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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2005

Izquierda Unida en nuestras manos

Enrique Santiago Romero
Rebelin


Con la celebracin del Consejo Poltico Federal de Izquierda Unida el pasado 22 de enero, se ha cerrado una etapa en la crisis de Izquierda Unida, pero, en ningn caso se ha llegado a una solucin estable.

Por primera vez en la historia de nuestra organizacin vivimos una situacin en la que un sector quiere sacar ventaja de su posicin en la direccin an sabiendo que est en minora en la base, y al mismo tiempo, rechaza la oportunidad de alcanzar un acuerdo interno que permita la convivencia de las discrepancias, la riqueza de las posiciones contrastadas, como un ejercicio cotidiano de democracia interna.

La paradoja, que debemos resolver, es que nunca haba sido tan necesaria una Izquierda Unida capaz de romper el pensamiento nico, encauzar la rebelda de la sociedad, ser parte del propio movimiento real, poltico y social de nuestros barrios, centros de trabajo y estudio, y, en definitiva, reafirmar la autonoma de un proyecto de transformacin socialista de la sociedad. Y esta es la tarea a la que convocamos a todas y a todos quienes sienten la necesidad de forjar una fuerza capaz de constituir una oposicin consecuente al gobierno del PSOE, y luchar por la hegemona de la izquierda social.

El mayor peligro en estos momentos sera el del desnimo, la retirada, o peor an, lo que ya hemos visto otras veces: "la profeca autocumplida"; si insistimos en que no hay nada que hacer para variar el rumbo de IU, y nos marchamos, la estaremos desahuciando nosotros mismos. Pensemos slo en que si todos aquellos que han abandonado IU en los ltimos tiempos se hubiesen mantenido, hoy se hubiese producido ya el cambio por el que muchos hemos luchado. Un cambio en el que seguimos empeados, y alcanzaremos a travs del trabajo cotidiano, la presentacin de alternativas y el recurso a todos los cauces que nos ofrece la organizacin.

Depende de nosotros

Poco creble resultara nuestro propsito de transformar la sociedad si ni siquiera nos sentimos capaces de transformar la organizacin de la que somos parte esencial, tanto numrica como cualitativamente. Hoy las razones que dieron origen a IU siguen ms vigentes que el primer da. La organizacin pertenece a cada compaera y compaero dispuestos a luchar por este proyecto de izquierda transformadora. Ante la irresponsabilidad de una direccin, la responsabilidad de quienes s tenemos un proyecto, no decae, sino que crece. El futuro de Izquierda Unida est en nuestras manos, depende de nosotros.

Si la pluralidad es una de las seas de identidad de IU, y el reflejo de las distintas sensibilidades polticas es una condicin de la democracia interna, an falta mucho para poder afirmar que nos dirigimos por el buen camino.

El proceso abierto de cara a la VIII Asamblea Federal supona un reto para toda la militancia de Izquierda Unida. Exiga una definicin de nuestros objetivos, escuchar la voz del conjunto de la organizacin, reconstruir la identidad propia que se ha venido diluyendo en los ltimos aos y, por fin, constituir una direccin que reflejase fielmente los sentimientos de todas y todos los afiliados expresados en el proceso.

Pero quienes se empean en "una oposicin influyente y exigente", parece que van por otros caminos; tienen su vista puesta, no en la base de la organizacin, sino en sus relaciones con el Gobierno. Somos conscientes de que la marcha de la organizacin, su capacidad de mantenerse sin rupturas constantes es una responsabilidad que, aunque corresponde en primer lugar en quienes detentan el aparato, recae tambin, ante la irresponsabilidad de los primeros, en quienes nos vemos abocados a plantear el proyecto de futuro, la alternativa, y somos desplazados de una posible direccin integral, a pesar de haber tenido el respaldo mayoritario de la VIII Asamblea.

Esta paradjica situacin se puede ver en el proceso de eleccin de la Comisin Permanente de IU, el rgano ejecutivo que afronta la poltica cotidiana de la organizacin; su utilizacin sectaria es algo que ni siquiera estaba prevista en nuestros estatutos, pero nunca hizo falta pues ningn coordinador general abus jams de la ventaja que le conceden las normas al ser l quien propone una lista completa a la Presidencia Federal, que se limita a aprobar o rechazar la propuesta, pero que no puede presentar lista alternativa. Fue ese espirit de pluralidad el que permiti que desde los orgenes de IU, incluso grupos que posean una escasa representatividad fueran acogidos en la direccin. Hoy, los tiempos han cambiado, se valora la uniformidad, y las dos candidaturas que obtuvieron ms del 50% de los votos en la Asamblea Federal, recibieron una oferta de constituir el 20% de la direccin permanente. Eso es, y no otra cosa, lo que ha impedido mi participacin en la Comisin Permanente. An despus de haber sufrido la ilegitimidad de la Comisin de Garantas, y la interpretacin leguleya de los estatutos para permitir un tercer mandato de Gaspar Llamazares sin el respaldo preceptivo del 60%, no podamos legalizar una actitud tan poco democrtica como estrecha de miras, con una presencia que hubiese sido utilizada como aval de un procedimiento antidemocrtico.

El abandono del proyecto

Sin olvidar la utilizacin torticera que se ha hecho de las normas internas, no podemos detenernos en ello, nos condenaramos a una tarea estril. Sin embargo, lo importante es comprender que la crisis de IU es, en lo esencial, el reflejo de una crisis poltica relacionada con los procesos que vivimos en la sociedad. Desde procesos ms generales, como la cada de los regmenes del Este, o el mantenimiento del crecimiento econmico en los pases capitalistas desarrollados, a otros mucho ms cercanos como el triunfo electoral del PSOE de ZP y el fracaso en las urnas de nuestra propia organizacin han llevado a algunas compaeras y compaeros a extraer la errnea conclusin de que el proyecto socialista carece de vigencia. La identidad propia de IU, como proyecto transformador que se concreta en un Movimiento Poltico y Social, se ha ido desvirtuando, para ponernos, acrticamente en muchos casos y sin debate alguno en otros, a la estela del PSOE.

La actual direccin de IU, se puede sentir hbil navegante pero la realidad es que nos conducen al pairo de los acontecimientos. Los ejemplos son abundantes, si bien destaca entre ellos la incapacidad de gestionar una poltica federal de IU ante el proyecto de reforma del estatuto vasco, conocido como Plan Ibarretxe. Nos ha colocado en una situacin pattica, pero sobre todo ha demostrado que la frase de Gaspar Llamazares "he entendido el mensaje, la nueva direccin ser la ms colectiva y plural de Izquierda Unida", era huera en ambos trminos.

No ha entendido, sino que, lejos de la federalidad, escenifica un desmembramiento de la organizacin, sin valenta para abrir una discusin interna y liderar el proceso tanto en lo interno como en la sociedad. No es un tema secundario, como refleja la agresiva manifestacin del da 22 de enero en Madrid, convocada por la AVT. La derecha est abriendo un campo de batalla, apoyada en la actitud del PSOE, que an permanece en el "abrazo del oso" con que el PP le retiene en un pacto llamado "antiterrorista" exponente de un maniquesmo frentista entre nacionalismo espaol y nacionalismo vasco, y del que le resulta muy difcil alejarse, pues ha cado en su propia trampa, y es acusado de tibio o de favorecer a los terroristas cada vez que intenta distanciarse de la poltica del PP. Por otro lado, Ibarretxe puede perder el control de la situacin, acorralado por el Gobierno y por sus propias limitaciones, lo que puede desatar una situacin de grave conflicto en el Pas Vasco, y un clima de tensin que favorezca a la extrema derecha en el conjunto del Estado espaol.

Ante ello IU aparece pidiendo su parte, en lugar de exigir al PSOE que rompa con el PP y emprenda un camino que permita la solucin poltica del conflicto vasco dentro del marco constitucional actual o futuro. No se puede pretender que para compensar el pacto por la derecha del PSOE con el PP, hagamos otro pacto "por la izquierda", del PSOE con IU. Parece ms una comedia de enredo que poltica seria.

Para profundizar en esa lnea, y tambin sin haberlo discutido en la organizacin, se anuncia, nuevamente sin debate interno previo, un pacto de legislatura con el Gobierno del PSOE. Esto es reivindicar la identidad propia de IU? Nos proponen todos los inconvenientes de estar en un gobierno, sin ninguna de sus ventajas.

Parece que el mismo PSOE que intent reiteradamente destruir IU, incluso convenciendo con papeles institucionales a algunos miembros destacados, ahora quiere ayudarnos con altruismo. Acaso Gaspar Llamazares no comprende a donde nos conduce este proceso? El PSOE busca, como es lgico, la mayora absoluta en unas prximas elecciones, el PP les est ayudando, y parece que algunos compaeros nuestros caen en la celada.

Ser oposicin, construir la alternativa

Si no se produce una catstrofe en el terreno econmico, el Gobierno del PSOE puede conseguir ese objetivo, y lo har, no olvidemos, a costa, en parte, de IU. As, un perodo de gobierno que muestra a las claras las contradicciones de la poltica de los dirigentes del PSOE, que debiera ayudarnos a recobrar el apoyo perdido en la sociedad al evidenciar las limitaciones de su poltica, personificada por un Solbes o un Bono, y la necesidad de una fuerza transformadora, se puede convertir en un nuevo retroceso para IU, absorbida por el PSOE. Si la gente tiene que elegir entre dos fuerzas reformistas se quedar con la ms grande, la original.

Por todo ello, es urgente para la revitalizacin de IU, que seamos capaces de proponer un programa de accin comn, que tenga como objetivo prioritario el construir una oposicin de izquierdas, republicana y alternativa, al gobierno del PSOE, a la vez que evita el avance de la derecha y de las polticas conservadoras. Los contenidos deberan partir de los problemas polticos y sociales ms acuciantes: precariedad y polticas de empleo, derechos sociales, medio ambiente, lucha contra la exclusin social, igualdad de gnero, e identidad antibelicista, en un compromiso decidido contra la militarizacin de las relaciones internacionales.

Elemento esencial de esta propuesta es la definicin de un modelo de federalismo que partiendo del reconocimiento de una realidad plurinacional del Estado espaol, y el reconocimiento del derecho de autodeterminacin de los pueblos, combine la descentralizacin del poder poltico con la democratizacin del mismo. Ser capaces de articular la defensa de los derechos de los pueblos con la unidad en la reivindicacin de los derechos sociales. Necesitamos articular un nuevo proceso de convergencia republicano y socialista, con centenares de miles de personas, dispuestas a luchar por superar las limitaciones del actual marco constitucional, entrando con iniciativas, y no a rastras, en lo que ya se est denominando como una segunda transicin.
Los ritmos de cambio en una organizacin suelen ser ms largos del plazo que ofrece una Asamblea Federal. An as, es innegable que hemos puesto ese cambio en marcha y ha obtenido el respaldo de la mayora de la organizacin.

Nada en la historia est decidido de antemano, el futuro de IU, tal como venimos demostrando no depende slo de sus dirigentes, depende del conjunto de la organizacin de todas las compaeras y compaeros, especialmente la militancia que desde las Asambleas de Base ha sabido rebelarse y presentar batalla, conscientes de lo que estaba en juego, aportando vitalidad a un movimiento imparable para la renovacin que puede determinar el futuro para IU como fuerza transformadora, como autntico Movimiento Poltico y Social. Es cuestin de tiempo, pero sobre todo de expresin de la rebelda y el trabajo cotidiano.



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