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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-07-2010

frica bajo la lupa, el Congo

Alberto Piris
Repblica de las ideas


Se acaba de celebrar el cincuentenario de la independencia de la Repblica Democrtica del Congo, que el 30 de junio de 1960 rompi oficialmente las ataduras coloniales que durante varios decenios la haban sujetado al reino de Blgica.

Ahora que por motivos futbolsticos frica vuelve a ocupar amplios espacios en los medios informativos, no est de ms recordar algunas pocas pasadas que han contribuido a que este continente sea lo que conocemos hoy. Tambin los diarios europeos y estadounidenses de finales del siglo XIX se refirieron extensamente a nuestro vecino continente, desde que empezaron a observar y comentar el desvergonzado reparto de los pueblos y territorios africanos entre las potencias coloniales europeas, tras la firma del Tratado de Berln en febrero de 1885.

Para valorar la amplitud del expolio que el tratado autoriz, basta saber que a esta rebatia internacional solo sobrevivieron dos Estados independientes: Liberia y Etiopa. El primero, por ser una creacin artificial de EEUU, para instalar all a los esclavos negros liberados; el segundo, a causa de su antiqusima historia y su estrecha vinculacin con el cristianismo naciente, aunque esto no le evit tener que soportar aos despus la ocupacin militar de la Italia musoliniana.

Bajo el pretexto de llevar el progreso y la civilizacin a unos pueblos que vivan en el atraso cultural y el paganismo religioso, apenas se esconda el verdadero motivo, que no era otro que el de explotar los enormes recursos africanos, establecer puertos y bases navales para los ejrcitos y escuadras coloniales y alcanzar o mantener situaciones de privilegio en el concierto de las naciones. Del mismo modo que, tras la 2 Guerra Mundial, los Estados poseedores de armas nucleares configuraron una lite que se esforz en modelar a su arbitrio las relaciones internacionales, en las postrimeras del siglo XIX solo se consideraban grandes potencias las que posean y explotaban colonias y territorios esparcidos por todo el planeta.

Pero el caso de frica es especial y el del Congo sobresale por sus llamativas caractersticas de crueldad, codicia e hipocresa. A causa de estas nefastas cualidades, el actual rey Alberto II de Blgica ha tenido que guardar un discreto silencio durante la celebracin del cincuentenario, quiz para olvidar las palabras de su hermano, el rey Balduino, hace 50 aos, que lejos de cualquier irona, y entre otras lindezas, declam as: La independencia del Congo es la cspide del trabajo concebido por el genio del rey Leopoldo II con firme valor, y continuado por Blgica con perseverancia.

A lo que respondi el recin elegido presidente del Gobierno, Patrice Lumumba: hemos conocido ironas, insultos y golpes que hemos debido sufrir, maana, tarde y noche, porque ramos negros. Hemos visto nuestras tierras explotadas al amparo de leyes que solo reconocan los derechos de los ms fuertes. Leyes distintas para los negros y para los blancos. Hemos conocido los atroces sufrimientos de los encarcelados por sus opiniones polticas o religiosas y de los exiliados en el propio pas. Su destino era peor que la muerte. Quin olvidar los disparos que mataron a tantos de nuestros hermanos o las mazmorras a las que fueron arrojados los que no quisieron someterse al rgimen utilizado por los colonizadores para dominarnos?.

Lumumba fue poco despus asesinado con la complicidad de algunas potencias occidentales, pero el efecto de aquel discurso llega hasta hoy. En 1960 Balduino tuvo que abandonar apresuradamente la capital congolea, abreviando la tensa ceremonia de la independencia, y el pas inici una terrible trayectoria de guerras, violencia y muerte de la que apenas hoy empieza a recuperarse.

Pero la Historia ha condenado ya a Leopoldo II, durante cuyo reinado en el llamado Estado Libre del Congo -entonces posesin personal del rey- fue exterminada casi la mitad de la poblacin. El incansable escritor y periodista Mark Twain publicaba en 1905 un artculo titulado: Debera el rey Leopoldo ser colgado?. Y en otro comentario de la misma poca no dud en calificarle de asesino de quince millones. Estudios posteriores han mostrado que entre 8 y 10 millones de congoleos murieron bajo la brutal dominacin del monarca belga. A su lado, Hitler y Stalin apenas seran unos principiantes.

Los nativos del Protectorado espaol en Marruecos tenan su peculiar visin de las consecuencias del reparto europeo de frica: Inglaterra pega y paga. Francia pega, pero no paga. Espaa ni pega, ni paga. Era una irnica comparacin de las actividades militares y econmicas de tres pases colonizadores del continente africano y sirvi para indignar y excitar a quienes en Espaa eran partidarios de la mano dura en Marruecos.

A la luz de lo que la Historia ha desvelado sobre la colonizacin belga del pueblo congoleo, habra que aadir otra lnea: Blgica no paga, pero mata. Aunque el asesino ms notorio no era propiamente Blgica, sino un individuo llamado Leopoldo II, rey de los belgas, por otro nombre Louis Philippe Marie Victor de Sajonia-Coburgo.

Fuente: http://www.republica.es/



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