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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-06-2010

Alemania se atraviesa en el camino del gobierno econmico de la UE

Michael R. Krtke
Freitag


La desolada situacin de la UE forz a la unidad en su cumbre. Pero no habr un gobierno econmico de la UE; Berln se atraviesa en su camino.

Al ladrn, al ladrn!, gritaban los buenos ciudadanos y sus respetables medios de comunicacin, hasta que finalmente se les ha respondido con el paraguas de salvacin de la UE. Ahora que est abierto, los mercados parecen poco impresionados. Pero los gobiernos de la UE han saltado por encima de su sombra: por miedo a la prxima crisis bancaria, que inexorablemente estallar cuando los desvalorizados ttulos de deuda pblica se apilen en los balances contables de los bancos; y por miedo a la prxima crisis crediticia, que paralizar el prstamo interbancario a causa de la mutua desconfianza imperante entre las entidades.

Dadas estas circunstancias, el Banco Central Europeo (BCE) ha empezado finalmente a comprar emprstitos pblicos de los Estados de la UE. El salvador mayor de los Estado de la eurolandia es incluso un funcionario alemn. En caso de necesidad, dispondr de 440 mil millones de euros para evitar acechantes quiebras pblicas. Es decir, que lo que har ser evitar que lo propiamente inevitable la reestructuracin de la deuda sea a costa de los acreedores, los bancos, cargndolas a los contribuyentes. Los bonos de deuda pblica de la UE, hasta hace poco considerados un demonio de todo punto vitando, estn a la vuelta de la esquina, aunque nadie se atreve a decirlo abiertamente.

Espaa necesita crdito

Se trata, aparentemente, es del euro; pero la cuestin de fondo es quin tiene vara alta en eurolandia: los Gobiernos, los Parlamentos, el electorado o la aristocracia financiera internacional? No se dejar esta ltima obnubilar por el fondo de rescate de 750 mil millones de euros. Lo sabe demasiado bien: algunos de los pases que lo garantizan son ellos mismos candidatos potenciales al rescate. Jugando con el miedo a las quiebras pblicas se pueden hacer maravillosos negocios milmillonarios: el caso de Grecia ha venido a proporcionar desde abril pasado una prueba contundente.

Portugal ha rechazado valientemente acudir al fondo de rescate, y ha pagado por ello un precio relativamente alto. Se logr el pasado 9 de junio la refinanciacin de una deuda pblica milmillonaria, pero los intereses para el nuevo emprstito a diez aos rebasaron claramente el 5% que exigira el fondo de rescate europeo, conforme a la recomendacin de sus creadores.

Espaa se acerca cada vez ms al abismo, aunque a fines de mayo Madrid logr colocar sin problemas 3,52 mil millones de euros de deuda pblica a diez aos. Los intereses fueron impresionantes 4,07%, pero todava anduvieron por debajo de los de la agencia de rescate. En julio toca una nueva refinanciacin por un montante de 16,2 mil millones de euros. Aun si funcionara, la crisis bancaria persiste. Puesto que la burbuja inmobiliaria ha reventado, las cajas de ahorro espaolas se hallan sentadas sobre una montaa de miles de millones de hipotecas fallidas, y los acreedores de las mismas nacionales y extranjeros; bancos europeos y fondos de pensiones tiemblan por su dinero. De dnde sacar Zapatero los miles de millones que se precisan para el rescate de las cajas de ahorros? A menudo, no queda sino la fusin de varias entidades, pero tambin las resultantes de la fusin necesitarn ms dinero. Precisamente, uno de los grupos bancarios fusionados que incluye a Caja Madrid acaba de exigir ayudas pblicas por valor de 4,5 mil millones de euros.

Convencida de su inestabilidad y de su menguada solvencia, la agencia de calificacin Moodys acaba de rebajar la calificacin de la deuda pblica espaola. Y lo ha hecho, para mayor escarnio, con idntico argumento que el utilizado antes por la agencia Fitch para justificar ese paso: el nuevo programa de austeridad pblica de Zapatero destruye toda perspectiva de animacin de la coyuntura econmica. Y en efecto: el ahorro caiga quien caiga constituye un peligro real. Gracias a la liberalizacin del mercado de trabajo resulta ahora particularmente fcil despedir a la gente.

Si Espaa, que representa un 12% del PIB de la UE, es desangrada econmicamente y puesta de rodillas, los campeones exportadores alemanes lo notarn en sus bolsillos. No tienen el menor motivo para alegrarse de la poltica espaola de austeridad pblica. Igualmente difcil le resultar al gobierno francs embriagarse con la sangra social de la coalicin nigrogualda en [democristianos y liberales] en Berln. Alemania, la economa nacional ms fuerte de la eurozona, no hace con ello sino perjudicase a s propia y daar a sus vecinos. Pues el programa de ahorro del gobierno federal no har sino seguir agostando un mercado interior que vive de los asalariados. El presidente de la Repblica francesa, Nicolas Sarkozy, ha sido ms que obsequioso con Angela Merkel: el modelo exportador alemn esa mezcla nica de elevada productividad y dumping fiscal y salarial funciona nicamente merced a los persistentes desequilibrios de la eurozona.

La industria alemana consiente la Unin Monetaria como programa sin ejemplo histrico de promocin de sus exportaciones, mientras le cueste poco o nada. Alemania, manifiestan, atarxicos, los franceses, debera reforzar su fiscalidad y animar su mercado interior. Amistosos, se privan de aadir que Alemania debera proceder tambin a reformas estructurales de fondo, como las que empiezan a acometer ya otros pases exportadores del mundo, como China, Brasil y la India.

Anloga consideracin vale para Grecia, pues tambin all el programa de austeridad y ahorro pblico lo que conseguir no es sanear los presupuestos, sino hundir a la economa griega en una depresin de larga duracin. A diferencia de Alemania, los griegos no disponen de una mquina de exportacin a la que confiarse. Por consecuencia, las agencias de calificacin se mostraron salvajemente resueltas a degradar definitivamente la deuda pblica griega a la condicin de bonos basura. Y tambin con el argumento de que los programas pblicos de austeridad, lejos de sanar el dficit presupuestario, lo que lograran es agravar la crisis y hacerla duradera. Mientras tanto, los buenos los buenos burgueses griegos, cuya evasin fiscal fue factor de capital importancia en la bancarrota de las finanzas pblicas, ponen su patrimonio a buen recaudo en el extranjero. Desde comienzos de ao, los bienhabientes griegos han transferido al exterior sus buenos 20 mil millones de euros, para solaz de intermediarios financieros y gestores inmobiliarios londinenses. No puede sorprender a nadie que el gobierno griego vuelva a coquetear intensamente con prestamistas chinos y libios.

Dogmas estpidos

Con todo y con eso, la desolada situacin europea fuerza a la unidad de alemanes t franceses. El motor de la eurozona la asociacin germano-gala balbucea de nuevo. De la mano, desafan al G20. En unos pocos das, en la Cumbre de Toronto, tendrn ocasin de presentar al ilustre Club su exigencia de un impuesto bancario y de fiscalizacin de las trsnsacciones financieras. Aun si Attac celebrara eso nombrando miembros honorficos a Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, lo cierto es que la propuesta difcilmente fascinar a los partidarios de la lnea dura en el G20.

No habr, en cambio, como se figura el presidente de la Repblica francesa, gobierno econmico de la eurozona; habr, eso s, ms consultas y ms cumbres de crisis convocadas de urgencia. Lo que vaya ms all de eso, ser excluido por Berln, porque montara tanto como transferir competencias. Sin embargo, la cosa est clara, y de nada servirn los sucesivos vetos de Merkel: quien dice euro, no puede quedarse aqu, y tiene que seguir pensando: coordinacin, trabajo conjunto, responsabilidad compartida. Incluso --hay que fastidiarse! planificacin y fiscalizacin del conjunto del desarrollo econmico. Slo dogmas estpidos se atraviesan hoy en el camino de este principio de cooperacin.

Michael R. Krtke es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Mnima Estrella

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3418


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