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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2010

Tendramos que empezar a cambiar el nombre de las cosas
Lo llaman corrupcin

Miguel Riera
El Viejo Topo/Rebelin


Lo llaman corrupcin cuando su verdadero nombre es Crimen Organizado. Cmo, si no, denominar a esas redes mixtas, formadas por personajes de la vida civil y polticos en activo o ya jubilados que se dedican al saqueo concienzudo del erario pblico?

Las tramas Grtel, Pretoria, Palau, la balear , etc., no son simples manifestaciones de la corrupcin. Corruptos son los que practican nepotismo, los que miran para otro lado sabiendo lo que pasa en el despacho oficial vecino, los que se llevan un sobre en una operacin concreta y aislada, los que piden el 3% para alimentar las finanzas de los partidos. Pura putrefaccin que lamentablemente la sociedad espaola acoge ya con cierta indiferencia y pasividad.

Pero en Espaa hemos sobrepasado de largo ese nivel de podredumbre: han pasado por los juzgados Ministros, Presidentes de Comunidades Autnomas, Consejeros, Presidentes de Parlamentos, Alcaldes vinculados a tramas de la sociedad civil de carcter parasitario o formando parte directamente de ellas, no ya como cmplices necesarios, sino incluso como instigadores y organizadores. Y a eso se le llama Crimen Organizado.

La clase poltica se defiende como gato panza arriba cuando desde abajo se generaliza acusndola de estar toda ella pringada en la corrupcin. Y es verdad: todava queda gente honrada. Pero esa gente honrada est siendo utilizada como parapeto, a modo de escudo humano, para evitar asumir la enorme responsabilidad que nuestra clase poltica ha contrado con la ciudadana, ya sea por accin o por omisin. Si los polticos quisieran, acabaran con la corrupcin en cuatro das. Simplemente, no quieren.

Pero volvamos al asunto del Crimen Organizado. Espaa no es el nico pas en el que las redes mafiosas se han incrustado en la administracin del Estado, tanto a nivel nacional como autonmico. Tenemos muy cerca el caso de Italia. Hace ya muchos aos que la Mafia se incrust en el Estado italiano, obteniendo inestimables ayudas polticas desde las ms altas instancias del gobierno. Quien haya visto Il divo, la pelcula sobre Andreotti, sabr de lo que hablo. A la corrupcin democristiana sigui la berlusconiana, a pesar de los esfuerzos de algunos jueces (se acuerdan de Manos limpias?). El convencimiento entre las gentes de que el asunto no tiene solucin, ha permitido al populismo de derechas asentarse en el poder en Italia sin pagar ningn precio por sus delitos.

Es este el futuro que nos aguarda a nosotros? Vamos, de tan decepcionados, a seguir votando a los protectores, o cmplices del Crimen Organizado, como en Italia? Nos va a dar igual que ganen unos u otros, porque en el fondo todos son lo mismo?

Parece que s. Parece que eso es lo que piensan cada vez ms personas. Estamos a tiempo de cambiar las cosas? Probablemente s, siempre que los partidos, o algn partido, se decida a abanderar decididamente la lucha contra la corrupcin y empiece a dar ejemplo. Ms all de los discursos. Ms all de la retrica.

De momento, empecemos a llamar a las cosas por su nombre: lo llaman corrupcin, pero en realidad es Crimen Organizado.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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