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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-07-2010

Entre el ftbol y la geopoltica

Alberto Piris
El viejo can


La fiebre futbolstica dominante estos das ha hecho que algunos de los ms curiosos entre los aficionados al baln abran el atlas para situar las ciudades sudafricanas en cuyos estadios se dirime el honor nacional. Pero quiz pocos de los que hayan localizado Durban (la ciudad en cuyo estadio se congel temporalmente el optimismo hispnico frente a la escuadra helvtica) hayan advertido una curiosa anomala geopoltica, situada a unos 300 km al oeste de esa ciudad: el reino de Lesotho.

Su ms evidente caracterstica es la de ser un enclave en el interior de Sudfrica. No menos sorprendente es su naturaleza poltica: un reino cuya dinasta se remonta al primer tercio del siglo XIX. Fue instaurado para unir a los basutos ante las amenazas de otros pueblos vecinos y rivales, sobre todo el poderoso reino de los zules. Cuando el panorama se agrav con la amenaza de los boers, el soberano basuto crey conveniente pedir la proteccin britnica. Y esto fue lo que ha permitido a su reino sobrevivir hasta hoy, pues al Imperio britnico le convena impedir que el Estado Libre de Orange tuviera salida al mar a travs de las tierras de los basutos. Como es comn en gran parte de frica, muchas fronteras fueron arbitrariamente trazadas para satisfacer los intereses de las potencias colonizadoras y acabaron definiendo el mapa poltico africano cuando el continente alcanz la independencia.

Regresando ahora de la geopoltica al ftbol, el hecho es que hace ya algunas semanas Sudfrica endureci los requisitos para entrar en su territorio, por motivos de seguridad, durante el desarrollo de la competicin. Por esta razn, miles de lesothenses se vieron privados de su medio habitual de vida, trabajando en la vecina Sudfrica y atravesando a diario la frontera.

Si Lesotho es considerado uno de los ms bellos pases africanos, su pueblo roza los lmites del desastre general. Entre sus dos millones de habitantes sobreviven ms de 400.000 nios a los que el sida ha dejado sin familia. Un tercio de la poblacin es seropositiva. La esperanza de vida ha bajado a 34 aos, segn se informa en The Guardian Weekly. Los salarios son miserables: un trabajador que gana 300 $ al mes en Sudfrica, se tendr que conformar con unos 90 $ mensuales en las plantas textiles chinas instaladas en Lesotho.

Ante esta situacin no debe extraar que muchos ciudadanos hayan pedido a Sudfrica que se anexione Lesotho. En los tiempos que corren, esto es tambin una novedad geopoltica, ya que las tendencias centrfugas de las nacionalidades tienden a moverse en sentido contrario. Adems de buscar en el exterior el modo de salir de un infortunio galopante que avanza en el interior, hay otras razones que apoyan la demanda. Al fin y al cabo, en la Sudfrica segregacionista lo que hoy es Lesotho fue un bantustn cuya principal misin era proveer de mano de obra al pas gobernado por y para la poblacin blanca.

Un reciente informe de la Unin Africana relativo a la situacin en Lesotho advierte de que en este pas existe "una amenaza permanente de conflicto interno", denuncia problemas de corrupcin y falseamiento de las cuentas pblicas y aconseja "su integracin econmica en Sudfrica". Un destacado jefe local opinaba que el pueblo se senta unido a la monarqua pero no a sus polticos. Y aada: "El maloti [moneda local] no vale nada. Ni siquiera lo imprimimos y lo traemos de Inglaterra. Tiene el mismo valor que el rand [moneda sudafricana], as que podramos suprimirlo". Un dirigente del movimiento unionista insista en que no hay "razn alguna para que Lesotho exista como un Estado con moneda y ejrcito propios".

En apoyo de la demanda de integracin se resalta tambin el hecho, a la vez sentimental e histrico, de que el Congreso Nacional Africano -origen de la resistencia armada al apartheid y del fin del Estado racista- fue fundado precisamente en Lesotho por el rey Letsie II. Se trata de reforzar los argumentos que vinculan Lesotho a Sudfrica. El objetivo final consistira en convertir el reino lesothense en la dcima provincia sudafricana.

La miseria y el subdesarrollo son incompatibles con el desarrollo de la soberana y todo lo que de sta se deriva: ejercicio del poder, relaciones exteriores, justicia y ordenacin poltica, entre otras cosas. Primum vivere, deinde philosophare podra traducirse en este caso, y en muchos otros similares, como "primero comer y luego organizarse polticamente". Cuando el brillante foco de la atencin mundial abandone Sudfrica, concluido el torneo, pocos sern los que se preocupen por el destino de ese pueblo pequeo, olvidado y casi siempre manipulado desde fuera, sobre el que parecen abatirse todas las desgracias de los tiempos modernos. Gracias al ftbol hemos podido dedicarle un mnimo de atencin, y con esto seremos capaces de olvidar el hecho estremecedor de que solo con los ingresos anuales de las opulentas estrellas del llamado "deporte-rey" que hoy pasean por Sudfrica, el reino de Lesotho vera algo de luz al final de un tnel, hoy por hoy tan negro como la muerte.

Fuente: http://www.javierortiz.net/voz/piris/entre-el-futbol-y-la-geopolitica


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