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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-06-2010

Las mujeres somos utilizadas como burdas marionetas sobre las que ejercer todo tipo presiones
Y dale con el pauelo

Gara


Si hay algo a lo que siempre he rehusado es a centrar mis discursos en la controversia del hiyab. Considero que no hay ms polmica que la que se quiera crear, y especialmente como musulmana, creo que existen cuestiones verdaderamente importantes para debatir que no centrar nuestra vista en la vestimenta femenina. Desde la entrada del bikini en este pas, nunca un trozo de tela haba dado tanto de qu hablar.

Aun as, el inters meditico que se est otorgando a esta prenda me obliga a sumarme al cmulo de expresiones que se estn planteando a lo largo de estas semanas y alzar la voz, como mujer y como musulmana. Porque especialmente somos nosotras, las mujeres musulmanas, quienes tenemos que reclamar nuestro espacio y nuestro legtimo derecho a la libertad de expresin.

Si alguien est esperando que realice una tesis de revisin histrica sobre el hiyab, no es el caso, porque la cuestin es mucho ms simple. No s por qu dar tantas vueltas a un tema cuya resolucin y decisin atae exclusivamente a la mujer como individuo. El uso del hiyab responde a un acto de fe, y por lo tanto debe basarse en el principio de privacidad de la prctica religiosa.

Una vez ms las mujeres somos utilizadas como burdas marionetas sobre las que ejercer todo tipo presiones. Por un lado, la visin secularista presiona para que las musulmanas desvelemos nuestras cabezas, por otro, se llega al consenso de hablar en las mezquitas del uso del hiyab como precepto religioso. As, las mujeres vivimos autnticas situaciones esquizofrnicas. Por un lado, recibimos el mensaje de que seremos libres si nos descubrimos y, por otro bien distinto, que nuestra libertad comenzar cubriendo nuestras cabezas. Me niego a pensar que una mujer es ms libre cuanto ms se descubra, de la misma manera que rechazo el discurso que sostiene que se es ms musulmana cuanto ms se cubra.

Qu ocurre con aquellas mujeres que no utilizamos el pauelo? Es que acaso somos ms libres por no hacerlo? O menos musulmanas por no mostrar pblicamente una prenda que nos identifique?

La verdadera libertad de la mujer se sostiene en la autonoma individual de las decisiones que se toman. Ahora bien, como ha ocurrido en el caso de Najwa qu sucede cuando existe una norma escolar que prohbe el uso del pauelo? Creo que la postura adoptada finalmente por la familia ha sido coherente, acatando la normativa del instituto, respetando el cumplimiento de la legislacin que rige en el Estado espaol y dejar en manos de los tribunales la decisin; al mismo tiempo, decidieron enviar a la hija a otra escuela, porque lo que prima es la educacin de la menor.

Es preciso que la administracin pblica tome una postura unidireccional con respecto al uso del hiyab en la escuela, porque de esta manera evitaremos situaciones discriminatorias como las que Najwa ha tenido que sufrir: ser separada de la clase por la decisin tomada. Al final, es ella la afectada y la vctima de esta situacin, porque a estas alturas del curso escolar se ha convertido en una patata caliente que nadie quiere agarrar.

Esa obsesiva atencin que se presta a las mujeres musulmanas y a su manera de vestir, convirtindonos en un tema de debate, nos estn convirtiendo en la insignia de la identidad islmica, algo que considero errneo y peligroso, porque nos distrae de asuntos urgentes y ms necesarios.

M. Laure Rodrguez Quiroga. Presidenta de la Union de Mujeres Musulmanas del estado espaol.

Fuente: http://www.gara.net/paperezkoa/20100628/207420/es/Y-dale-panuelo



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