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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-06-2010

Pueblos originarios y luchas sociales en Amrica Latina

Jos Bustos
Kaosenlared


Quienes son los pueblos originarios

Los llamados pueblos originarios son los descendientes de civilizaciones que existan en Amrica Latina antes de la llegada de los espaoles. Durante la colonia, cuando los conquistadores se preguntaban si los indgenas eran seres humanos, una buena parte de ellos fueron explotados literalmente hasta la muerte en las minas de oro y plata, y otra parte en las explotaciones agrcolas, donde toda la familia tena la obligacin de trabajar para el patrn, gratuitamente, hasta sus ltimos das. Este sistema, llamado encomienda, importado de la Europa medieval, vino a representar, por un lado, una de las armas principales del genocidio, y por otro lado, la primera usurpacin masiva de tierras indgenas.

Pero no todos los indgenas sufrieron la explotacin econmica y la represin cultural bajo la colonia. Sus principales victimas fueron los que habitaban en regiones de montaa, o en las tierras bajas aptas para la agricultura. Los que habitaban en regiones selvticas, de difcil acceso y sin ningn inters econmico preciso, fueron dejados en paz hasta pocas ms recientes. La primera agresin que stos van a sufrir de parte de poblaciones no indgenas, va a ser a fines del Siglo XIX y comienzos del XX, cuando se desat la locura colectiva de la explotacin del caucho. Poco tiempo despus, a partir de los aos 50 del siglo pasado van a comenzar las actividades de prospeccin y explotacin petroleras y con ellas la represin generalizada de todo intento de oposicin indgena.

Por lo dems, cuando se habla de poblaciones originarias no se hace referencia a un conjunto humano homogneo. Por un lado, se trata de una multitud de etnias con lenguas, creencias y costumbres muy diferentes que han conseguido permanecer en sus territorios ancestrales. Por otro lado, de una minora considerable que ha sido expulsada de esos territorios y que pueblan hoy las favelas, las barriadas, etc. etc., es decir, los grandes cinturones de miseria de las ms importantes ciudades del sub-continente. Todas estas poblaciones de origen indgena fueron y siguen siendo las principales protagonistas del xodo rural y, a pesar de los esfuerzos por conservar su identidad cultural, han sufrido y sufren en el destierro urbano intensos procesos de aculturacin.

Qu los ha proyectado al escenario politico?

Despus de haber vivido excluidos, desde siempre, tanto poltica como econmicamente, los pueblos indgenas han hecho en las ultimas dcadas, una sbita irrupcin en la vida poltica de varios pases. Esta irrupcin es una de las consecuencia del desarrollo del neoliberalismo que ha llevado a muchos gobiernos a privilegiar, para mayor beneficio de las multinacionales, la explotacin a ultranza de los recursos naturales, con destino al mercado mundial de materia primas, en particular del petroleo, del gas, y de algunos minerales. Tambin, para asegurarles, con vistas la crisis que nos prepara el cambio climtico, el control de otros recursos vitales, como las fuentes potenciales de hidroelectricidad y de las grandes reservas de agua dulce.

Como una buena parte de estas riquezas naturales se encuentran precisamente en los territorios ancestrales de los pueblos originarios, el conflicto de estas poblaciones con el Estado era inevitable. El Estado, en efecto, propietario formal de todas las riquezas del subsuelo, se crey en capacidad de poder disponer de esos territorios, sin tener en cuenta la presencia de estas poblaciones y sin respetar el Derecho a la consulta que le impone el Convenio 169 de la OIT (Organizacin internacional del trabajo). Para los gobernantes, sirvientes solcitos de las multinacionales, como para el resto de la poblacin, la resistencia de los pueblos indgenas fue una verdadera sorpresa.

Ocurre que esta agresin capitalista es extremadamente grave, pues no slo tiene que ver con la usurpacin de los territorios ancestrales, sino tambin con los modos de explotacin de esos recursos, altamente nocivos para la naturaleza y para las condiciones de vida de esos pueblos. En algunos casos se trata de la deforestacion, con todo lo que implica en perdidas de biodiversidad, para implantar cultivos intensivos, a veces de productos genticamente modificados, y que van a ser regularmente fumigados con agrotxicos, dainos para la salud humana y animal, y contaminantes de las napas freticas. En otros casos, de perforaciones petroleras, o de la apertura de minas, algunas a cielo abierto, que tienen la particularidad de consumir enormes cantidades de agua, y de contaminar as los ros y lagunas y de impedir toda produccin agrcola para la alimentacin humana o animal.

Conscientes del peligro vital que afrontan, muchos pueblos indgenas se han levantado en masa contra esas implantaciones y, en la coyuntura actual, marcada por la crisis del capitalismo, han logrado suscitar la adhesin activa de grandes sectores populares. Es esta base social multitudinaria, y por supuesto multitnica, la que ha hecho de las luchas de los pueblos originarios la principal resistencia que haya encontrado hasta ahora el neoliberalismo, y la que ha abierto nuevas perspectivas electorales, como ha ocurrido en Bolivia, a candidatos que forman parte de esas poblaciones, o que defienden sus principales reivindicaciones.

La importancia y la complejidad de sus reivindicaciones

La lucha indgena tiene la particularidad de cuestionar integralmente la arquitectura del sistema que los pases latinoamericanos, en el momento de la independencia, han copiado de modelos europeos. En efecto, para satisfacer sus reivindicaciones, lo primero que hay que hacer, inevitablemente, es refundar esos pases, es decir, reformular las cartas constitucionales, a fin de reconocer que son multinacionales, multitnicos y multilingues. Inmediatamente despus de este reconocimiento, tambin inevitablemente, hay que restituir a esos pueblos la propiedad de sus territorios ancestrales y acordarles la capacidad jurdica de administrarlos conforme a sus intereses.

La refundacin de un pas, para reconocer que no es slo de algunos sectores, sino de todos los que lo habitan; para reconocer que algunos de esos sectores son propietarios legtimos de los territorios en los cuales han vivido desde el alba de la humanidad, y que en ellos gozan del derecho de administrarlos como mejor les parezca, constituyen -qu duda puede caber?- conquistas revolucionarias. Conquistas que solo pueden obtenerse en el contexto de un proceso de cambio, con una relacin de fuerzas largamente favorable a los intereses populares.

Sin embargo, no se puede ni se debe ocultar que esas reivindicaciones entraan riesgos mayores, debido a las contradicciones sociales y polticas que pueden generar, y que abren la posibilidad a la manipulacin o instrumentalizacin de esas contradicciones por aquellos -los mismos de siempre-que no aceptan esa sbita y radical reorganizacin del pas. En este aspecto vale recordar las relaciones sulforosas que tuvieron los indgenas Misquitos con la Revolucion Sandinista, precisamente cuando se estaba implementando la autonoma de los territorios indigenas.

Entre estos riesgos potenciales, tal vez el primero, tenga que ver con la tentacin secesionista de algunas regiones ricas a las que les pesa compartir el beneficio de sus negocios con las regiones pobres del pas. Un proceso de cambio orientado a satisfacer las reivindicaciones de las poblaciones originarias, implicando la remodelacin del sistema, es siempre una excelente ocasin para tratar de obtener la particin del territorio nacional. Esta tentativa de secesin ya se ha visto en Bolivia, felizmente desarticulada por el gobierno central.

Cuando se trata de reconocer y revalorizar las particularidades culturales de las poblaciones, el carcter tnico cada una de ellas puede tambin revelarse un factor de graves contradicciones internas, como se ha visto en otras regiones del mundo (en el Este europeo, en Africa, etc.) llegando incluso a masacres y enfrentamientos fratricidas. En este aspecto, por slo citar un ejemplo, no debe subestimarse la utopa de ciertos grupos indgenas de reconstruir el Tahuantinsuyo (el Imperio Inca), lo que implicara por lo menos la tentativa de reformular las fronteras nacionales actuales.

Otro problema potencial tiene que ver con la capacidad de las poblaciones indgenas, una vez que hayan obtenido la autonoma, de asumirse como parte integrante y solidaria de un conjunto nacional. Los pases pobres, en el mundo capitalista y globalizado del presente, sin capitales y tecnologas, no tienen la menor posibilidad de privarse de la explotacin de los recursos naturales que existen en el subsuelo de los territorios indgenas. Sabrn encontrar estas poblaciones, y el Estado, los modos de explotacin de estos recursos de manera que no entraen perjuicios irreversibles en la naturaleza, que beneficien a todos y que ayuden al desarrollo socio-econmico del pas? Algunas experiencias recientes, en pases como Ecuador, parecen indicar que este tema puede ser tambin objeto de conflictos.

La cosmovisin indgena, un nuevo paradigma post-capitalista?

La cosmovisin indgena, panteista y animista, que les impone a las poblaciones un respeto sagrado a la naturaleza (a la Pachamama), parece corresponder a la principal exigencia del momento actual frente a los desafos que se derivan del cambio climtico. En efecto, el extraordinario desarrollo de la produccin de riquezas, de las ltimas dcadas, concentrada en un escaso numero de compaas multinacionales, se ha hecho en detrimento de la salud del planeta, al extremo de poner en peligro inminente la vida de ciertas especies, entre ellas, la de los seres humanos.

Combatir las causas del cambio climtico y tratar de salvar todo lo que puede an ser salvado en los ecosistemas impone, a la humanidad entera, un comportamiento frente a la naturaleza semejante al de las poblaciones originarias. Este comportamiento, de asociar indisolublemente su propia vida, a la vida de la Pachamama, es una de las manifestaciones del instinto de conservacin que el hombre moderno ha olvidado. A tal punto llega la enajenacin que nos ha provocado la sociedad capitalista.

Sin embargo, un cambio sbito de mentalidad a nivel mundial, es imposible, por mucho que millones de personas internalicen muy rpidamente el respeto por la naturaleza. El verdadero cambio en la relacin del hombre con la naturaleza slo podr ser la consecuencia de una modificacin radical de las formas de produccin de bienes y servicios, y esa modificacin slo podr ser la consecuencia, tambin, de un cambio de sistema social, regido por otros valores que los de la sociedad capitalista.

Desde ese punto de vista, la cosmovisin de las poblaciones originarias, esta lejos de representar una alternativa, o un nuevo paradigma post-capitalista, como lo pretenden algunos intelectuales y dirigentes indgenas, pues toda alternativa pasa necesariamente por la definicin de las caractersticas principales de la sociedad que se quiere construir, y de los medios para alcanzarla. Eso no impide, evidentemente, que los valores que los pueblos indgenas han sabido preservar -el respeto de la naturaleza, la solidaridad, la cooperacin, el sentido de pertenencia a la comunidad, la armona social, entre otros-, formen parte de los preceptos ticos de la nueva sociedad.

Fuente: http://www.kaosenlared.net/noticia/129936/pueblos-originarios-luchas-sociales-america-latina



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