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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-06-2010

Mucho money para dividir a Sudn

Jorge Luis Rodrguez Gonzlez
frica ma


Dividir a Sudn! El viejo sueo norteamericano sigue en pie, y para ello estn disponibles las arcas de Washington. Mucho, mucho money nunca falta para las guerras y la desestabilizacin corre por la canalita para invertir en la fragmentacin de uno de los ms extensos y ricos estados africanos, y en la construccin de un nuevo satlite pro estadounidense en la regin.

Hoy, uno de los puntos esenciales de la agenda norteamericana para Sudn es allanar el camino para que se cumpla por completo el Acuerdo Integral de Paz (CPA), uno de los logros de la diplomacia intervencionista de Bush.

Firmado hace cinco aos en Naivasha, Kenya, dicho convenio es de vital importancia para EE.UU., pues segn lo acordado, las regiones del Norte y el Sur, que llevaban unos 20 aos en enfrentamiento por el control de los recursos naturales, compartiran el poder y la administracin de las riquezas hasta 2011, cuando se debe realizar un referndum en el que la parte meridional del pas decida si quiere seguir unido al Norte o votar por su independencia.

A Washington se le hace la boca agua nada ms de pensar que en la regin austral sudanesa pudiera levantarse un estado independiente con muchas riquezas petroleras, si quedara desgajado del pas producto del referndum. El nuevo fortn le servira a EE.UU. como un satlite en la regin, y le facilitara an ms el trabajo sucio para socavar al gobierno islamista de Omar Hassan al Bashir.

Para este ao, EE.UU. tiene pensado utilizar 42 millones de dlares, solo para continuar las operaciones de apoyo a la implementacin del CPA. Ello se traduce en el sostn logstico y el asesoramiento para transformar al Ejrcito de Liberacin del Pueblo de Sudn (SPLA) guerrilla que opera en el Sur en una verdadera fuerza militar profesional, capaz de enfrentarse al gobierno, as como para la creacin y fortalecimiento del entramado institucional de la porcin desgajada.

A travs de la diplomacia, supuestamente en funcin del establecimiento de la democracia occidental y la paz, Washington intenta destruir el estado sudans, dando mucho dinero, como mismo vena haciendo a travs del apoyo armamentstico y entrenamiento militar al SPLA, dirigido hasta su muerte, en julio de 2005, por John Garang, quien fue alumno de la escuela de las Fuerzas Especiales estadounidenses en Fort Benning, Georgia. De la misma manera oper Washington en Darfur, cuando dio su espaldarazo a grupos insurgentes de esa regin occidental sudanesa, que se enfrentan a la administracin central por las mismas razones: poder y recursos naturales.

Las cuentas para desestabilizar parecen no tener fin en las arcas de Washington. El rotativo local Sudan Tribune, reporta que la cnsul norteamericana en Juba capital de esa regin surea, Ava Rogers patentiz el compromiso de su pas con el referndum, en un encuentro con el vicepresidente del gobierno de esa regin semi autnoma, Riek Machar Teny, al contarle que se destinaran 60 millones de dlares para los arreglos de esa consulta.

La exuberante suma ser canalizada a travs de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), tan famosa como la CIA en crear e incentivar conflictos internos. En ese fin tambin participarn otras agencias estadounidenses calificadas de independientes.

El desembolso, por supuesto, ha sido celebrado por muchos polticos partidarios de la separacin, como un buen trabajo de Washington, y esperan ingenuamente quizs no, y estn montados en la misma montaa rusa que tras una divisin del Estado, los del Sur construirn mucho mejor su destino y vivirn felices y agradecidos de la cooperacin de la potencia americana. Pero esa intervencin con guantes de seda tiene un alto costo poltico y econmico.

La historia lo dice todo: 17 aos en las hipcritas listas de pases patrocinadores del terrorismo que EE.UU. se arroga el derecho de elaborar; ms de diez aos de constantes sanciones y castigos para ahogar el desarrollo econmico de ese pas pobre; amenazas de intervenciones militares; anuncios de apretones de mano a cambio de sumisiones; un bombardeo a una planta de productos farmacuticos en 1998; y un cambio de rgimen porque el actual no se alinea a los intereses imperialistas y, desafiante, busca su porvenir a travs de negocios con pases como China, India, o Malasia Acaso el pueblo sudans puede esperar algo bueno de ese que se vende como un amigo?

Fuente: http://hablemosdeafrica.blogspot.com/" target="_blank"> http://hablemosdeafrica.blogspot.com/


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