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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2010

Argentina: futbol y medios

Jos Steinsleger
La Jornada


A ojos vistas, el capitalismo se halla en crisis desde hace 500 aos. As es que en el futuro la humanidad ser socialista o no ser. Y en tanto qu? Por su lado, la izquierda y anexos debaten acerca de si este futuro se realizar cuando las teoras revolucionarias cambien la realidad, o viceversa.

Las izquierdas imaginan el futuro desde digamos que desde Maquiavelo (Florencia, 1469-1527). Primer politlogo de la modernidad, el gran florentino tuvo el acierto de probar que ms all de las grandes ideas, el buen poltico va de menos a ms y toma sus decisiones con pragmatismo y amoralidad.

Con frialdad, el clido Maquiavelo entrevi que la poltica es una tcnica (o destreza) para negociar. Y si en el Estado moderno la negociacin resultaba a la poltica lo que el oxgeno al pulmn, caba preguntarse si la sociedad (cualquier tipo de sociedad) poda prescindir de ella.

Hablar de poltica es hablar del poder. Y en particular, del poder poltico que el Estado ejerce en la sociedad. No pocos intelectuales sostienen que as como la religin, la poltica es el opio de los pueblos. Sin embargo, con el vertiginoso perfeccionamiento en la transmisin de imgenes y mensajes a escala planetaria, un nuevo actor se introdujo en la poltica de masas: el futbol profesional.

El futbol: opio del pueblo? En los razonamientos esgrimidos, subyacen argumentos tan respetables cuanto elitistas. Respetables porque la realidad indica que la manipulacin poltica del futbol despide fetidez. Y elitista porque la displicencia intelectual frente al futbol no sera aconsejable si se pretende cambiar la realidad.

Lo deseable es que el mundo sea mejor de lo que es. No obstante, avanzar con lo posible es tan legtimo como avanzar con lo deseable. Posibilismo? A ver: es bueno o malo que en Argentina, por ejemplo, ya no exista pay-per-view para disfrutar en tiempo real los torneos nacionales de primera divisin, y los de la Copa Mundial de Futbol?

En agosto pasado, el Estado rioplatense celebr un acuerdo con la mafiosa Asociacin del Ftbol Argentino (AFA), obligndola a reformular las pautas publicitarias y acordando un plan para la comercializacin de los derechos de transmisin.

Al margen de los miles de millones en danza, la trascendencia del acuerdo fue de suyo. Porque as como las clusulas que el Fondo Monetario Internacional impone a los pases deudores, la FIFA tampoco tolera la intervencin del Estado en los manejos de las federaciones.

El acuerdo no fue fcil. El Estado argentino tuvo que negociar con el padrino de la mafia futbolera Julio Grondona, presidente de la AFA desde 1979, y vicepresidente tesorero de la no menos mafiosa FIFA. Pero lo ms importante es que el Estado quit al grupo monoplico Clarn (equivalente de Televisa y Tv Azteca) un negocio multimillonario, modificando el modelo econmico de la hiperlucrativa industria deportiva.

Entre 1991 y 2009, la economa del futbol argentino no slo estaba condicionada por contratos de transmisin leoninos, sino que se diferenciaba de los mercados similares de Brasil, Chile y Mxico, donde la principal fuente de ingresos son los derechos de televisacin, seguida de la transferencia de jugadores. El esquema argentino era inverso: 34 por ciento de los ingresos totales provenan de las transferencias, mientras que la televisin aportaba slo 19 por ciento (entradas, 5 por ciento).

A inicios del ao pasado, todos los clubes de futbol argentinos estaban a punto de quebrar por los manejos dolosos de la AFA y Clarn. Ahora, con el acuerdo, recibirn el triple de ingresos, devengados de los derechos de comercializacion de los espacios publicitarios.

Un par de meses despus del acuerdo, el Congreso aprob la nueva ley de medios que, respecto del futbol, dice: los derechos exclusivos de transmisin no debern perjudicar el derecho de los ciudadanos a seguir los partidos en directo y manera gratuita en todo el territorio nacional.

Curiosamente, los superintelectuales de izquierdas y derechas coincidieron en descalificar el acuerdo. Alzando las narices, lo tildaron de interburgus, estatista, intermafioso, demaggico. Pero ninguno de ellos tom en consideracin que 94 por ciento de los argentinos (estimado de aficionados al futbol), haba descorchado una botella para festejar el fin del pay-per-view.

La presidenta Cristina Fernndez record a sus crticos que el futbol no slo es una pasin en Argentina. Tambin es una marca registrada que nos identifica, y un negocio extraordinario que no necesita ser subsidiado por el Estado.

El acuerdo represent un claro acto de justicia social en un pas donde 40 por ciento se debate en la pobreza, y donde a ms del futbol normal, se practica futbol femenino (13 clubes), futbol de saln, futbol de playa, futbol para ciegos y, desde 1991, futbol gay organizado por la Subsecretara de Deportes de Buenos Aires, la Comunidad Homosexual Argentina y la AFA.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/06/30/index.php?section=opinion&article=023a1pol



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