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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2010

La Copa del Mundo y la poltica de la inmigracin
Dirn lo que piensan algunos jugadores?

Jules Boykoff
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


La Copa del Mundo est produciendo situaciones caprichosas: la rpida eliminacin del actual campen, Italia; todos los equipos africanos con la excepcin de Ghana vencidos en la primera vuelta; yalgunos equipos con pocas probabilidades, como Japn y Eslovaquia, calificados para octavos de final. Nos hemos fijado mucho en la falta de entusiasmo de Inglaterra, en el merecido xito de Suramrica y en la pattica implosin de Francia. Pero el torneo tambin ha suministrado convincentes corrientes polticas que merecen nuestra atencin.

Para comenzar, varios pases europeos con polticas de inmigracin extremadamente draconianas se han beneficiado masivamente de dicha inmigracin. Mientras la extrema derecha aumenta su retrica contra los inmigrantes, son ellos los que en realidad han ayudado a esos pases a lograr el xito en la Copa Mundial. Alemania, por ejemplo: sin Mesut Ozil hijo de un trabajador turco cuyo maravilloso disparo contra Ghana aup a Alemania a la segunda vuelta, los alemanes no slo sera claramente menos imaginativos, sino que habran estado hace tiempo de vuelta en Alemania tomando hefeweizen [cerveza de trigo, N. del. T.] y viendo el resto del torneo en la televisin. Cacau, nacido en Brasil, ha inyectado energa al ataque alemn despus de obtener la ciudadanala primavera pasada. Su impresionante compaero Miroslav Klose naci en Polonia, como Lukas Podolski, y ambos fueron estrellas en la campaa de la Copa Mundial de Alemania en 2006.

En Suiza, cuyo principal partido poltico, la Union Dmocratique du Centre, ha impulsado la poltica contra los inmigrantes y trat de ilegalizar la construccin de minaretes, Gelson Fernandes, nacido en Cabo Verde, marc el gol del triunfo contra el poderoso equipo espaol mientras Blaise Nfuko, nacido en el Congo, ha asegurado una presencia permanente y atltica en la delantera. Y dnde estara Portugal sin su hbil tro de Pepe, el centrocampista, el delantero Liedson y el robusto mediocampista Deco cuyo juego fue esencial en la calificacin de Portugal para Sudfrica? A pesar de los lamentos racistas en Arizona, el equipo de EE.UU. tambin se ha beneficiado de la inmigracin.

Los padres de Jozy Altidore quien fue vital para el xito de EE.UU. en este Mundial emigraron de Hait. Altidore lleva regularmente una muequera con una bandera haitiana para reconocer su herencia; por cierto, la muequera tambin tiene una bandera de EE.UU.

Semejantes xitos de los inmigrantes en el escenario de la Copa Mundial han provocado una ola de doble pensamientoorwelliano cuando los hipernacionalistas aficionados al ftbol tienen simultneamente dos ideas contradictorias en sus crneos. Con las venas del cuello hinchadas mientras vitorean al equipo de su pas, esos fanticos destilan xenofobia durante el da y se ponen los colores del equipo nacional de noche.

Pero los reaccionarios y conservadores europeos no son los nicos que sufren de doble pensamiento. Yo tambin sufro, aunque en un sentido diferente. Me doy cuenta de que la FIFA est estafando a Sudfricacuando los beneficios rcord salen del pas y se prioriza la extravagante construccin de estadios sobre las necesidades bsicas de la ciudadana. La FIFA y sus promotores han recitado de memoria el tema de costumbre, la charlatanera de la filtracin de riqueza utilizada para racionalizar todas las extravagancias del deporte internacional. Tambin existe la sucia prctica de los patrocinadores corporativos que imponen su posicin comercial privilegiada, persiguiendo a los oportunistas del marketing como si fueran despreciables asesinos. En conjunto es una tarjeta roja abominable y apoyo pleno a los disidentes que marchan contra estas graves injusticias.

Y a pesar de todo no puedo dejar de sumergirme enteramente en los vaivenes de esta Copa del Mundo. Evidentemente amo el ftbol, pero tambin creo que los futbolistas tienen potencial para presionarnos colectivamente hacia una sociedad ms justa. Terry Eagleton escribi recientemente: en estos das, para la mayora el ftbol es el opio del pueblo, o su cocana, o su crack. La clave sutil de este prrafo es la mayora. De hecho, muchos futbolistas han decidido nadar contra la corriente en medio de este clima social, involucrndose en distintas labores de trabajo benfico. Dirk Kuyt, de Holanda, dirige una fundacin que mejora las posibilidades deportivas de los discapacitados. Joseph Yobo, de Nigeria, ha hecho un trabajo importante de mejora social con jvenes en el Delta del Nger, distribuyendo ms de 300 becas de estudios. Otro Super Eagle de Nigeria, Nwanko Kanu, dirige una fundacin para personas con problemas cardacos.

Pero el trabajo de caridad no es lo mismo que adoptar una enrgica posicin pblica sobre temas controvertidos como la inmigracin o a la guerra, por no hablar del activismo por la justicia social. Debido a la naturaleza hper-comercializada del ftbol, los jugadores no quieren molestar a los patrocinadores (existentes o potenciales), exasperar a los dueos y administradores de losequipos o atraer la malevolencia de unos fanticos que les gritan que lo que tienen que hacer es callar y jugar. Tiene ms sentido seguir el camino de David Beckham y convertirse en un atleta polismico, para todos los usos, a quien los espectadores puedan interpretar de cualquier manera.

Pero no puedo abandonar la naciente esperanza de que los futbolistas puedan decir lo que piensan. Puede que estis murmurando en vuestro interior que las probabilidades de que esto suceda son tan grandes como que el entrenador francs Raymond Domenech sea nombrado Director Tcnico del Ao de la Copa Mundial. Pero los jugadores han ido ms all del trabajo benfico, como Didier Drogba, que emplea su capacidad futbolstica como plataforma para ayudar a reconciliar facciones polticas en la Costa de Marfil.

Y el cronista deportivo Dave Zirin tiene razn: El deporte es, a fin de cuentas, como un martillo. Y un martillo se puede usar para darle a alguien en la cabeza o para construir algo hermoso. Depende de cmo se utilice. En estos ltimos das de la Copa del Mundo, me entusiasmar la mezcla deleitable de trabajo en equipo, pericia individual y arte que slo el ftbol puede suministrar. Pero tambin espero que un futbolista conocido llegue a blandir su martillo sociopoltico para construir algo ms grande que l mismo y ciertamente ms grande que el Trofeo de la Copa del Mundo de la FIFA.

Jules Boykoff es un ex jugador profesional de ftbol que represent al equipo olmpico de EE.UU. en partidas internacionales. Es profesor asociado de ciencias polticas en Pacific University en Forest Grove, Oregn. Para contactos, escriba a: [email protected]

Fuente: http://www.counterpunch.org/boykoff06292010.html

rJV



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