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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-07-2010

Ftbol, banderas y clase

Manel Ros
En lucha


Millones de personas estn mirando estos das el mundial de ftbol. ste puede significar cosas diferentes para la gente. Algunas personas lo vern como una oportunidad para ver deporte por la televisin y disfrutar de algunas de las habilidades de los jugadores, que sin duda tienen. Otros los mirarn tan slo para olvidarse momentneamente de su rutina dira de trabajar ocho horas o ms. Pero lo que es comn es la proliferacin de banderas y camisetas, en este caso espaolas, por las calles de cas todas las ciudades.

Y es que en este tiempo de crisis ms que nunca, las clases dirigentes de todos los estados se frotan las manos ante acontecimientos de este tipo que provocan los sentimientos chovinistas y "patrios" de la gente trabajadora y por qu no decirlo de izquierdas que en otro momento o por otra causa, sera impensable.

Algunos argumentarn que no hay ninguna conexin entre dar apoyo a la seleccin espaola y la poltica nacionalista espaola. Pero la realidad es que las competiciones deportivas a nivel de selecciones o pases siempre han sido relacionadas con el sentimiento nacionalista y patritico. Las competiciones de este tipo empezaron a surgir en un momento de alta rivalidad entre los estados. Desde entonces han sido una continuacin de la defensa de la "nacionalidad" y los intereses econmicos ligados a los estados y al capital.

Las clases dirigentes crearon las competiciones de deportes a nivel internacional a finales del siglo XIX, principios del XX, bsicamente con este objetivo. Queran que compitiera entre s gente de diferentes estados para dar una falsa sensacin de unidad nacional y de sentirse superior si eras el ganador. La idea principal era la de hacernos olvidar la clase social como principal divisin en nuestra sociedad.

Los primeros Juegos Olmpicos modernos fueron en 1896. En 1908 las clases dirigentes impusieron los equipos nacionales a los Juegos delante de lo que se vea a venir: el estallido de la Primera Guerra Mundial. La FIFA, actual organizadora de la Copa del Mundo se cre a 1904. Fue en 1930 cuando impuls la creacin de esta competicin entre selecciones "nacionales" como un mtodo para dar una falsa sensacin de pertenencia y unidad "nacional" a la mayora de la poblacin de un mismo estado. Todo eso ante el aumento de la lucha de clases a nivel internacional en los aos 30.

As, el patriotismo que se esconde detrs de la euforia por la seleccin espaola lo nico que hace es jugar a favor de la clase dirigente. Los medios de comunicacin y la clase poltica aprovechan el momento para esconder las desigualdades de clase debajo la alfombra y hacer ver que, ms all de la cuestin de clase, todos estamos con "la roja" y que lo que nos une es el "ser espaoles", olvidando lo que cobramos cada mes, si es que lo hacemos.

La clase dirigente del Estado espaol, en los momentos de crisis que vivimos, se est amarrando al xito de la seleccin espaola como a un tronco en medio del ocano, creando un sentimiento de unidad nacional que esconde las desigualdades sociales. La portada del peridico de derechas La Razn, despus de la clasificacin de la seleccin espaola para la final del mundial, resumia esta idea de unidad nacional: "Espaa vence unida".

No es casualidad que en la nica cosa que se han puesto de acuerdo PSOE y PP ltimamente haya sido en dar apoyo a la seleccin espaola. Tampoco lo es que Zapatero presentara la reforma laboral justo el mismo da que la seleccin espaola debutaba en el mundial o que el Tribunal Constitucional hiciera pblica la sentencia que recortaba el Estatut un da antes que la seleccin espaola jugara su partido de octavos de final. Despus de la victoria contra Alemana en las semifinales se mezclaban gritos de apoyo a la seleccin con los de "la crisis ahora que se la coman los alemanes".

Para mucha parte de la clase trabajadora ste sentimiento de pertenencia a algo que te une a la gente puede ser reconfortante, sobre todo si lo que vive constantemente en su vida es atomizacin, individualismo y competencia con el resto de personas. Pero la clase dirigente tiene muy claro que antes de cualquier "unidad nacional" lo que va primero es la cuestin de clase. En este caso de su clase.

Cuando sus beneficios se ven reducidos o amenazados lo primero que hacen, como hemos visto este ltimo ao, es pedir a los y las trabajadoras que hagan sacrificios y se aprieten los cinturones para salir "unidos de la crisis". Estos sacrificios ahora mismo se traducen en recortes sociales.

Intereses de clase

A diferencia de otros estados donde quizs la cuestin nacional no tiene una importancia tan grande, en el Estado espaol, a la cuestin de clase se le suma la opresin que sufren las diferentes naciones sin estado que la conforman. La seleccin espaola en este caso adems estando formada por varios jugadores catalanes y vascos sirve para justificar de nuevo el discurso de la unidad de Espaa, donde el problema de la opresin nacional es algo inventado y que no existe. Y claro, eso, segn algunos, lo demuestra la seleccin espaola y sus triunfos.

Cualquier persona que se considere de izquierdas y ya no digamos revolucionaria, ante esta situacin, tiene que defender, ya no slo el derecho a la autodeterminacin, sino tambin el derecho de las naciones sin estado ha tener selecciones propias frente a la imposicin del Estado espaol. Como deca Marx, un pueblo nunca ser libre mientras oprima otro. Y el Estado espaol es una prisin de pueblos. Por lo tanto no podemos poner en el mismo saco al nacionalismo espaol y al nacionalismo cataln, vasco o gallego. Lenin tena muy claro que se tena que distinguir entre la nacin oprimida y la nacin opresora. Y eso es algo a tener muy en cuenta cuando mucha gente de izquierdas y hasta algunos anticapitalistas apoyan a la seleccin espaola, ya sea por costumbre o porque juegan bien al ftbol. La clase trabajadora del Estado espaol no tiene ningn inters objetivo en la unidad de Espaa y defender lo contrario es reforzar las ideas de la clase dirigente, recortes sociales incluidos.

Dicho esto hay que tener claro que lo que divide a la sociedad no es la nacionalidad sino la clase social. Y el nacionalismo puede llevar muchas veces a reforzar el hecho de ser de un pas y no de otro, con las divisiones que eso comporta. En muchos casos puede dar confianza a los racistas a atacar inmigrantes o como estamos viendo ltimamente a atacar a la comunidad musulmana.

Hay que tener claro que una trabajadora del Metro de Madrid tiene ms intereses en comn con una trabajadora de TMB de Barcelona o con una profesora de escuela sudafricana, que no con uno rico que haya nacido en su mismo pas. La lucha de clases es una lucha internacional y la batalla se da a escala internacional.

A pesar de eso mucha parte de la clase trabajadora y personas de izquierda en el Estado espaol tratan de ver la parte progresista. La idea se basa en el hecho de que la bandera espaola actual ha dejado de ser propiedad de la derecha y los fascistas y que ahora es de todos y todas. Pero pensar eso es caer en un error muy grave. Una bandera como la espaola impuesta por un rgimen fascista y un Estado como el espaol que niega el derecho a la autodeterminacin no puede tener nada progresista. Y todo eso est simbolizado por la bandera.

Por otra parte, tampoco podemos decir que todos los trabajadores y trabajadoras que apoyan a la seleccin espaola sean de derechas o fascistas. Eso sera un grave error que nos podra confundir de enemigo. Muchos de ellos aunque apoyen a la seleccin y salgan a celebrar la victoria con banderas espaolas aunque grupos de ultraderecha aprovechen el momento para salir a la calle pueden ser anti racistas, estar contra los recortes y muchos de ellos seguro que irn a la huelga el prximo 29 de septiembre. Pero al mismo tiempo hay que ser conscientes de que eso es muy peligroso, ya que este nacionalismo puede llevar a los trabajadores a crear divisiones artificiales con miembros de su propia clase y a encontrar cosas en comn con miembros de la clase dominante.

La divisin entre naciones no hace nada ms que esconder las diferencias reales de clase social que hay en nuestra sociedad y que en muchos casos hace que la clase trabajadora caiga en divisiones que la debilitan como tal. Vencer estas divisiones, a pesar de los esfuerzos de la clase dirigente, es una tarea fundamental para la izquierda anticapitalista en todo el Estado espaol.

Ser necesaria una larga lucha contra aqullos que dicen estar en el mismo equipo que nosotros, pero que cuando se trata de defender sus intereses, no dudan ni un momento en cambiarse de camiseta y marcarnos un gol por toda la escuadra como el de la reforma laboral.

* Manel Ros es militante de En lluita / En lucha http://www.enlucha.org/?q=node/2244



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