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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2010

Es la deuda privada, estpido!

Alberto Montero Soler
Pblico


A estas alturas creo que a nadie se le escapa que la situacin de la economa espaola es muy grave. Quien ms y quien menos est sufriendo los efectos de una crisis de la que, an a da de hoy, el Gobierno sigue empeado en no desvelar en sus verdaderas dimensiones y causas.

Y es que si por algo se caracteriza la gestin realizada de la crisis por este Gobierno, ms all del nivel de improvisacin permanente con el que opera, es por la absoluta falta de transparencia de cara a la ciudadana acerca de sus razones autnticas, lo que provoca que sta se encuentre, cuando menos, confundida y, en consecuencia, mermada en su capacidad de articularse y resistir.

As, nos haban contado que estbamos ante la versin nacional de una crisis financiera internacional. Sin embargo, los datos nos dicen que en este pas no ha quebrado ni un solo banco (recordemos tan slo se han intervenido dos cajas de ahorros), frente a los 239 bancos que han quebrado en EEUU desde 2008.

Si la crisis era financiera, la pregunta lgica que todo ciudadano debe hacerse es por qu ninguna entidad financiera est pagando las consecuencias de su excesiva propensin al riesgo o, lo que es lo mismo, por qu los bancos en Espaa no pueden quebrar y en el resto del mundo s.

Desde el Gobierno esa pregunta se abort, incluso antes de que pudiera realizarse, por dos vas. La primera, sacando pecho y afirmando que el sistema financiero espaol era de los ms robustos del mundo. La segunda, convirtiendo algo que era una verdad a medias en una verdad en versin casi completa por la va de poner a disposicin de las instituciones financieras cuantas ayudas y avales pblicos se estimaran necesarios sin exigir a cambio la ms mnima contribucin para la reactivacin de la actividad econmica.

Ello ha dado lugar a la segunda versin de la crisis. Esta versin sita en la situacin fiscal del Estado la causa de la presin que los mercados financieros est imponiendo sobre la deuda pblica espaola. Se insiste machaconamente en que la crisis financiera ha mutado en una crisis de deuda soberana y que la salida de la misma pasa por lanzar mensajes contundentes a los mercados de que se estn tomando las medidas oportunas para retornar a una senda de estabilidad fiscal. De ah la orientacin de las medidas adoptadas: alejadas de cualquier intento de recuperacin econmica y centradas, hasta el paroxismo, en el ajuste fiscal.

Pero, a pesar de ello, la reaccin de los mercados financieros sigue siendo adversa: no se creen de la misa la mitad y con cada medida anunciada por el Gobierno crece la desconfianza, aumenta el riesgo pas y se encarece el coste del endeudamiento. Por qu?

Pues sencillamente porque el aspecto sobre el que se han enfocado todas las medidas gubernamentales esto es, el ajuste de las finanzas pblicas no hace sino agravar las posibilidades de solventar el verdadero problema de la economa espaola, aquel sobre el que los mercados financieros tienen puesta su mirada: el endeudamiento privado y la necesidad que tienen los deudores de que se recupere la actividad econmica para poder afianzar su solvencia y los acreedores para poder recuperar su dinero.

Basta con echar un vistazo al ltimo informe del Banco Internacional de Pagos y hacer algunos clculos para saber que los bancos alemanes y franceses acumulan casi el 62% de la deuda pblica y privada espaola (450.000 millones de un total de 727.000 millones de dlares en la Zona Euro). Sin embargo, del total de esa deuda, la exposicin de los bancos de esos dos Estados a la deuda pblica espaola apenas llega al 18% (81.000 millones de un total de 450.000 millones de dlares de deuda).

Los datos creo que apenas necesitan explicacin: los mercados financieros, de los que esos bancos son actores privilegiados, se encuentran con que el grueso de su problema no es la deuda pblica espaola sino la deuda de las instituciones financieras y no financieras privadas.

Ahora bien, por qu los mercados sancionan a la deuda soberana y no penalizan en mayor medida a los emisores privados hasta el punto de que el centro de atencin ha logrado centrarse en la evolucin de la primera?

Pues sencillamente porque, al contrario de lo que ocurre en Estados Unidos, en la Unin Monetaria el Banco Central Europeo (BCE) se ha negado hasta hace unas semanas a comprar deuda soberana y, por lo tanto, los Estados miembros se encuentran cautivos de las emisiones abiertas en unos mercados financieros que aprovechan cualquier dato o expectativa adversa para exigir una mayor rentabilidad.

Mientras tanto, ese mismo BCE no tiene ningn pudor en abrir el grifo de la financiacin en condiciones muy ventajosas para el sistema financiero privado a pesar de que ste tiene cada vez ms problemas para refinanciarse en los mercados por sus dbiles posiciones de solvencia y la desconfianza existente al respecto. Baste con ver cmo los mercados burstiles vienen castigando con mayor intensidad precisamente a las instituciones financieras y a las constructoras espaolas, es decir, a las principales emisoras de esa deuda privada cuyo riesgo de impago tanto
temen los acreedores europeos.

La resultante no puede ser ms perversa: las dudas de los mercados sobre la solvencia de la deuda privada contagian las valoraciones sobre la solvencia pblica y el Gobierno, centrndose en sta y no en aqulla, recurre a un ajuste econmico que, al estar completamente desenfocado, hunde an ms la economa y es rechazado hasta por los mercados. No me negarn que no es como para echar a correr.

Alberto Montero es profesor de Economa Aplicada de la Universidad de Mlaga y vicepresidente de la Fundacin CEPS. http://www.albertomontero.com/

http://blogs.publico.es/otrasmiradas/37/es-la-deuda-privada-estupido/


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



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