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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2010

Remedios Garca, que trabaj como mediadora en pases en conflicto, est acusada de colaborar con las FARC-EP
El Gobierno de Uribe no reconoce el conflicto armado ni acepta mediadores

Carlos Alberto Villanueva
Diagonal

La activista de derechos humanos Remedios Garca Albert fue detenida en el Estado espaol en julio de 2008 y puesta en libertad despus. Desde entonces su causa permanece bajo secreto de sumario.


Cuando la polica la detuvo, Remedios Garca trabajaba en la Secretara General Iberoamericana (SEGIB). La base de su detencin fueron unos supuestos correos electrnicos encontrados en el ordenador del guerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejrcito del Pueblo (FARC-EP), Ral Reyes. Desde entonces se le ha abierto un proceso judicial en la Audiencia Nacional. Baltasar Garzn, primero, y el juez Eloy Velasco despus, instruyen el sumario en el que se le acusa de representante poltica de las FARC-EP. A su abogado, Enrique Santiago, no se le ha permitido presentar pruebas en contra de esta acusacin porque, segn el juzgado, existe secreto de sumario. Su caso ha desatado una campaa de solidaridad desde diversas organizaciones que denuncian la criminalizacin de los defensores de derechos humanos dentro y fuera de Colombia.

DIAGONAL: Desde la perspectiva del Derecho Internacional y su experiencia, en qu consiste la mediacin en conflictos armados?

REMEDIOS GARCA: Se supone que el objetivo de alguien que se dedica a promover la paz es acabar con la guerra. Para terminar con los enfrentamientos armados es necesario un acercamiento de las partes. Eso significa tratar de trasladar propuestas de una a otra parte y restablecer un clima de confianza. En el caso de Colombia, ese clima se ha roto y ser difcil restablecerlo. Se quebr porque, aparte de las negociaciones con el gobierno de Andrs Pastrana (1998-2002), hubo otros dilogos durante el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986) que terminaron porque una de las partes fue fsicamente aniquilada.

D.: Es posible llevar a cabo dilogos entre la guerrilla y el Gobierno, sin mediadores?

R.G.: Es difcil por la desconfianza que se ha sembrado y por los frustrados procesos. El ms evidente fue el de los asesinatos selectivos de los miembros de la Unin Patritica (UP). La UP fue una organizacin que surgi a raz de un proceso de paz que se dio durante la presidencia de Belisario Betancur (1982-1986). La idea era tener la posibilidad de estar representados en la sociedad, que se escucharan sus propuestas y de esta manera abandonar la lucha armada. Llegaron a participar en unas elecciones municipales y tuvieron un buen resultado. Entonces empez una campaa de exterminio. Por eso, es necesaria la participacin de otros actores externos. Pero los problemas de Colombia los tienen que resolver los colombianos. Uribe no ha reconocido el conflicto, por lo tanto los mediadores son innecesarios. S, hubo mediadores reconocidos, como la senadora Piedad Crdoba y el presidente de Venezuela, Hugo Chvez, en 2009. Entonces haba una presin internacional muy fuerte para que se llevara a cabo el intercambio humanitario.

D.: En el congreso que organiz la Organizacin de Solidaridad con los Pueblos de Asia, frica y Amrica Latina (OSPAAAL), en la que usted trabajaba, Fabio Valencia, representante del gobierno de Pastrana, seal que la nica salida pasaba por el dilogo. Qu cambi con el presidente Uribe?

R.G.: Este congreso celebrado en el ao 2000 tena como objetivo apoyar el proceso de negociacin de paz. El proceso de paz del Cagun se estaba llevando a cabo paralelamente a la elaboracin y puesta en marcha del Plan Colombia (1999). Este plan, diseado por EE UU con el beneplcito del presidente Andrs Pastrana, se fue implantando progresivamente. Hay quien opina que la negociacin de paz con las FARC-EP, en aquel momento, fue una forma de preparar el Plan Colombia. La ruptura de los dilogos del Cagun se produjo despus, tras los atentados del 11-S, en 2001. Entonces es cuando se empieza a criminalizar a las organizaciones, no slo en Colombia, en todo el mundo. Se las define como terroristas. No sabemos a qu responde que una organizacin sea introducida en una lista de grupos calificados como terroristas. No ha habido un juicio que diga que dichas organizaciones no tienen reivindicaciones polticas justas. Se siguen violando los derechos humanos, por lo tanto, las reivindicaciones siguen teniendo vigencia.

D.: Hay voluntad de juzgar a los responsables de crmenes de lesa humanidad?

R.G.: No s. Lo que s s es que cada vez hay ms pruebas de que las organizaciones paramilitares actuaban en connivencia con el ejrcito y con la polica. Sin embargo, con los paramilitares s se produjo el proceso de paz. Cmo se puede hacer un proceso de paz con ellos? Es contradictorio, ellos no estaban enfrentados con el Estado, no han luchado contra l.

D.: Por qu cree que Uribe decidi arremeter contra todas las personas que han trabajado para un proceso de paz en Colombia desde el Gobierno de Pastrana?

R.G.: Uribe ha negado la guerra en todo momento. Y a la descalificacin del enemigo poltico hay que sumarle la persecucin, que forma parte de la estrategia de guerra: acallar a cualquiera que denuncie violaciones de los derechos humanos. Entonces los testigos exteriores son un peligro serio. Respecto al Estado espaol, el presidente de Colombia est interesado en que el conflicto de su pas se asimile al conflicto vasco. Si l logra esta similitud, tendra garantizado un apoyo internacional. Uribe siempre ha visto por ah una va para eludir la bsqueda de una solucin dialogada.

D.: Por qu, en este caso concreto, tambin se le persigue a usted?

R.G.: Tendran que responder otros. Lo que s es extrao es que en ningn otro pas se ha detenido a ninguno de sus ciudadanos por denuncias del Gobierno colombiano. Ha habido denuncias contra italianos y suizos, pero no han sido detenidos, acusados de terrorismo y sometidos a una ley antiterrorista, eso slo ha ocurrido en el Estado espaol. Yo no soy ninguna terrorista. Tampoco promuevo el uso de las armas. Lo nico que he hecho ha sido trabajar por una salida pacfica, por medio del dilogo y la negociacin al conflicto armado en Colombia. No formo parte, ni he formado parte de ninguna organizacin armada.

D.: En qu situacin se encuentran las causas abiertas contra usted en la Audiencia Nacional?

R.G.: En el caso del juzgado nmero cinco, que llevaba Garzn, el caso est igual que hace 23 meses, bajo secreto de sumario. Mi abogado ha presentado algunas reclamaciones para que se levantara, pero no ha habido respuesta. En el caso del segundo proceso, a m se me cit para ir a declarar el pasado 24 de marzo. Pocos das antes de esta fecha recibimos una notificacin diciendo que se suspenda la citacin. Lo nico que hemos sabido, a travs de la prensa, es que se distribuy informacin de que yo era la representante internacional de una organizacin armada colombiana. Hace poco se ha publicado en algunos medios de comunicacin que la polica espaola ha estado investigando en Colombia y que no ha encontrado ninguna pista sobre la persona que estuvo coordinando unos cursos entre ETA y las FARC en Venezuela. La polica tiene constancia de que en esas fechas la persona que se menciona en el auto del juez Velasco se encontraba en Espaa.

D: Qu pretende Uribe con la criminalizacin de los defensores de derechos humanos?

R.G.: Uribe quiere silenciar todas las voces que le acusan, a las organizaciones que denuncian las continuas violaciones de los derechos humanos.

El informe Alston de Naciones Unidas acusa a Uribe

En el ltimo informe, publicado hace un mes, el relator especial de la ONU, Philip Alston, seala que mientras el Gobierno [de Colombia] se ha centrado en una solucin militar, debera considerar los acuerdos humanitarios y las negociaciones como parte de su estrategia. El informe elaborado tras la visita de Alston a Colombia en junio de 2009 recomienda que tanto las Naciones Unidas como los actores humanitarios necesitan poder tener contacto con las guerrillas para posteriores actividades de proteccin a civiles. El relator seala sobre las ejecuciones extrajudiciales que las fuerzas de seguridad de Colombia perpetraron un nmero significativo de ejecuciones extrajudiciales en un patrn que se fue repitiendo a lo largo del pas. Sobre estos asesinatos argumenta: ... encontr muchas unidades militares comprometidas con los falsos positivos, que consistan en que las vctimas eran asesinadas por militares para beneficio personal de los soldados. Respecto a los paramilitares, dice que la inmensa mayora de los paramilitares responsables de violaciones de derechos humanos fueron desmovilizados sin ser investigados y se beneficiaron de amnistas.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/El-Gobierno-de-Uribe-no-reconoce.html

rJV



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