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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-07-2010

El ftbol es arte y religin

Frei Betto
Cubadebate


Soy unanalfutbola. O sea, no entiendo nada de ftbol. Siempre que me preguntan a cul equipo le voy, me quedo tan parado como minero (de Minas Gerais) al que no le gusta el queso.

Le fui en mi infancia al Fluminense, de Rio, y al Amrica, de Belo Horizonte. Influencia materna. Ms tarde fui atltico por un detalle geogrfico: mi abuela viva frente al estadio, en la avenida Olegario Maciel, en la capital minera. Y nada ms. Sin contar la emocin de haber estado en el Maracan la noche del 14 de noviembre de 1963 para asistir, mezclado con 132 mil hinchas, a aquel que es para muchos el considerado juego de los juegos, la lucha entre Santos y Miln por el Mundial de Interclubes.

Hoy me doy el lujo de asistir por televisin a los partidos del campeonato. Elijo a favor de quin voy. Y no pierdo el Campeonato Mundial. El partido del Brasil es obligatorio.

Yo dije misa? S, sin exageracin. Porque en el Brasil el ftbol es religin. Y el juego liturgia. El hincha tiene fe en el equipo. Aunque su equipo sea el farolillo rojo, el hincha cree piadosamente que vendrn das mejores. Por eso, honra la camiseta, acude al estadio, se mezcla con la multitud, grita, salta, aplaude, llora de tristeza o de alegra, cual devoto que deposita todas sus esperanzas en el santo de su devocin.

El ftbol naci en Inglaterra y se hizo arte en el Brasil. En verdad se convirti en ballet. Aqu tan importante como el gol son los regates. Ellos comprueban que nuestros ases tienen samba en los pies y sentido matemtico en la intuicin. Observe la precisin de un pase del baln! En el csped, inmenso palco al aire libre, se despliega una bella y extraa coreografa. Haga la experiencia: apague el sonido de la tv y contemple los movimientos de los jugadores cuando chutan. Es una sinfona de cuerpos alados. Si yo fuera cineasta editara las escenas ms expresivas en cmara lenta y les pondra un fondo sonoro, de preferencia un vals, haciendo acompaar el fluctuar de los cuerpos sobre el verde del engramado.

El Brasil tiene 190 millones de tcnicos de ftbol. Todos dan su opinin. Y nadie se avergenza de hacerlo, como si cada uno de nosotros tuviera, en esta materia, autoridad intrnseca. Se puede discordar de la opinin ajena. Pero nadie osara ridiculizarla.

Es lstima que la violencia est contaminando las barras de hinchas. Antes ellas anabolizaban, con su vibracin, el desempeo de los jugadores. Ahora dirimen a gritos su posicin sobre la hinchada contraria. Y si pierden en el juego insisten en ganar con la fuerza. De seguir as dentro de poco el campo ser ocupado, no por el equipo, sino, como un gran circo, por los hinchas. Volveremos al tiempo de los gladiadores, ahora en versin colectiva.

Cuando oigo la estridencia de las vuvuzelas, como un enjambre de abejas que nos picara los tmpanos, pienso que los hinchas ya no le ponen atencin al juego. Quieren transferir el espectculo del engramado a los palcos. El ruido de la hinchada pasa a ser ms importante que el desempeo de los jugadores.

Nuestra autoestima como nacin se apoya, sobre todo, en la pelota. No hemos tenido ningn premio Nobel; nuestro nico santo, fray Galvn, todava es poco conocido; y nuestro mayor invento -el avin- es cuestionado por los usamericanos. Pero somos el nico pas del mundo pentacampen de ftbol. Si la historia de los pases europeos del siglo 20 se delimita por dos guerras mundiales, la nuestra est demarcada por las Copas. Y nuestros hroes ms populares eran o son eximios jugadores de ftbol. Hasta el punto de que el ms completo de ellos, Pel, mereci el ttulo de rey.

La Copa es un acontecimiento tan importante para el Brasil que el da en que juega nuestra seleccin es feriado. Si ganamos, la nacin entra en trance de euforia. Y si perdemos, nos agarrota una triste estupefaccin. Cmo si todos preguntaran: cmo es posible que no haya vencido el mejor?

Gilberto Freyre percibi ntidamente que en el arte futbolstico brasileo se mezclan Dionisio y Apolo: la emocin y el baile de los regates son dionisacos; la fuerza de la lucha y la razn de las tcnicas son apolneas.

De nio oa los partidos por radio. Cunta emocin! Se completaba la imaginacin con la descripcin del narrador. Hoy no hay locutores en la transmisin televisiva, slo comentaristas. Son lerdos, narran lo evidente y, charlatanes, con frecuencia olvidan lo que sucede en el campo y se la pasan haciendo consideraciones sobre el juego con sus colaboradores.

El ftbol se juega en el estadio? El ftbol se juega en la playa, en la calle, en el alma, poetiz Carlos Drummond de Andrade. Con toda razn.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2010/07/03/el-futbol-es-arte-y-religion/



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