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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-06-2010

Tras la orga especulativa, ajuste para (casi) todos
El gobierno de los bancos

Serge Halimi
Le Monde Diplomatique


El 10 de mayo de 2010, tranquilizados por una nueva inyeccin de 750.000 millones de euros en la caldera de la especulacin, los tenedores de ttulos de Socit Gnrale ganaron un 23,89%. Ese mismo da, el presidente francs, Nicolas Sarkozy, anunci que, por razones de rigor presupuestario, no se prorrogara una ayuda excepcional de 150 euros a las familias en dificultades. As, de crisis financiera en crisis financiera, crece la conviccin de que el poder poltico ajusta su conducta a la voluntad de los accionistas. Peridicamente, democracia obliga, los representantes electos convocan a la poblacin a privilegiar a aquellos partidos que los "mercados" preseleccionaron por su inocuidad.

La sospecha de prevaricacin socava poco a poco la confianza en cada invocacin al bien pblico. Cuando Barack Obama reprende al banco Goldman Sachs para justificar mejor sus medidas de regulacin financiera, los republicanos difunden inmediatamente un spot (1) que recuerda la lista de donaciones que el Presidente y sus amigos polticos recibieron de "La Firma" en las elecciones de 2008: "Demcratas: 4,5 millones de dlares. Republicanos: 1,5 millones de dlares. Los polticos arremeten contra la industria financiera, pero aceptan los millones que les aporta Wall Street". Cuando, fingiendo su preocupacin por proteger el presupuesto de las familias pobres, los conservadores britnicos se oponen a que se fije un precio mnimo a las bebidas alcohlicas, los laboristas responden que se trata ms bien de complacer a los dueos de los supermercados, hostiles a una medida semejante desde que convirtieron el precio de las bebidas alcohlicas en un producto gancho destinado a adolescentes fascinados por el hecho de que la cerveza pueda costar menos que el agua. Finalmente, cuando Sarkozy elimina la publicidad de los canales pblicos, todos imaginan las ganancias que la televisin privada dirigida por sus amigos Vincent Bollor, Martin Bouygues, etc. obtendr de una situacin que los exime de cualquier competencia en el reparto del botn de los anunciantes.

Este tipo de sospechas se remonta lejos en la historia. Ahora bien, muchos hechos que deberan escandalizar pero a los cuales uno se resigna se ven minimizados por un "Eso siempre ha existido". Ciertamente, en 1887 el yerno del presidente francs Jules Grvy sacaba partido de sus parientes en el Elseo para negociar condecoraciones oficiales; a comienzos del siglo pasado, la Standard Oil daba rdenes a muchos gobernadores de Estados Unidos. Y en lo que respecta a la dictadura de las finanzas, ya en 1924 se haca referencia al "plebiscito cotidiano de los tenedores de bonos" -los acreedores de la deuda pblica de la poca-, tambin llamados el "muro de dinero". No obstante, con el tiempo, algunas leyes regularon el papel del capital en la vida poltica. Incluso en Estados Unidos: a lo largo de la "era progresista" (1880-1920) y despus del escndalo Watergate (1974), siempre como consecuencia de movilizaciones polticas. En cuanto al "muro de dinero", las finanzas se colocaron bajo tutela en Francia tras la Liberacin. En suma, eso "siempre ha existido", pero eso tambin puede cambiar.

Y volver a cambiar... pero en el sentido contrario. El 30 de enero de 1976, la Corte Suprema de Estados Unidos anulaba varias disposiciones claves votadas por el Congreso que limitaban el papel del dinero en la poltica (fallo Buckley contra Valeo). Razones invocadas por los jueces? "La libertad de expresin no puede depender de la capacidad financiera de los individuos para involucrarse en el debate pblico". Dicho de otro modo, regular el gasto es coartar la expresin... En enero ltimo, este fallo se ampli hasta el extremo de autorizar a las empresas a gastar lo que quisieran para impulsar (o combatir) a un candidato.

En otros lugares, desde hace unos veinte aos, entre los antiguos aparatchiks soviticos metamorfoseados en oligarcas industriales, los empresarios chinos que ocupan un lugar destacado en el seno del Partido Comunista, los jefes del Ejecutivo, ministros y diputados europeos que preparan, a la manera estadounidense, su reconversin en el "sector privado", un clero iran y militares paquistanes embriagados por los negocios (2), el derrape venal se ha sistematizado. Esto influye en la vida poltica del planeta.

En la primavera de 1996, al trmino de un primer mandato muy mediocre, el presidente William Clinton preparaba su campaa de reeleccin. Necesitaba dinero. Para conseguirlo, tuvo la idea de ofrecer a los donantes ms generosos de su partido pasar una noche en la Casa Blanca, por ejemplo en la "habitacin de Lincoln". Puesto que acercarse al sueo del "Gran Emancipador" no estaba ni al alcance de los bolsillos ms pequeos ni era la fantasa obligada de los ms grandes, se subastaron otros placeres. Como el de "tomar un caf" en la Casa Blanca con el presidente de Estados Unidos. Por lo tanto, los potenciales donantes de fondos del Partido Demcrata se encontraron con numerosos miembros del Ejecutivo encargados de regular su actividad. El portavoz del presidente Clinton, Lanny Davis, explic ingenuamente que se trataba de "permitir a los miembros de los organismos de regulacin conocer mejor los asuntos de la industria en cuestin" (3). Uno de esos "cafs de trabajo" puede haber costado miles de millones de dlares a la economa mundial, favorecido el crecimiento de la deuda de los Estados, y provocado la prdida de decenas de millones de empleos.
"Los pobres no hacen donaciones pblicas"

As, el 13 de mayo de 1996, algunos de los principales banqueros de Estados Unidos fueron recibidos durante noventa minutos en la Casa Blanca por los principales miembros de la Administracin. Junto al presidente Clinton, el secretario del Tesoro, Robert Rubin, su adjunto encargado de Asuntos Monetarios, John Hawke, y el responsable de la regulacin de los bancos, Eugene Ludwig. Por una casualidad seguramente providencial, el tesorero del Partido Demcrata, Marvin Rosen, tambin participaba en la reunin. Segn el portavoz de Ludwig, "los banqueros discutieron la legislacin futura, incluidas las ideas que permitiran quebrar la barrera que separa a los bancos de las dems instituciones financieras".

Aleccionado por el crac burstil de 1929, el New Deal haba prohibido a los bancos de depsitos arriesgar imprudentemente el dinero de sus clientes, lo que obligaba luego al Estado a rescatar a esas instituciones por temor a que su eventual quiebra provocara la ruina de sus numerosos depositantes. Firmada por el presidente Franklin Roosevelt en 1933, la reglamentacin, an vigente en 1996 (ley Glass-Steagall), disgustaba fuertemente a los banqueros, preocupados por ser parte de los beneficiarios de los milagros de la "nueva economa". El "caf de trabajo" tena como objetivo recordarle ese desagrado al jefe del Ejecutivo estadounidense en momentos en que ste se preocupaba por lograr que los bancos financiaran su reeleccin.

Unas semanas despus del encuentro, los teletipos de agencia informaron de que el Departamento del Tesoro enviara al Congreso un paquete de leyes "que cuestionaba las normas bancarias establecidas seis decenios atrs, lo que permitira a los bancos lanzarse ampliamente en el mercado de seguros y en el sector de los bancos de negocios e inversiones". Lo que sigui es de pblico conocimiento. La derogacin de la ley Glass-Steagall fue firmada en 1999 por un presidente Clinton reelegido tres aos antes, en parte gracias a su botn de guerra electoral (4). Esta derogacin atiz la orga especulativa de los aos 2000 (sofisticacin cada vez mayor de los productos financieros, del tipo de crditos hipotecarios subprime , etc.) y precipit el crac econmico de septiembre de 2008.

En realidad, el "caf de trabajo" de 1996 (hubo 103 del mismo tipo en el mismo periodo y en el mismo lugar) no hizo ms que confirmar la fuerza de gravedad que inclinaba la balanza en el sentido de los intereses de las finanzas. Porque fue un Congreso de mayora republicana el que enterr la ley Glass-Steagall, conforme a su ideologa liberal y a los deseos de sus "mecenas"; los congresistas republicanos tambin recibieron dlares de los bancos. En cuanto a la Administracin de Clinton, con o sin "caf de trabajo", no habra resistido mucho tiempo a las preferencias de Wall Street: su secretario del Tesoro, Robert Rubin, haba dirigido Goldman Sachs. Al igual que Henry Paulson, a cargo del Tesoro estadounidense durante el crac de septiembre de 2008. Tras haber dejado morir a los bancos Bear Stearns y Merryl Lynch -dos competidores de Goldman Sachs- Paulson rescat a American Insurance Group (AIG), una aseguradora cuya quiebra habra afectado a su mayor acreedor... Goldman Sachs.

Por qu una poblacin que no est compuesta en su mayora por ricos acepta que sus representantes satisfagan prioritariamente las demandas de los industriales, de los abogados de negocios, de los banqueros, al punto que la poltica termina consolidando las relaciones de fuerza econmicas en lugar de oponerles la legitimidad democrtica? Por qu cuando esos mismos ricos son elegidos se creen autorizados a exhibir su fortuna? Y a proclamar que el inters general requiere satisfacer los intereses particulares de las clases privilegiadas, las nicas con el poder de hacer (invertir) o impedir (deslocalizar), y a las que por lo tanto es necesario seducir ("tranquilizar a los mercados") o contener (lgica del "escudo fiscal")?

Estas preguntas llevan a evocar el caso de Italia. En ese pas, uno de los hombres ms ricos del planeta no se sum a un partido con la esperanza de influir en l, sino que cre el suyo, Forza Italia, para defender sus intereses empresariales. De hecho, el 23 de noviembre de 2009, La Repubblica public la lista de las dieciocho leyes que favorecieron al imperio comercial de Silvio Berlusconi desde 1994, o que le permitieron escapar a las acciones judiciales. Por su parte, el ministro de Justicia de Costa Rica, Francisco Dall'Anase, ya advierte sobre una etapa posterior. La que ver en ciertos pases un Estado, ya no slo al servicio de los bancos, sino de grupos criminales: "Los crteles de la droga se apoderarn de los partidos polticos, financiarn las campaas electorales, y tomarn luego el control del Ejecutivo" (5).

A propsito, qu impacto tuvo la (nueva) revelacin de La Reppublica en el destino electoral de la derecha italiana? A juzgar por su xito en las elecciones regionales de marzo ltimo, ninguno. Todo sucede pues como si el relajamiento habitual de la moral pblica hubiera inmunizado a poblaciones resignadas a la corrupcin de la vida poltica. Por qu indignarse entonces cuando los representantes se preocupan continuamente por satisfacer a los nuevos oligarcas, o por alcanzarlos en la cima de la pirmide de los ingresos? "Los pobres no hacen donaciones pblicas", sealaba con bastante razn el ex candidato republicano a la presidencia John McCain, quien se convirti en lobbista de la industria financiera.

Un mes despus de su partida de la Casa Blanca, William Clinton gan tanto dinero como en sus cincuenta y tres aos de vida. Goldman Sachs le pag 650.000 dlares por cuatro discursos. Por otro, pronunciado en Francia, cobr 250.000 dlares; esta vez el que pag fue el Citigroup. En el ltimo ao del mandato de Clinton, el matrimonio haba declarado ingresos por 357.000 dlares; entre 2001 y 2007, sum un total de 109 millones de dlares. Actualmente, la celebridad y los contactos adquiridos a lo largo de una carrera poltica se canjean sobre todo una vez que esta carrera ha terminado. Los puestos de administradores en el sector privado o de asesor de bancos reemplazan ventajosamente un mandato popular que acaba de concluir. Y, como gobernar es prever...

Pero el "pantouflage" (6) ya no se explica nicamente por la exigencia de permanecer miembro vitalicio de la oligarqua. La empresa privada, las instituciones financieras internacionales y las organizaciones no gubernamentales conectadas a las multinacionales se convirtieron, a veces ms que el Estado, en lugares de poder y de hegemona intelectual. En Francia, el prestigio de las finanzas as como el deseo de forjarse un futuro dorado desviaron a muchos egresados de la Escuela Nacional de Administracin (ENA), de la Escuela Normal Superior (ENS) o de la Escuela Politcnica de su vocacin de servidores del bien pblico. El ex alumno de la ENA y de la ENS y ex primer ministro Alain Jupp confes haber experimentado una tentacin semejante: "Todos hemos estado fascinados, e incluso, perdn, los medios de comunicacin. Los golden boys , era formidable! Esos jvenes que llegaban a Londres y que estaban all frente a sus ordenadores y transferan miles de millones de dlares en unos instantes, que ganaban cientos de millones de euros todos los meses, todo el mundo estaba fascinado! (...) No sera del todo sincero si negara que yo mismo cada tanto me deca: caramba, si hubiera hecho eso tal vez hoy estara en una situacin diferente'" (7).

"Ningn arrepentimiento" en cambio para Yves Galland, ex ministro de Comercio francs convertido en presidente de Boeing France, una empresa competidora de Airbus. Ningn arrepentimiento tampoco para Clara Gaymard, esposa de Herv Gaymard, ex ministro de Economa, Finanzas e Industria: tras haber sido funcionaria en Bercy (sede del ministerio), y luego embajadora itinerante delegada de la Agencia Francesa de Inversiones Internacionales, se convirti en presidenta de General Electric France. Conciencia tranquila tambin para Christine Albanel, que durante tres aos ocup el Ministerio de Cultura y Comunicacin. Desde abril de 2010, sigue a cargo de la comunicacin... pero de France Tlcom.

La mitad de los ex senadores estadounidenses se convierten en lobbistas , a menudo al servicio de las empresas que haban regulado. Lo mismo sucedi con 283 ex miembros de la Administracin de Clinton y 310 ex miembros de la Administracin de Bush. En Estados Unidos, el volumen de negocios anual del lobbying rondara los 8.000 millones de dlares. Suma enorme, pero con un rendimiento excepcional! En 2003, por ejemplo, el impuesto sobre las ganancias obtenidas en el extranjero por Citigroup, JP Morgan Chase, Morgan Stanley y Merril Lynch se redujo del 35% al 5,25%. Precio del lobbying: 8,5 millones de dlares. Beneficio fiscal: 2.000 millones de dlares. Nombre de la norma en cuestin: "Ley para la creacin de empleos estadounidenses" (8)... "En las sociedades modernas -resume Alain Minc, egresado de la ENA, asesor (ad honorem ) de Sarkozy y (asalariado) de varios grandes empresarios franceses-, se puede servir al inters general en otro lugar que no sea el Estado, como en las empresas" (9). El inters general, todo est ah.

Esta atraccin por las "empresas" (y sus remuneraciones) no ha dejado de hacer estragos en la izquierda. "Una alta burguesa se renov -explicaba en 2006 Franois Hollande, entonces primer secretario del Partido Socialista francs-, en momentos en que la izquierda asuma responsabilidades, en 1981. (...) Es el aparato del Estado el que provey al capitalismo de sus nuevos dirigentes. (...) Provenientes de una cultura del servicio pblico, accedieron al estatus de nuevos ricos, dando ctedra a los polticos que los haban designado" (10). Y que fueron tentados a seguirlos.

El mal les parece tanto menor cuanto que a travs de los fondos de pensiones, los fondos de inversin, etc., un sector creciente de la poblacin encaden, a veces sin quererlo, su destino al de las finanzas. Actualmente es posible defender a los bancos y a la Bolsa fingiendo preocuparse por la viuda sin recursos, por el empleado que compr acciones para mejorar su salario o garantizar su jubilacin. En 2004, el ex presidente George W. Bush bas su campaa de reeleccin en esa "clase de inversores". The Wall Street Journal explicaba: "Cuanto ms accionistas son los electores, ms apoyan las polticas econmicas liberales asociadas a los republicanos. (...) El 58% de los estadounidenses tiene una inversin directa o indirecta en los mercados financieros, frente al 44% hace seis aos. Ahora bien, en todos los niveles de ingresos, los inversores directos son ms proclives a declararse republicanos que los no inversores" (11). Se entiende que Bush haya soado con privatizar las jubilaciones.

"Esclavos de las finanzas desde hace dos decenios, los Gobiernos slo se volvern contra stas si los agreden directamente hasta el punto de que les parezca intolerable", anunciaba el mes pasado el economista Frdric Lordon (12). El alcance de las medidas que Alemania, Francia, Estados Unidos y el G-20 tomarn contra la especulacin en las prximas semanas dir si la humillacin cotidiana que "los mercados" infligen a los Estados, y la clera popular que aviva el cinismo de los bancos despiertan en los gobernantes, cansados de ser tratados como lacayos, la poca dignidad que les queda.

Notas:
(1) Vdeo disponible en: www.monde-diplomatique.fr/19172
(2) Serge Halimi, "El dinero"; Behrouz Arefi y Behrouz Farahany, "El imperio econmico de los pasdaran' "; y Ayesha Siddiqa, "Elecciones y negocios militares en Pakistn", Le Monde diplomatique en espaol , enero de 2009, marzo de 2010 y enero de 2008 respectivamente.
(3) Esta cita, al igual que las dos siguientes, han sido extradas de "Guess Who's Coming for Coffee?", The Washington Post , National Weekly Edition, 3 de febrero de 1997.
(4) Thomas Ferguson, "Le trsor de guerre du prsident Clinton", Le Monde diplomatique , Pars, agosto de 1996.
(5) Citado por London Review of Books , Londres, 25 de febrero de 2010.
(6) Trmino que designa en Francia la migracin de altos funcionarios de la Administracin pblica a confortables puestos del sector privado (N. del T.).
(7) "Parlons Net", radio France Info, Pars, 27 de marzo de 2009.
(8) Dan Eggen, "Lobbying pays", The Washington Post , 12 de abril de 2009.
(9) Radio France Inter, Pars, 14 de abril de 2010.
(10) Franois Hollande, Devoirs de vrit , Stock, Pars, 2006, pgs. 159-161.
(11) Claudia Deane y Dan Balz, "Investor Class' Gains Political Clout", The Wall Street Journal Europe , 28 de octubre de 2003.
(12) "La pompe phynance", en http://blog.mondediplo.net , 7 de mayo de 2010.
Serge Halimi es el director de Le Monde diplomatique.

Fuente:
http://www.monde-diplomatique.es/isum/Main?ISUM_Portal=1

rCR



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