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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2010

Unin Europea amenaza con dictaduras militares

Heinz Dieterich
Rebelin


Jose Durao Barroso, ex Primer Ministro de Portugal y actual Presidente de la Comisin Europea ha advertido a los sindicatos y movimientos populares de Europa de que si no aceptan los paquetes neoliberales de austeridad, podran instalarse dictaduras militares en Espaa, Grecia y Portugal.

Barroso, el ms alto funcionario del ejecutivo europeo, nos traumatiz con una visin apocalptica del colapso de las democracias en Europa debido a su situacin de endeudamiento, recuerda John Monks, Secretario General de la Confederacin de Sindicatos de Europa (ETUC). Su mensaje fue tajante: si no se implantan los paquetes de medidas de austeridad, en esos pases podra desaparecer la democracia como la conocemos actualmente. No hay otra alternativa

La burguesa europea plantea, en otras palabras, un ultimtum al movimiento obrero y popular: paguen sumisamente los costos de la crisis que el gran capital ha causado, o se los hacemos pagar por la va de la bota militar. En lenguaje poltico: si ofrecen resistencia a la reduccin de su nivel de vida pasaremos de la dictadura burguesa velada (democracia representativa) a la dictadura burguesa abierta.

La amenaza es real por varias razones. En primer lugar, por el status del emisor del mensaje. Barroso es el ms alto funcionario del Estado regional europeo y, por lo mismo, el capo di capi visible de su clase poltica. En segundo lugar, por el status de los receptores del mensaje, la European Trade Union Confederation (ETUC). Finalmente, por el hecho, de que las dictaduras militares desaparecieron apenas hace unos treinta aos de estos pases. La dictadura falangista en Espaa dur formalmente de 1936 hasta 1978; la ltima dictadura militar en Grecia (G. Papadopoulos) de 1967 hasta 1975 y la dictadura portuguesa de Salazar sobrevivi de 1932 hasta 1974. Reinstalar el terrorismo de Estado en la periferia surea de la Unin Europea -sea en forma abierta como en Grecia en 1967 o en Honduras en 2010, o de forma encubierta como en Colombia- para proteger las disfuncionales relaciones de produccin capitalistas y los intereses de los poderosos, no ser ningn problema en un continente cuya clase dominante invent el fascismo, el falangismo y el nacionalsocialismo. Y en cuya cuna de modernidad, Francia, el gobierno (Pompidou-de Gaulle) rode el 29 de mayo de 1968 Paris con los tanques del Ejrcito francs, para romper el paro general de obreros y estudiantes, si fuese necesario.

La amenaza de usar la violencia del Estado contra la resistencia de los pobres se complementa con un reporte de Merrill Lynch-Capgemini que informa de que los ricos del mundo se hicieron an ms ricos en la peor crisis capitalista mundial desde la Gran Depresin de los aos treinta. El nmero de millonarios en el mundo subi el ao pasado a diez millones (+ 17%), que juntos representan una riqueza total de 39 billones de dlares. De esos plutcratas, 2,87 millones viven en Estados Unidos; 1,65 millones en Japn; 861.000 en Alemania y 477.000 en China.

La lectura de ambas informaciones -la advertencia de Barroso y el perverso aumento de la riqueza de los plutcratas en tiempos de severa crisis econmica mundial- no deja duda alguna sobre el carcter de clase del capitalismo que vivimos y sus sujetos principales, las grandes burguesas. Si fuera necesario volver a establecer campos de concentracin para proteger las ganancias, como en los aos treinta, esos sujetos volveran a establecerlas.

Para las mayoras y los intelectuales crticos la leccin es igualmente clara. Es preciso emular la actitud del movimiento obrero e intelectual europeo de 1847. Cuando en 1847 fue evidente que 1848 iba a ser un ao de grandes convulsiones sociales y polticas, la vanguardia europea encarg a Marx y Engels redactar un Programa Regional de Accin, que orientara a las mayoras en la defensa de sus legtimos intereses. Ese programa de alternativas estratgicas y medidas tcticas, fue el Manifiesto Comunista.

Hoy da conocemos el Modo de Produccin del Socialismo del Siglo XXI -planeacin democrtica, valor de trabajo y principio de equivalencia- y su superestructura poltica (Ueberbau), la democracia participativa. Lo que nos falta, a diferencia de 1847, son sindicatos e intelectuales con conciencia de clase y teora crtica. Por eso las mayoras europeas se encuentran sin defensas ante la amenaza apocalptica del terrorismo de Estado burgus que su ms alto funcionario acaba de lanzar.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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