Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2010

La Repblica del Miedo

Pedro Gonzlez-Munn
Rebelin


Muchas veces se escuchan las loas a los "aportes cubanos a la sociedad norteamericana" a nuestra pujante cultura milenaria de platanitos y choteo, pero lo ms impresionante es el elogio a la forma en que "nuestra forma de ver la vida" ha impactado a las comunidades donde residimos, como el caso del Sur de la Florida, donde se asienta la inmensa mayora del casi un milln de cubanos emigrados.

En realidad existe un aporte innegable a la sociedad norteamericana y va ms all del simplismo y el alarde, es el esfuerzo de nuestra gente por insertarse en una sociedad extraa y rapaz, es su arduo trabajo cotidiano en enraizarse en este pantano arenoso, donde el racismo y la soberbia son plagas ms peligrosas que indefensos cocodrilos o serpientes de coral.

La mayora de los cubano-americanos en esta parte de Norteamrica hemos venido a estas tierras despus de 1980 y ms de la mitad no ha roto sus lazos con la isla, viajando frecuentemente a Cuba. Tanto es as que ms de medio milln de cubanos residentes en los Estados Unidos tienen pasaporte de su pas de origen, medida exigida por el Gobierno de la isla, junto con un costoso permiso de entrada, tramitado cada vez que viajan a su patria.

Estos emigrados, en la bsqueda de un futuro econmico mejor para sus familias, se han asentado mayoritariamente en comunidades de dos estados, la Florida y Nueva Jersey, donde han aprovechado las bases de pequeos negocios y otros grupos de habla hispana que les han dado pie para su aclimatacin inicial en los Estados Unidos, teniendo un terreno favorable que no ha estado al alcance de otros inmigrantes.

Sin embargo, en el caso de los cubano-americanos, las grandes fortunas y el poder poltico se concentran -con las naturales escasas excepciones- en los batistianos y sus descendientes, as como en las personas vinculadas al narcotrfico y sus secuelas, como el lavado de dinero ilcito o la poltica, trmino muy rido para describir la industria que se mueve en derredor de la corrupcin y los subsidios federales a los "combatientes" por la libertad de Cuba.

Una plyade de organizaciones "exiliadas" de todos los pelajes, cuyo principal mrito es el chantaje a los hombres de negocios locales y su propia gente, subsiste gracias al dinero de las instituciones norteamericanas, escabullndose del diario honor de ganarse el sustento y ocupando ros de tinta y horas interminables de radio, las cuales convierten en sentinas de insultos y ataques, no slo a sus "enemigos ideolgicos", sino a quienes se niegan a "pagar el barato" de sus coimas, o a participar en sus peridicas colectas para una lucha inexistente.

Esta enfermiza y cancerosa tendencia se ha extendido a la prensa local, donde el temor bien fundado se extiende por redacciones y estudios, limitando la libertad de expresin a tendencias enfermizas que han destruido peridicos y reputaciones, ante el terrorismo de nuevo corte, el econmico, el cual ha hecho quebrar a estaciones de radio y televisin y publicaciones de todos los tamaos.

Las amenazas no siempre se hacen sangre, pero este grupo gansteril prospera gracias al miedo extendido en la comunidad, ante represalias bien reales, como grupos organizados y pagados constituidos similarmente a las "porras" de nuestra historia reciente, movilizados para amedrentar a quienes se atreven a salirse de la lnea pautada por los rabiosos "combatientes por la libertad", o sencillamente no pagar los derechos a su paz.

Esta repblica del miedo, donde medran la corrupcin y el cohecho, donde gobiernan delincuentes y asesinos -no en potencia pero s muy reales-, donde el principal mrito es seguir al malandro que ha hecho fortuna con el robo y la mentira, es el principal aporte de estos cubanos de origen y mercenarios de corazn a la sociedad norteamericana, lo cual mancha a toda la comunidad y avergenza a nuestros hijos de sus races cubanas.

La esperanza de los tontos es que el tiempo y la naturaleza los hagan desaparecer, pero la simple bondad no acaba con la maldad, hay que poner fe, carne al hueso de la intencin, msculo a la idea del triunfo. La forma de vencer a los malvados es nuestra propia virtud, la unin de los justos y la participacin plena en la defensa de nuestra vida y la de nuestros hijos.

Ellos no son nosotros, son una enfermedad lgica de las sociedades, su lado oscuro y malvado, pero en las palabras del poeta, los sietemesinos permiten medrar a los malandros con la complicidad de su tibieza, slo la voluntad de la esperanza podr limpiar nuestras comunidades de los representantes plenos de esta repblica del miedo. http://web4.realtracker.com/netpoll/imulti.asp?js=1&pn=90006&user=6788960&pp=republica710&l=220&tt=07%2F07%2F2010+08%3A57&j=1&p=0&p3=-&spd=&c=32&d=118213721&w=1280&h=1024&ck=1&b=118213721&to=-360&ref=&f=1&sl=1

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter