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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-12-2003

Rebelin.org, historia de una lucha
La honda de David

Pascual Serrano
Rebelin


Septiembre de 1996, un informtico y un periodista charlan en la barra de un puesto callejero de un barrio popular de Madrid. Ambos pertenecen a la misma organizacin poltica y llevan aos trabajando juntos en ese distrito. El informtico le insiste al periodista que, tcnicamente, es posible sin necesidad de recursos econmicos y con muy poca tecnologa hacer un medio de comunicacin escrito disponible va ordenador, que puede ser ledo desde cualquier parte del mundo mediante internet. Le pregunta si cree que se puede encontrar un grupo de periodistas con capacidad de conseguir informaciones con regularidad para darle contenido.

El periodista, recin llegado de un viaje de Colombia, no entiende que se pueda hacer un peridico, ponerlo en internet y costar cero euros -entonces cero pesetas-, pero le confirma que s es posible escribirlo, el correo electrnico ya empieza a ser habitual y los colectivos sociales internacionalistas ya lo utilizan sobre todo para denuncias urgentes de derechos humanos. Es el caso de los zapatistas, mandan sus informes a algunas organizaciones que cuentan con recursos informticos y stos se llevan a las reuniones, el pblico en general todava no dispone mayoritariamente de internet y correo electrnico. Por otro lado, apenas ningn colectivo dispone de pgina web y mucho menos la actualiza con seriedad.

Ambos comparten la necesidad de crear un medio con funciones de agencia que nutra de informaciones a radios libres, boletines locales y otros medios alternativos y comunitarios. Estos medios manejan muy buena informacin local pero no tienen capacidad tcnica ni humana para cubrir la informacin internacional.

Se disean las mnimas secciones y se plantea una reunin de los que seran los fundadores de algo que an no se saba qu iba a ser. Con un ideario poltico bastante coincidente, dos informticos, dos periodistas de medios escritos, otro de radio y un cantautor inventan lo que llamaron Rebelin en el stano de un local poltico alquilado por el partido comunista desde la clandestinidad franquista. Parece que la historia an le reservaba alguna aventura a ese viejo local.

Se ponen manos a la obra, los informticos disean una portada y se busca un "servidor", trmino muy familiar hoy pero no hace siete aos, donde alojar Rebelin. Las condiciones necesarias del servidor eran complicadas. Deba de estar en Espaa, entonces no estaba tan normalizado alojar una web en otro pas, y no poda ser de una entidad comercial.

Slo una colectivo tena muy adelantado el proyecto de crear un servidor, era Iepala, un histrica organizacin del mbito cristiano de izquierdas con un valiosa trayectoria en Latinoamrica, y su servidor se iba a llamar Eurosur. Se estaba gestando otro por los amigos de Sodepaz que se llamara Nodo50, pero se estaba retrasando y nosotros queramos nacer ya.

Un mes ms tarde, octubre de 1996, el peridico Rebelin y el servidor Eurosur se estaban presentando conjuntamente en la fiesta del PCE en Madrid. La direccin de Rebelin era http://www.rebelion.org Fue un acto minoritario de amigos e incondicionales, la organizacin nos dio un sala a una temprana hora de la maana ms por la amistad que nos una que porque entendieran qu cosa bamos a presentar. El pblico se limit a cuatro locos que tambin entonces estaban poniendo en marcha portales de izquierda, pero sirvi para compartir impresiones y experiencias. Era la primera vez que entre el centenar de actividades de la fiesta del PCE se inclua una en el que internet tuviera un papel. Desde entonces, cada ao hay una mesa redonda.

Los informticos no daban abasto a atender nuestros problemas y dudas, todava hoy los seguimos mareando: el del Maquintosh con archivos no compatibles, el otro con un virus, el servidor que se cae... Pero llegaban cartas de lectores, unos nos animaban, otros nos mandaban textos. Muchas de esas cosas son hoy normales y no despiertan ninguna emocin, pero para nosotros entonces era apasionante tener un colaborador en Australia o en Colombia. Comenzbamos a tejer una red de fuentes, organizaciones, colectivos que se iban incorporando a internet. Sin darnos cuenta habamos iniciado un camino indito, nos pedan asesoramiento para sus webs, nos solicitaban contactos... Entonces no haba buscadores y la desconfianza en internet era absoluta. Cmo saber que alguien eran quien deca ser?.

Un da, el colaborador de Bogot nos mand un correo advirtindonos que el peridico ms importante de Colombia, El Tiempo, publicaba que una guerrilla tena una pgina en internet, su direccin era http://www.rebelion.org La otra guerrilla, deca el peridico, haba sido expulsada de su servidor de EEUU tras la campaa de denuncia ciudadana. Era la invitacin para hacer lo mismo a Rebelin. No importaba que en nuestra revista, acusada de ser la pgina de la guerrilla de Colombia, se informase entonces de la lucha de Timor contra la ocupacin por Indonesia, el bombardeo de correos insultantes y amenazas fue constante. Algunas no eran annimas, las firmaban sin problema altos mandos del ejrcito colombiano. Investigamos la autenticidad de las amenazas, no haba duda, eran verdaderas. Nuestro delito fue informar de una propuesta de paz de las FARC, algo prohibido entonces en Colombia. Se nos recomend no viajar a ese pas, ocultar la identidad de muchos de nosotros y desconfiar de cualquier intento de colaboracin o incorporacin a Rebelin. Nos preocupaba mucha la reaccin del servidor ante esa campaa, pero Eurosur no acept presiones y seguimos juntos.

Aproximadamente dos aos despus se repiti esta historia, fue la prensa espaola la que afirm que Rebelin era la pgina de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, lo firmaba la corresponsal de El Mundo en Bogot. De nuevo la mano negra de Colombia volva a desautorizarnos. Puestos en contacto con la direccin del peridico en Madrid, se public nuestra rectificacin.

Por entonces se viva la euforia de las empresas de internet. Mientras algunos encontraban el vellocino de oro en lycos o yahoo, nosotros seguamos a lo nuestro. Al hilo de esa euforia empezaron a llegarnos ofertas de publicidad, la decisin unnime de rechazarla apenas nos ocup unos segundos.

Los accesos a Rebelin no cesaban de aumentar. Cada crisis internacional suban nuestras estadsticas y se consolidaban en un nmero mayor. Ocurri con la independencia de Timor, con el asalto a la embajada japonesa en Lima, con la guerra de Yugoslavia. Al mismo tiempo, cada vez ms firmas reconocidas entre la izquierda nos iban mandando sus colaboraciones. Nunca me cansar de recordar la generosidad de los cientos de autores que comparten sus textos con nosotros, algunos desconocidos, otros consagrados, nadie pidi nunca derechos de autor. Rebelin era -y es- un proyecto al margen del mercado, un medio que nunca movi una moneda. Ni costaba ni pagaba, ni ganaba ni perda. Bien es verdad que todos nosotros tenamos otras fuentes de subsistencia que nos permita seguir en la brecha.

Aunque al principio la idea no era editar informaciones con una frecuencia diaria, vimos que los lectores nos empujaban a ello, eran lectores fieles cuyos accesos se disparaban cuando actualizbamos con frecuencia y que bajaba cuando no lo hacamos. Era evidente que la ciudadana estaba pidiendo a gritos otra informacin diferente de la que proporcionaban los grandes medios. Sin duda, el acierto de Rebelin era la sinergia entre informticos y periodistas que compartan una misma inquietud por informar sobre lo que los dems callaban.

Sin embargo, el proceso comunicacional en que participbamos estaba incompleto, si bien las distancias no existan y el tiempo prcticamente tampoco por la inmediatez de nuestras informaciones, slo podamos llegar a quienes tenan internet. Los medios tradicionales, radios o publicaciones escritas, seguan siendo imprescindibles para romper el cors de los privilegiados tecnolgicos a los que se limitaba el acceso a Rebelin.

Tambin nos preocupaba la viabilidad de Rebelin. Eramos pocos, muy pocos, los que asumamos el gran peso del peridico. La hipottica ausencia de dos de nosotros hubiera dejado herido de muerte el proyecto, esa ha sido una espada de Damocles que apenas se ha superado hace unos tres aos. Sin duda, la bsqueda de recursos econmicos podra suponer la consolidacin definitiva y la garanta del mantenimiento, pero siempre nos ha dado vrtigo el dinero. Qu deberamos asumir para conseguir ese dinero?, cmo repartirlo?, cmo gestionarlo?. Finalmente hemos preferido renunciar a manejar dinero. Tampoco es una actitud heroica, ni siquiera meritoria, ni Rebelin ni sus miembros lo necesitamos por ahora.

El equipo de Rebelin va aumentando, con mucho miedo a las nueva incorporaciones, pero finalmente con compaeros valiossimos gracias a los cuales la supervivencia del proyecto ya es indiscutible.

Se contrat el dominio definitivo de http://www.rebelion.org y se han ido poniendo en marcha secciones con gran xito. Yo no hubiera dado un duro por la seccin de "Libros libres", pens que nadie iba a descargarse e imprimir doscientas o trescientas pginas. Al poner los primeros libros vimos que las descargas estaban siendo del orden de cinco mil mensuales. No se puede saber cuntos los lean, pero en un mes se bajaban de internet ms ejemplares de los que nunca se haban impreso. Se trataba siempre de libros enviados por los propios autores, unos ya editados en papel, otros inditos.

"RebelArte" fue otra gran idea. Decenas de artistas con talento nos enviaban sus trabajos que eran aceptados por nuestros lectores como se comprob en las estadsticas.

Igualmente, las pginas especializadas sobre autores a los quiero expresar nuestro agredecimiento: Petras, Chomsky, Marta Hanecker o Heinz Dieterich, han tenido una acogida desmedida entre los lectores.

Hoy Rebelin, tiene unas estadsticas de accesos en torno a 150.000 pginas ledas diarias, es decir, cuatro millones y medio al mes, y ochenta mil accesos a la portada cada da. Se trata de cifras aproximadas porque, como es comnmente sabido, los mtodos de medicin de audiencias en internet no estn normalizados y se encuentran sometidos a mltiples distorsiones y sesgos tcnicos. El mtodo de medicin de Alexa, un programa informtico diseado para medir audiencias, sita a Rebelin como la pgina de informacin alternativa en espaol ms leda del mundo con lectores procedentes de ms de cincuenta pases.

El nmero de textos que se incorporan diariamente es de medio centenar y sera incontable los medios de comunicacin con los que tenemos relaciones y cooperacin conjunta.

Rebelin ha tenido que afrontar duros momentos en los que el mundo ha necesitado ms que nunca una informacin diferente. Aunque con limitaciones, hemos intentado dar respuesta a esa necesidad y el agradecimiento de los lectores nos ha supuesto nuestra mayor satisfaccin. Estoy pensando en momentos como el golpe de Estado en Venezuela en abril del 2002 con un control meditico espeluznante contra los que defendan su legtimos gobierno; los juicios en Cuba, donde el pensamiento nico se impuso y no haba lugar para que el pueblo cubano se pronunciase. Los recientes acontecimientos en Bolivia ignorados hasta el ltimo momento por los medios europeos, o las movilizaciones antiglobalizacin, siempre distorsionadas por los grandes medios de comunicacin. Y por supuesto, las polticas de agresin de EEUU y sus aclitos en Iraq, Yugoslavia o Afganistn. En todos esos acontecimientos hemos contado con amigos valientes y laboriosos que nos enviaban la verdad de los hechos o los anlisis lcidos que Rebelin se limitaba a compartir con sus lectores.

No quiero olvidar el trabajo ingrato de la legin de traductores a los que siempre acosamos con nuestras prisas. A todos los que reproducen nuestros textos les pedimos con insistencia el reconocimiento para los que tantas horas dedican desinteresadamente a la traduccin.

Hoy, con una decena de miembros repartidos en varios pases en lo que podramos llamar consejo de redaccin -entre ellos aquel periodista y aquel informtico que planeaban Rebelin hace siete aos- la coordinacin es el gran reto. Cmo distribuir las informaciones?, cmo seleccionarlas?, cmo dirimir las diferencias?, cmo decidir la creacin de nuevas secciones o especiales informativos?.

Se ha de saber que Rebelin no tiene sede, ni capital, ni tecnologa propia, ni ubicacin fsica. Rebelin son un equipo de personas con un ordenador en su casa o un porttil. Y nada ms.

El mtodo de trabajo en Rebelin se fundamenta en lo que denominamos responsables de seccin, estos son los encargados del mantenimiento regular y diario de su seccin y de atender los textos que se envan para ella. La colaboracin mutua entre los diferentes responsables de seccin se fundamenta en cooperar solidariamente en nutrir con contenidos a las secciones de las que no se es responsable en la medida de las posibilidad de cada uno y, al mismo tiempo, aceptar los comentarios y propuestas del resto de compaeros dirigidos a la seccin que uno dirige. Las dudas sobre la publicacin o no de un texto, incluso la solicitud de retirada, se plantea a todos a modo de referndum para pronunciamiento voluntario y con carcter vinculante. La creacin de un especial informativo o una nueva seccin requiere referndum. Existe un chat privado donde se pueden debatir cuestiones de urgencia en tiempo real.

Anualmente se est intentando formalizar una reunin del mayor nmero posible de responsables.

En cuanto a la reproduccin de los textos de Rebelin, nuestros trabajos siempre citan la fuente, en los que aparece Rebelin existe la autorizacin absoluta para su reproduccin. Los procedentes de otros medios solemos tener su autorizacin, si bien hay que consultar a la fuente original quienes los deseen reproducir. Por nuestra parte, siempre estamos dispuestos a la mediacin. Rebelin, en principio, no facilita los correos electrnicos de sus colaboradores, si alguien solicita contactar con ellos, les reenviaremos nosotros mismos esas peticiones a sus correos personales.

Sin duda Rebelin adolece de muchas deficiencias, tampoco existe un modelo perfecto de comunicacin alternativa en internet. Tienen razn quienes afirman que se trata de una publicacin poco participativa para los lectores, apenas les queda la arbitrariedad del responsable de seccin para editar su texto o las cartas a Rebelin. Creemos que existen otras pginas ms apropiadas para la participacin, Indymedia por ejemplo. Tambin tienen razn quienes se quejan de la poca cobertura dada a determinados pases, a todos ellos les invitamos a que nos manden informaciones de esos lugares olvidados. Nuestra capacidad, lgicamente, es limitada. Algunos responsables de seccin reciben hasta doscientos correos diarios que deben valorar para su seccin o distribuir para el resto. Tampoco atendemos como quisiramos a quienes nos piden informaciones, ayuda o contactos. Para algunos podra parecer un talante tan soberbio como el de los grandes medios. Les pedimos que no nos comparen, ellos tienen recursos tcnicos, econmicos y humanos; nosotros, repito, slo somos una decena de locos con un ordenador.

Por supuesto que hay temas controvertidos sobre los que recibimos crticas desde todas las opciones: Euskadi, Cuba, el zapatismo, la poltica de Lula en Brasil, los piqueteros en Argentina. Intentamos dar cabida a todas las voces que honesta y sinceramente intentan aportar algo de lucidez y verdad en nombre de los pueblos y de los silenciados por los grandes medios. Probablemente unas veces lo consigamos y otras no. Para los que solo son la voz del poder, del dinero y del neoliberalismo, no hay lugar en Rebelin, ellos ya tiene la CNN.

Rebelin tambin tiene retos organizativos y tcnicos inmediatos. Destacar unas noticias sobre otras por su diferente trascendencia, agilizar la participacin de las firmas colaboradoras o enviar por correo electrnico mediante suscripcin la portada diaria. Es urgente mejorar el sistema de bsqueda en Rebelin y el archivo, as como el sistema de estadsticas de accesos. Todo ello se pretende poner en marcha prximamente.

Quisiera recordar algunas de nuestras palabras en el Encuentro en Defensa de la Humanidad celebrado en Mxico el pasado mes de octubre. La polarizacin entre explotadores y explotados, entre criminales y resistentes es la misma que hay entre grandes medios de comunicacin por un lado y medios alternativos y comunitarios por otro. Frecuentemente se habla de "penetrar" en los grandes medios de comunicacin. Creo que eso es imposible, no hay que penetrar, hay que sustituir a los grandes medios. Se trata de un combate desigual pero en el que se estn dando grandes pasos. Los medios comunitarios han demostrado ser toda una alternativa consolidada frente a los grandes emporios de comunicacin en crisis como el golpe de Estado en Venezuela o la rebelin en Bolivia. Es verdad que ellos disponen de ms dinero, ms tecnologa, tcnicas refinadas y desarrolladas de manipulacin. No tienen problemas para conseguir ayudas de los bancos, porque los dueos de los medios son los bancos. Tampoco dificultades para ingresar recursos mediante la publicidad porque las principales empresas anunciantes (telefona, automovilsticas, financieras) son accionistas. Pero hay una batalla que han perdido, la de la credibilidad. Ya slo les creen los suyos, la ciudadana mundial sabe que mienten y saben para quien trabajan. Cada vez que surge una crisis mundial como los atentados en Nueva York y Washington, el comienzo de una nueva invasin norteamericana o el levantamiento de un pueblo, se disparan las audiencias o los accesos a los medios alternativos, lo vemos en Rebelin. Por qu ocurre eso si se trata de acontecimientos ampliamente cubiertos por los grandes peridicos, televisiones y agencias?. Sencillamente, porque no les creen. Porque quieren saber qu dicen los pueblos, los intelectuales crticas, las organizaciones sociales, todos a los que nunca escuchan los grandes medios. Sus elaboradas e impecables imgenes, su brillante papel cuch ya no seduce.

Las posibilidades de los medios alternativos son infinitas. Desde Rebelin se pudo conectar en directo con las manifestaciones de apoyo a la revolucin bolivariana y a la intervencin de Hugo Chvez, vetada en los medios. La noche de la huida del presidente boliviano, desde Rebelin se podan seguir en directo los acontecimientos a travs de las valientes radios comunitarias que no dejaban de emitir. El debate de los juicios en Cuba fue un ejemplo de calidad intelectual rompiendo en bloqueo informativo. No estoy diciendo con todo esto que los humildes miembros del equipo de Rebelin seamos magnficos, insino que se pueden hacer muchas cosas para enfrentar el yugo meditico de las grandes corporaciones y gobiernos dspotas. El xito de accesos de Rebelin, millones de pginas ledas mensualmente, no es tanto un mrito, como la sensacin y confirmacin generalizada de los ciudadanos del mundo de que la informacin que les dan los grandes medios no es la verdadera.

Si media docena de tipos, sin dinero, sin recursos, con solamente su ordenador personal son capaces de ser un referente en la contrainformacin en castellano es porque a toda esa banda de vasallos y mercenarios de los grandes emporios econmicos, que se enriquecen engaando, mintiendo y ocultando desde sus medios de comunicacin estn absolutamente desacreditados.

Las facultades de periodismo y los popes de la comunicacin siguen enviando ese mensaje de imparcialidad, independencia y objetividad del periodismo. Eso no se lo cree ya nadie, la informacin es una guerra, una guerra entre modelos sociales.

Entre apologetas de un mundo desigual, injusto, mandando por depravados y autnticos terroristas que imponen a sangre y fuego un modelo econmico que condena a muerte a miles de personas en todo el mundo y los que apostamos por estar al servicio de los grupos, movimientos, intelectuales y luchadores que todos los das se juegan la vida por defender otro modelo de mundo posible. Los primeros informan de los oscar, el ftbol, las ruedas de prensa de los grandes conglomerados empresariales o las declaraciones de los grandes partidos polticos. Nosotros, y otros muchos, hemos decidido informar de los crmenes que cometen los paramilitares en Colombia, de cmo son perseguidas las minoras tnicas ahora en el Kosovo otanizado, de como se miente en la campaa de acoso a Cuba, de las cifras de pobreza de EEUU que todos ocultan, de cmo estn conspirando para provocar un golpe de estado en Venezuela o de cmo se estn levantando los indgenas en Bolivia o en Ecuador.

Pero el combate es duro, debemos trabajar y mejorar los medios alternativos. Es verdad que nuestros recursos son muy limitados, pero tambin los apoyos son ilimitados. Movimientos sociales que nos suministran informaciones y datos sobre sus luchas, brillantes intelectuales que no dudan en ceder su trabajos, buenos periodistas que se ponen al servicio de nuestras causas.

Tambin, en este mundo cada vez ms pequeo con luchas compartidas, la coordinacin es fundamental. Todos estamos en una misma causa, no buscamos ni protagonismos ni glorias, slo aportar nuestro trabajo para que la verdad de salga a la luz. Creo que esa voluntad est generalizada, los diferentes esfuerzos y sus frutos se comparten y se socializan, esas cosas de los derechos intelectuales y los copyright no van con nosotros. Y mientras tanto, muchos miles de lectores que nos dicen todos los das, adelante, no estis solos. Esa s es la autntica Rebelin.


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