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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2010

Proclama por un nuevo Puerto Rico

Carlos Rivera Lugo
Claridad


El pueblo de Puerto Rico es testigo en estos momentos de un parto singular: el de la democracia participativa. Que nadie se llame a engao: en el desenlace exitoso de este parto radica inescapablemente las posibilidades reales incluso de la soberana. En ese sentido, son en ltima instancia dos las criaturas que forcejean por nacer. Estn ntimamente trabadas y como tales son inseparables.

Es por ello que no basta pregonar la soberana sin la incorporacin real del pueblo en las decisiones polticas. Soberano es quien decide. De eso trata concretamente la autodeterminacin.

Bajo la vieja nocin de la soberana, sta tan slo est representada formalmente por el pueblo. Sin embargo, en la realidad de los hechos, esa soberana histricamente ha estado coja pues el pueblo est ausente de ella. Las elites econmicas y polticas hegemnicas se han encargado de monopolizar las decisiones fundamentales de la sociedad, en exclusin del pueblo de carne y hueso, razn y sentimiento.

Un ejemplo de lo anterior lo tuvimos en das pasados cuando el Colegio de Abogados de Puerto Rico convoc al pueblo a una reunin urgente en su sede en San Juan al da siguiente de la brutal represin sufrida el pasado mircoles por estudiantes y profesores, entre otros, que haban ido al Capitolio para presentarle a la Asamblea Legislativa una Proclama por una democracia verdadera, originada en Mayagez. Sin embargo, al llegar los convocados, sobre todo los estudiantes y profesores, para su sorpresa y decepcin se toparon con el hecho que ya todas las decisiones haban sido tomadas por un comit designado por el Presidente de la entidad convocante.

As las cosas, dndose cuenta que la democracia participativa y deliberativa no anidaba en dicha asamblea, los estudiantes universitarios salieron a las afueras de la sede del Colegio de Abogados para constituirse en una verdadera asamblea con la participacin de todos y todas, al igual que lo hicieron continuamente durante su proceso huelgario. Le dieron as la espalda a aquellos que siguen conformndose con las meras formalidades del desgastado discurso jurdico-poltico de la Modernidad.

Me deca con razn el compaero profesor de Derecho Daniel Nina: Creo que estamos viviendo un nuevo pas, donde lo viejo y lo nuevo no se estn comprendiendo. Efectivamente, lo viejo, representado por una forma elitista de hacer poltica, y lo nuevo, personificado por una sociedad que crecientemente no se siente representada por dichas elites -sean de derecha, centro o de izquierda- y, consiguientemente, afirman su derecho soberano a decidir por s misma. La autodeterminacin popular y no la sobredeterminacin elitista es el eje estratgico del nuevo proyecto de pas encarnado en las luchas estudiantiles.

Lo grande de la nueva situacin es que sus protagonistas, los estudiantes universitarios, no se han conformado con la mera protesta frente a las acciones represivas del gobierno colonial de turno. Van ms all de la protesta hacia la contestacin frontal, firme y valiente al desorden colonial. Y adems de demostrarlo con una heroicidad francamente admirable, tambin nos lo testimonian con la Proclama que llevaron para leer en la sede de la Asamblea Legislativa en San Juan, la cual fue recibida a macanazos. De sta muy poco se ha hablado, porque tal vez muy poco an se ha entendido sobre lo que est ocurriendo. La Proclama constituye una impugnacin radical a las actuaciones opresivas de las actuales autoridades coloniales y una propuesta concreta para la construccin de un nuevo Puerto Rico.

En primer lugar, comienza la Proclama explicando que el motivo de la movilizacin estudiantil es para retomar la Legislatura por entender que sta, con sus acciones, le ha declarado la guerra al pueblo puertorriqueo. Atestiguan sus signatarios que acudimos de forma pacfica ante el Hemiciclo del Senado amparndonos en nuestro derecho a ser escuchados y considerados ya que somos parte de una sociedad que aspira a la democracia verdadera. Nuestros derechos irrenunciables a la libertad de expresin, de reunin y de asociacin, y el hacer valer que se cumpla con los requerimientos y las necesidades de una sociedad verdaderamente democrtica fundamentan la accin pacfica con la que asistimos a este espacio. Entendemos que la violacin a cualquiera de esos derechos fundamentales, esas garantas mnimas o esas necesidades bsicas son una declaracin de guerra contra nuestro pueblo y nuestra sociedad.

Ante el continuo desprecio que demuestra la Legislatura hacia los reclamos legtimos del pueblo, los estudiantes universitarios afirman que asistiremos con nuestros cuerpos como principal resistencia civil para reclamar lo que por derecho nos corresponde, ya que entienden que la base de toda sociedad democrtica es que la voluntad del pueblo sea la autoridad del pueblo, que sea la autoridad del poder pblico. Y puntualizan que, consiguientemente, ustedes como [email protected], jueces y gobernador del pueblo puertorriqueo tienen la obligacin de cumplir con la voluntad del pueblo. Dicha voluntad, aclaran, no es algo que se manifiesta cada cuatro aos, sino que sta se expresa cotidianamente.

Precisamente, es esta permanencia e inalienabilidad de la voluntad soberana del pueblo la que le permite enunciar el siguiente catlogo de aspiraciones y reivindicaciones:

la justicia ambiental, sobre todo la preservacin de zonas de alto valor ecolgico;

el desarrollo saludable y eficiente de nuestras costas y la preservacin y pleno uso y disfrute de las playas;

una agricultura que nos garantice tener seguridad alimentaria;  

una verdadera justicia social y una mayor y mejor distribucin de las riquezas;

el bienestar total y una alta calidad de vida, la cual incluye que cada persona tenga un trabajo y que dicho trabajo se convierta en un derecho ciudadano y que garantice una paga satisfactoria que le asegure, as como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que ser completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de proteccin social, segn lo requiere la Declaracin Universal de los Derechos Humanos;

una sociedad que no sea discriminatoria y que se valoren a las personas por quienes son, sus virtudes y sus experiencias de vida y no por sus ideales polticos o por sus preferencias sexuales;

el derecho a la educacin en todos sus niveles y que sta est al servicio de los intereses del pueblo puertorriqueo, lo que incluye que la educacin universitaria pblica sea accesible para las personas de todas las clases sociales y en especial de la clase trabajadora, y que se desvincule la educacin de los partidos de turno;

una sociedad que no sea machista ni patriarcal y donde no se tolere la violencia hacia las mujeres;

la libertad de de informacin y que se garantice el libre acceso a la informacin pblica a la ciudadana y la prensa;

la justa valoracin del servicio pblico y el control de su calidad;

que valorice al colectivo y que a las comunidades se les d el apoyo necesario para que se puedan desarrollar plenamente, autogestionarse y empoderarse en la toma de sus decisiones como colectivo;

una nueva y mejor sociedad, lo que incluye que a toda persona se le garantice la salud y el bienestar y en especial la alimentacin, la vivienda, la educacin, la asistencia mdica y los servicios sociales necesarios;

que se valore sobre todo al ser humano por encima de cualquier consideracin monetaria, lo que incluye que las artes, la educacin, la cultura, la tecnologa y las ciencias sean igualmente valoradas y que dicha valoracin trascienda el valor monetario.

Concluye la Proclama reclamando a las autoridades gubernamentales la garanta de las aspiraciones y principios antes enunciados, y seguidamente se advierte: En caso de que no se cumpla con la defensa de nuestra sociedad democrtica, actuaremos de forma activa denunciando, resistiendo y combatiendo de todas las formas posibles toda ley, imposicin, iniciativa o abuso de poder que implique una violacin a los reclamos de nuestro sistema democrtico.

En fin, entienden justamente los estudiantes universitarios que la legalidad no es aquella que dictan unilateral y tirnicamente las autoridades gubernamentales para imponrsela a la fuerza a la ciudadana. La legalidad en todo caso es aquella que se da a s misma el pueblo. En ello radica la verdadera democracia y adems el autntico sentido de la soberana.

 

El autor es Catedrtico de Filosofa y Teora del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio Mara de Hostos, en Mayagez, Puerto Rico. Es, adems, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueo Claridad.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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