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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2010

Contrainsurgencia y contraterrorismo

Alberto Piris
Repblica de las ideas


La expresin contrainsurgencia (en sigla, COIN) es cada vez ms frecuente en los medios de comunicacin de EEUU, cuando en stos se discute sobre el mejor modo de derrotar al terrorismo que se manifiesta -como ocurre en Iraq, Afganistn y ms recientemente en Pakistn- bajo la forma de acciones cuyos responsables se embeben en la poblacin y no combaten en campo abierto. No siempre esta palabra ha significado lo mismo. Durante los ms penosos aos de plomo de muchos pases de Iberoamrica, ha servido para encubrir el ms brutal terrorismo estatal con el pretexto de que los opositores al rgimen estaban librando contra ste una guerra en toda regla y no se trataba solo de una cuestin de orden pblico. En estas circunstancias, contrainsurgencia y contraterrorismo venan a ser sinnimos.

La nefasta Escuela de las Amricas, que funcion en Panam desde 1946, naci para instruir a los ejrcitos y a los polticos de los pases latinoamericanos en las tcnicas del combate guerrillero, de la obtencin de inteligencia entre la poblacin propia y en los ms eficaces mtodos de tortura. Fueron alumnos de este centro de enseanza algunos de los ms notorios dictadores y asesinos que han cubierto de sangre el continente americano. La escuela abandon Panam en 1984 (un presidente de este pas la haba calificado como la base ms grande para desestabilizar Amrica Latina) y se reconstruy despus en EEUU con un nombre altisonante: Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperacin de Seguridad.

El ncleo del problema que se plantea al abordar la espinosa cuestin que aqu se comenta se entiende mejor escuchando las recientes palabras del ex general Jorge Videla, el ex dictador argentino (ya condenado y en prisin por otros delitos) procesado ahora por su responsabilidad en el fusilamiento de una treintena de presos en 1976. En el juicio a que ha sido sometido declar que el tribunal que le juzga no tiene competencias para hacerlo, porque Argentina estaba en guerra en aquellos tiempos y, por tanto, debera ser juzgado por un tribunal militar. Y llevando de este modo la cuestin al puro terreno de la milicia, tuvo que reafirmar que l era el nico responsable de todo lo ocurrido porque sus subordinados se limitaron a cumplir sus rdenes en pleno estado de guerra.

As pues, cundo puede decirse que un pas est en guerra? Estaba Argentina en guerra durante los aos en los que Videla pas de ser el jefe del Ejrcito a convertirse en Presidente de la Junta Militar que violentamente se hizo con el poder? Por otra parte, parece ms fcil responder a otras cuestiones como est hoy Afganistn en guerra? las tcnicas de contraterrorismo del dictador argentino son parecidas a las de contrainsurgencia que EEUU aplica en Afganistn? Una vez ms, la delgada lnea que separa la guerra y la paz (o la no-guerra) es motivo de confusin y, a menudo, permite justificar lo injustificable.

Para los generales y polticos estadounidenses el dilema actual consiste, en trminos simples, en matar muchos talibanes enemigos y pocos afganos inocentes. Dado que, con las tcnicas de combate utilizadas, es imposible matar solo talibanes, habr que admitir la muerte de afganos. Encontrar el equilibrio entre ambos extremos es problema arduo en el que hasta el presente han fracasado los ms brillantes generales de West Point, tanto en Iraq como en Afganistn. No se puede satisfacer a todos a la vez. Las medidas establecidas para contener y controlar el fuego propio -a fin de evitar bajas en la poblacin civil- han sentado mal entre los soldados: Me gustara que los generales recordaran lo que pasaba cuando eran tenientes y mandaban una seccin. O nunca han entrado en combate o lo han olvidado pronto, comentaba un suboficial del ejrcito de EEUU. Y refirindose a la pretendida tibieza del Gobierno (los pusilnimes de la Casa Blanca), no era otra la crtica que se desprenda de los custicos comentarios del cesado general McChrystal.

Ann Jones, autora de libros y ensayos sobre Afganistn y sobre la relacin entra la mujer y las guerras, ilustra con cierto sarcasmo este problema: La frmula bsica de la COIN es algo parecido a esto: si se mata a algunos inocentes cuando se persigue a los malos, habr que compensarlo construyendo una carretera. Este negocio ayuda a entender por qu en algunas partes de ese pas interminable (y a menudo desierto) aparecen negras cintas de asfalto entre la arena y las rocas, pero no explica por qu los afganos, aun as recompensados, estn ms irritados que nunca.

Su ltimo documento sobre la guerra de Afganistn termina de este modo, casi desgarrador: Y la cosa sigue imparable, la mquina inexorable, la elaborada construccin del capitalismo corporativo en guerra, generando inmensas sumas de dinero para un nmero relativamente pequeo de personas, una deuda inmensa para nuestra nacin [EEUU], un enorme sacrificio para nuestros combatientes y para los afganos comunes y para todos aquellos que los estiman y son apreciados por ellos, momentos de esperanza y promesas, momentos de rabia y claridad, y momentos de negra carcajada que a veces no puede contener la creciente desesperacin. Es lo que tiene levantar la alfombra para mirar debajo de las palabras mgicas, como contrainsurgencia: all espera, inocultable, la desesperanza.

Fuente: http://www.republica.es/2010/07/08/contrainsurgencia-y-contraterrorismo/



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