pasajeros civiles de la Flotilla de la Libertad de Gaza caen firmemente en la categora de delitos mayores. (Ya hemos escrito con respecto al estatus legal del ataque en un documento que se puede ver aqu). El asalto, ms que un acto de piratera, debe definirse como un crimen contra la paz y un crimen contra la humanidad, puesto que Israel someti parte de la alta mar a su soberana con un ataque asesino a barcos civiles desarmados. La gravedad de estos crmenes se magnifica precisamente porque el actor criminal no es un particular sino un Estado altamente militarizado, cuyo poder es exponencialmente mayor que el de cualquier persona o grupo de individuos.

Insistimos aqu en la especificacin de los trminos y sus significados. Sin un cuidadoso uso del lenguaje, como hemos visto en la mirada de artculos que se han referido al ataque como piratera, estamos condenados a la misma barbaridad de la que el ataque israel es un ejemplo. Cuando la ley es maltratada por el abuso deliberado de la lengua, el nico resultado lgico es el maltrato de los seres humanos que la ley debe proteger. El maltrato de la ley conduce, lgicamente, a la barbarie.

La claridad del lenguaje es esencial para entender la realidad en la que vivimos. Tal entendimiento es necesario si vamos a entrar en la lucha para cambiar la inmoralidad en la que el mundo se est ahogando, y para crear, en contraste, un mundo decente y civilizado.

Lynda Brayer es abogada especializada en las leyes de la guerra y en derecho internacional, en representacin de los palestinos. Vive en Haifa. Puede contactarse con ella en: [email protected].

Andrew Wimmer ha escrito sobre la utilizacin de la tortura por parte de Estados Unidos y ha participado en la organizacin poltica y la accin directa en relacin con las entregas extraordinarias (detencin y traslado extrajudicial de una persona de un estado a otro, NT). Vive en St. Louis, Missouri. Se puede contactar con l en: [email protected].

Fuente: http://counterpunch.org/brayer06092010.html



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