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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-06-2010

Mirando a Bolivia desde la fila

Juan Carlos Pinto Quintanilla
Rebelin


 

... Ocurri que por una circunstancia que le sucede en algn momento de su vida a todo ciudadano de este pas, me encontr a las 8 de la maana de un da cualquiera en las puertas de una oficina pblica... rostros maaneros mezclaban su cansancio en un gran tumulto de personas que tom forma alborotada cuando las puertas se abrieron y todos corrieron en pos de la deseada ventanilla en el interior del vetusto edificio... a continuacin aparecieron sendas colas que serpenteaban por el patio todo cubierto de material de construccin, mientras decenas de obreros demolan parte de las oficinas de los pisos de arriba, derramando pedazos sobre los empeados madrugadores...

... As transcurri la primera hora, en filas que nunca avanzaban, y donde en los rostros se observaba la parsimonia de aceptar lo que siempre ha sido as, sin protestar, sin conversar, sin molestar, continuar esperando... mientras tanto, ya en lo avanzado de la hora, empezaron a llegar otras personas que apresuradas y sin ningn miramiento acudan a los primeros puestos aduciendo premura. Esas decenas de individuos eran los que impedan que las filas avanzaran, pues algunos que vean que la viveza criolla funcionaba, no dudaban en romper el orden asumido para plegarse al tumulto de los coladores... algunos tmidamente reclamaron el respeto al orden y tuvieron como respuesta el desdn y el insulto.

... En algn momento apareci un guardia de polica que intent ordenar algo en alguna fila, pero al menor descuido tena a alguna persona colada con la excusa de que slo quera preguntar algo... en otras filas se senta el cansancio, del sol, de los materiales de construccin que no cesaban de caer, de los golpes del mazo del albail, de las entradas y salidas de los camiones con escombros que hacan que las filas se desintegraran por un instante, y luego se rearticularan con nuevos coladores recin llegados...

... Alguien luego de las dos horas de espera, empez a repartir fichas con nmeros en una de las filas, no sabemos bien si fue parte de la iniciativa de los que hacan cola o de los funcionarios, lo cierto es que dicha iniciativa no funcion nunca en las otras mltiples filas...

... En fin luego de largusima espera, y con el nmero 132 en la mano, llegu a destino en la nica fila organizada; para encontrarme con la novedad de que mi trmite recin deba ser realizado al ao siguiente y no ahora porque existen demasiados pendientes de otros aos... la funcionaria simplemente me insinu que deba pasar por informaciones... donde por supuesto me aguardaba otra interminable cola que gast otra parte de mi tiempo para que simplemente me repitieran la informacin...

... Apesadumbrado y luego de haber perdido la maana, tuve el sentimiento comn de frustracin de todo ciudadano que pasa por esta experiencia cotidiana... luego pens que detrs de las filas del pas existe un horizonte de vida que merece ser reflexionado...no es un tema tan slo latinoamericano y del tercer mundo, pues tambin las encontramos en el primer mundo con el ritmo ordenado y matemtico que suelen tener esos ciudadanos junto al Estado que los ordena...

... En las filas siempre est mayoritariamente el pueblo trabajador, los que madrugan y suelen hacer del esfuerzo su cotidianidad, es decir sobrevivir con el trabajo que realizan aunque alcance para muy poco. Son los que suelen creer y soar con un mundo que valore su esfuerzo y que estn convencidos de que es la forma correcta de hacer las cosas y de dar ejemplo para los dems... sin embargo su tarea termina cuando su trmite concluye o bien le toque una siguiente fila en alguna otra parte, es as que las filas, como el sistema, muchas veces individualizan las conciencias y priorizan las necesidades propias sobre las de los dems...

... Luego estn los que llegan tarde, y sin esfuerzo encuentran acomodo para adelantarse, estos slo existen porque estn los otros, los que se callan y aguantan sumisamente el atrevimiento ajeno... Aquellos son los que normalmente conocen las reglas de lo urbano y de lo que se ha mal denominado viveza criolla para explicar el oportunismo y aprovechamiento de las circunstancias en beneficio propio; muchos dirigentes polticos han sido parte de esta escuela y los hay de dos clases, aquellos que sobre las miradas y algunos insultos suelen colar descaradamente y aducir luego premura, o bien mimetizarse en la fila para luego putear contra los coladores; y estn los otros, los segundones que calladamente se asimilan a la iniciativa de los ms osados para lograr beneficios propios si le va bien

... Estn las condiciones en las que la fila-vida se mueve en el pas, con lluvia de escombros y dificultades; pero la vida sigue con la terca conviccin de que todo es parte de la trama de la sobrevivencia que hay que aguantar, de esta manera, son horas, das, aos de hacer lo mismo pensando que quizs ese da ser mejor, y si es peor, consolarse con la alegra de seguir vivos... hasta cuando y hasta cuanto puede seguir una vida de fila de nadies que slo hace lo que debe y hace mucho que ha dejado de soar en una vida sin filas?... sin embargo son esos nadies que tienen la sola preocupacin de sobrevivir que han hecho un pas como el nuestro; con un pueblo profundamente explotado, aplastado pero tambin con una resistencia silenciosa de largo aliento y la explosin intempestiva cuando los argumentos se agotan... por eso la fila guarda en los espritus tantos sentimientos individuales como rebeldas colectivas ...

... Pero an hay otro elemento que subyace al comportamiento de todo: la ausencia de reglas con todos y de todos. Aquellas que existen son improvisadas por los funcionarios de turno o bien por los integrantes de la fila que buscan el respeto de lo comn a travs del cumplimiento de sus derechos. Los primeros en medio de las vetustas estructuras, improvisan recursos para cumplir mnimamente sus funciones, normalmente tienen sobrecarga de trabajo y se dan modos para lograr un extra salarial que recae en los ciudadanos, que para lograr que se haga efectivo su derecho deben pagar un plus econmico o poltico a estos micro espacios de poder, que segn suben en jerarqua se convierten en verdaderas fortunas que se hacen en el espacio pblico y demasiadas veces con el erario pblico

... Los otros, los de la fila, son los ciudadanos annimos que han hecho posible este pas, los movimientos y organizaciones sociales que han organizado la resistencia y no han dejado de interpelar al poder excluyente hasta proponer otra Bolivia posible... tambin estn los que representan al silencio rebelde de los otros, los comunitarios que desde la memoria larga y desde la identidad propia, siempre fueron parte de las luchas... todos, sin embargo y an cuando el Estado ha sido permeado a la presencia ciudadana, siguen esperando que alguien atienda la fila

... En definitiva, encontramos en la fila reflejado el mundo desinstitucionalizado en el que todava vivimos, en el que no terminamos de reconstituir un contrato social asumido por los pedazos que hacen este pas, que permita que las cosas funcionen, que los derechos de todos se respeten y que la autoridad (comunitaria y estatal), como servicio encomendado, establezca puentes de encuentro para una mejor convivencia. Todava no termina de existir una institucionalidad libremente asumida, Estado Plurinacional le llamamos, que haga sentir parte de un mismo pas a las diferentes identidades que la componemos, aunque ya tenemos una visin plurinacional del pas que somos. Todava existen quiebres estructurales no resueltos que impiden que las razones que nos unen se conviertan en el fundamento para seguir. Siguen las filas en una marcha catica y sin sentido, bajo las reglas del Estado Republicano que heredamos, todava no asumimos en lo cotidiano que la historia es nuestra, que las reglas se reinventan en funcin de todos, que los ciudadanos tenemos el poder de crear y somos los que estamos construyendo al Estado Plurinacional desde nuestra propia idea del servicio y la participacin... necesitamos descolonizar nuestras instituciones, pero sobre todo el pensamiento y la accin ciudadana para liberarla de la opresin y la domesticacin de esperar un amo que ordene, para hacer posible que nuestro sueo colectivo y posible nos haga creativos y responsables del poder colectivo que estamos construyendo


 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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