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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-07-2010

El concurso del miedo

Pedro Gonzlez-Munn
La nacin cubana


No me gusta inundar los e-mails de los colegas con historias trasnochadas y astutos golpes de pecho. No soy de quienes abruman a los dems con quimeras ajenas. La accin vale ms que abanicar el viento y estoy convencido de que tenemos una sola mujer aherrojando el alma y el regalo de estos minutos en la tierra lo marca tu vida, no el semen que te procre.

Contra nosotros hay una guerra. Quienes con nuestra esencia de cubanos estampada en la frente vivimos en las entraas del monstruo, sabemos que cada da hay otro ardid contra la esperanza, otro eslabn de la ignominia, el odio y la vileza. No hay dignidad en los desertores, ni moral en los mezquinos, ni siquiera virtud en los pusilnimes.
A mis muertos queridos, a quienes se les oxid la vida en las fronteras del odio y ahora sufren estoicos el olvido de los ingratos les digo: cada maana, con mi bandera tricolor en la solapa, contemplo este amanecer ajeno, midindome por la estatura de sus vidas.

Nunca se est solo cuando no provocas la vergenza de los tuyos.

Quienes nos acusan de extremistas, de soadores, de compasivos y seguidores, siempre tendrn razn. No vale la pena una vida sin esperanza, no eres nadie sin la integridad de tu ideal.

Hoy en da, cuando suenan trinos de vacilantes, retumbar de plaideras y rugidos del poderoso, ms que nunca recuerdo a mi bisabuelo mamb, pequeo, con sus manos de nio y aquel coraje ms all de su cuerpo que lo llev, crecido, en las llanuras villareas a comandar una banda de negros descalzos y embestir con cargas al machete a balas y ejrcitos.

Mi bisabuelo Pablo, se pona en atencin ante m para hablar de su general Maceo, sonrea sus secretos para recordar al dominicano Mximo, pona palabras en el aire para recordar las ideas de Mart. "Mi'jo, lo difcil no es matar a un hombre, es vivir con l toda tu vida..." Ahora lo s viejito, los muertos no se quedan tan muertos como dicen, ni el valor est en el arrojo y la potencia, es como el amor: entrega, sacrificio y respeto.

Como digo, no pierdo el tiempo de los amigos en palabrera y golpes de pecho. No estamos solos, nosotros, porque tenemos un pueblo inmenso que ha probado su fe en cuatro dcadas de herosmos, ustedes porque tienen bien claro a dnde los orienta la esperanza.

Pero no se imaginen los cobardes que sus acciones quedarn impunes en ninguna parte, ni siquiera en este pantano miserable.

Quien nos ataca o insulta, recibir la bofetada de nuestra dignidad e independencia. Si no nos rindi el hambre, nunca nos doblegarn las amenazas, mucho menos el plomo enemigo.

Cada accin tiene dos respuestas, quien se someta al alcance de la ira tendr su castigo, los mendaces e impostores de treinta monedas tendrn su hora y est ms cerca de lo que piensan.

Ya es mucho, quiero recordar lo que deca el poeta, novicio y romntico como quisiera ser hasta el final de mi vida: "El amor, madre, a la patria, no es el amor ridculo a la tierra, ni a la yerba que pisan nuestras plantas; es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca y tal amor despierta en nuestro pecho, el mundo de recuerdos que nos llama, a la vida otra vez, cuando la sangre, herida brota con angustia el alma; la imagen del amor que nos consuela y las memorias plcidas que guarda". .

Fuente: http://www.lanacioncubana.com/


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