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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2010

Neoliberalismo y criminalizacin de las ideas

Pedro Lpez Lpez
Rebelin


La ideologa neoliberal, dominante en las ltimas dcadas, no se contenta con disponer de los mayores medios para la difusin de las ideas (medios de comunicacin, thikn tanks, universidades). Persigue un dominio aplastante con unas reglas de juego trucadas. Cada vez ms, el pensamiento que se opone al neoliberalismo es sometido a la presin de ser considerado antisistema, entendiendo por esta palabra extremista, y, siguiendo ese resbaladizo camino, compaero de viaje del terrorismo.

Lo peor no son las barbaridades que eructa de vez en cuando la derechona neoliberal. Hace unas semanas el ex presidente Aznar declaraba en un programa de radio que cualquier posicin poltica que intente superar lo establecido (?) debe ser no slo marginada polticamente, sino perseguida policialmente. Qu puede entender Aznar por lo establecido? Desde luego, suena inquietante. Otra perla sala de la boca de la seora Cospedal recientemente, vinculando fascismo y marxismo. Y como soltar barbaridades para confundir a los ciudadanos es gratis, el PP las suelta todos los das. Si la cosa quedara ah, podra ser llevadera: ya estamos acostumbrados a la sucia lucha de este partido por conseguir el poder y por descalificar a la izquierda con todo tipo de insultos y falsedades. Pero el asunto tiene bastante ms calado y cada vez ms amenaza los cimientos de la democracia llevando esa lgica paranoica a las instituciones polticas y a la propia Justicia. Casos como el macroproceso 18/98, en el que se criminalizaba a personas que haban defendido el dilogo con ETA, que, por muy cuestionable que pueda ser, no puede ser confundido con una figura delictiva como colaboracin con banda armada; o como el de la joven anarquista recientemente absuelta por el Tribunal Supremo y que haba sido condenada por la Audiencia Nacional tambin por colaboracin con banda armada; o como el cierre del peridico Egunkaria seguido del encarcelamiento de sus directivos (cmo no por colaboracin con banda armada), absueltos posteriormente por el Tribunal Supremo, auguran un futuro gris oscuro para el ejercicio de las libertades polticas (pensamiento, opinin, expresin, reunin, asociacin).

Raro es el movimiento antisistema que no haya sido criminalizado intentando vincularlo al terrorismo. Desde el movimiento okupa hasta la desobediencia civil, cualquier forma de protesta que cuestione el sistema neoliberal est siendo mediticamente presentada como vinculada a la violencia y al terrorismo.

Pero, como deca anteriormente, lo peor, si no reaccionamos, est por llegar. Una nueva vuelta de tuerca nos la proporciona el documento 8570/2010, aprobado el pasado 26 de abril por el Consejo Europeo en Luxemburgo. Se trata de una iniciativa para combatir la radicalizacin en la Unin Europea. En principio, se trataba de combatir el terrorismo islmico, pero dada la tendencia expansiva del concepto de terrorismo, ahora ya se trata de someter a vigilancia a cualquiera que tenga puntos de vista radicales, a quien se categorizar como propagador de mensajes radicales. Y qu son mensajes radicales? Es la polica, quizs, la que define el concepto de radical? El documento invita a los gobiernos a vigilar los mensajes de radicalizacin, lo que amenaza flagrantemente la libertad de expresin. Declararse anticapitalista va a ser peligroso a partir de ahora? Qu es ser radical? Parece que, en vez de entender que radical es quien aborda los problemas de raz, ahora se entiende que radical es extremista, y, allanando el camino, extremista es sinnimo de violento, y, por supuesto, violento es sinnimo de terrorista. As que ya est el crculo cerrado para que nuestras orwellianas autoridades vigilen a todo aquel cuyo perfil no encaje perfectamente con el estndar de aficionado al ftbol o a comprar en El Corte Ingls.

Prcticamente todos los que somos activistas sociales somos radicales en la crtica al capitalismo depredador que estamos viviendo, es decir, criticamos la raz de un sistema que consideramos podrido. Pero ahora no basta con tachar de utpicos (en el sentido de lunticos) a los que abogamos por el lema otro mundo es posible, no basta con disponer de inmensas cantidades de dinero para propagar la biblia neoliberal. A pesar de su ventaja aplastante para difundir sus valores y su ideologa -disfrazndolos, adems, de neutrales-, el neoliberalismo percibe la diferencia entre vencer y convencer. Aun teniendo controlados los resortes econmicos, sabe que la batalla de la legitimidad est muy lejos de ser ganada, a pesar de su inmensa capacidad para propagar mensajes que falsean la realidad. Por tanto, ahora el neoliberalismo pretende un paso ms, entre los muchos que lleva dados para socavar la democracia. Ahora se trata de eliminar al adversario, si no fsicamente, poltica y civilmente. El cerco se va estrechando de tal manera que o eres neoliberal o eres un sujeto sospechoso, lo que te coloca en una evidente situacin de riesgo. Pero se trata de amedrentar. A qu, si no, viene la advertencia, hecha el pasado 3 de julio a sindicatos y movimientos sociales, del Presidente de la Comisin Europea, Durao Barroso, de que si no se aceptan las medidas neoliberales ante la crisis podra desaparecer la democracia tal y como la conocemos actualmente? Es escandaloso que un gobernante haga esas declaraciones, que son una amenaza en toda regla.

Como vemos, se trata de la estrategia del miedo, de la amenaza, del chantaje emocional. En ningn momento el neoliberalismo se presta al debate abierto, honesto, con datos y argumentos rigurosos. Todo es descalificacin chapucera del adversario, amedrantamiento, chantaje y amenaza. No en vano Llamazares hablaba en un reciente artculo de la estrategia Tarantino.

Pedro Lpez Lpez es profesor de la Universidad Complutense de Madrid

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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