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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-06-2010

La estrategia del zigzag

Alberto Piris
Republica.es


La historia del pensamiento militar est llena de sorprendentes contenidos, expresados por lo general en trminos poco comprensibles para el profano. Ya de las legiones romanas se dice que utilizaban el llamado orden oblicuo, que al atacar al enemigo en diagonal permita desequilibrar sus lneas y ser superior a l en el lugar elegido. Un ataque de costadillo, como hubiera dicho un castizo. Y el sempiterno Clausewitz, cuya cita no puede faltar siempre que se trate de estrategia militar, no dud en llamar principio de polaridad al hecho, ms que evidente para todos, de que en una batalla cada una de las dos partes quiere vencer, y la victoria de una ser la derrota de la otra.

Hagamos una honrosa excepcin a lo anterior: Sun Tzu tambin escribi sobre la guerra, pero lo hizo en trminos mucho ms sencillos y sin recurrir a expresiones esotricas (suponiendo que las traducciones que utilizamos sean fieles al idioma en que se expres el estratega chino). Sus frmulas eran sencillas, tales como: El que sabe cundo hay que combatir y cundo no, ser el vencedor. Sorprende que una mxima tan elemental no formara parte del acervo intelectual de Bush, por limitado que fuese, cuando decidi golpear dos veces seguidas sobre el temible avispero de Oriente Medio, sin pensrselo mucho y con el estimable apoyo moral del entonces presidente del Gobierno espaol.

Los que, cadetes de las academias militares o alumnos de las escuelas de Estado Mayor, tuvimos que estudiar los diversos aspectos del llamado arte de la guerra, comentbamos desenfadadamente a veces que, al fin y al cabo, tanto la estrategia poltica como la militar se basan en antiguas frmulas que el paso del tiempo ha confirmado y algunas de las cuales, probablemente, tienen su origen en las operaciones cinegticas de nuestros antepasados prehistricos. Amagar y no dar; quien da primero, da dos veces; ver sin ser visto; no te fes ni de tu padre (a la que hoy habra que aadir no te creas ni lo que ves, en esta poca de imgenes digitales trucadas).

Viene esto a cuento de la embrollada intervencin militar de EEUU en Afganistn y de las declaraciones de un funcionario de la Casa Blanca, al ser preguntado sobre la estrategia que all desarrollan las fuerzas estadounidenses. Conviene empezar recordando que la conocida operacin Libertad duradera, con la que EEUU pretende erradicar las bases terroristas de ese pas, se arrastra desde octubre de 2001 entre dudas, vacilaciones y fracasos, sin alcanzar su objetivo. Hace ya seis meses que Obama decidi reforzar sus tropas, a la vez que estableca la fecha del comienzo de la retirada en julio del 2011.

Desde entonces la sensacin de impotencia y fracaso reina entre los dirigentes del Pentgono. La Casa Blanca anuncia una reunin para el prximo mes de diciembre, a fin de revisar fechas, plazos y compromisos. Confirman esta sensacin de desconcierto las declaraciones del comandante en jefe de EEUU en Afganistn, general McChrystal, que afirm que las operaciones preparadas contra los talibanes en la zona de Kandahar se ejecutarn ms despacio que lo que se haba previsto inicialmente, segn se lee en International Herald Tribune.

El ya citado funcionario de la Casa Blanca se ha referido a la estrategia de EEUU en Afganistn de este modo: Algunos indicios nos hacen pensar que no se va a seguir una lnea recta de progreso. Se describira mejor como una lnea en zigzag. Algunos das, habr dos pasos hacia adelante y uno hacia atrs, o un paso adelante y dos atrs. Es curioso escuchar, repetida en boca de un alto cargo estadounidense, la vieja mxima revolucionaria que Lenn escribi a principios del pasado siglo, lo que muestra, una vez ms, la universalidad de algunas estrategias, aunque cambien sus nombres.

Aadida queda, por tanto, la estrategia del zigzag a la larga lista de sus predecesoras en la historia de las guerras. Como muchas de stas, la nueva estrategia tambin tiene un nombre ms sencillo, que todos entienden: es la estrategia de la duda, del no saber bien qu hacer y de intentar contentar a las innumerables partes implicadas en el prolongado conflicto afgano.

Partes ya de por s numerosas y contrapuestas (Senado, Congreso, Pentgono, Gobierno afgano, grandes corporaciones de EEUU, as como su sector financiero, sus industrias, etc.), a las que ahora se van a unir los diversos agentes que intentarn gestionar los antagnicos intereses que inevitablemente surgirn, si es cierta la reciente informacin sobre el descubrimiento de valiosos yacimientos minerales en Afganistn, efectuado por un equipo de prospeccin del Pentgono. A las sospechas obligadas (qu pinta un equipo del Pentgono perforando el suelo afgano?) se aade el temor que anuncia la idea de que Afganistn se pueda convertir en la Arabia Saud del litio, como se informa en The New York Times.

Pobres afganos, lo que se les viene encima! Algo no muy distinto, aunque a escala mucho mayor, de lo que para los rifeos supuso la Guerra de Melilla de 1909 (y su continuacin en la Guerra de Marruecos, que dur hasta 1927), en cuyo origen se hallaba la explotacin espaola de las minas de hierro de Beni Bu Ifrur, en las que tenan intereses unos destacados prohombres de la aristocracia financiera. Cambie el lector lugar, aos, personajes y guerras, pero conserve la idea de lo que supone la explotacin minera en un pas ocupado militarmente en rgimen de protectorado. Comprobar que los problemas se repiten, aunque se inventen nuevos nombres para viejas estrategias.

Fuente: http://www.republica.es/2010/06/17/la-estrategia-del-zigzag/



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