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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2010

El cabreo de Egipto con Hams

Abdel Bari Attwan
Al- quds al arabi

Traducido para Rebelin por Jalil Sadaka


Las relaciones entre las autoridades egipcias y el movimiento islmico Hams pasan por malos momentos y se espera que vayan a peor. El detonante de este deterioro es el nuevo fracaso de los intentos de reconciliacin entre al Fatah y Hams, por mediacin de Egipto, que no dud en acusar a Hams de dicho fracaso, la guerra de declaraciones desatada Inmediatamente despus revela el nivel el enfrentamiento entre ambos. El punto lgido de esta crisis produjo cuando uno de los lideres de Hams, Zahaar se quej amargamente de que Egipto considera a los asuntos palestinos como un tema de seguridad nacional, muestra de ello es que la competencia sobre estos asuntos corresponde al ministro responsable de los servicios de inteligencia

Las desavenencias entre Hams y Egipto estaban previstas y hasta cierto punto son naturales, aunque ambos se esforzaban en ocultarlas, pero la paciencia mutua parece que ha tocado a su fin, ya resulta imposible mantener por ms tiempo la cortesa.

Resulta evidente afirmar que las autoridades de Egipto no sienten la ms minima simpata por Hams y no desean que sea su vecino por una serie de poderosas razones que enumeramos a continuacin:

Primero: El pleno compromiso del Gobierno de Egipto con la seguridad de Israel adquirido a partir de la firma del los acuerdos de Camp David. Estos acuerdos obligan al Gobierno de Egipto a velar por la seguridad de Israel e impedir cualquier amenaza procedente de su territorio o los territorios palestinos aledaos, aunque tenga que oponerse a los movimientos de de la resistencia palestina, entre ellos Hams.

Segundo: Las autoridades egipcias consideran a Hams una amenaza directa para sus propios intereses, por considerarlo el brazo armado del movimiento de los Hermanos Musulmanes, que es el grupo de oposicin mas serio al gobierno en Egipto. La existencia de Hams intensifica los temores del rgimen de Mubarak ante los posibles enfrentamientos con la oposicin interna, que pueden devenir en violencia si contina el estancamiento democrtico en este pas

Tercero: las autoridades egipcias, estn plenamente comprometidas con EE.UU. en la lucha contra los movimientos islamistas en el mundo rabe, con la excusa de luchar contra el terrorismo. Por lo que Egipto ya es parte fundamental en esta guerra y por ello es natural considerar a Hams como una prioridad para las autoridades de este pas.

Cuarto: Las autoridades egipcias consideran la Franja de Gaza un eslabn ms en su seguridad nacional. Aunque hasta este momento no han formulado una alternativa poltica sobre el futuro de esta zona, por una parte no desean recuperar su dominio sobre la Franja, tal como estaba antes del 1967, una opcin que prefiere Israel, por otro lad, no puede aceptar el dominio de Hams reconociendo la realidad existente, y lo ms grave es que todos los intentos de derrocar a Hams no han tenido xito, ms bien al contrario.

Las autoridades egipcias contemplan todo esto como un fracaso propio, su poltica resulta contradictoria, sobre todo al ver que el control del los asuntos palestinos se le escapa de las manos, slo le queda una parte menguante representada por ANP en Ramala, que pierde protagonismo dentro y fuera del campo palestino por varios motivos, entre los que cabe destacar el fracaso del proceso de paz.

Una destacado lder del Movimiento de Resistencia Islmica Hams, Zahaar, tiene toda la razn al expresar su malestar por hecho de que Egipto otorga la competencia sobre el conflicto palestino a los servicios de inteligencia dirigidos por Omar Sulaiman. Pero Zahaar omiti decir que Egipto trata las relaciones con Hams como asunto de seguridad nacional, remarcando su negativa de reconocer a Hams como un movimiento poltico con gran arraigo en la sociedad Palestina, y que obtuvo una amplsima mayora en las elecciones, libres y justas.

Este trato por parte de Egipto hacia Hams, enmarcarlo dentro del marco de la seguridad, es lo que llev a este pas a expresar su disgusto por la visita del secretario general de la Liga de los Estados rabes a la Franja de Gaza y su encuentro con el Primer Ministro de Hams Ismael Hanyia. Dicha visita del mximo representante de la Liga rabe es un reconocimiento poltico que no agrada a Egipto, por las connotaciones polticas, en relacin con Hams, que supone su reconocimiento definitivo del mundo rabe, despus de cuatro aos de dudas.

Es evidente que Hams tiene una parte de la responsabilidad por tolerar el trato recibido por Egipto como un movimiento insurgente y porque su mximo lder Jaled Mishaal, que visit Egipto en ms de una ocasin, nunca manifest su disgusto por tener a un interlocutor como el director de los servicios secretos, Omar Sulaiman, en vez de haber sido recibido al menos por el Ministro de Asuntos Exteriores si no por el propio presidente.

Mishaal debera haber exigido el reconocimiento de Egipto como contrapartida a su disposicin a firmar el documento de reconciliacin palestina redactado por Egipto, y no lo hizo, al menos pblicamente.

Este mismo razonamiento se podra decir de los lideres de Hams en el interior que visitaron Egipto en varias ocasiones, tenian suficientes argumentos para convencer a las autoridades egipcias de cambiar su actitud hacia ellos, al igual que trataron en su da con Arafat y su Comit Central, que fueron recibidos por las autoridades de este pas mucho antes de que fuera presidente de la OLP, al igual que el dirigente de las Fuerza Libanesas, Samir Gaga, que fue recibido por el mismo Mubarak.

Otra cuestin que deberamos abordar en este pequeo anlisis sobre las relaciones entre Hams y Egipto se refiriere a las circunstancias en las que estalla esta crisis, para ello debemos apuntar una serie de cuestiones regionales:

1- El incremento del protagonismo de Turqua en el conflicto rabe- israel. Est claro que Turqua, aliado de Hams, ha adquirido despus de la crisis de la Flotilla de la Libertad un papel principal, ganndose la simpata de la mayora de los rabes y musulmanes, esta notoriedad turca se consigui en detrimento del papel tradicional de Egipto, que se ha reducido al mnimo. Esto explica la decisin de Egipto de abrir el paso de Rafah sin contrapartidas, por temor a la reaccin del pueblo egipcio.

2- El estancamiento del proceso de paz del que Egipto se considerauno de sus principales patrocinadores. Las negociaciones se encuentran en punto muerto pues la colonizacin juda de los territorios ocupados ha viciado totalmente dicho proceso.

3- Egipto siente una gran desazn por la negativa de Hams a aceptar su mediacin en las negociaciones para el intercambio de presos con Israel, incluso contempla con disgusto el intento de Hams de buscar intermediarios occidentales, sobre todo alemanes, para concretar los detalles de esta posible operacin de canje.

4- La intensificacin de las presiones internacionales para poner fin al bloqueo de Gaza, al que ha contribuido de forma decisiva Egipto en colaboracin con Estados Unidos, Israel, Europa y la Autoridad nacional Palestina. El fin del bloqueo supone el fracaso de las apuestas egipcias, para restaurar el poder de la ANP en Gaza en sustitucin de Hams.

La crisis entre Egipto y Hams puede intensificarse. Las consecuencias mas probables son el giro de Hams hacia el eje de Turqua, Siria e Irn, con las consiguiente presiones, porno decir persecuciones, contra los lideres de Hams en Gaza, y el posible cierre total de del paso fronterizo de Gaza con Egipto.

No hay duda de que los graves errores cometidos por las autoridades egipcias durante los ltimos cuatro aos como consecuencia de su poltica de castigos colectivos contra la poblacin de la Franja de Gaza, para desprestigiar a Hams y provocar un levantamiento en su contra, van a persistir. Los que conocen el trato recibido por los habitantes de Gaza en el territorio egipcio, donde son conducidos como animales enjaulaos hacia el paso de Rafah, saben muy bien a qu nos referimos.

Respecto a la reconciliacin palestina y el famoso documento egipcio, podemos afirmar que ste ha caducado. Las consecuencias de la matanza de la Flotilla de la Libertad han eclipsado todo lo anterior. Podemos decir que el Movimiento de Resistencia Islmico est ahora en una posicin ms consolidada por las alianzas forjadas, al contrario de las alianzas de la ANP que slo procuran debilitarla ms para obligarla a aceptar una solucin conforme a los intereses de Israel.

rCR




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