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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-06-2010

Waka Waka, algo ms que espectculo deportivo: trfico de mujeres, prostitucin y Copa del Mundo Surafrica 2010

Martha Yanneth Valenzuela R.
Rebelin


Desde hace ochenta aos, el campeonato mundial de ftbol, en una espiral creciente de inversiones capitalistas, mercados de emociones, industrias culturales, tratos geopolticos y trficos legales e ilegales, concita multitudes en torno a este fenmeno deportivo que permite mltiples abordajes. El campeonato mundial de ftbol se institucionaliz en 1930 en Uruguay y ya han sido 18 las citas mundiales que se han celebrado hasta este primer evento en el continente africano. Cada uno de estos encuentros incorpora nuevos elementos instalndose en el marco de escenarios de la globalizacin capitalista.

Las coyunturas del desarrollo capitalista han interferido en las transformaciones de este deporte y esto se puede ver cuando el "fordismo" de las dcadas de 1930 y 1940 -enfoque capitalista post crisis econmica de 1929- reemplaz las condiciones tcnicas iniciales por las tcticas y la sistematizacin de juego en equipo. El ftbol contemporneo es uno de los principales negocios en el marco de los deportes profesionales haciendo alusin a la era del capitalismo financiero con el inmenso negocio de las marcas, la publicidad y el mundo del marketing meditico, pero tambin incorporando los trficos y consumos ilegales de los tiempos de globalizacin.

A partir de la inauguracin del campeonato de ftbol 2010 con sede en Sudfrica millones de televidentes centraran su atencin en los partidos de ftbol, mientras se ponen en parntesis las profundas desigualdades sociales y econmicas propias del mundo contemporneo. En Colombia y a pesar de no tener representacin con la seleccin nacional en esta cita, se concentra la atencin en los encuentros de equipos extranjeros, al tiempo que se mantienen o agudizan el desempleo, la crisis poltica, los escndalos de corrupcin, la violacin a los derechos humanos entre otros, mientras los titulares de telenoticieros y de prensa escrita se dedican a la descripcin de la ancdota o el gol del da, durante todo un mes.

El ftbol y el campeonato se han venido transformando en mercanca. Antes el ftbol estaba en manos de sociedades deportivas, pero desde hace varios aos las sociedades deportivas fueron transformndose en sociedades annimas, siendo sta una de las grandes victorias del capitalismo y la propiedad privada frente a la propiedad pblica. Son muchos los intereses que confluyen alrededor del ftbol y ms si se trata de un campeonato mundial, por aqu desfilan los propietarios de los clubes, empresas deportivas, empresas publicitarias, los medios de comunicacin y hasta los jugadores de ftbol que tejen alianzas con marcas deportivas y obtienen jugosas ganancias por publicidad.

Entonces, las mayores ganancias y el mayor rendimiento de un encuentro de masas cmo es el campeonato mundial de ftbol tienen un carcter privado. Por ejemplo, la audiencia de los partidos finales del Mundial de Ftbol de Alemania 2006 lleg a los 33.000 millones de telespectadores, por lo que la FIFA obtuvo ganancias de 1.800 millones de dlares procedentes de proveedores y de derechos de televisin, destacndose as el carcter privado del aprovechamiento de los resultados de un fenmeno que agrupa a millones de personas, hecho que caracteriza la esencia del capitalismo: algo sucede por obra de muchos, pero son unos pocos quienes se lucran y de modo desorbitado.

El campeonato mundial de ftbol resulta ser un multimillonario negocio que mueve 500.000 millones de dlares anuales y este ao esta en un pas con el 40% de desempleo y en donde ms de la mitad de la poblacin vive con menos de un dlar al da. La mayora de la poblacin desempleada plasm sus ilusiones en la creciente industria del turismo que se prepar para recibir a los miles de aficionados al ftbol. Pero las menos beneficiadas en este pas por la coyuntura futbolera son las personas que viven por debajo del nivel de pobreza y que son la mitad de la poblacin. Es bien sabido que la industria turstica ofrece trabajos temporales y mal pagados, adems la organizacin del trabajo en el turismo fortalece las configuraciones y categoras sociales que excluyen a los sectores marginales de la sociedad. Las jerarquas de raza, gnero, edad y clase se postran en la lnea discriminatoria para la asignacin de trabajos en el sector turstico.

La pobreza extrema, la prostitucin y la trata de mujeres son algunas de las caras ocultas tras el mundial de ftbol en Sudfrica, cara que se ha querido ocultar tras campaas que el Gobierno sudafricano adopt para barrer a mendigos y prostitutas de las calles de las principales ciudades. El Gobierno sudafricano ejecut el mensaje de un inspector de la FIFA, cuando declar ante la prensa que los espectadores no desean ver chabolas y pobreza en la televisin. La principal tarea de la FIFA es abrir mercados, y el pas organizador, en este caso Sudfrica, debe cederle los derechos para todo, desde la publicidad y el mercadeo, hasta el control de los espacios que rodean los estadios, convirtindose la FIFA en una especie de estado soberano en los estadios en donde se juegue el mundial.

Cada cuatro aos se pone en juego una multimillonaria suma de dinero de negocios lcitos pero tambin una incalculable suma fruto negocios ilcitos, cmo es la prostitucin unida a la trata de mujeres. El mundial de ftbol de Alemania 2006 marc la conexin entre el ftbol y la compra de sexo. Junto al alcohol Alemania se prepar para vender, ofrecer otro producto de manera abierta: mujeres. Para entrar a tono con los requerimientos de esta industria capitalista, Alemania a cuenta de su campeonato mundial en 2006, legaliz la industria sexual. Entre los millones de personas que viajaron a Alemania durante la copa mundial de la FIFA 2006, muchas de ellas entraron a ese pas en contra de su voluntad, mujeres jvenes, nias y nios vctimas del trfico humano para la explotacin sexual procedentes de pases pobres de frica y Europa oriental.

En las principales ciudades alemanas se inauguraron cientos de megaburdeles. Por ejemplo en Berln, a pocos metros de la conocida puerta de Brademburgo, miles de personas visitaron la llamada Milla del Fantico, un gran corredor formado por tiendas dotadas de pantallas gigantes y que se caracteriz por la venta de cerveza y otras sustancias y por la afluencia de turistas a prostbulos de diferentes clases. En esta ciudad se construy un megaburdel de 3.000 metros cuadrados, muy cerca del principal estadio del mundial, el cual se daba el lujo de reportar que lleg a albergar hasta 650 clientes simultneamente. No fue exagerado el nombre de Ciudad del sexo que adopt por estos das Berln.

Ms de 40.000 mujeres se necesitaron para satisfacer la demanda de los burdeles adicionales que se instalaron, y ms de la mitad de ellas fueron engaadas con falsas promesas de empleos temporales o directamente raptadas de sus pases de origen, convirtindolas en esclavas sexuales. A los pocos das de la inauguracin de Alemania 2006, las autoridades empezaron a recibir llamadas de mujeres que denunciaban situaciones de esclavitud sexual y solicitaban ayuda, fueron varios los centros mdicos y clnicas alemanas que atendieron a mujeres vctimas de violaciones mltiples y otros malos tratos. Diferentes testimonios de mujeres procedentes de pases pobres que llegaron a Alemania denunciaron que fueron obligadas por proxenetas a tener sexo con grupos enteros de hinchas.

Varias organizaciones de carcter social y civil denunciaron el aumento del trfico humano con fines sexuales durante el mes que dur el campeonato de ftbol en Alemania. Una organizacin internacional feminista Coalicin Contra el Trfico de Mujeres lanz una campaa mundial para protestar contra la promocin y el despliegue pblico de la prostitucin en Alemania durante el mundial. La asociacin de ftbol sueca fue presionada para que su seleccin se retirara del mundial, entendiendo que Suecia tiene un rgido historial en materia de restriccin a la prostitucin, ya que este pas a finales de la dcada de los noventa penaliz no slo la prestacin de servicios sexuales, sino tambin, y de manera ms severa, la compra y distribucin de stos, todo despus de una prolongada campaa feminista respaldada por muchas parlamentarias.

A pesar de las diferentes y diversas demandas por parte de la sociedad y organizaciones de carcter feminista, el Gobierno alemn mantuvo la despenalizacin junto con las consecuencias que ella trajo. En el contexto de demandas y denuncias se critic la frialdad de la FIFA cuando se le solicit que pusiera informacin en su pgina web sobre la prostitucin forzada con el objetivo de sensibilizar al pblico. Voceros de selecciones como la inglesa mostraron una indiferencia total frente al tema, en varias ocasiones declararon que el tema de las mujeres y trata de mujeres no era de su incumbencia diciendo que las mujeres no nos importan. Los mundiales de ftbol resultaron ser la oportunidad para cambiar las leyes, no podemos perder de vista que cualquier pas que desee organizar una copa del mundo debe someterse a la autoridad de la FIFA, lo que incluye cambios en la legislacin.

El campeonato mundial de ftbol en Sudfrica tampoco se escap de requerimientos de esta ndole. La FIFA presion al Gobierno sudafricano para que despenalizara la prostitucin, argumentando que los seguidores del ftbol estaban considerando ir o no a Sudfrica por temor a ser contagiados con el virus del sida, y que la solucin alemana: la construccin de megaburdeles en zonas claves de las ciudades surafricanas, era la solucin. Recordemos que lamentablemente Sudfrica ocupa el primer lugar con personas contagiadas con el virus, de aproximadamente 48 millones de habitantes, 6 millones viven con el virus. El diario britnico The Guardian justific la relacin ftbol-sexo, en un informe en el que exige legalizar la prostitucin en Sudfrica al menos durante el tiempo que dure el mundial, ya que los eufricos seguidores corren el riesgo de contraer VIH, si no se regula el mercado sexual.

Ejercer la prostitucin en Sudfrica sigue siendo un delito tipificado en el que las trabajadoras sexuales deben pagar exorbitantes sumas de dinero por multas, mientras proxenetas y traficantes siguen lucrndose con incalculables ganancias; por algo la trata de humanos actualmente est considerada como uno de los negocios del capitalismo criminal ms grandes del mundo. El trfico de mujeres hacia el mercado sexual sudafricano ha aumentado vertiginosamente por el incremento del turismo sexual en torno al mundial. Estudios de la investigadora zambiana Merad Kambamu, revelan denuncias y pruebas de la creciente desaparicin de mujeres jvenes y nias de toda la regin que aparecen en burdeles y casas de masajes en las grandes ciudades de Sudfrica. Silvia Mahumane, vocera de la polica de Maputo, declar la existencia de redes que se dedican al trfico de mujeres vendindolas a 670 dlares cada una.

El espacio del ftbol se ha venido configurando cmo un espacio socialmente construido para los arquetipos de la masculinidad del capitalismo patriarcal, en el que se permiten manifestaciones que no se mostraran ni aceptaran en otros espacios, como es pagar por sexo. Por ello, resulta repugnante la naturalizacin que se hace de la relacin entre compra de servicios sexuales y ftbol, arguyendo que los fans no slo muestran una insaciable sed de ftbol y alcohol, sino que tambin demandan sexo pagado para saciar su viril fanatismo. As queda demostrado el espectacular triunfo del capitalismo patriarcal que penetra los ms ntimos deseos del consumo personal.

Vemos entonces que la imagen femenina y el cuerpo de las mujeres se usa cmo mercanca. La prostitucin y su conexin con la trata de mujeres se mueve alrededor de estos acontecimientos deportivos en el marco del capitalismo patriarcal, mezcla de proxenetismo y explotacin humana que ofrece sexo al por mayor junto al estadio. La celebracin de grandes eventos deportivos como es un mundial de ftbol, lleva asociadas agresiones sexuales a las mujeres u otras formas de violencia de gnero como es la prostitucin hasta un extremo que reclama una seria reflexin.


* La autora es licenciada en Ciencias Sociales UPN. Docente de Ciencias Sociales del Colegio Entre Nubes IED. Integrante del Equipo de Trabajo Viento del Sur.

rCR



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