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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-06-2010

World Cup Inc. Tarjeta roja para la FIFA y las elites sudafricanas

Patrick Bond
www.counterpunch.org


El Mundial empez el viernes con un 1-1 entre el equipo local y Mxico en el estadio Soccer City de Johannesburgo, y con el mismo resultado entre los EEUU e Inglaterra la noche siguiente (las dos en Occidente), junto al infame centro vacacional Sun City. Slo la herida Alemania destac realmente en el primer fin de semana, apalizando 4-0 a Australia, aqu en Durban.

El ruido de 40.000 vuvuzelas ─las omnipresentes bocinas de plstico de tres dlares─ es tan estrepitoso como se esperaba, pero para ser francos, la visin ms tremenda es el ataque por conmocin y espanto de Coca-Cola: un ataque de histeria ultranacionalista consistente en lemas comerciales que inducen a agitar banderas del capital multinacional es lo ms intimidatorio.

Aprovechando las dbiles defensas legales y polticas de Sudfrica, Coke registr las dos palabras open happiness y contrat al engolado cantante somal Knaan para Wave the Flag, se llev a artistas africanos de primersima categora, cargndose a los msicos locales, a los que dej gruendo por el inadecuado tratamiento que recibieron en el glamuroso concierto de inauguracin del jueves en Soweto. Invitaron incluso al cameruns Roger Milla, que cambi el mundo de la celebracin de goles para siempre con su icnica danza de la bandera de crner en el Mundial de 1990, como cursimente pretenden los publicistas de la pgina web de Coca-Cola. La accin sigue con un montaje de jugadores haciendo alarde de sus movimientos, representando la evolucin las celebraciones de sus goles, que llega hasta nuestros das. Un sonriente Roger Milla es el siguiente, contemplando la accin en la tribuna y bebindose una Coca-Cola; asiente con la cabeza en aprobacin de las celebraciones de gol originadas por su danza.

Embriagar tanto como es posible, no faltan los contragolpes culturales y anlisis contrahegemnicos ( http://www.ukzn.ac.za/ccs tiene un observatorio diario del Mundial, adherido al Observatorio de Protesta Social). Al menos Coca-Cola no atrapar jams al maestro del hip-hop de la juventud de Durban Ewok, cuyo Shame on the Beautiful Game constituye aqu un nuevo modelo de cancin protesta. Tambin tienen prohibidos a los 15 mayores artistas raperos que los pinchadiscos Magee y Nio reunieron con Funk Nouveau, de Brooklyn, el sello Blackler Mastering y el productor Eliot Leigh, y editaron Emile YX, que recuerda al grupo de Ciudad del Cabo Black Noise Crew: nosotros pagaremos la factura para que ellos puedan patear la pelota.Lasfugas de capital enpago de la factura y en beneficios de la financiacin del disco (un 30% mayores que en 2006) para la Federacin Internacional de Asociaciones de Ftbol (FIFA) son slo algunos de los conspicuos errores de nuestros gobiernos nacionales y locales. He aqu un paquete con las seis tarjetas rojas socioeconmicas del Mundial ms dainas y que valdra la pena revocar:

1) Prioridades dudosas y derroche;

2) Beneficios astronmicos para la FIFA y corrupcin poltica;

3) Aumento de la deuda externa y de las importaciones en medio de penurias econmicas generalizadas;

4) Incumplimiento de las promesas de redistribucin de la riqueza desde las capas ms altas a las ms bajas;

5) Suspensin de libertades democrticas, y

6) Represin de la creciente protesta.

Considrenlas de una en una y aydennos a responder si un giro de 180 grados podra paliar el dao infligido.

De entrada, el derroche ha tenido su expresin ms evidente en los estadios, incluyendo nuevos campos (en Durban, Ciudad del Cabo, Port Elizabeth, Nelspruit y Polokwane), adems del despilfarro para la extravagante renovacin del Soccer City. Qu acontecimientos podrn llenar esas tribunas despus del ltimo partido de ftbol en julio? Cuntos mandatarios tuvieron decepciones como la de Durban, esto es, que pujaran con xito por los futuros Juegos Olmpicos? Esos elefantes blancos cuestan al Estado 3.100 millones de dlares en subvenciones. El ms caro, 580 millones, es Green Point, en Ciudad del Cabo, con 65.000 asientos. Es estpido y racista, pues el estadio existente en la ciudad de Athlone podra haber albergado las semifinales aadiendo asientos suplementarios. Pero, segn el informe de la FIFA, mil millones de espectadores no quieren ver ese nivel de chabolas y pobreza.

El estadio de 70.000 asientos de Durban, Moses Mabhida, el bolso de Alien de 380 millones de dlares (segn el humorista Pieter Dirk-Uys) es una delicia de visin, tanto ms cuanto que mantiene alejados de nuestra vista y mente los enormes bloques de viviendas de la ciudad, las depuradoras de aguas, las centrales elctricas, los hospitales, las escuelas y carreteras, as como el absurdo aumento de su coste (ms de 225 millones de dlares). Es ms difcil alejar todo esto de la vista en el estadio de al lado, Absa, campo del equipo de rugby Sharks, de 52.000 asientos y que podra haberse ampliado fcilmente. Los Sharks haban dicho que no tenan suficiente dinero como para trasladarse al Mabhida, debido a la caresta del alquiler, y espera una batalla de titanes en torno a la destruccin del viejo estadio para forzar la situacin. Esta tarjeta roja podra levantarse mediante la imposicin de una tasa sobre beneficios de constructoras destinada a equipamientos para ciudades deprimidas (incluyendo a sus campos de ftbol polvorientos y pedregosos).

La segunda tarjeta roja es por la cultura de la corrupcin y el exceso de lujo de la FIFA en Sudfrica, el pas de mayor desigualdad del mundo. No se trata slo de las insensibles peticiones de su jefe, Seep Blatter, tales como la instalacin de nuevos y lujosos lavabos en uno de los ms destacados hoteles de Sudfrica. Estn apareciendo informes de sobornos a jugadores, rbitros y funcionarios. Lord Triesman, que presidi la Asociacin de Inglaterra de Ftbol y encabeza su candidatura para el Mundial de 2018, pretenda en una conversacin telefnica pinchada, que Espaa y Rusia estn intentando pagar a los rbitros para amaar partidos. El periodista Declan Hill destaca que la FIFA no ha hecho nada eficaz para detener este tipo de cosas. Otra forma de corrupcin incluye la pena de muerte impuesta a los denunciantes dentro de la propia empresa en la ciudad ms oriental, Nelspruit: al menos ocho muertes sospechosas relacionadas con el estadio de 40.000 asientos Mbombela y una lista negra que seala profundas grietas en el partido gobernante. El segundo mayor problema de corrupcin, como apunta el periodista britnico y autor del apasionante libro Foul!,Andrew Jennings, es que la indescriptible estructura que han instalado est diseada para entregar el juego a las necesidades del capitalismo global sin controles ni restricciones. Slo cheques.

Esas fugas de capital son razn suficiente para una tercera tarjeta roja: el enorme importe de la factura, que en Sudfrica hace subir la deuda externa a ms de 80 millones de dlares. En acuerdos que Pretoria intent esconder al diario Mail&Guardian, ha quedado ahora patente que la FIFA no slo no pagar impuestos, sino que tambin los gnomos futbolsticos de Zurich pueden ignorar el control y las normas cambiarias de Sudfrica.

Como los beneficios de la FIFA se calculan en ms de 3.000 millones (slo los derechos de emisin televisiva se han vendido por 2.800 millones), la exportacin de fondos golpear duramente al actual balance. Ya estamos al final del ranking de los mercados emergentes por esta razn, con lo que es probable que se produzca un crack monetario ms pronto que tarde. Como haca notar el financiero Trevor Kerst el mes pasado al considerar las subvenciones a los estadios, la recuperacin de esas inversiones en modo alguno est asegurada. En el marco de esas zonas de exclusin, slo la FIFA y sus socios pueden vender cualquiera de los bienes; nada de esas ventas devengar para el Estado.

Quines son esos socios? El Grupo de Apoyo Khulumani se uni a Jubilee South Africa para exigir indemnizaciones a las empresas que apoyaron al apartheid, un tema que est actualmente en los tribunales de los EEUU a travs de la Alien Tort Claims Act. Khulumani ha iniciado su propia campaa para sacarles la tarjeta roja a las empresas patrocinadoras de los equipos alemanes y estadounidenses que aparecen en el sumario de causas pendientes de los acusados: Daimler, Rheinmettal, Ford, IBM y General Motors. Socios de la FIFA que compraron los derechos exclusivos para monopolizar el comercio en las ciudades sudafricanas durante las prximas cuatro semanas y que son Adidas, Coca-Cola, Air Emirates, Hyundai, Sony y Visa, mientras que los patrocinadores oficiales incluyen a Budweiser, McDonalds y Castrol. Peor, a la burbuja de la construccin que ha dirigido nuestra economa, igual que en los EEUU antes del crack. Nuevas infraestructuras en transportes de lujo, por ejemplo, juegan a cambiar el comportamiento de los ricos para que dejen el coche. Pero el tren rpido de 3.000 millones de dlares Gautrain cuesta a los pasajeros cinco veces ms de lo que se haba anunciado y, probablemente, no desplazar a los usuarios de Johannesburgo-Pretoria, gracias a los atascos de trfico y a la escasez de parkings en las nuevas estaciones. Como apunt el lder obrero Zwelinzima Vavi, Gautrain no hace nada para quienes sufren realmente problemas de transporte, sobre todo los usuarios de lugares como Soweto y Diepsloot. En lugar de eso, detrae recursos que podran mejorar la vida de millones de usuarios. Y qu decir del nuevo Aeropuerto Internacional King Shaka, de Durban, de 1.000 millones de dlares, cuando el viejo tena sobrecapacidad hasta 2017 y el nuevo dobla la distancia y la tarifa del taxi desde el centro de Durban?

Levantar esas tarjetas rojas exige un replanteamiento total de la relajacin de los controles pblicos sobre el cambio y del gasto en infraestructuras de lujo. Reimplantacin de controles de capital para detener la huida de capitales y subvenciones para servicios de edificacin de nuevas viviendas en ciudades y zonas rurales son ambas medidas pendientes.

La cuarta tarjeta roja es por la falta de redistribucin de riqueza hacia las masas, testigos de oportunidades desaprovechadas ─como la cutre mueca mascota Zakumi, fabricada en jugueteras chinas, no de aqu─ y las brutales tcticas de desplazamiento utilizadas por los ayuntamientos. Los vendedores callejeros informales son violentamente expulsados de las inmediaciones de los estadios, as como los pescadores de Durban fueron desalojados a principios de junio de los principales muelles. Embarcaciones, turismo e instalaciones deportivas estaban pensadas para producir beneficios. Pero el presidente provincial de la Asociacin Sudafricana de Ftbol de Ciudad del Cabo Occidental, Norman Arendse, confes que el nefasto enfoque de arriba debajo de la FIFA ha dejado al ftbol local con simples migas. Ms repugnante es nuestra traicin a los nios de la calle. El 1 de abril de 2009, en la Cuarta Conferencia Sudafricana contra el sida, el representante de la ciudad de Durban prometi que los nios de la calle no sern rpidamente expulsados de las calles de la ciudad en las furgonetas de la polica antes del Mundial de 2010 slo para reaparecer milagrosamente cuando los visitantes hayan vuelto a sus casas. Resulta que se rea de nosotros. La expulsin acelerada est en proceso y, como destacaba en febrero el director de la ONG Umthombo, Tom Hewitt, alejar a los nios del Mundial no es proteger a la infancia, sino limpiar las calles.

Tambin estn enojados con la FIFA y las elites locales del Mundial los organismos de prevencin del sida, que intentan repartir preservativos, una idea rechazada por los gnomos de Zurich. Los ecologistas estn indignados por el truco de la plantacin de rboles offset para reducir el aumento del calentamiento global causado por el Mundial y de los que presumen algunos ayuntamientos. La tarjeta roja a los ayuntamientos no tiene por qu ensearse si rectifican tales polticas y comunican urgentemente a la FIFA que las zonas de exclusin del comercio local estn ahora dentro, y no fuera, de los estadios, de modo que los vendedores informales locales, los pescadores y los nios de la calle pueden proseguir con sus respectivas vidas. Al menos una auditora, Grant Thornton, discrepa, alegando que puede esperarse en torno a 7.000 millones de dlares en productos derivados, incluyendo 415.000 puestos de trabajo y un gasto de los turistas de cerca de mil millones. Pero eso parece hacer castillos en el aire.

La quinta tarjeta roja es para la FIFA por absorcin de la soberana de Sudfrica. Lo ms escalofriante es que no slo gozade total inmunidad frente a todo tipo de proceso, demanda y costes relacionados (incluidos los honorarios de los asesores profesionales) que pudiere provocar o sufrir o con los que pudiere ser amenazada por otros. Los periodistas que obtengan acreditacin de la FIFA tambin tienen que prometer que no desacreditarn el Mundial con sus informaciones, so pena de ser expulsados. Bajo esa presin, no sorprende que las tres mayores cadenas de Sudfrica hayan censurado durante las ltimas semanas el magnfico documental Fahrenheit 2010 (pronto estar disponible en los EEUU con el ttulo Who Really Wins [Quin gana realmente]). Adems, un acuerdo oficial ratifica que Sudfrica proporcionar una polica especfica para hacer cumplir los derechos de marketing, de emisin, de marca y otros derechos de propiedad intelectual de la FIFA y de sus socios comerciales. Ah parece, empero, que puede haber un margen de flexibilidad y que la tarjeta roja podra, ciertamente, recurrirse si hubiera una rectificacin del militarismo estatal. En efecto, el viernes fue autorizada una marcha a Johannesburgo desde Soweto contra la FIFA ─inicialmente prohibida, como todas las protestas entre el 10 de junio y el 15 de julio─ , con la condicin de que el Foro contra la Privatizacin aceptara no entrar en un rea de menos de 1,5 kilmetros de la oficina central de la FIFA, en Soccer City. Lamentablemente, slo cerca de 100 manifestantes expresaron su ira, un reflejo del estado de debilidad de la organizacin de la izquierda en el pas con el mayor proletariado de frica. Ms tarde, el domingo por la noche, tras el partido Alemania-Australia, varios centenares de trabajadores de seguridad empezaron a rebelarse para reclamar el pago de la prima prometida. Slo cobraban 27 dlares por 12 horas de trabajo; la subcontratacin y la superexplotacin han deteriorado las relaciones laborales en el a menudo peligroso sector de la seguridad. La polica arroj gases lacrimgenos y granadas aturdidoras para disolver la protesta y asegur que detendra a los cabecillas.

Otra prueba para el poder represivo es la marcha anti-FIFA del 16 de junio, conmemorativa de la rebelin de Soweto, que activistas del recientemente reconstituido Foro Social de Durban estn preparando desde hace varias semanas. El 14 de junio esperaban que se les comunicara si la marcha al ayuntamiento ─ un par de kilmetros al sur del estadio Mabhida ─ sera autorizada. El da 13 comenz en Ciudad del Cabo el Mundial de los Pobres, con una marcha anunciada para el 17 y en la que se amenaz con construir chabolas en las inmediaciones del estadio de Green Point.

No importa que los policas hayan estado campando por sus respetos ms de lo que la izquierda independiente prevea. No obstante, una sexta tarjeta roja debera ser para la polica sudafricana slo por su calentamiento represivo, empezando por la orden de tirar a matar dada en 2008 por el general Bheki Cele cuando era ministro de Seguridad en la provincia de KwaZulu, acelerado por las medidas drsticas contra los trabajadores en huelga y, a principios de este mes, por dos asesinatos de manifestantes trabajadores de servicios de reparto en un distrito segregado de Soweto (Etwatwa), al este de Johannesburgo, y de otros dos jvenes en Phoenix, Durban, lo que provoc una manifestacin contra la violencia policial.

La necesaria rectificacin incluira un alto el fuego formal de las fuerzas policiales, cuyas pistolas apuntan actualmente al pueblo. Para evitar la tarjeta roja (y la sangre del mismo color en las calles), los "securcratas" sudafricanos deberan ahora sealar con el dedo y emprender investigaciones contra los verdaderos delincuentes, los de Zurich, un perverso grupo mafioso cuyo alias es actualmente, por razones obvias, Thiefa [1]. O, para expresarlo ms positivamente, como hizo el pasado 10 de junio el portavoz de la Unin Nacional de Trabajadores Metalrgicos, Castro Ngobesi, en una declaracin oficial de nimo a los bafana [denominacin africana de la seleccin de Sudfrica], el partido inaugural debera servir de acto de resistencia al brbaro, inmoral y explotador sistema capitalista, por un ftbol que por su naturaleza promueva formas de vida comunitaria y contenga elementos de socialismo.

NOTA T.: [1] Apodo compuesto a partir de la paronimia entre el sustantivo thief (ladrn) y la sigla FIFA.

Patrick Bond dirige el Centro para la Sociedad Civil, de Durban, dedicado a promover la memoria del mayor economista poltico del deporte que ha habido en Sudfrica, Dennis Brutus (1924-2009). Brutus fue un veterano de la crcel de Robben Island, crtico del deporte corporativo, FIFA incluida, y principal organizador del boicot olmpico de 1960 contra Sudfrica, de la expulsin de sta de la FIFA en 1976 y de las campaas antiapartheid en el crquet, el rugby y tenis de las dcadas de los setenta y ochenta, destacado poeta e investigador literario, estratega del movimiento por la justicia global y, en el momento de su muerte, profesor honorario del Centro por la Sociedad Civil. Hasta su ltimo aliento se opuso a que el Mundial fuera atrapado por un pas que caracterizaba como apartheid de clase.

Traduccin para www.sinpermiso.info : Daniel Escribano

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3435

rCR



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