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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-06-2010

Si nos doblan el pulso, el capitalismo neoliberal ms depredador nos saltar a la yugular
Para qu una huelga general?

Juan Manuel Arags
El Peridico de Aragn


En un pas como el nuestro, con una democracia de tan baja intensidad, con nula cultura de participacin, gracias, en buena parte, a una dictadura de cuarenta aos, con un tejido social muy dbil, parece que se hace necesario explicar para qu sirve una huelga general. Especialmente cuando ya empiezan a machacarnos con argumentos tan peregrinos como que una huelga general no servir para sacar al pas de la crisis. Daz Ferrn, ese dechado de amor a la patria, paradigma de empresario, crisol de virtudes, ejemplo de esfuerzo en el trabajo (cmo si no iba a amasar su considerable fortuna, sino trabajando muchas ms horas que el resto de los mortales?), ya nos ha advertido, preocupado por el bienestar general, que una huelga es lo que menos conviene a nuestro pas.

Habr que coincidir con ciertas voces, en efecto, en que una huelga no va a servir para sacar al pas de la crisis. Sin duda, como un libro no sirve para cascar nueces o un martillo no nos ser til para conectarnos a internet. Porque una huelga general no tiene ese cometido, entre otras cosas porque quienes la proponen y quienes la llevan a cabo no tienen los mecanismos para revertir una situacin de crisis.

Dicho esto, dejando claro que quienes apoyamos una huelga general no lo hacemos pensando que vamos a sacar al pas de la crisis de esa manera, para qu, entonces, una huelga general? En este caso concreto, entiendo que la huelga no debe ir siquiera dirigida contra la reforma laboral propuesta por el Gobierno, sino que debe tener un objetivo mucho ms serio y profundo: convertirse en voz de una ciudadana que dice basta a un profundo proceso de agresin contra sus derechos sociales. Pues algo ha de quedar claro, y es que lo que nos jugamos en los prximos meses es que los verdaderos poderes que rigen nuestras vidas sepan a qu se enfrentan.

Si lo que van a tener enfrente es una ciudadana movilizada, atenta a la defensa de conquistas histricas, o si se van a encontrar con un paseo triunfal, carente de obstculos, en el que la reforma del mercado laboral y la rebaja del salario a los funcionarios no es sino un primer paso para posteriores medidas ms profundas. El envite que nos hace el neoliberalismo ms voraz se dirige al centro del estado de bienestar adquirido en Europa a lo largo del siglo XX, a nuestro sistema de salud, de educacin, de pensiones.

Es decir, la huelga general tiene un objetivo fundamentalmente poltico, pues debe dejar claro a nuestros dirigentes polticos qu polticas no estamos dispuestos a aceptar. A los sindicatos, y se es uno de los sntomas de su alejamiento de su cometido fundamental, recogido en sus propios documentos, la consecucin de una sociedad ms justa, la palabra "poltica" les provoca sarpullidos. Nada les inquieta ms que una huelga que sea tachada de poltica, como se ha visto en otras convocatorias. Algunos entendemos que toda huelga es poltica, pues es una expresin de desacuerdo con decisiones polticas. Y en este caso, el objetivo poltico de la misma debera ser tomado como bandera. Porque, sin ninguna duda, hay otras polticas que las que se aplican, porque ese mensaje de que no se puede hacer otra cosa es el falso mensaje con el que ya nos martillean cada da para que asumamos el sacrificio quienes no hemos generado esta crisis, al tiempo que quienes la han provocado continan aumentando sus beneficios. Claro que hay otras polticas, que implican la recuperacin del control de la economa por los poderes democrticos, disputndoselo a las mafias econmicas supranacionales, como el Fondo Monetario Internacional o el club Bilderbeg, polticas que graven el flujo de capitales, que establezcan reglas del juego en el mbito financiero, que adopten una fiscalidad progresiva, que socialicen los beneficios de bancos y cajas. Quieren ms propuestas? Hay muchas, muchsimas ms. Y lo ms curioso es que, probablemente, si se aplicaran esas medidas, adems de salir de la crisis, el 80% de la poblacin las encontrara razonables.

El problema es que quienes disean las polticas y quienes, a pesar de haber sido elegidos para representarnos, deciden someterse y arrodillarse ante sus seores, no estn dispuestos a aplicar medidas que perjudiquen a esa exigua minora que detenta el poder econmico. Por eso, la batalla es poltica y la huelga general su instrumento indispensable. Si nos doblan el pulso, el capitalismo neoliberal ms depredador nos saltar a la yugular. De nuestra respuesta depende que esa entidad difusa que es el mercado, carente de cualquier lmite y control, se enseoree de nuestras vidas y se imponga a la democracia o que sean las instituciones democrticas quienes tomen en sus manos las decisiones que afectan a la ciudadana.

A eso debe contribuir una huelga general.

Juan Manuel Arags. Profesor de Filosofa de la Universidad de Zaragoza.

Fuente: http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=591158



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