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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-07-2010

Dos estrategias de reproduccin de la cultura capitalista
El arte pos-moderno y la Generacin Y

Pablo Gowezniansky
Rebelin


Acabo de enterarme de la existencia de la "Generacin Y". Qu es la Generacin Y? En el blog delasadoalaeconomia.blogspot.com est muy bien explicado: "La 'Generacin Y' se caracteriza en lneas generales por su apego al uso de las nuevas tecnologas, la desaprensin a la rutina, el desapego al puesto de trabajo fijo a largo plazo y las ansias por conocer, experimentar y crecer en lo personal". Me imagino (y no me equivoco) que este trmino habr sido acuado en el gran pas del norte. Rpidamente hago un juego de palabras -inevitable, por otro lado- aprovechndome de la fontica de la letra Y (esto es, why: o su equivalente en espaol: "por qu?"). Rpidamente, tambin, descubro que ese juego de palabras ya existe. Pero por qu la necesidad de estructurar? Por qu englobar una generacin sumamente abigarrada en un solo concepto? Aclaro: no tengo pretensiones de dibujar un texto metalingstico con guios pseudo intelectuales. Quiero bajarlo a tierra. Es decir: Argentina (o ms especficamente, Buenos Aires), ao 2010, contexto de mundo globalizado. Les suena? Continuemos.

Por eso quiero remontarme a la exposicin de arte que tuvo lugar en Capital Federal a finales del mes pasado. Ms exactamente arteBA; exposicin que se ubic en la Sociedad Rural Argentina, en las cercanas de Plaza Italia. El interrogante por qu va a condicionar el siguiente texto. En principio, por qu una exposicin de arte en la Sociedad Rural? Esa palabrita yanqui, tan interiorizada por la retrica empresarial, va a ser til en este momento: target.

Ubicar una exposicin de arte en el barrio de Palermo connota; la zona connota, el precio de la entrada connota, pero ms especficamente: el tipo de arte, las pinturas y las esculturas, la disposicin de las obras en la exposicin, el tamao de la misma (ms reducido que en exposiciones anteriores) son todas marcas que esconden preguntas. O al menos una pregunta: por qu de esta forma y no de otra? Por qu una escultura de una chica rubia, piel tostada por el sol, tetas al descubierto, pantaloncito azul corto, sonrisa boba (con copyright en Hollywood), subida a una motocicleta (sin nimos de manejar, slo de posar y posar y posar), una escultura que esquematiza el rol de la mujer en la sociedad, que es una clara alusin a la violencia de gnero (para nada erradicada de nuestra sociedad), por qu, entonces, una escultura semejante puede tener lugar en una exposicin de supuesto renombre y, adems, ser considerada por ese concepto- ya ambiguo, ya desvado- que solemos expresar como arte?

De aqu, al menos rudimentariamente, surgen dos posibles caminos. O seguimos la retrica de la "Generacin Y" y nos remontamos a las corrientes culturalistas de los '80, enfocadas en el receptor, donde las personas no reciben el material de forma pasiva, sino que lo regeneran, le constituyen un sentido propio y cambian, entonces, un significado que no es unidireccional, en donde cualquier material puede ser resignificable y, por eso mismo, cualquier material es aceptado sin crticas (as sea una mujer en tetas posando sobre una motocicleta). O como segundo camino -enfocndonos en el emisor-, entender el arte como una institucionalizacin efectuada desde el poder, restringido, el concepto, a una etapa especfica de una sociedad especfica con un gobierno especfico: se arte, entonces, el arte institucionalizado, es el que tendr la posibilidad de presentarse en espacios institucionalizados, con estructuras armadas y posibilidades de una audiencia inmensa.

La idea de la Generacin Y puede ser entendida a partir de la corriente culturalista. Lo importante no es analizar las condiciones de produccin del discurso, los motivos socio-econmicos que demarcan (en el caso de que exista, y sospecho que no existe) un comportamiento en comn de toda una generacin. Lo importante es aceptar lo dado. Y en un aplicacionismo enfebrecido, tratar de aplicar conceptos rgidos en una realidad sumamente divergente. Establecer, clasificar, poder equiparar a las personas con nmeros (personas nacidas entre la dcada del 80 y 90) y a los nmeros con conceptos (Generacin Y). Mientras se pueda simplificar el discurso, mientras puedan aislarse sus condiciones de produccin, ese discurso se vuelve posible, verosmil y aterrador.

Lo que esconde el concepto de Generacin Y (y claramente el concepto no planea responder) es el por qu: por qu hay un desapego a las rutinas, por qu el desinters por un trabajo fijo, por qu el ansia individualista de experimentar y conocer y crecer en lo personal. No voy, necesariamente, a responder estas preguntas. Pero s voy a contarles (a los afortunados que no han ido) de qu se trat arteBA 2010:

Multitud de extranjeros, de mujeres rebosantes de maquillaje y ropas costosas, hombres jvenes y no tan jvenes en atuendos modernosos: pantalones rojo brillante, camperas de un gris ciberntico. Sonrisas consumistas: veo pintura-sonro-sealo-camino-y sonro de vuelta. Muchas cmaras fotogrficas. Y entre medio de tan solemne espectculo donde la alta alcurnia desfila con soberbia, tambin, y como excusa, el arte: un arte que imita al pblico. O un pblico que imita al arte. Difcil sera decirlo. Y entre todo ese barullo y pantominas y sonrisas de mercado, imagnense, envuelto en ropajes sport, a los jvenes de la Generacin Y.

se arte los refleja y ellos reflejan se arte. A qu me refiero con se arte? Pinturas donde impera la geometra, los trazos rectos o circulares, la combinacin de formas y junto con las formas, la combinacin de colores. En lo posible, tonos pasteles, tonos claros, donde uno pueda imaginarse un arcoiris y no mucho ms. Lo social? Lo econmico? La poltica? Los seres humanos han sido barridos del arte pos-moderno (que tiene su lugar en un pasado lejano, en la primera mitad del siglo XX, cuando rompa con las estructuras clsicas y desafiaba; ahora acepta, repite y banaliza). Los seres humanos han desaparecido: la estructura socio-econmica ya no existe. La miseria humana contenida en los trazos de Berni no tiene analoga con todos esos crculos y rectngulos o colores dispuestos (con perdn a los crticos de arte) en forma azarosa. Sin mensaje alguno. Y lo peor de todo: sin crtica. Sin ninguna crtica. Las obras de Berni estaban diseminadas por la galera sin ningn orden (chicos pobres dibujados de forma infantil, por ejemplo, mirando con ojos de desesperacin, con la desesperacin del hambre y la exclusin). Junto a las obras de Berni, pinturas, fotografas o esculturas aspticas. Obras que, en el mejor de los casos, funcionaban como una irona suprema del vaciamiento de sentido que la clase dominante intenta imponerle al arte.

Pero hay una excepcin al barrido de seres humanos en el arte pos-moderno. Porque si en el arte pos-moderno hay humanos, y esto parece ser la regla, esos humanos tienen que ser mujeres, mujeres que muestren carne.

Cuando el arte no pretende ser un reflejo de la realidad, el arte se transforma en una desfiguracin, en un mbito donde la ideologa se vaca, donde se pierden los contenidos e imperan las formas. O mejor dicho: la ideologa est presente, ms que presente. De la misma forma que en esa conjuncin disparatada de la Generacin Y.

Se pretenden olvidar las estructuras clsicas del capitalismo, olvidar el sufrimiento y la pobreza, descartar conceptos como desigualdad, centro/periferia, capital cultural, posibilidades, estigmas. Se intenta afianzar el dominio econmico cultural de la Gran Nacin del Norte. Englobar, conceptualizar, simplificar: el ms pobre sentido comn sera capaz de demostrar que no es posible englobar a toda una generacin a nivel mundial en un solo concepto.

S se puede, en cambio, englobar buena parte del arte pos-moderno. El trmino, elegido casi azarosamente entre muchas posibilidades, podra ser desideologa. Es lo que el establishment requiere. Si sos un pintor joven y tens un talento innato y quers llegar a las esferas institucionalizadas del arte, nada mejor que dibujar unos buenos crculos, unas cuantas rectas o curvas, unos trazos de pintura (magistrales, por supuesto) esparcidos por aqu y por all, y ya lo tens: listo para arteBA 2011. Y si te preguntan, seguro, somos todos parte de la Generacin Y. Eso es lo fantstico tens que decir-, tener la posibilidad de expresarse, de mostrarse como uno es.

Y mientras tanto, a quin le importa ese medio mundo de almas penando y sufriendo la ms angustiosa situacin de miseria. El Arte es otra cosa. Nuestra Generacin es otra cosa. Y quienes dominan el Arte y quienes titulan a nuestra Generacin, no pueden ms que frotarse las manos y esperar a que se siga reproduciendo. Por qu? Porque hay mucho poder y mucho dinero de por medio.

* Pablo Gowezniansky, estudiante de Ciencias de la Comunicacin Social de la Universidad de Buenos Aires

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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